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- rdf:value = " El señor MORA (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el honorable diputado señor René Manuel García .
El señor GARCÍA (don René Manuel).-
Señor Presidente, me da la impresión de que hay una tremenda confusión en el análisis de este proyecto de ley, ya que se está confundiendo el acoso con el chantaje, lo que no ha sido planteado aquí por ningún señor diputado. El acoso acontece desde un nivel jerárquico superior a uno inferior, mientras que el chantaje se origina cuando una persona quiere contratar a alguien y le dice: “Usted será contratada siempre que me otorgue ciertos favores.” Esto no es acoso, sino chantaje, el cual también se produce cuando alguien dice: “Usted se mantiene en este trabajo si me hace tales favores”.
Admiro cómo la diputada señora María Antonieta Saa se puede adaptar tan bien para defender temas diferentes, pero nunca en la misma línea. Señalo esto por una razón muy sencilla. Siempre se habla del acoso del hombre en contra de la mujer; pero, ¿no puede haber acoso de una mujer a un hombre, de una mujer a otra mujer y de un hombre a otro hombre?
Estos temas también debemos abordarlos con seriedad en el futuro. No se trata simplemente de convertir a la sociedad chilena a imagen de la sociedad estadounidense.
Aquí estamos estimando que tocar el hombro y dar un apretón a la secretaria cuando uno llega en la mañana es acoso sexual. Me siento feliz de saludar de esa manera a mi secretaria. Nunca he acosado a alguien.
Aquí se considera que porque analizamos el tema entre pares, estamos libres de estas situaciones. O sea, ¿las diputadas y los diputados podríamos estar sometidos al acoso permanente de nuestros pares sin poder hacer algo al respecto, porque somos iguales? A mi juicio, la ley tiene que ser pareja, y no puede hacer discriminaciones entre quienes tienen más o menos grados. Todos tenemos que ser iguales ante la ley; de lo contrario, podría pensarse que en una industria grande, donde existen 30 divisiones, no se producirían problemas de acoso entre los gerentes, porque todos tienen el mismo rango. Ésta es una materia que debemos ir zanjando hacia adelante.
Tanto que se habla del tema del acoso sexual, materia en la cual estamos de acuerdo; pero les pregunto: esta ley, ¿no irá en desmedro de la mujer? Porque, tal como señaló el diputado señor Rodolfo Seguel , para no exponerse a una acusación injusta, lo más probable es que los empresarios digan: “Vamos a contratar sólo a varones”. Esto ya pasó en Alemania cuando dictaron leyes que favorecieron demasiado a las mujeres, legislación que se derogó porque ya no las contrataban.
En consecuencia, en el análisis del proyecto sobre acoso sexual debemos tener presentes dos leyes: la del criterio y la de que uno tiene que actuar en conciencia, ya que estos abusos no se van a terminar sólo porque se dicta una ley al respecto.
Coincido plenamente con el diputado señor Seguel , de que aquí se está legislando para “sacarse el pillo”, ya que se trata de un proyecto que lleva diez años en la Comisión de Trabajo. Tan cierto es esto, que cuando fui miembro de esa Comisión, durante mi primer período, ya se había presentado esta moción, a la que ahora se le ha empezado a dar la importancia que reviste.
Coincido en cuanto a que se infiere un daño irreparable cuando una persona acude a un tribunal por venganza y declara: “Tal persona me acosó”. No importa lo que se contraargumente o lo que se haga al respecto, ya que el daño es irreparable.
Señor Presidente, esta iniciativa va por mal camino. Aquí hay que poner las reglas claras. La ley laboral debe señalar: “Concurse a un trabajo, en lugar de buscar “pitutos” para lograrlo”.
También es cierto que mucha gente entra con su currículo para postular a un trabajo, y el jefe se da el lujo de poner a 30 secretarias en fila para elegir a la más hermosa.
A ese empresario que decía: “Yo acoso y soy el rey de los acosadores.”, le pregunto: ¿Con qué moral va a dar un consejo a un hijo que está mal encaminado en relación con esta materia, en circunstancias que él es el principal causante de este tipo de problemas.
Muchas veces consideramos que estas leyes, que son interesantes, favorecerán a la mujer, pero realmente no es así. La ley en tramitación se prestará para venganzas, dará dolores de cabeza y será inconductiva.
Por lo tanto, debemos considerar que aquí hay que tener un profundo respeto por las personas, cualquiera que sea su rango, y las relaciones laborales no deben confundirse con relaciones amorosas. Ése es el problema de fondo. Por las necesidades actuales, mucha gente debe aceptar vejámenes con tal de conservar su trabajo. Eso sí que es denigrante para la persona; pero no que la piropeen, que la saluden, que le digan “que viene buenamoza”, porque esas cosas son agradables para una mujer.
Perdónenme las señoras diputadas por lo que voy a decir. Cuando ustedes se levantan en la mañana, ¿cuánto tiempo se demoran en ponerse un traje, en maquillarse y en mirarse en un espejo para asegurarse de que se ven bien? En consecuencia, debe ser frustrante que no les digan lo bien que se ven y que pasen inadvertidas como mujeres. Lo digo derechamente: debe ser atroz para una mujer que nadie se fije en ella, que no la miren y que sea una persona chantada en una oficina. Hablemos las cosas como son. Por lo tanto, debemos hacer una relación más armoniosa entre estos dos extremos. No se trata de hacer insinuaciones a cada rato a las damas.
Perdónenme por lo que he dicho, pero ello quizás se debe a que, para mí -de verdad, y no tengo ningún empacho en decirlo- lo más lindo que hay en el mundo son las mujeres, y por esa misma lindura, hay que conservar el respeto que debe tenérseles a quienes nos dieron la vida; pero eso no se hace por ley, sino que mediante la enseñanza en los colegios.
Por eso creo que el proyecto no nos va a conducir a buen término, dado que la principal confusión de las personas es que creen que es lo mismo acoso y chantaje.
Aquí se ha aludido a expresiones bíblicas y a muchas otras. O sea, el tema que aborda la iniciativa, desde que se escribió la Biblia ha sido un problema permanente; han pasado dos mil años y se sigue en lo mismo. No sé cuál va a ser la solución, pero creo que esto va a influir negativamente en la contratación de mujeres.
Hay que tener profundo respeto y leyes mucho más drásticas, no en ese aspecto, sino para que la gente pueda decir libremente cuando hay acoso y no se actúe por venganza, como ocurre a veces, porque eso produce un daño irreparable para las personas acusadas por algo que realmente no cometieron.
Me alegro de que la diputada señora Saa sea feminista -otras veces se pone a defender causas perdidas-; pero aquí realmente hay que ubicar el rumbo: el chantaje es una cosa y el acoso, otra; y no porque el proyecto de ley lleve diez años de tramitación, tenemos que despacharlo ahora.
En consecuencia, pido formalmente que vuelva a Comisión para estudiarlo más en profundidad y no despachar una iniciativa por cumplir, a fin de que se analicen los puntos que ha planteado el diputado señor Seguel , los que he mencionado y también algunas dudas que tienen la señora ministra y las mismas señoras diputadas que presentaron el proyecto. Entonces, vamos tranquilamente; elaboremos la futura ley con calmita -si ha estado tramitándose durante diez años, su despacho bien puede esperar un mes más-, con el objeto de que sea buena para todos los lados. No vaya a pasar lo mismo que con el 90 por ciento de las leyes ya promulgadas, es decir, que tengan que ser modificadas, porque se ha legislado sobre la base de dos o tres cosas para poder sacarlas, y la mayoría ha salido mal.
Por lo tanto, señora diputada, estudie bien lo que es acoso y lo que es chantaje.
Es el momento de rectificar los errores, es el momento de hacer una buena ley y es el momento también de hacer una profunda reflexión acerca de si el proyecto conduce realmente a favorecer a los acosados o a las acosadas. Ese es el fondo del problema.
Por eso estoy de acuerdo con que el proyecto vaya nuevamente a Comisión.
Es cuanto quería decir.
"
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