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    • rdf:value = " El señor COLOMA.- Gracias, Presidente. Este proyecto tiene un ADN y dos historias. Su ADN básicamente es cómo hacer un esfuerzo mayor -así lo han planteado tanto el fiscal nacional como todas las asociaciones que asistieron a las distintas comisiones; también, el Ministerio de Justicia y todos los parlamentarios- para enfrentar la situación de inseguridad que vive el país. Obviamente, el proyecto quizá no tendría la misma relevancia o la misma atención si viviéramos en una sociedad con menos violencia relacionada con la delincuencia, el narcotráfico o el crimen organizado. Este es un escenario que, como lo hemos señalado otras veces, lleva largo tiempo, por lo que llega un minuto en que uno dice: "Hay que tomar medidas mucho más radicales". Por eso, hoy día -me imagino que va a ser aprobado por unanimidad- hay un gran esfuerzo, y creo que todos están alineados en él, por empezar a cambiar la aguja junto con la agenda de seguridad, para que el país presente datos importantes en avances en esta materia. Un solo ejemplo, que lo ha dado la Asociación de Fiscales: hoy en día hay 6,7 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que hace solo siete años atrás había 4 homicidios. Este es un dato objetivo que de alguna manera genera una tensión propia en el ámbito público. Hay una frase bien interesante que viene de Naciones Unidas: "la única forma de obtener una reducción a largo plazo y sostenible de la tasa de homicidios es combatiendo la impunidad". Creo que es una verdad gigantesca. El punto es cómo se combate la impunidad. En Chile hay una historia larga. Hace ya varios años -de repente hay que revisar más profundamente una nueva reforma procesal penal- se hizo un esfuerzo que buscó cambiar muchos ejes de la persecución penal y varios adicionales. Se estableció que las fiscalías se hicieran cargo de la investigación de los distintos niveles de delito. En su momento -me tocó participar en el debate, estábamos en la Cámara de Diputados- se calculaba que un fiscal podía ver hasta 800 causas. Ese era el elemento central o máximo que uno podía considerar. Ya después, unos diez años atrás, se hablaba de 1.250. Hoy día, según los datos -y probablemente hay unos más modernos-, los fiscales ven, en promedio, 1.700 causas. Entonces, uno se pregunta: ¿puede haber grados mayores de sanción y, por tanto, menor impunidad con fiscales que tienen una carga de trabajo que es más del doble de la que originalmente fue diseñada como fórmula eje de la reforma procesal penal? La respuesta obvia es no. Eso es completamente imposible, más allá de que la calidad de algunos fiscales sea mejor que la de otros, como todas las cosas en la vida. Pero, objetivamente, cuando hay un cambio sustancial en la forma de perseguir y un elemento eje de ese ADN es buscar una concentración limitada de causas para mejorar su resolución y vemos en las cifras que eso no se logra, constatamos que estamos en una crisis. Esa es la historia larga. Y la historia más breve -ha sido reseñada- tiene que ver con la discusión que hubo en el Presupuesto del 2023, donde se produjo una tensión grande en la Comisión Especial Mixta y en la discusión presupuestaria misma, pues se señaló que no había más tiempo para esperar soluciones. Y recordemos que en este mismo Senado se firmó un protocolo con el Gobierno para hacer un estudio a fondo de qué suponía mejorar la persecución penal y cómo generar cambios importantes en el Ministerio Público. Se hizo un estudio largo, que terminó en septiembre, del cual nace este proyecto de ley que hoy día estamos aprobando -espero yo- en general. ¿Y por qué se planteó esta iniciativa? Porque, claramente, ya no había más espacio para hacer las cosas de la misma forma, pues significaba obtener los mismos resultados: un aumento de la impunidad por incapacidad física de hacerse cargo de temas complejos, asumiendo que cada día hay más personas desconocidas que cometen delitos, obviamente porque el modelo delictual ha ido cambiando sustantivamente. Entonces, ese ADN y esa historia larga se traducen en esta historia corta. Y el Gobierno, que tiene la iniciativa exclusiva, nos presenta este proyecto, que me parece que avanza en un buen sentido para generar precisamente un fortalecimiento del Ministerio Público. La iniciativa está compuesta por cuatro elementos centrales -ya varios se han referido a ellos, yo no voy a insistir-: perfeccionar los mecanismos de gestión; modificar el modelo organizativo; establecer la asignación profesional para administrativos y auxiliares con cierto grado, e incrementar la dotación del Ministerio Público para fortalecer la atención de víctimas y testigos y crear una unidad de supervisión de la persecución penal. Entre esos elementos, el más relevante es el incremento de la dotación del Ministerio Público. Yo tiendo a pensar -y creo que el ministro también coincide- que tenemos un primer problema, pues el objetivo final de 819 cargos (205 fiscales adjuntos, 4 jefes de unidad, 337 profesionales, 118 técnicos, 150 administrativos y 5 auxiliares) -uno diría que está bien- empieza a funcionar al cuarto año. En el primer año -lo han dicho otros- los fiscales adjuntos son 17. Pero el crimen no espera, la delincuencia no espera, Presidente. ¡Al contrario! Cuando hay espacio, florece, se fortalece. Y, objetivamente, si queremos que este proyecto tenga efectos prácticos, debemos realizar una inversión muy importante en la secuencia o en la gradualidad de este proyecto. Para la historia de la ley, a partir de la fecha de la publicación de esta futura norma habrá 17 fiscales adicionales; terminando el primer año, 34; después 67, y finalmente 87. A ese ritmo, yo creo que no llegamos. Porque, ¡claro!, si la delincuencia va aumentando exponencialmente más que esta proporcionalidad, en un minuto será absolutamente imposible enfrentarla. Entonces, yo comparto plenamente lo que dijo el fiscal nacional en la Comisión de Hacienda, en cuanto a que aquí había un tema grande. Uno no puede decir: "En cuatro años más voy a contar con esta dotación y listo". El problema es que la historia de esos cuatro años se irá construyendo gradualmente, y esa gradualidad claramente encierra un problema central, que, si no lo resolvemos en la discusión particular, me temo que pueda provocar una gran frustración. Así lo han dicho, además, todas las asociaciones y los invitados a la Comisión. Hay otros problemas adicionales, como lo relativo a cómo se premia el cumplimiento. Se han planteado algunas formulaciones respecto de esos cambios, que me parecen adecuadas. Sin embargo, hay otros aspectos que no sé si van a caber dentro de este proyecto. Si no es así, habrá que incluirlos en otro. Tienen que ver con la capacitación de fiscales, con los fiscales adjuntos, con la carrera funcionaria. Será un problema de prudencia ver si esos aspectos se incorporan en la discusión particular de esta iniciativa o en otra paralela que pueda avanzar para no perjudicar este texto. En resumen, este debate es muy relevante. Este proyecto, si se hace bien, puede ser decisivo para empezar a mover la aguja y combatir de manera distinta el crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia. Claramente, por la forma en que les estamos haciendo frente ahora, por los números, por la actual concentración de causas, ello es inviable. Ahora, surgen problemas adicionales: ¿qué pasa con los organismos auxiliares de justicia?, ¿qué pasa con los organismos investigadores? Este es un paso grande, yo diría que el primero de muchos y no el último. Esta es una forma de abordar un tema que agobia, pero no de decir "misión cumplida". Eso ocurrirá cuando tengamos la capacidad objetiva del Ministerio Público y del conjunto de elementos adicionales para empezar a cambiar la forma de combatir el delito. Por eso, Presidente, me parece que este proyecto va en la línea correcta. Pero yo hago un llamado al Gobierno a no dejar pasar la oportunidad para cambiar esa gradualidad y tener la convicción de que las dificultades se están resolviendo en tiempo y forma. Uno aprende en la vida -y aquí termino- que todo tiene su momento. Dejar pasar el tiempo es agravar el problema y, probablemente, adelantar respuestas contribuye a disminuirlo. Creo que eso debe estar en la visión de quienes cuentan con la iniciativa exclusiva en esta materia, y espero que esta reflexión y las que vengan nos permitan reenfocar este proyecto, que está bien inspirado, insisto, pero debemos hacerlo consistente, coherente y ojalá lo más definitivo posible. Votamos a favor. He dicho, Presidente . "
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