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    • rdf:value = " El señor MORA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el diputado señor Seguel . El señor SEGUEL.- Señor Presidente, en primer lugar, felicito a la diputada señora Adriana Muñoz por su preocupación respecto de esta iniciativa. Ha seguido todo el debate con un interés que me llama en forma favorable la atención y la informó a cabalidad, toda vez que ha interpretado fielmente lo que la Comisión de Trabajo y Seguridad Social ha discutido durante más de 8 años. En segundo lugar, expreso mi preocupación por el tratamiento que se le está dando al proyecto. Han intervenido tres parlamentarios, aparte de la excelente participación de la diputada señora Muñoz , y ninguno de ellos es miembro de la Comisión de Trabajo. Las exposiciones han sido buenas, como la del diputado señor Elgueta , quien ha planteado muchos recuerdos históricos, hasta bíblicos algunos; pero me preocupa que se esté usando mal la iniciativa en algunas intervenciones, como en la del diputado señor Hales , quien no participó nunca en ninguna de las discusiones de la Comisión y pronunció un discurso bastante populista sin mayor conocimiento del tema. Un sinnúmero de parlamentarios me ha dicho que no concurrirá a la votación del proyecto por el significado que conlleva; por el tratamiento que se le ha dado al tema del acoso sexual. De ahí que sería importante preocuparse, en el momento de la votación, de la asistencia de los diputados y diputadas. Muchos también me han manifestado que van a votarlo a favor sólo por el efecto público que pudiere generar el hecho de hacerlo en contra o de hablar en contra de una materia de esta índole, cuestión que a mí me preocupa mucho. He seguido durante 10 años el estudio del proyecto. Reconozco el interés de los parlamentarios autores de la iniciativa, quienes, en un par de ocasiones, fueron a la Comisión a ver qué ocurría con ella, y reconozco también en Adriana Muñoz a la persona que firmemente ha llevado adelante esta iniciativa sobre la base de una excelente predisposición de todos por perfeccionarla. La diputada señora María Rozas ha sido también defensora del proyecto. Es importante que los parlamentarios lean el informe de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social; pero lo es más conocer los documentos analizados en la discusión. El documento entregado por el Poder Judicial, leído por los miembros de la Comisión de Trabajo, ha sido conocido por muy pocos parlamentarios. Es bueno considerar la posición de los jueces del trabajo sobre el particular. Voy a leer un solo párrafo, sobre el cual es importante intercambiar opiniones. Después de un largo análisis, uno de ellos expone: “En resumen, estimo que con la normativa actual, el juez del trabajo está y ha estado en condiciones de resolver, por las causas legales, las conductas que pueden considerarse como un acoso sexual, ya por la decisión tanto del empleador como del trabajador, de poner término al contrato de trabajo”. Argumentaciones como éstas, de que la situación del acoso sexual ya está contemplada en el Código del Trabajo y en la misma Constitución Política de la República, no fueron consideradas por los miembros del Ejecutivo y los parlamentarios. Muy poca gente se atreverá a entregar una opinión muy certera en contra del articulado que se está proponiendo. ¿Por qué? Porque he llegado al convencimiento más absoluto -y lo he dicho en todos los tonos y lugares-, de que el proyecto no es bueno. Siempre fui partidario de agregar en el artículo 2º del Código del Trabajo sólo la frase “y acoso sexual”, después de todas las causales; pero se insistió en esta otra modificación. La diputada señora María Antonieta Saa , en su intervención, obviamente me da la razón en lo que he venido planteando en materia de legislación laboral sobre este particular. Estoy convencido de que es un mal uso de las mayorías en esta materia, o de la mayoría publicitaria que se pudiera dar en un proyecto de ley, cuando ella se refiere a las multas, las cuales deberían ser del ciento por ciento, y no del 50 por ciento, como se acordó. Situaciones como las planteadas por la diputada María Antonieta Saa hacen que en el Código del Trabajo la solución se ponga más compleja, más difícil y tengamos mayor oposición en materia de legislación laboral de parte de otros sectores. Cuando se empieza a establecer todo tipo de restricciones y a disponer multas elevadísimas, uno, que cree en las reformas laborales, se percata de que, de repente, se nos está pasando la mano. Reitero, el proyecto consignaba un 100 por ciento y, felizmente, se bajó a un 50. No se consiguió bajarlo a un 20 por ciento; pero ese tipo de afirmaciones, como las de la diputada, nos mueven a decir: “Yo no estoy de acuerdo en que legislemos de esta forma y pongamos este tipo de restricciones”. Toda la gente entendida en el tema nos ha planteado la inconveniencia de legislar de la forma como lo estamos haciendo. Sin embargo, hemos sido insistentemente hostigados en la Comisión de Trabajo para aprobar este proyecto de ley. Voté a favor de la idea de legislar y participé en las indicaciones en la medida de lo razonable. Escuché a la señora ministra manifestar, en un comentario radial, que le extrañaba mi opinión y mi posición. La sostuve siempre en la Comisión de Trabajo y la reitero: he sido opositor a legislar sobre esta materia en la forma como lo estamos haciendo; pero una vez que la situación está planteada, mi deber, como parlamentario, es participar en su análisis, presentar indicaciones y ver cómo puedo modificar lo que se está haciendo. Lo he dicho en todos los tonos. A las diputadas señoras Adriana Muñoz y María Rozas les expresé que no creo que éste sea un buen proyecto para las trabajadoras o para las mujeres. Afirmé, también, que ésta es una buena señal moral que los gobiernos de la Concertación les dan al país y a las mujeres trabajadoras. Puede ser una buena ley moral; pero discutiremos su eficiencia sobre la base de lo que diremos más adelante. Considere también, señora ministra -por su intermedio, señor Presidente-, la afirmación que voy a hacer: presiento que si esto se transforma en ley, será la ley de la venganza. El numeral 2, nuevo, del artículo 160, dice: “Conductas de acoso sexual, entendiéndose por tal un comportamiento de carácter sexual, no deseado por la persona a la que va dirigido y que le produzca o amenace con producirle un perjuicio en su situación laboral”. Según la iniciativa, eso es lo que significa acoso sexual. Creo que en estas cuatro líneas se establece la ley de la venganza; porque cuando una mujer va a los tribunales a denunciar a su superior jerárquico por acoso sexual, pues esto siempre es de un superior hacia un inferior, que puede ser hombre o mujer, aunque normalmente es mujer -y me gustaría que la discusión se refiriera a los dos sexos y no sólo a uno, como lo ha hecho la diputada señora Saa ; hay que ser ecuánime en ese sentido-, el jefe o dueño de la empresa queda sometido de inmediato al escarnio dentro de la empresa, al escarnio público y, obviamente, a una situación familiar insostenible. Si la persona hace esta acusación por venganza, por malestar, porque el jefe o el empresario le cae mal, o porque desea un ascenso, una de las mejores herramientas que, obviamente, estaríamos entregando para perjudicar al superior jerárquico o al dueño de la empresa, es sostener que se es objeto de acoso sexual. Pero, provocado el hecho, se va a los tribunales, y allí no se logra demostrar esta situación. Habrá multas y despidos; ¿pero quién limpiará la ya dañada imagen de la persona? ¿La trabajadora, un parlamentario o el Gobierno van a decir que se ha hecho una acusación de acoso sexual inexistente? No se pudo demostrar, ante los tribunales, que existía acoso sexual, y nos encontramos con un jefe o un empleador que no sabe cómo salir de esta circunstancia, y podemos encontrarnos con una situación límite en su familia, en la cual su señora puede creer este hecho. La señora MUÑOZ (doña Adriana).- Sería una infamia. El señor SEGUEL.- Gracias, diputada señora Muñoz . Acusar de acoso sexual cuando no existe es una infamia de las peores que se pueden hacer a una mujer o a un hombre. A las diputadas señoras Rozas y Muñoz les dije que, si bien creo en la ley moral, lo que me preocupa de verdad son las formas en que se provocará este hecho en el país. ¿Qué respuesta vamos a dar? ¿Cómo vamos a restituir la credibilidad, la honorabilidad dañada de aquel empleador o jefe? ¿El Sernam publicará una inserción en los diarios diciendo que “don Juan Pérez Cotapos ” fue acusado de acoso sexual, pero que ello no era verdad; y mediante esta inserción se restituirá su honorabilidad y respeto como persona, y se le pedirá a su familia y a los trabajadores que sigan creyendo en él? Estimo que mi intervención ayudará a que otros parlamentarios se atrevan a hablar. Hay que atreverse a decir lo que se siente o lo que uno cree respecto de este tipo de leyes -para mí, leyes morales-, las cuales respaldo. Señor Presidente, me quedan muchas dudas. Asistió mucha gente a la Comisión. Una de ellas fue Mario Kreutzberger , quien fue acusado de acoso sexual en Estados Unidos. Fue imposible demostrar que él había acosado sexualmente a una mujer. ¿Pero qué ocurrió en Chile? Los titulares de todos los diarios, a ocho columnas, denostaron a Mario Kreutzberger ; creyeron en la acusación. Él tuvo que demostrar que no era un acosador. Aquí ocurre todo lo contrario: hay que demostrar que se es acosado y no que no se es acosador. Recuerdo una frase muy importante que dijo Mario Kreutzberger : “Creo que es bueno que en Chile se legisle sobre acoso sexual”. Pero pidió lo siguiente: “que todo lo que se haga en legislación sea con respeto a las personas”. Es cierto que hay muchos acosadores sexuales. Estuvimos en un programa de televisión con la diputada señora Muñoz . Un señor empresario decía ser el rey de los acosadores del país, que le fascinaba acosar sexualmente a sus secretarias y que si no le aceptaban el acoso, sencillamente las destinaba a otro lugar y ponía a otra que sí aceptaba ser acosada. Como sé que esa realidad existe, me preocupa más el perjuicio que podamos provocar a quien es acusado sin causa alguna y cómo se le puede restituir la honorabilidad, credibilidad y respeto. Es efectivo que entre pares y de inferior a superior no existe acoso. Pero formulo la siguiente pregunta: si la que acosa es la trabajadora inferior a su superior, ¿qué vamos a hacer? Cuando el secretario -para no hablar siempre de la mujer- tiene una jefa estupenda y la acosa, ¿qué va a ocurrir? “Depende de la respuesta”, dice el diputado señor Huenchumilla , como buen abogado. Pero no es efectivo que el acoso sexual se dé de superior jerárquico a inferior. Creo que existe el acoso de inferior a superior para obtener ganancias, y ante eso no estamos legislando. Termino diciendo que me gustaría que se pronunciasen todos los que creen que el proyecto no es bueno y todos los que estimamos que se trata más que nada de una iniciativa con un objetivo moral, destinada a establecer una conducta que el Gobierno quiere dar al país. Si el Gobierno y la ministra me dicen eso, con mucho gusto seguiré trabajando en la forma como lo he hecho hasta ahora. He dicho. "
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