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    • rdf:value = " El señor VIDELA (Vicepresidente).- Con la venia de la Sala, se enviará el oficio solicitado por Su Señoría. Tiene la palabra doña Carmen Lazo. La señora LAZO.- Señor Presidente, yo creo que por suerte para nosotros se encuentra presente en la Sala el señor Ministro de Educación Pública. Porque quién más que él debe oír lo que nosotros pensamos de la situación de la infancia de nuestro país hoy día en que se celebra el Día Internacional de la Infancia? En primer lugar, nosotros quisiéramos que realmente la educación abarcara todos los estratos, llegara a todos los niños; y quisiéramos también que en nuestro país no tuvieran que deambular los pequeños, a veces, a pie pelado y, muchas veces, sin tomar desayuno y mal vestidos para llegar a una modesta escuela rural, o a otra, ya sea en el norte o en el sur de nuestro país, situada a enormes distancias de sus hogares. También desearíamos que no sucediera lo que ocurre en este momento, a pesar de todos los esfuerzos que aquí se han enunciado en materia de falta de mobiliario y de útiles escolares. Hay tantas escuelas que no tienen bancos; que carecen de techo completo; que no ofrecen ningún calor y que no ofrecen ninguna posibilidad. Yo deseo, en nombre de los socialistas, señor Presidente, rendir en el Día de la Infancia un homenaje a esos niños que son los parias de nuestro país; a esos niños que a veces entregan una canción en un micro y, otras veces, están en calidad de delincuentes, no sólo en cárceles de menores, sino que ocupando lugares en que ellos nunca debieran estar. Quisiera también recordar a los Diputados la situación de aquellos niños que tienen que trabajar a muy temprana edad. Y, señor Presidente, desearía que nosotros pensáramos que no basta la existencia de una ley -la Nº 10.383- del Servicio Nacional de Salud, para estimar protegido al niño, como dice la letra de esa ley. Porque, como decía el colega representante del Partido Radical, nosotros sabemos muy bien que hay miles de niños que se quedan sin atención en los hospitales. Y él lo decía con conocimiento de causa, porque es médico. Nosotros sabemos que faltan camas y también que no hay atención para los niños en las policlínicas dentales. También sabemos que no existen todas las posibilidades para atender los males que los aquejan durante la infancia; especialmente en casos de accidentes, que son fruto, precisamente, de la primera edad del hombre. Quisiera que nosotros tuviéramos en cuenta que no basta con una ley de jardines infantiles. Y no basta tampoco con estas leyes vigentes, que, sobre todo, se han aprobado en una forma más o menos romántica, sacándole un poco el cuerpo a la crudeza de nuestra realidad social. A veces, basta dar una vuelta a las seis o siete de la tarde por los aledaños de la ciudad para ver cuántos niños hay abandonados y para tener en cuenta que esos niños son los futuros hombres de nuestro país. Muchos médicos, profesores, sociólogos, hombres de todas las categorías, han hablado del problema de la infancia abandonada; pero pocas veces se ha tratado de buscar una solución de fondo, para que nosotros no tengamos que avergonzarnos de que en nuestro país todavía deambulen niños, como decía al principio, a pie descalzo o, sencillamente, vagando, por no tener matrícula en las escuelas. La CAMARA quiere rendir un homenaje a los niños. Y creo que el mejor homenaje que podríamos rendirles sería ponernos todos de cuerdo, no para solucionar una parte de los problemas de nuestra infancia y de la adolescencia, sino con el fin de buscar una solución más o menos integral a un hondo problema que tenemos, cual es el que aqueja a la infancia desvalida de nuestro país. Una colega recordaba que en Providencia se ha hecho una magnífica plaza de juegos infantiles; yo hago votos esta tarde porque esa misma plaza ojalá se construya en Renca, en Barrancas, en Quinta Normal, en la población Nogales, ojalá en el tercer distrito y en todos los lugares de Chile. Yo pienso, señor Presidente, que todos los niños de nuestro país, tienen derecho a jugar, como también pienso que todos los niños tienen derecho a ir a la escuela, a tomar desayuno; y si carecen de un padre o de una madre que respondan por ellos, es necesario que por lo menos el Estado o alguna institución estatal haga el papel que a veces no representan los padres, para que el hombre desde pequeño, no se sienta ofendido por la caridad, que siempre ofende por ser caridad. Quisiera también esta tarde, en que se rinde homenaje a los niños, hacer un recuerdo, en nombre del Partido Socialista, de una mujer que nunca fue madre, pero que, sin embargo y con su dulzura, llevó el nombre de Chile a todos los ámbitos del mundo, sencillamente cantándoles a los infantes de esta América morena. Deseo, señor Presidente, junto con rendir homenaje a la infancia de Chile, rendir homenaje también a esa gran mujer que se llamó Gabriela Mistral y que en vano vivió clamando porque fueran cubiertos y comprendidos "aquellos piececitos de niños azulosos de frío". Quisiera, que la CAMARA de Diputados considerara que las que somos madres, que las que somos mujeres no podemos conformarnos simplemente con un romántico homenaje. Nosotros quisiéramos como una muestra de progreso, como una muestra de cultura y como una muestra de humanidad, que los niños tuvieran un tratamiento especial: que cuando ellos suban a un vehículo de movilización colectiva, cuando vayan a la escuela, cuando quieran jugar, incluso cuando los niños deban vivir en una casa, a cuyos padres a veces se les niega el arrendamiento por ser muchos, que los niños supieran que no son un mal, un daño que la naturaleza ha hecho al hombre y a la mujer, sino que son una distinción y un obsequio que se les ha dado a los seres humanos. Quisiera, señor Presidente, que todos comprendiéramos que esa edad es la más bella de la vida y que nuestro deber y nuestra obligación debería ser embellecerla más, porque así como hay niños felices que tienen un triciclo, un monopatín, un desayuno y una madre, así también hay muchos y miles de niños que no saben de un juguete y que nunca han sabido de una ternura. Deberíamos preocuparnos de esto, porque no se sabe dónde están radicados el genio, el coraje, la inteligencia o el valor. Por eso, creo que la CAMARA de Diputados debería tomar algunas medidas para que. con realidad, con validez, pudiéramos llamarnos democracia y, como se ha dado en decir, un país "en libertad". Gracias, señor Presidente. "
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