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- rdf:value = " El señor CARRASCO.-
Señor Presidente, no deja de ser un mérito y un motivo de orgullo para quien os habla, ser junto al colega doctor Leopoldo Ortega, los primeros representantes del pueblo de la provincia de Aisén. Sólo en esta Administración, se hizo justicia a Aisén, entregándole la representación parlamentaria que tanto reclamaba. Hoy, Aisén tiene voz para gritar su angustia y su alegría y para hacer valer sus derechos.
Permítanme agradecer al Gobierno del Presidente Frei y a vosotros, estimados colegas, que votasteis favorablemente, en el período pasado, una iniciativa, tan justa para una provincia que tanto reclamara este gesto de solidaridad para derrotar la problemática que impide su despegue.
Permítanme saludar también en esta ocasión, al actual SenadorAlfredo Lorca, que tanto se preocupara por entregar a nuestra provincia la representación parlamentaria necesaria.
Representamos a una zona de 104 mil kilómetros cuadrados de superficie, lo que corresponde a cerca de diez provincias de la zona central. Doy a conocer este antecedente, para que tengáis una medida de nuestra situación y de nuestras reales posibilidades.
Allá por el año 1904, se instalaron las grandes sociedades anónimas que iniciaron la explotación de la ganadería, con arriendos por largos años de vastas extensiones de terrenos que fluctuaban entre las 250 y 300 mil hectáreas.
Detrás de las sociedades, iniciaron su peregrinaje por la provincia de Aisén los colonos particulares; colonos chilenos que, atravesando la Patagonia argentina, sentían el llamado de su tierra chilena. Chilotes que, en pequeñas embarcaciones, llegaban a las márgenes del río Aisén para penetrar la selva y ganar el llano.
Lucha épica de estos hombres contra una naturaleza violenta y sin contemplaciones, y jamás domeñada. Lucha contra el poder de las sociedades explotadoras que impedían a los colonos instalarse en aquellos vastos valles. Pero allá llegaron hombres dispuestos a vencer, y vencieron. Y la provincia se fue poblando y creciendo, y cada vez ofreciendo mayores perspectivas a sus habitantes, y cada vez llamando a la aventura y a tentar suerte a otros hombres y mujeres venidos de otras parte del territorio. Y Aisén fue abriendo su follaje verde y salvaje; fue abriendo su corazón a estos chilenos que se atrevieron a conquistarlo. El año 1927, el General Carlos Ibáñez del Campo creó la provincia de Aisén y con ello dio el primer paso para su desarrollo administrativo y político. Allá se le recuerda con mucho cariño, porque siempre tuvo una mirada para esa abandonada tierra.
Han pasado cerca de sesenta años de la conquista de Aisén por sus viejos colonos. Hoy, sus hijos están luchando por Aisén. La primera generación de hijos de Aisén que busca para su tierra nuevos horizontes. Hemos cambiado las armas el hacha y el machete por esta tribuna que nos brinda el sistema democrático de este país, para pedir a todos los chilenos un poco de generosidad y justicia para con esta tierra que reclama ser incorporada al patrimonio pleno de Chile, porque lo que su tierra esconde, debe ser para todos los chilenos, hoy y no mañana.
La provincia de Aisén, con una superficie de ciento cuatro mil kilómetros cuadrados, está habitada por cerca de sesenta mil chilenos. El 40% de ellos reside en las zonas urbanas de Coihaique, Puerto Aisén, Chile Chico y otros pueblos, y el 60% restante, en los campos. Son hombres de acero, que en el extremo sur de la provincia, cuidan sus animales, sin otro horizonte que el de sus valles; que vienen una sola vez al poblado a comprar los viveres (alimentos), para el año. Niños que nacen y crecen en esos lugares. Desde hace un año, tienen escuelas chilenas; antes, o no iban, o concurrían a establecimientos argentinos. Pescadores que se lanzan a la mar por largas semanas, en viajes que, a veces, duran hasta el infinito, porque allí las marejadas golpean fuertemente, para traer el marisco, mal pagado en las fábricas conserveras de Puerto Aguirre, o ser explotados vilmente por los intermediarios del ciprés de las Guaitecas, cuyos nombres todos conocemos. Pequeños ganaderos que vegetan en sus predios de doscientas a trescientas hectáreas, hoy ya viejos y pobres, comienzan a morir dejando como único legado a sus hijos el mismo predio que tampoco les permitirá vivir y prosperar porque, como siempre, llegó allá el explotador adinerado; los vio necesitados e ignorantes y se quedó con sus mejores tierras.
Pero también las tierras de Aisén, las mejores, sirvieron para pagar favores políticos y esa provincia vio cómo llegaban los campesinos que nosotros llamamos de la "calle Ahumada" a instalarse en sus mejores valles con el título de dominio en la mano o el contrato de arrendamiento, con cánones ínfimos, por quince o veinte años, mientras los colonos y sus hijos seguían reducidos a pequeños minifundios.
Ya se está iniciando el proceso de recuperación de estos suelos para los auténticos trabajadores de la tierra; exigimos sí que CORA y COTA (Corporación de Tierras de Aisén) agilicen sus tramitaciones para terminar con el minifundio en la provincia.
Yo no quisiera esta tarde plantear problemas de Aisén, porque más que eso, colegas, me interesa luchar para crear y despertar una conciencia colectiva, nacional, sobre su porvenir y las repercusiones de su economía sobre el porvenir del país; me interesa más hacer conciencia en el Gobierno y en el Honorable Congreso Nacional sobre lo que Aisén es como fuerza económica potencial. Mientras otras zonas del país agotan sus posibilidades en recursos naturales, Aisén se presenta como un gran desafío a los chilenos, a la inversión masiva y a la técnica, para brindar no ya alimento a 60 mil chilenos, sino que a dos o tres millones de ellos.
Yo quisiera que todos los chilenos midieran lo que puede significar para el futuro de Chile estos 104 mil kilómetros cuadrados de bosques, mar, valles, cerros y ríos, cuyo poder hidroeléctrico alcanza a 15 millones de kilovatios, y cuyas posibilidades mineras estallan a la vista junto con su belleza panorámica y salvaje que ya quisiera la turística España o la Suiza, alpina.
Sobre esto, señor Presidente, me interesa que haya conciencia nacional; especialmente se necesita de vosotros, colegas, que tenéis la alta misión de legislar, y de los altos ejecutivos que planifican la economía y el desarrollo del país.
Yo quisiera deciros que allá hay 60 mil chilenos que esperan de nosotros un trato especial, porque es duro ser chileno y patriota en Aisén, al ver la patria tan lejana y al sentirse tan ajeno a las comodidades de la capital.
Allá los hombres, frente a la adversidad, dejan sus actitudes personales y se juntan para luchar unidos por un destino mejor.
Ellos quisieran que nosotros también depusiéramos nuestras diferencias ideológicas y, más allá de nuestros personalismos, sin mirar de qué bancos parten las iniciativas, todos diéramos ese haz de generosidad intrínseca que cada hombre o mujer lleva dentro de sí, para colocar a una provincia como la de Aisén en el sitial que le corresponde dentro del ámbito nacional. Esta es la petición que los aiseninos me dijeron que expresara en la primera oportunidad que ocupara esta alta tribuna: que libres de prejuicios políticos enfrentáramos el gran desafío que significa Aisén para los chilenos.
Allá es tan escaso el número de votos que no decide ningún conflicto político nacional; por eso, midamos el interés de Aisén en función de otros valores; midámoslo en función de su significado humano y económico, como aporte a la grandeza de Chile, como aporte a la economía nacional y latinoamericana, como ya lo está haciendo en forma incipiente con sus maderas y sus lanas. Mirémosle como fuente creadora de divisas en función de la actividad turística, porque quienes han visto la belleza salvaje de Aisén en sus picachos nevados, en sus gargantas de aguas, en sus lagos cristalinos, difícilmente podrán soñar con otra tierra que no sea Aisén. Yo conozco decenas de chilenos que fueron allá por un par de días o meses, y allá están hoy sus hogares y sus hijos crecidos, después de muchos años, sin deseos de abandonar esta tierra, porque en ella hay una magia que atrae y muerde, aprisiona y conquista: no sé sí es su gente, su naturaleza o las posibilidades de un mejor futuro.
Conozco otros que fueron de pasada o llevados por acontecimientos imprevistos, y ahora, enamorados de Aisén, son nuestros mejores embajadores en Santiago. Ese es el caso de Mario Gómez López, un querido periodista de los aiseninos.
Esto es1 lo desconocido de Aisén que nosotros queremos desentrañar, mostrar a Chile, porque desgraciadamente los chilenos conocen a Aisén por sus catástrofes, por sus desgracias e infortunios; nos han conocido por solidaridad humana frente a las inundaciones, a los terremotos blancos, a los problemas limítrofes, como el creado en el caso del Teniente Merino. Ese es el Aisén de las circunstancias, de los infortunios, como cualquier otra zona del país. Es el otro Aisén el que a mí me interesa destacar esta tarde y el que interesa al país: el Aisén de las grandes reservas de bosques que aún quedan en su litoral, a pesar de su doloroso exterminio, ante el cual nuestra tarea es reconstruirlos y no llorarlos, bosques cuya explotación por métodos primitivos sigue siendo antieconómica, contraria al interés nacional, y para los cuales necesitamos prontas salidas y líneas de acción, a fin de salvaguardar este resto de riqueza nacional; el Aisén de los valles y praderas, en donde, a pesar de no contar con una política crediticia de explotación ganadera racional y adecuada a la realidad de la provincia, pacen alrededor de un millón de ovejas y 150 mil cabezas de vacunos.
Quiero, Honorables colegas, que ustedes sepan del Aisén del litoral y del mar, del Aisén de los bancos de choros, locos y erizos, del congrio, la sierra y cientos de otras especies, cuyo valor imponderable nadie conoce, pero que atrae a pescadores piratas de otras provincias, que se van con la riqueza nuestra.
Reclamamos de parte de los organismos técnicos del país un estudio acabado de esta riqueza marítima.
Quisiera mostrar el Aisén cuyas posibilidades mineras todo el mundo prevé, pero que ningún organismo técnico ha cuantificado. Eso sí que ya los previsores de siempre tienen miles de peticiones de minas que no se explotan, y las pocas que están en actividad se trabajan en forma miserable y primitiva.
Quiero hablar del Aisén que guarda en sus ríos el mayor poder hidráulico de América del Sur, donde sólo tres de sus ríos, suman una potencia de quince millones de kilovatios (el Pascua, el Bravo y el Baker), potencia que espera de la iniciativa y del valor de los chilenos, su aprovechamiento integral. Estos también son recursos naturales.
Quiero mostraros el Aisén con la salvaje y arrebatadora belleza de su naturaleza, que se cala en el corazón y en las retinas con fuerza arrolladora, porque yo no conozco a nadie que haya olvidado, después de extasiarse en ella, la majestuosidad de un cerro Castillo, de un lago Elizalde, de una cascada de la Virgen, del salto del río Ibáñez, o de la maravillosa navegación por el lago General Carrera. Y ¿quién no ha oído hablar de la laguna San Rafael? ¿No están aquí las fuentes mismas del turismo?
Quiero destacar el Aisén de la pesca y de la caza. La LAN invita a los turistas a. visitar Chile, mostrando en uno de sus afiches,, precisamente, un grueso salmón de los lagos y ríos de mi provincia. Lamentablemente, el afiche no hace referencia al lugar de la pesca (ironías del centralismo).
Estas son algunas migajas del Aisén que nos interesa mostrar a Chile.
La provincia de Aisén es una realidad económica y social para el mañana del país, para este mañana, colegas, que desde hoy, ojalá todos podamos empezar a construir, aportando nuestras iniciativas y, sobre todo, nuestra generosidad que, en nombre de esos chilenos habitantes de Aisén, reclamamos de ustedes y de todo Chile.
Aisén reclama "despegar"; necesita perspectivas a corto plazo. Para ello, pedimos que sus problemas sean enfrentados con un criterio distinto del aplicado hasta ahora, porque Aisén es también distinto de otras zonas y las soluciones generales que se dan para otras regiones de todo Chile no son soluciones para él.
Aisén es una realidad geográfica y humana distinta; es un pedazo grande de Chile que se separó de su tronco. Ahí está, solo.
Recordemos, colegas, que Aisén no está a este lado de la cordillera de los Andes, sino al otro. Su característica fundamental es su aislamiento de las demás zonas del país y la dificultad para llegar hasta allí. Cuatro horas de vuelo nos separan de Santiago; dos, de Puerto Montt; y dos y media, de Punta Arenas, cuando las condiciones del tiempo permiten la navegación aérea. Además, el alto costo de los pasajes aéreos y marítimos crean toda una problemática al chileno de Aisén para acercarse al centro de Chile, donde, desgraciadamente, está la solución de los problemas. Una empresa marítima, que nada hace por mejorar sus servicios, los aleja de sus hermanos de Chiloé y Llanquihue. Este distanciamiento, esta lejanía del resto de Chile es la que crea toda una barrera para alcanzar la solución de los problemas de Aisén, y exige para ello un criterio distinto y particular. Las peticiones centralistas, a veces no las más recomendables, nos agobian como una pesada carga. Necesitamos independencia para dirigir nuestro destino y autonomía resolutiva para encarar nuestros problemas.
Necesitamos de una CORFO independiente que planifique y resuelva los problemas allá mismo, con presupuesto y técnicos al servicio de Aisén, con sistemas crediticios que se avengan a las verdaderas posibilidades de una provincia en procura de desarrollo.
Necesitamos jefes de servicios que tengan capacidad resolutiva y que no se vean entrabados en su servicio por no tener poder de decisión. La orden escrita demora quince y veinte días en llegar desde la capital a Aisén. Necesitamos, en una palabra, un mecanismo público desburocratizado. Si bien la burocracia pesa en cualquier parte de la tierra, en Aisén nos hunde y nos liquida. Por eso, pedimos autonomía para los servicios del Estado y para sus autoridades. Por eso, pedimos criterios distintos para tratar los problemas de Aisén. Decimos que no a la existencia de zonas administrativas con asiento en otras provincias, porque Aisén necesita de su propia oficina zonal para cada servicio, que dependa directamente de Santiago o, simplemente, autonomía y dependencia directa del jefe superior del servicio respectivo. Los oficios de ida y vuelta de un jefe de servicio al jefe zonal ubicado en otra provincia, de este jefe zonal al Director General y de éste, de nuevo al zonal y luego al jefe provincial, nos han dejado a los aiseninos una dolorosa experiencia de problemas que no se resuelven, con la pérdida, consiguiente de meses y meses.
Si bien desde mi punto de vista económico Aisén ha iniciado un "despegue" favorable en estos últimos cuatro años, con un aporte considerable del Gobierno en infraestructura (aeródromo de Balmaceda, planta lechera de Coihaique, matadero frigorífico de Puerto Chacabuco, camino definitivo de Chacabuco a Coihaique, puenteGeneral Ibáñez sobre el río Aisén, etc.), este desarrollo económico no se ha visto robustecido, porque han faltado incentivos para que capitalistas foráneos lleguen hasta allí a invertir, ya que la reciente ley que creó los Institutos CORFO Aisén y CORFO Chiloé, Corporación de Magallanes, no fue justa con Aisén. Los mayores incentivos fueron destinados a estas últimas provincias y no a Aisén. Es lógico, entonces, que el inversionista prefiera provincias así beneficiadas a la nuestra.
La política crediticia, tanto agrícola como industrial, para la provincia de Aisén es la misma que se aplica a lo largo de todo Chile, tanto en cuanto a los plazos como a los intereses. Y, ¡qué distinto es hacer producir un campo en la zona central a hacerlo producir en Aisén; o una industria ubicada en cualquier ciudad desde Puerto Montt al norte que hacerlo en Aisén, donde hay cientos de factores que impiden una competencia leal! Se hace necesario crear incentivos fuertes y poderosos para la producción, porque no hay estudios sobre los recursos naturales de la provincia y, no existiendo, nadie conoce las posibilidades ciertas de riqueza susceptibles de ser explotadas. El inversionista, sea quien sea, necesita esta seguridad. Por ello es necesario que la CORFO Aisén, ejecute un plan masivo de estudio de las riquezas naturales de la zona, a fin de ofrecer, a los inversionistas nacionales, posibilidades concretas de explotación de esos recursos, con claros incentivos crediticios, tributarios y arancelarios.
Si los chilenos saben que irse a Aisén significa sacrificio, también deben saber que habrá garantías, facilidades, liberaciones y exenciones, que no las hay en otras zonas del territorio, y que tenemos que dárselas nosotros a través de la ley y el Gobierno, a través de un trato preferencia!, única forma de poder lograr el despegue económico de esa región, con el aporte de capitales, no ya sólo del Estado sino privados.
A pesar de tocio lo hecho en Obras Públicas, aún la tarea es grande en la creación de toda una infraestructura, especialmente en caminos, aeródromos, movilización marítima y lacustre, tanto dentro como fuera de la provincia. En esa esperanza, lucharemos para que el ritmo de inversión final sea cada día mayor, porque es la única manera de crear las condiciones necesarias para el despegue económico de Aisén.
Pero no solamente los problemas de desarrollo económico de Aisén nos pueden preocupar. Nos preocupa el problema social. Cientos de obreros y empleados del sector privado no gozan de una justa remuneración; carecen del legítimo derecha de asignación de zona 90% y 130% del sector público que condiciona, con su mayor poder de adquisición, el costo de la vida en la provincia. Para ellos, dentro de breve, pediremos la colaboración de los señores Diputados.
Nos preocupa también el grave problema que producen los trabajos de temporada, que alejan, en los duros meses de invierno, a un vasto sector de obreros sin trabajo; la fuerte corriente inmigratoria que llega a Aisén proveniente de Chiloé y otros puntos del país, con un 4% de crecimiento y su secuela de problemas: vivienda, trabajo, salud, escuelas, etcétera.
Nos preocupa, asimismo, el grave problema educacional para ¡a juventud, no porque no tengan escuelas básicas donde ir, sino porque la explosión educacional básica que se produjo en la provincia, creó, a un gran número de muchachos, ilusiones y esperanzas de conquistarse, a través de la educación, un destino mejor.
No hay en la provincia Escuelas TécnicoProfesionales ni colegios regionales universitarios que los cobijen y recojan sus vocaciones. Muchos ingresan al Liceo, terminan su 6ª año de Humanidades o llegan hasta el 4º, y emigran. Después viene la espera y el ruego por un trabajo que jamás llega.
¿Cuántos pueden atravesar el mar o la cordillera, financiarse sus estudios y proseguir una carrera? Un 2%. El resto, allá, queda como masa inerte, sin esperanzas y derrotado.
Aisén necesita solucionar el problema de continuación de estudios de su juventud. No puede permanecer como la única provincia de Chile incapaz de dar profesión a sus hijos. Todas las provincias tienen al lado o la Universidad o la Escuela Técnico Profesional. Si no es posible crearlas en Aisén, necesitamos un trato especial. Quien habla ha presentado al Honorable Congreso un proyecto muy simple para terminar con esta tara de la juventud de Aisén. Por él se exige a las Universidades y a las Escuelas Técnico Profesionales, dar hospedaje y alimentación gratuita a los estudiantes de Aisén, seleccionados en sus exámenes; a la Línea Aérea Nacional, el traslado gratuito de estos jóvenes. Como único requisito se exige que demuestren su incapacidad económica para financiar sus estudios profesionales. Así queremos recuperar a los hijos de Aisén. Esperamos que el Honorable Congreso sea justo con ellos al acoger esta iniciativa.
Estas son, señor Presidente y Honorables colegas, algunas consideraciones sobre el Aisén que nos interesa dar a conocer a todos los chilenos, porque estemos ciertos de que mañana será para todo Chile una fuerza económica importante. Al hablar de Aisén no lo hacemos, créannos, movidos por pequeñeces regionales o localistas, sino porque estamos ciertos de que hay en ella, en la medida en que se les descubra, valores que deben recoger todos los chilenos.
Creo que Aisén es un gran desafío que hace la naturaleza a todos los chilenos; al Gobierno; al Congreso, a los hombres de empresa, y al hombre común, que rom
piendo la esclavitud de los marcos comunes de ganarse la vida, se arriesga a hacerlo con coraje en nuestra tierra, como lo hicieron nuestros padres, como lo están haciendo hoy hombres, mujeres y niños. Yo estoy seguro de que no están arrepentidos de vivir allá, porque hay un mañana que los espera con mayores perspectivas que en otros lugares de este largo Chile.
Ojalá, Honorables colegas, que nosotros, desde aquí, con generosidad y sin mezquindades, podamos entregarles luego a estos chilenos, y a los que sientan el llamado de Aisén, ese mañana, que ellos en este momento se están abriendo solos y con mucho sacrificio, pero con gran amor.
Aplausos.
Varios señores DIPUTADOS.-
¡Muy bien! ¡Muy bien!
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