. . " \nEl se\u00F1or RODR\u00CDGUEZ.- En realidad, resulta extra\u00F1o el abogado defensor que le sali\u00F3 a la Oficina de Informaciones del Senado, que no fue atacada por m\u00ED en la sesi\u00F3n anterior ya que empec\u00E9 por reconocer los relevantes m\u00E9ritos t\u00E9cnicos de este servicio del Senado, cuya ley contribu\u00ED a despachar en 1959. \nLo que se\u00F1al\u00E9 fue que la Oficina de Informaciones del Senado, y tal vez m\u00E1s que ella, los colegas que usan tal servicio, est\u00E1n deformando la ley que le dio vida. Y me parece que el se\u00F1or Guilisasti, jefe de la Oficina, debe representar en el momento adecuado a los Senadores que solicitan determinados datos que no pueden caer en cosas casu\u00EDsticas en sus consultas. \n\u00BFQu\u00E9 buscamos los Senadores cuando dimos forma a la ley que cre\u00F3 una oficina especializada en materia de informaciones? Que nos llegaran aquellos antecedentes necesarios en un Congreso que, por la precariedad de sus medios informativos, no cuenta con ellos y cuyos integrantes contrariamente a lo que ocurre en los Parlamentos modernos no dispon\u00EDan de la asesor\u00EDa t\u00E9cnica pertinente, raz\u00F3n por la cual era necesario tener un instrumento administrativo y jur\u00EDdico que le proporcionase a cada Senador, en este caso, los elementos informativos sobre materias importantes, sobre los elementos sustantivos de un proyecto concreto. En 1959 el legislador nunca pens\u00F3 que nosotros tendr\u00EDamos facultad hasta para pedir los tel\u00E9fonos de los directores de escuelas, ni nunca se pens\u00F3 tampoco que por ese camino pod\u00EDa llegarse a solicitar el n\u00FAmero de cargas familiares de cada director de escuela, que es lo que desgraciadamente se ha estado consultando a la Subsecretar\u00EDa de Educaci\u00F3n, pues se han pedido hasta los n\u00FAmeros de tel\u00E9fonos de los directores de miles y miles de escuelas y de los establecimientos escolares que hay a lo largo del pa\u00EDs. Esto est\u00E1 desnaturalizando y vulnerando la sustancia de la ley que dio vida a la Oficina de Informaciones del Senado. \nEse fue el alcance de la cr\u00EDtica que formul\u00E9 en la sesi\u00F3n pasada. Claro que ahora el Honorable se\u00F1or Hamilton aprovecha ese alcance m\u00EDo para endilgar cr\u00EDticas al Gobierno, como es su costumbre. \nEn todo caso, creo que vale la pena as\u00ED se lo suger\u00ED al se\u00F1or Presidente del Senado en d\u00EDas pasados tener una reuni\u00F3n de Comit\u00E9s o de la Comisi\u00F3n t\u00E9cnica respectiva se me ocurre que de la de Constituci\u00F3n, Legislaci\u00F3n y Justicia, con el objeto de estudiar el problema junto con los funcionarios de la Oficina de Informaciones del Senado. \nConsidero que no podemos desprestigiar un mecanismo como el de la Oficina de Informaciones del Senado, que ha jugado un buen papel hasta la fecha, al estar satisfaciendo demandas de detalles de los se\u00F1ores Senadores, como ocurre con esa consulta al se\u00F1or Subsecretario de Educaci\u00F3n. Conozco y soy amigo del Subsecretario de Educaci\u00F3n, se\u00F1or Waldo Su\u00E1rez, gran, educador y gran funcionario. Es un hombre llano y presto a otorgar todas las informaciones pertinentes al Parlamento. De manera que no ha estado jam\u00E1s en su \u00E1nimo, como lo ha expresado, negar ninguna informaci\u00F3n. Pero cuando se le pide, por muy de octubre que sea la fecha de la petici\u00F3n no tengo a mano el oficio el n\u00FAmero de establecimientos educacionales, el nombre de sus directores, el car\u00E1cter de la ense\u00F1anza que se imparte, el domicilio del director y el n\u00FAmero del tel\u00E9fono de \u00E9ste y el de la escuela, se est\u00E1 ridiculizando y subestimando el valor de esta Oficina de Informaciones. Yo, jefe de ella, habr\u00EDa rechazado una consulta de ese tipo. \n \n " . . . . . . . . . . .