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- rdf:value = " El señor BIANCHI .-
Presidente , en este país la cárcel es solo para los pobres y, hay que decirlo, los impuestos también.
La justicia tributaria es un mito para los más vulnerables; los pobres pagan proporcionalmente más impuestos que la clase política, los empresarios y los profesionales.
¿Qué ocurre hoy? Se ha llegado a afirmar que la evasión de impuestos en las empresas es del 51 por ciento, cifra oficial del Servicio de Impuestos Internos.
En la actualidad, quien más dinero tiene, más evade. Y además nuestro sistema jurídico lo premia. ¿Cómo lo hace? Mediante la creación de sociedades que diluyen el impuesto final. Por ejemplo, aprovechando un vacío legal, hoy las sociedades abusan, simulan y evaden impuestos.
Esto puede cambiar con el presente proyecto de ley. Pero dejemos algo en claro: en todos los países desarrollados el fiscalizador es quien recalifica un hecho tributable. Aquí lo hacen los jueces y lo seguirán haciendo con este proyecto de ley. Y, bueno, ya sabemos qué pasa con los jueces y sus intereses particulares.
Las empresas también evaden el IVA con múltiples mecanismos, y el proyecto combate la informalidad centrándose en las pymes.
Los chilenos que ganan apenas 500 mil pesos mensuales, sin posibilidad alguna de ahorrar, contribuyen con más impuestos que las grandes empresas o los grupos económicos, que disfrutan de beneficios fiscales. Y esto es inaceptable.
El Congreso tiene la responsabilidad de aprobar una reforma que garantice pensiones dignas, pero esta no solo está estancada, sino también trancada. Los pobres se pagan su propia PGU, mientras los médicos, a través de sus sociedades de profesionales y los operadores políticos, disfrutan de beneficios fiscales.
A esto nos referimos cuando mencionamos que la justicia tributaria no existe en nuestro país. Los pobres pagan más impuestos que la boleta de honorarios de un operador político de Chadwick y su informe en derecho, por ejemplo.
La inflación devora los salarios de los trabajadores, que deben pagar intereses exorbitantes para sobrevivir. Mientras tanto, la exministra de Educación, Marcela Cubillos, y otras figuras políticas se benefician en universidades privadas que reciben alumnos con CAE.
Esto es lo que sabemos solamente, porque no podemos olvidar que el secreto bancario es el primer gran bastión de los grupos económicos. Es fácil evadir cuando nadie te ve, cuando nadie te investiga, cuando nadie te puede acusar. Y también las fundaciones. No olvidemos que todos han usufructuado con estos vacíos tributarios.
En Chile todavía se cree que el más vivo es el que más evade. Y eso va de la izquierda hasta la derecha.
Sin perjuicio de que el proyecto que votamos hoy es un avance, no podemos mirar para el lado e ignorar una política pública ultrarregresiva, reprochable en todo el mundo: el lavado de capitales.
Hoy aprobamos un perdonazo tributario que beneficia a grandes evasores, similar al del 2014.
Esto es un blanqueo de capitales, un lavado de dinero que beneficia a los que más tienen, con el eufemismo de que la repatriación de capitales va a llegar a nuestro país.
Chile merece una reforma tributaria justa, que haga pagar a los que más tienen.
No podemos permitir que sea siempre la elite económica la que siga disfrutando de beneficios fiscales, a costa de los más pobres y necesitados.
Gracias, Presidente .
"
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