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El señor COLOMA.-
Señor Presidente , en su momento, cuando se discutió en general este proyecto, fui uno de quienes no lo aprobaron, básicamente porque tenía la impresión de que, a propósito de una materia que se podía plantear de manera superrazonable: el problema práctico de la disforia de género (conflicto entre el género físico de una persona y su identificación), que tenía cierto sentido, que se podía validar en la lógica en que estaba, subyacía el ánimo de establecer una ideología de género que, desde mi perspectiva (se tendrá que respetar, tal como yo respeto otras), significa un cambio sustancial en la forma de entender a la persona y el derecho.
Lo que expresó el Senador Girardi me ahorra muchos comentarios, porque él vincula directamente la aprobación de este artículo a la filosofía según la cual uno también debería aprobar el aborto. Lo dijo con toda serenidad, y valoro que lo represente de esa manera, pero explica y explicita toda la vaguedad detrás de este concepto.
Y desde un punto de vista jurídico, más allá de lo que uno piense al respecto, me parece que eso constituye un error grave.
¿Por qué, señor Presidente ? Básicamente, porque lo que se está reemplazando, como se ha dicho, es un concepto biológico por uno psicológico. No sé en qué sociedad estos términos se pueden considerar sinónimos, o sustituirse entre ambos.
De verdad, no conozco lógica en que ello sea permitido o entendido en el área científica, ni menos en el ámbito legal, donde la médula tiene que ver con la responsabilidad hacia terceros que supone.
Tal como está hoy día la iniciativa permite que cualquier persona pueda cambiarse de sexo por su sola voluntad a través de un simple trámite, en cualquier oficina del Registro Civil , presentando carnet de identidad y llenando un formulario.
Sin embargo, y aunque parezca duro, señor Presidente , ¿es razonable que sea más fácil cambiarse de sexo que de nombre? En la actualidad, para cambiarse de nombre existen más requisitos, más trámites, que para el de sexo.
¿Es razonable que eso funcione en una sociedad, y que uno lo aplauda como una forma natural de hacerlo?
Adicionalmente, ese cambio psicológico, que ya desligamos de lo biológico, podría darse varias veces en una persona. O sea, puede cambiar una vez, luego otra, y una tercera, o las que sean necesarias.
Eso es exactamente lo que se está aprobando como quedó con las indicaciones que presentaron distintos señores Senadores.
La única fórmula, no sé si para salvar el proyecto, pero sí para darle una lógica, tiene que ver con la indicación que se ha formulado, de tal forma de dar cierto entendimiento a lo que pueda generarse.
Por otro lado, podrá haber euforia; podrá haber una sensación equivalente a la obtención del voto por las mujeres en el siglo pasado -no sé cómo es posible hacer esa simbología mágica-, pero esto tiene que ver con sustituir la biología por la psicología, con generar una situación emocional en materias que pueden ser muy legítimas, pero que van directamente hacia la lógica de generar derechos y obligaciones en una sociedad. Y cuando estos derechos nacen de la emoción o de la psicología de una persona en determinado momento, quiere decir que algo no funciona en forma adecuada.
Señor Presidente , se está sincerando un debate valórico muy de fondo, que tiene efectos muy profundos en terceros, en relación con el tipo de sociedad que construimos.
Al final, uno se apasiona en discusiones de carácter económico, en las cuales podrían tener más o menos importancia uno o dos puntos de impuestos, de emprendimiento, de crecimiento, de desempleo. Sin embargo, esto es mucho más importante: tiene que ver con cómo vemos las relaciones entre las personas; con cómo nos entendemos.
Estamos crucificando la biología. "¡Listo, se pasó y no importa mucho! Y vamos al artículo siguiente".
No sé de otro artículo en que se haya sacrificado científicamente la biología, reemplazándola por la psicología.
Honestamente, señor Presidente, con todo respeto, no le veo sentido a lo que se hace. Creo que es una fuente inagotable de discusiones.
No creo que la sociedad que estamos construyendo pase a ser mejor a partir de este cambio copernicano.
He dicho.
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