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La señorita SAAVEDRA.-
Señor Presidente, la promulgación de la ley que crea la Junta Nacional de Jardines Infantiles nos impone el imperioso deber de precisar y puntualizar algunas referencias y hechos que forman parte de la historia fidedigna de la gestación y tramitación legislativa y parlamentaria de este texto legal.
En estos días, se ha suscitado en el debate público una curiosa confrontación. Algunas personas comprometidas en el trabajo parlamentario y político han pretendido cuestionar partidariamente la responsabilidad democratacristiana en la participación sistemática del despacho y aprobación del proyecto que se promulga. No pretendemos introducirnos en este campo de polémica. No es nuestro ánimo ni nuestra intención política. Sobre la materia tenemos un juicio enfático, y lo desarrollaremos a continuación.
¿Qué importa destacar la mayor o menor intervención de algunos grupos políticos en estos trámites? Lo fundamental es que esta ley ofrece jardines infantiles para todos los niños chilenos, particularmente, para las madres de nuestro país, que, en esta forma, reciben oportunidades que jamás fueron materializadas por quienes durante muchas campañas ofrecieron, como promesas electorales, la atención de la madre y del niño y que, sin embargo, tuvieron que esperar el Gobierno de la Democracia Cristiana para ver promulgada una disposición de esta naturaleza.
Entregamos, desde mañana, a los niños chilenos, una iniciativa en la que pusimos, como en otras, alma, voluntad y corazón para llevarla adelante, para defenderla y completarla en las Comisiones del Congreso, para expresar, en suma, nuestro decidido respaldo a una legislación de esta naturaleza con hechos y acciones concretos y definidos.
Rechazamos categóricamente aquella afirmación de que la Democracia Cristiana "no tuvo ingerencia en la dictación y tratamiento de esta ley". Los autores de esta frase conocen íntimamente la falsedad manifiesta que va envuelta en esta consigna electoral. Los mismos que hoy nos rechazan y desconocen nos han visto durante mucho tiempo trabajando codo a codo en las organizaciones comunitarias, en la base popular de las juntas de vecinos y centros de madres, en las comisiones parlamentarias, en múltiples intervenciones parlamentarias conocidas por todo el país.
En la aceleración y tramitación de este proyecto, en su fase inicial, estuvo presente la preocupación determinante de mujeres excepcionales de nuestro partido, tales como Irene Frei y Sarita Gajardo, como también la de la totalidad de las Diputadas de la Democracia Cristiana que formaron parte del pasado período legislativo. Además, supo recoger los aportes técnicos y las experiencias profesionales de destacadas educadoras de párvulos, entre otras la señora Linda Volovsky, Alicia Navarro, Nina Alarcón, Carmen Fisher, Rebeca Stein, además de otros profesionales que pudieron hacer aportes en esta iniciativa.
Este proyecto tiene, originalmente, la firma de siete Diputados democratacristianos. Contó oportunamente con el pleno patrocinio del Gobierno del PresidenteEduardo Frei, en especial, del señor Ministro de Educación Pública, don Máximo Pacheco, y de la Consejería de Promoción Popular. Además, en los itinerarios cumplidos en el Congreso, naturalmente fue enriquecido por el aporte de numerosos Senadores y Diputados de otros partidos políticos. Nunca hemos negado esta colaboración. Entendíamos que era un colaboración para Chile. Nuestros aportes se encuentran contenidos en las actas de la Comisión de Trabajo, en los debates de la Cámara y, sin duda, en las páginas de la prensa. No negamos la importancia de las sugerencias que enriquecían el articulado, pero establecemos claramente que nadie que no quiera faltar gravemente a la verdad puede colocar en tela de juicio nuestra insobornable voluntad de legislar en esta importante materia. Sólo el temor y la angustia de preocupaciones electoristas subalternas pueden seguir alimentando campañas que no tienen consistencia ni lealtad personal y humana frente a una conducta que ofrece como sello distintivo un solo compromiso: servir a la mujer y al niño de Chile.
Nada más.
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