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- rdf:value = " El señor GONZALEZ MADARIAGA.-
Señor Presidente:
La circunstancia de poner término a una dilatada representación parlamentaria mueve a hacer referencias a esta jornada, aunque por razones de espacio y tiempo deban ser breves.
Comenzó el año 41, sobre la base de lo que llamé "Un programa al servicio de Chiloé", para la atención de los departamentos que constituyen la Agrupación, cuyo desarrollo se vino ejecutando a lo largo de tres períodos legislativos. Di a esta tarea, desde sus principios, aspecto formal, pues el término de cada período fue seguido de una larga cuenta impresa, sobre la que se pronunciaba el Consejo
Provincial, en conformidad al Estatuto del Partido. Allí se consagraba la labor año por año y obedecía al principio de aprovechar todas las oportunidades posibles para defender lo que consideraba intereses de la provincia, y hacer que el nombre de ella y los problemas que preocupaban a sus habitantes fueran considerados por los poderes públicos y por la opinión en general. Al informar sobre el segundo cuadrienio, anoté que este estado de ánimo sería invariable en mi conducta parlamentaria.
Obras públicas en Chiloe.
Los propósitos enunciados cristalizan en obras públicas que comienzan a desparramarse por la Isla Grande y los diversos archipiélagos del territorio insular: grupos escolares, escuelas, agua potable, navegación local, rampas para el acceso público. En Ancud se construyen el Liceo, la Escuela Normal, el Gimnasio; se levanta un nuevo edificio para el hospital, y en la misma ley se incluye otro en Achao ; se crea la Escuela de Artesanos de Castro y más adelante, sobre esta base, se edifica la Escuela Industrial. En la ribera, frente a la Avenida Blanco, se construye un malecón para atraque directo de embarcaciones. Se inicia un plan caminero, se facilita el funcionamiento de los servicios públicos y se construyen obras marítimas diversas en poblaciones que estaban privadas de tales medios.
Constituye lo anterior un conjunto variado, en ocasiones pequeño, pero que por su misma índole vuelve a inquietar el espíritu.
Pero la labor adquiere volumen en otros aspectos.
Consejerías Parlamentarias.
En cierta oportunidad se trata de la campaña en contra de las consejerías parlamentarias, que obliga a compartir la tribuna del Congreso con artículos de prensa, hasta obtener que la ley sea derogada, convencido de que la intromisión del legislador en los actos administrativos resta independencia a los poderes públicos.
Comisión especial del petróleo.
Nos cupo presidir la Comisión que designó la Cámara para estudiar el desarrollo de la industria petrolera y formular recomendación acerca de la ubicación de la refinería que se instalaría en la zona central. Fue un desempeño grato, porque la colaboración de un conjunto de parlamentarios idóneos, de señalada versación, permitió investigaciones y debates interesantes, con la colaboración de los dirigentes de la Empresa Nacional, que se tradujeron en un documentado informe a la Corporación.
Pesquerías.
Sobre el proceso pesquero, obtuvimos una ley destinada a mejorar la marisquería del país, para lo cual nos inspiramos en la legislación del Canadá, que en parte reprodujimos en la prensa de Santiago. La experiencia que recogimos es que la burocracia es el principal enemigo de esta clase de actividades, tal vez por incomprensión y por su excesivo afán interventor. Como Chiloé había sido señalado por oficiales de nuestra Armada, que levantaron sus cartas hidrográficas como asiento de bancales de ostras y otros moluscos, quisimos facilitar la recuperación de esta riqueza. La ley consignó una estación de mitilicultura para la propagación del choro, especie casi típica de Chile, amenazada de extinción por la explotación indiscriminada de que es objeto. Los buzos, para escoger una docena, destruyen multitud de ejemplares al caminar sobre los bancos. La técnica consistía en captar la reproducción artificial, tal como ocurre
con la ostra, faena que ha dado lugar a la ostricultura. Pero en los 25 años transcurridos desde la dictación de la ley, no se ha obtenido el éxito que se buscó. Entre las medidas propuestas estaba la de distribuir semilla del molusco en los bancos extinguidos o en otros sectores donde la calidad del plancton lo aconsejara.
La ley dictada el 43 daba también impulso a la ostricultura y al cultivo de la langosta; pero influencias externas impidieron que el Centro de Repoblación señalado para Juan Fernández ejerciera allí funciones. Los intereses particulares fueron más fuertes que la intención del legislador. A esta falta de espíritu público debe achacarse la gradual extinción de la riqueza marisquera.
Posteriormente obtuve que la Corporación de Fomento investigara la extensión que abarcaba la centolla en el país. Resultó de este informe la confirmación de su presencia entre el Estrecho de Magallanes y el Golfo de Reloncaví, a lo largo de más de trece grados geográficos, es decir sobre un mil cuatrocientos kilómetros de mares interiores. Más tarde, visitando Puerto Williams, que queda más al sur todavía, fui informado de que el crustáceo abundaba también en la zona de las islas Picton, Nueva y Lenox, donde se habían recogido ejemplares de un metro y medio de diámetro. Cuando pedí la intervención de la CORFO llamé la atención acerca de que la industria trabajaba sólo dos meses en el año y en la época del desove, lo que contrastaba con la experiencia japonesa, donde la labor se extendía entre seis y ocho meses y el producto, en ese país del Oriente, había empezado a industrializarse después de la segunda guerra europea, hasta llegar a convertirse en rubro de exportación. Por esa época se requería en Chile permiso estatal para formalizar la existencia de una pequeña fábrica que debía demandarse en solicitud acompañada de nueve copias. En lo relativo a este crustáceo, se trata de una riqueza que enorgullecería a cualquier nación. En el país su consumo está reservado a gente adinerada y favorece sólo a unos pocos industriales.
Marina Mercante.
En oportunidades aisladas, aludí al proceso de la marina mercante, industria para la cual una ley reservó el 50% del cabotaje nacional, pero que no se ha logrado aplicar. A pesar de constituir un litoral enorme y disfrutar de una población predispuesta a la actividad marítima, el-tonelaje de la marina mercante chilena es inferior a 280 mil toneladas, mientras Noruega, con menos de la mitad de. la población de Chile y con menos litoral, pasa los 18 millones de toneladas. Nuestro país tiene en la industria marítima una fuente de riqueza que no aprovecha, pero para lograr su explotación en condiciones apropiadas se requiere de un esfuerzo de tipo nacional.
Libertad de prensa.
Nos cupo también intervención en el debate sobre abusos de publicidad, en el que sostuvimos la tesis de que la Constitución Política consagraba el derecho a opinar, que permite a todo ciudadano expresar sus ideas y sentimientos libre de censura, por la prensa o por cualquier otro medio, aspecto que debe considerarse separado de los delitos y abusos que en el ejercicio de esta libertad pueden cometerse. El arte del legislador descansa, a mi juicio, en autorizar el castigo del abuso sin menoscabar el derecho de opinión. Fui, entonces, objeto de censura partidista, por vinculaciones que se tenían con el Ejecutivo, de las que me puso a cubierto el apoyo de la opinión pública.
Administración Ibáñez.
Durante la administración peronista en Argentina, se produjo en Chile una penetración foránea encaminada a socavar el régimen democrático. La intervención de un magistrado de Apelaciones puso al descubierto la trama. La experiencia que dejó esta campaña me impulsó a una oposición enérgica contra la administración Ibáñez, que permitió desmenuzar diversos actos ocurridos durante esa gestión presidencial, como aquel capítulo de la "Línea Recta", las propuestas del túnel Lo Prado, la distribución de tierras en Magallanes, la política del adulo puesta en práctica, lo cual dio por resultado que la segunda administración de ese Mandatario fuera inferior a la primera en el manejo de la República.
Los convenios del cobre.
La actividad cuprera implica importancia trascendental para el país, dada la calidad monofásica que por el volumen inviste.- La experiencia revela también que cada vez que el Estado ha negociado un nuevo régimen para la explotación del metal, lo ha hecho a la defensiva frente, a la agilidad de las compañías para obtener ventajas exorbitantes. Los convenios celebrados con las Compañías de Electricidad y con la de Teléfonos, aunque se apoden muy "chilenas", acentúan esta impresión. La ley del Nuevo Trato, que se derogaba, había comenzado por devolver a las compañías el poder de venta del metal, que los aumentos que se programaban no descansaran en la capacidad de producción instalada, sino que tomaran como punto de partida el período que había sido más bajo durante los veinte años anteriores. El resultado fue que la refinación decayó en más de 20%, aumentó el "blister", con menoscabo del refinado y el electrolítico, que representaba menos empleo de mano de obra y menor tributación fiscal. En resumen, redujo la intervención estatal, y la producción, que se anunció triplicaría, sólo aumentó una tercera parte.
El resultado del proceso anterior me llevó a defender el principio de reservar al país la facultad para negociar el producto en el mercado mundial, a estimular la elaboración del metal en Chile, a establecer las condiciones de venta por el propio ,Estado y a asegurar el retorno total de divisas. Y sobre la base de estos fundamentos, voté negativamente el proyecto que tuvo por objeto establecer el régimen de asociación entre las compañías y el Estado. El futuro dirá si mi desempeño como Senador independiente, en esos instantes, fue acertado o no. Este proceso, probablemente, esté llamado a enfocarse en breve tiempo más con motivo de las nuevas modalidades que se advierten en América Latina frente a las inversiones imperialistas.
La reforma agraria.
El proceso agropecuario, con motivo de la reforma agraria impulsada por el Gobierno democratacristiano, me movió a diversas intervenciones. Recordé que el estudio más serio hecho sobre la condición chilena fue el de Mc Bride, que contuvo un análisis crítico de la industria, desde el origen de nuestras haciendas. Recomendó la transformación del régimen existente, aunque se produjera con ello tumultos y dificultades, pues siempre significaría un progreso hacia un Chile superior y más unido, con mejor aprovechamiento de los aportes naturales y un nivel de vida más alto para la masa del pueblo. Siguió a esto un informe de la Misión de Vries, que el Banco Internacional de Reconstrucción y la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas patrocinaron en 1952, la que se limitó a formular recomendaciones y a absolver consultas de los ejecutivos.
Alrededor de 1960 vino a Chile el profesor de Economía Agrícola de la Universidad de París, René Dumont, quien tuvo duros juicios para referirse al desenvolvimiento de la agricultura, que causaba desnutrición creciente en el país y formuló una recomendación que, bien aplicada, pudo haber conducido a la reforma sin dolores. Dumont aconsejó la dictación de leyes destinadas a gravar con mayores impuestos la producción agraria deficiente. A su juicio si un fundo que debe rendir x quintales de trigo produce sólo la mitad, debe hacerse pagar al dueño del predio, mediante tributos, los .quintales restados a la sociedad. En cambio, si excede la producción calculada, lo justo es exonerarlo de parte del pago de gravámenes, como premio a su dedicación. El movimiento de la reforma agraria movió posteriormente a la Conferencia de Punta del Este a recomendar programas integrales de reforma agraria.
El-proceso chileno siguió siendo grave. La balanza comercial acusaba saldo negativo a partir de 1948; en circunstancias de que otros países subdesarrollos se esforzaban en aumentar sus exportaciones para adquirir bienes de capital, Chile seguía un proceso inverso. Un sociólogo había dicho que cualquier país que tiene más de 10% de sus familias agrícolas en clase de peones o trabajadores, tiene, hasta cierto punto, necesidad de una reforma agraria. Si el porcentaje es superior a 50%, la situación debe ser considerada como seria, y si la proporción excede el 75%, debe estimarse crítica. La situación de Chile era señalada como crítica.
En materia legislativa, el Gobierno que más se destacó por una efectiva transformación agropecuaria fue la Administración Ríos, por las facultades que obtuvo por las llamadas leyes económicas, que lo autorizaron para levantar el catastro agrícola destinado a conocer la superficie aprovechable, y para aplicar' el Plan Agrario, que conducía a orientar la producción nacional. Así se autorizó al Ejecutivo para fijar regiones de cultivo a determinados productos y zonas de abastecimiento para centros de consumo, y para establecer el estanco del trigo y de su molienda, mataderos y mercados que permitieran vender los productos sin obtención de utilidades. Esas leyes económicas llegaron hasta consagrar la expropiación de predios manifiestamente mal aprovechados y, en materia de parcelaciones, persiguió la fórmula de producir en forma económica y racional, con ánimo de impedir que la tierra cayera en divisiones indiscriminadas. En materia de trascendencia social, ocurre frecuentemente que no se encuentra la colaboración adecuada, por lo que a la larga las mejores disposiciones legislativas se quebrantan en la práctica. Miembro durante largo tiempo de la Comisión de Agricultura del Senado, me esforcé por prestar colaboración dentro del orden de ideas que dejo expuestas.
Mis últimas intervenciones obedecieron a destacar la declaración del Consejo General del Colegio Médico Veterinario de Chile, de noviembre del año pasado, dirigida al Jefe del Estado, en la que hacía notar que en los últimos treinta años la población humana había aumentado en 85%, mientras la bovina lo había hecho en 11,6, y la ovina, en 16%, lo que había motivado una disminución paulatina en el consumo de 27,9 kilogramos por habitante-año, a sólo 21,4, con las consiguientes consecuencias en el desarrollo fisiológico de la población. Observaba también una fuerte importación de leche y carne para compensar el déficit nacional de producción, disminuido por enfermedades que afectan al ganado, lo que llevaba al Consejo a pedir que se pusiera en práctica el Plan Nacional de Control de la Fiebre Aftosa.
La finalidad que se persigue con cualquier plan de Reforma Agraria descansa en la obtención de un aumento de la producción. Si este aumento llegara a saldar el déficit que provoca la importación de alimentos constituiría un considerable avance. En líneas generales, el proceso de la reforma agraria, como el de la marina mercante, pesquerías y otros de tal importancia, reviste caracteres nacionales, y en esta perspectiva deben ser encarados por la autoridad, a fin de asegurar la colaboración ciudadana. Cualquier asomo de tendencia partidista destruye la alta finalidad que envuelven.
Una pequeña colaboración social.
La necesidad de acentuar una mejor colaboración social me llevó a proponer la ley que establece la mantención de letreros en cada propiedad esquina, señalando el nombre de la calle y el principio y término de la numeración de la respectiva manzana, en ciudades con más de cinco mil habitantes. Además, impone la obligación al vecindario de regar los árboles que quedan dentro de una periferia de seis metros del bien raíz, a manera de estímulo de los que luchan en defensa del árbol.
Visita al exterior.
Tuve ocasión de visitar la República Democrática Alemana y la República Popular China, vastísimos laboratorios de organización social. Las observaciones que recogí, que fueron muchas y de variado orden, las vacié en sendos discursos orientados en busca de beneficios que pudieran servir a nuestro país. Todavía repercute en mi espíritu lo ocurrido en Pupunahue, sector de Valdivia, donde se invirtieron más de cuatro mil millones de pesos de un decenio atrás para transformar los carbones livianos en coke metalúrgico, y después de estar las instalaciones a mitad de camino, se suspendió el plan de trabajo. Nunca me fue dable obtener que se despejara la incógnita. ¿La Corporación de Fomento estuvo en la razón cuando inició las construcciones o la estuvo cuando las paralizó? Sobre la base del éxito extraordinario que obtiene la República Democrática Alemana de los lignitos de calorías muy inferiores al de Pupunahue, y de muchos otros desparramados a lo largo del territorio, solicité la intervención de la Contraloría, y de su informe apareció que en Pupunahue no se había llevado siquiera inventario de las especies que se adquirieron y estuvieron a medio instalar. El resultado de las medidas no ha llegado a mi conocimiento. Ahora resulta otra incógnita: ¿la iniciativa chilena obedece a la satisfacción de necesidades nuestras o a planes exteriores?
Campaña del Casino. Aspectos morales.
Durante mi paso por la Cámara de Diputados me cupo iniciar una campaña que aún recuerdo con satisfacción. Tuvo por origen el desempeño irregular en que se venía desenvolviendo el Casino de Viña del Mar y la sostuvo el anhelo de fustigar la explotación de los juegos de azar en el país, que tienen, a mi juicio, enorme responsabilidad en la quiebra moral de la ciudadanía, sobre todo en un país en subdesarrollo como el nuestro, donde la juventud requiere de ejemplos que le abran caminos de dignificación y no de perversión, a los que conduce la práctica de los juegos de azar.
Mi primer discurso lleva fecha de noviembre del 43. La campaña demandó cinco largas 'intervenciones en la Cámara y un debate ardoroso por la prensa. Se logró la intervención de un Ministro de Corte de Valparaíso, que tuvo destacada actuación y al que siempre respaldó el alto tribunal a que pertenecía. Fueron declarados reos los concesionarios y también la autoridad edilicia. Sin duda, se corrigió el manejo de fondos municipales donde había abusos; pero la práctica del juego no se detuvo, y en estos mismos instantes cabe comprobar que se proyecta instalar casinos en varias ciudades del país y prolongar el funcionamiento del de Viña del Mar durante el año en redondo. Seguirá en nuestro medio disponiendo de los bienes de muchos ciudadanos un rey despiadado, cuya estampa exhiben las cartas a cuyo designio someten su destino los tahúres.
Siempre he sido contrario a los juegos de azar y aun a las loterías, multiplicadas en exceso. Por eso, recuerdo con el reconocimiento que merece la iniciativa de los Diputados señores Gabriel Gonzalez, Rudecindo Ortega y Gustavo Jirón, quienes, invocando observaciones del PresidenteAguirre Cerda, expresadas en un Mensaje de junio de 1939, en el que sostenía que "será siempre fundamento principal de la confianza pública en la Democracia y en la bondad de las instituciones que la conforman, la seguridad que el pueblo tenga en la honestidad de los hombres que gobiernan y en los ciudadanos que desempeñan funciones públicas y cargos fiscales o semifiscales", elaboraron un proyecto de ley destinado a reforzar el correcto desempeño de los agentes del Estado, a impedir el, enriquecimiento sin causa justificada, a coartar el desempeño de los gestores administrativos, a establecer incompatibilidad entre los cargos de Ministros y parlamentarios con toda, función rentada en instituciones en que el Estado tenga parte y, finalmente, a evitar que éstos actúen como abogados, mandatarios, director o representante de empresa extranjera. Había en este proyecto de ley, que alcanzaba a los alcaldes de designación del Ejecutivo, una reminiscencia de las leyes de residencia de la época colonial, pues establecía que la prueba en los juicios a que la ley diera lugar sería apreciada en conciencia. Este proyecto de ley, que fue aprobado por la Cámara, quedó encarpetado en el Senado.
Más adelante, durante su Administración, el Presidente Ríos, Mandatario que se empeñó en rodear de dignidad las funciones públicas, hizo notar que estábamos amenazados de una desintegración moral, en lo que venía, a confirmar juicios de don Enrique Mac Iver cuando señalaba, ya al final de su vida de parlamentario, que le había cabido asistir a una época en que los "hombres públicos iban al Gobierno a servir los intereses públicos, mientras que hoy tantos de nuestros hombres públicos van a La Moneda a servir los intereses privados".
El camino impreso por el Presidente Ríos movió a los Ministros del Partido Socialista, que lo acompañaban a comienzos del 46, a formular una declaración en que fijaban las reglas de orden administrativo a que debían ajustarse los miembros de su agrupación y aun los simpatizantes de su causa, cuando demandaren la atención de las oficinas de Gobierno. Las normas de administración firmadas por los cuatro Ministros socialistas llegaban hasta poner a disposición de la justicia, en lo criminal, a todo individuo que fuera sorprendido tratando de obtener resoluciones o ventajas determinadas de las oficinas estatales Esta declaración afirmaba enfáticamente: "El individuo que lleve una vida privada disoluta, de holganza o exhibición de un lujo injustificado o inexplicable, no puede ser buen funcionario ni merecer confianza".
A lo largo de mi vida pública, me he mantenido fiel a la creencia de que el gobierno de los pueblos reclama en forma imperativa la colaboración honesta de sus ciudadanos, cualquiera que sea la función que le corresponda desempeñar. Si he llegado a ser duro en la expresión de este juicio, deseo que se tenga presente que él está movido por razones de interés social.
Colaboración entre los Senadores de la Novena Agrupación.
No deseo privarme.de dejar constancia de que la labor ejecutada a favor de la Novena Agrupación senatorial fue grata por la estrecha colaboración que se mantuvo dentro del quinteto de Senadores que la integraban, los que, por sobre filosofías partidistas, estuvimos prestos para acudir en apoyo de las necesidades de las seis provincias que integraban la Agrupación. A iniciativa senatorial se debió, durante la Administración Ibáñez, la ley que restableció a Magallanes la calidad de puerto libre con que había nacido y que abonan razones geográficas y de vecindad internacional, calidad que gradualmente vuelve a debilitarse. Esta iniciativa se hizo extensiva también a Aisén y Chiloé. La ley que se conoce como de la Corporación de Magallanes contó con esta misma cooperación y ha quedado programada la que debía comprender las provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue, donde limitaciones de circulante detienen la actividad productora e incrementan la cesantía.
Comunicación aérea con Magallanes.
A la inauguración del aeródromo de Chabunco se sirvió invitarme el señor Presidente de la República. Acepté la invitación, lo que dio lugar a críticas porque se hacía valer mi calidad de agudo censor de la Administración Ibáñez y la condición opositora del partido, lo que me impulsó a analizar el desenvolvimiento de la democracia en un discurso en que formulé observaciones sobre Oposición y Gobierno. Senador de la zona, no podía substraerme al mejoramiento de las comunicaciones con ese territorio. Chabunco, hoy día "PresidenteIbáñez", acortaba la distancia, a cinco horas entre Santiago y Punta Arenas. En los momentos actuales, el tiempo se halla reducido a tres. La vía aérea, con su transporte de carga y pasajeros, ha constituido un gran alivio para un sector del país que negociaciones de límites le significaron la pérdida de la solución de continuidad, en su contacto terrestre.
Proceso internacional.
Pero, sin duda, la labor que me exigió asidua dedicación fue la de orden internacional. La circunstancia que representara a la zona afectada por frecuentes atropellos del país limítrofe, me llevó a un estudio del proceso histórico de nuestras relaciones con Argentina, que se manifestaron a través de innumerables discursos, a partir del año 1955. Fruto de esta actividad fue la constitución de la Comisión Bicameral de Diputados y Senadores para conocer de los sucesos de Palena. Más tarde, una lucha tenaz para lograr el rechazo de los Protocolos que la administración pasada había suscrito otorgando a Argentina servidumbre a perpetuidad por los canales magallánicos, lo que fatalmente habría conducido a la pérdida de nuestra soberanía en ese territorio, dado el sentido expansionista del vecino país. El resultado de largas investigaciones me ha conducido a sostener que en- el aspecto jurídico nada hay pendiente con la República Argentina, que los límites entre ambos países han sido establecidos por Tratados que están vigentes y que fueron afinados por mediación arbitral, existiendo todavía como respaldo para asegurar colaboración un Tratado General de Arbitraje, que me cupo desenterrar de los archivos polvorientos de nuestra Cancillería. A la luz de los convenios existentes, no hay fronteras pendientes en la zona del Beagle, y muchos de los acuerdos que se suscribieron y no se perfeccionaron fueron sólo debilidades de un Departamento que, generalmente, se ha dejado llevar por las pretensiones argentinas. Con el propósito de continuar formando opinión ciudadana acerca de estas relaciones, preparo en la actualidad una obra que se compondrá de dos partes: una destinada a poner al descubierto las negociaciones que se celebraron durante la centuria pasada, desde el instante que se "tomó posesión" del Estrecho. Hemos creído necesario este comienzo para llegar a comprender el desarrollo de las relaciones continuadas hasta la época contemporánea. Acometo este propósito con ánimo de recoger experiencia en el pasado para asegurar mejor desempeño y entendimiento en el futuro. No me mueve odio de naturaleza alguna, aunque no debiera dejar de apuntar que la agresión argentina en los últimos tiempos ha alcanzado graves características; atravesó la alta cumbre en el Palena ocupando dos valles, en los que se quedó, en son de ataque; ametralló en dos ocasiones un islote en el Canal Beagle; últimamente disparó sobre una torpedera chilena.
En general, no ha sido afortunada nuestra dirección internacional. Lo del Lauca, con una ruptura de relaciones con Bolivia, que entera ya los siete años, no debió haberse producido si, como desde sus comienzos lo anoté, nos hubiéramos ajustado a la Declaración de Montevideo, que señalaba el término de un año para una negociación semejante. Podía todavía haberse recurrido al aprovechamiento de otras fuentes de agua para el riego del valle de Azapa, sin tocar las ciénagas de donde emerge el Lauca.
Reconocimiento.
Una labor tan dilatada compromete también el reconocimiento a muchas personas. En primer lugar, a la ciudadanía que me renovó siempre su confianza, desde el instante en que el radicalismo me señaló a la consideración pública.
En el aspecto de política internacional no puedo dejar de mencionar la colaboración con que me asistieron los Comités "Patria y Soberanía" y "Por Chile y su Soberanía", que se crearon en diversos lugares del país y adonde han llegado tantos ciudadanos ilustres a aportar su saber y su esfuerzo. Muchos han desaparecido del escenario de la vida, como acaba de ocurrir con Enrique Gallardo Nieto, presidente de uno de los Comités de Santiago, quien, postrado en cama, seguía enviando a la prensa comunicados destinados a colaborar en la defensa de los ideales de patria. Dichos Comités y la prensa nacional que brinda a éstos acogida, merecen nuestro reconocimiento. Y aquí debo traer el recuerdo del SenadorRaúl Marín Balmaceda, cuyo aporte fue valioso, que presidió la Comisión Bicameral, y con quien realizamos juntos mucha parte de la jornada internacional. A su deceso lo sustituyó en su representación senatorial don Hugo Zepeda Barrios, en cuya compañía nos fue grato continuar la tarea.
Finalmente, es necesario mencionar al personal del Senado, en particular, al de Secretaría y Redacción, y al de la Biblioteca del Congreso, por su constante ayuda. No es sólo el debate parlamentario en la Sala el importante en un Parlamento. Al lado de éste está la labor de estudio de las Comisiones, a la que colabora la Oficina de Informaciones, donde se destaca el personal preparado de la Corporación, lo cual deja un recuerdo imborrable en el espíritu.
He dicho.
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