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    • rdf:value = " El señor TAPIA (de pie).- Señorita Presidenta, es un orgullo para quienes estamos en esta Cámara, que por lo demás representamos a 18 millones de habitantes, tener a un personaje del fútbol. Sin embargo, es un personaje que ha traspasado las barreras del deporte, es un personaje nacional, que traspasa los credos religiosos, traspasa lo político, traspasa incluso los colores de nuestros equipos deportivos. Hablar y tener hoy el privilegio de tener a Manuel Pellegrini Ripamonti junto a su esposa, sin lugar a dudas, es para nosotros motivo de grandeza, porque acá, hace poco tiempo, rendimos homenaje al gran José Sulantay, padre de nuestro colega Marco Antonio Sulantay, y rendimos homenaje a Luis “Zorrito” Álamos, de tremenda trayectoria, pero se los rendimos después de que partieran de este mundo. Y hoy, don Manuel, por su intermedio, señorita Presidenta, en primer lugar, le queremos agradecer por estar aquí, porque usted ha marcado una historia tan grande en el fútbol chileno, que ha traspasado las fronteras, Ecuador, Argentina, China, España e Inglaterra, y no todos pueden decir lo mismo. Un chileno se ha transformado en uno de los grandes entrenadores del mundo, y eso siempre lo tenemos que rescatar. Ha tenido éxito en equipos grandes, como también en equipos en que tal vez sus hinchas y sus dirigentes no contaban con triunfos; algunos nunca, y otros, hacía muchos años. Pero la enseñanza que nos ha dado usted, estimado entrenador, es una enseñanza de perseverancia, de trabajo y de esfuerzo, porque nada se regala en este mundo, y de tener muy claras las convicciones en el deporte, porque nunca le ha temblado la mano para dejar afuera o sacar de un plantel a aquellos que tal vez se han creído estrellas y que quizás con otros entrenadores han hecho lo que han querido dentro de un camarín o de una cancha. Ese es el respeto que se ha ganado. Es un respeto que a lo mejor no todos lo tienen, porque usted se ha dedicado a hacer su trabajo y no a hacer ruido fuera de un campo deportivo o fuera de la actividad en la cual usted, con tanto tesón y tanta pasión, nos instruye, y eso lo lleva a todos lados. Es una enseñanza para los jóvenes. ¿Cuántos entrenadores jóvenes el día de hoy se ven reflejados en usted, quisieran ser como Manuel Pellegrini? Pero aquí hay trayectoria, y esa trayectoria es la que nosotros valoramos, porque tal vez en Chile nos faltan ídolos, nos falta gente que nos señale con trabajo, con dedicación que llegar al triunfo no es fácil, pero que cuando los logros se consiguen, ¡vaya que nos sentimos orgullosos! Yo sé que a usted su familia y todos esos cientos y cientos de futbolistas que han pasado por su mando nunca lo van a olvidar. Seguramente, las grandes estrellas del fútbol mundial, dirigidas fundamentalmente en el Real Madrid y en el City, llevan un sello importante. Pero aquí también está la persona. Porque para tener éxito no solamente se necesita tener convicción de entrenador, estudiar una carrera tan linda y ser exitoso, sino también lo que se deja como persona, y hasta el día de hoy no hemos escuchado hablar mal de usted a ningún jugador que haya pasado por sus manos. A lo mejor, algunos se han resentido porque no los ha tenido en el plantel, o porque lo ha dejado fuera de ciertas temporadas o de ciertos partidos, pero eso es parte del fútbol. De cada club donde usted ha estado nos hemos transformado en hinchas. Hemos sido hinchas de la Liga Deportiva Universitaria, de San Lorenzo, del Real Madrid, del Villarreal, del City, en fin, de todos los clubes -no, de la U no hemos sido hinchas, estimado, ahí sí que no; lo digo con todo respeto y cariño-. Solamente gracias, don Manuel Pellegrini. Usted está en el sitial más grande, no solamente de Chile, sino también del mundo. Y en Chile -reitero- está en el sitial de la altura de José Sulantay, de Luis “Zorrito” Álamos y de Fernando Riera, quienes siempre esperaron que después de ellos vinieran entrenadores como usted. Espero, y este mensaje va también a quienes están emprendiendo esta linda carrera de entrenador, es que tomen muy bien lo que usted ha hecho en el mundo. Pero, sí, hay un tremendo desafío: ojalá que el día de hoy sea el entrenador de la selección chilena, porque sé que vamos a ser campeones del mundo. He dicho. "
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