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El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Proyecto de ley, iniciado en moción de los honorables senadores señora Ebensperger y Rincón y señores Ossandón y Walker, en primer trámite constitucional, que establece una multa para los electores que no sufraguen en elecciones y plebiscitos, con informe de la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización.
El proyecto es de artículo único (boletín N° 17.000-06).
--A la tramitación legislativa del proyecto (boletín 17.000-06) se puede acceder a través del vínculo ubicado en la parte superior de su título.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
El señor Secretario hará la relación.
El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-
Gracias, señor Presidente .
El señor Presidente pone en discusión el proyecto de ley ya individualizado.
Esta iniciativa tiene por objeto dictar la ley orgánica constitucional a que se refiere el artículo 15 de la Carta Fundamental, fijando la multa por el incumplimiento del deber de votar, los electores exentos de ella y el procedimiento aplicable.
La Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización hace presente que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 127 del Reglamento de la Corporación, por tratarse de un proyecto de artículo único, lo discutió en general y en particular, y acordó proponer al señor Presidente que en la sala sea considerado de la misma forma.
La referida comisión deja constancia, además, de que aprobó la idea de legislar sobre la materia por la unanimidad de sus miembros presentes, honorables senadores señora Ebensperger y señores Espinoza, Ossandón y Velásquez. En particular, sancionó la iniciativa en los términos y con la votación también unánime que se consigna en su informe.
Asimismo, la comisión hace presente que el artículo único del proyecto de ley es una norma de rango orgánico constitucional, por lo que requiere de 26 votos favorables para su aprobación.
El texto que se propone aprobar se transcribe en las páginas 7 y 8 del informe de la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización y en el boletín comparado que sus señorías tienen a su disposición.
Cabe señalar que la honorable senadora señora Ebensperger presentó una indicación para reemplazar en el inciso segundo del artículo único el guarismo "0,5" por "1", referido al mínimo de la multa contemplada frente al incumplimiento de la obligación de votar.
Como ya se indicó, un comité solicitó segunda discusión de este proyecto.
Es todo, señor Presidente.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, señor Secretario General .
Ofrezco la palabra al senador Manuel José Ossandón, presidente de la Comisión de Gobierno, para que nos entregue el informe respectivo.
El señor OSSANDÓN.-
Gracias, Presidente.
El proyecto de ley, correspondiente al boletín N° 17.000-06, establece multas para los electores que no sufraguen en las elecciones y plebiscitos.
Con fecha 24 de julio del 2024 ingresó a este Senado la iniciativa de la referencia, en primer trámite constitucional, cuyo objetivo es fijar la multa por el incumplimiento del deber de votar, los electores exentos de ella y el procedimiento aplicable.
Esta normativa corresponde a una moción de los honorables senadores señoras Ebensperger y Rincón y señores Ossandón y Walker . Fundamento
Este es un proyecto muy preciso y está orientado a fijar las multas y procedimientos para quienes no voten. Todo ello con relación al artículo 15 de la Constitución, que establece que el sufragio será personal, igualitario, secreto y obligatorio, excepto en las elecciones primarias.
La implementación de multas es crucial para garantizar la participación electoral y la legitimidad del sistema político, porque sin un marco sancionador claro la obligatoriedad del voto puede convertirse en una mera declaración, lo que podría reducir la participación y afectar la legitimidad democrática.
Es necesario proteger el voto obligatorio mediante sanciones para quienes no participen en las elecciones regionales y municipales, pues ello contribuye de manera efectiva a fortalecer la representatividad y legitimidad de las autoridades electas.
Durante la tramitación en la comisión se enfatizó la necesidad de regular el voto obligatorio mediante una ley orgánica que contemple sanciones efectivas, por lo que el proyecto de ley propone un artículo único que considera una multa de 0,5 a 5 unidades tributarias mensuales por el incumplimiento de ir a votar, con excepciones claras para ciertos casos.
Tal como se consigna en el informe respectivo, este proyecto de ley fue aprobado en general y en particular por la unanimidad de los miembros presentes de la comisión (la senadora señora Luz Ebensperger , los senadores señores Fidel Espinoza Sandoval y Esteban Velásquez Núñez y el senador que habla), quienes proponemos aprobarlo en los mismos términos.
Es todo lo que puedo informar, señor Presidente.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senador Manuel José Ossandón, presidente de la Comisión de Gobierno .
Se han inscrito para esta primera discusión, hasta el momento, el senador Enrique van Rysselberghe, la senadora Ximena Rincón y la senadora Ebensperger.
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La señora RINCÓN.-
Yo quiero referirme a un asunto de reglamento, Presidente.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Muy bien.
Para un asunto reglamentario, tiene la palabra la senadora Rincón.
La señora RINCÓN.-
Gracias, Presidente.
Solo queremos pedir, como comité, segunda discusión para el proyecto de ley que crea el Servicio Nacional Forestal.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Muy bien.
Lo tendremos presente cuando entremos en ese proyecto.
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El señor GARCÍA (Presidente).-
Tiene la palabra la senadora Luz Ebensperger.
La señora EBENSPERGER.-
Gracias, Presidente.
En virtud del artículo 129 del Reglamento, aunque creo que es lo que se va a hacer pero lo digo para asegurarme, quiero solicitar que la primera discusión del proyecto que modifica la Ley de Migración, respecto del cual ha pedido segunda discusión el Comité del Frente Amplio -está en su derecho-, y que es de total importancia y necesidad particularmente para las regiones del norte, se realice hoy día, tal como figura en el Orden del Día, y que, de acuerdo al inciso final de ese mismo artículo, se ponga en tabla de mañana para su segunda discusión y votación.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Senadora Luz Ebensperger, la solicitud de segunda discusión es para el proyecto que está signado con el número 1 en el Orden del Día, es decir, el que establece multas para...
La señora EBENSPERGER.-
Para eso, para eso.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Ya, muy bien.
La señora EBENSPERGER.-
Cambio mi petición, entonces, al proyecto relativo a las elecciones con voto obligatorio.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Estamos de acuerdo.
Perdón...
La señora EBENSPERGER.-
Multas para elecciones con voto obligatorio.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Multas con voto obligatorio, ¿verdad?
Eso es.
Lo que pasa es que tenemos que hacer la primera discusión, ¿se entiende?
Senadora Claudia Pascual.
La señora PASCUAL.-
Gracias, Presidente.
Solo quiero pedir que la segunda discusión que se acaba de solicitar para el proyecto de ley que establece multas para las elecciones con voto obligatorio sea vista en la reunión de comités del próximo lunes, puesto que la obligatoriedad de tratar el proyecto en la sesión siguiente rige cuando se pide aplazamiento de la votación, pero acá se trata de una segunda discusión.
A mí me parece que todos debiéramos disponer de mucho más tiempo para poder tener este proyecto de ley a la vista.
(La senadora señora Ebensperger levanta su mano para pedir la palabra).
El señor GARCÍA (Presidente).-
Muy bien.
Vamos a pedir inmediatamente la opinión de la Secretaría respecto de la aplicación reglamentaria.
La señora EBENSPERGER.-
Artículo 129, Presidente .
)-------------(
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Entonces, se han inscrito para intervenir el senador Van Rysselberghe, la senadora Paulina Núñez, y me aparece inscrita la senadora Ebensperger.
La señora EBENSPERGER.-
Sí, Presidente . Quiero hablar del proyecto.
Y también que el Secretario lea el artículo 129.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Muy bien.
Senador Enrique van Rysselberghe, tiene la palabra.
El señor VAN RYSSELBERGHE.-
Gracias, Presidente .
Como se dijo en la introducción, el proyecto de ley que hoy nos corresponde revisar y discutir se originó en una moción de los honorables senadores señoras Ebensperger y Rincón y señores Ossandón y Walker , y busca regular de forma definitiva el voto obligatorio en nuestro país, por medio del establecimiento de una multa para aquellos electores que no cumplan con este deber cívico y que no acrediten alguno de los supuestos que justifiquen la inasistencia en el día de la elección.
Es necesario recordar que el artículo 15 de la Constitución Política de la República establece claramente que el sufragio será personal, igualitario, secreto y obligatorio para los electores en todas las elecciones y plebiscitos, salvo en las elecciones primarias, lo cual fue complementado por la ley Nº 21.524, promulgada en enero del 2023, una de las modificaciones más significativas al sistema político electoral en los últimos cinco años, pues no solo restablece el voto obligatorio, sino también estipula que una ley orgánica constitucional deberá fijar las multas o sanciones para aquellos que no cumplan con este deber, así como con el procedimiento para su determinación.
En consecuencia, esta moción viene a cerrar el proceso de reforma al sistema electoral de nuestro país, iniciado hace más de dos años, al completar por medio de una ley orgánica constitucional la multa para quienes no cumplan con el deber de sufragar.
Llama la atención que esta última etapa legislativa haya nacido de una iniciativa parlamentaria y no del Ejecutivo , quien debiera ser el principal interesado, además de responsable, en reforzar las normas que fortalezcan nuestro sistema democrático y la participación de los ciudadanos en los procesos electorales y plebiscitarios de nuestro país.
En ese sentido, el establecimiento de una multa es un elemento crucial para asegurar la participación ciudadana en los procesos electorales de Chile, reforzando la responsabilidad cívica y la legitimidad del sistema político.
De la misma forma, la alta participación en los últimos procesos electorales y plebiscitarios que nuestro país ha registrado en los últimos años demuestra no solo el interés de participar de los ciudadanos, sino también que la idea de que el voto sea obligatorio y que la no participación deba ser sancionada de alguna forma tiene un alto nivel de apoyo entre los chilenos y es considerada como necesaria para reforzar nuestra democracia y la legitimidad de nuestras autoridades electas.
Por todo lo anterior, Presidente, en su momento votaré a favor de esta moción.
Muchas gracias.
El señor GARCÍA (Presidente).-
A usted, senador.
Ofrezco la palabra a la senadora Paulina Núñez.
La señora NÚÑEZ.-
Muchas gracias, señor Presidente .
Estamos discutiendo un proyecto de ley que establece multas para los electores que no sufraguen en elecciones y plebiscitos, cuyo objetivo, por lo tanto, es fijar normas claras.
Voy a pasar a explicar qué queremos decir con normas claras.
El proyecto de ley sobre voto obligatorio, que hoy se encuentra como primer punto de la tabla, establece como idea principal que, mientras no se dicte la ley orgánica constitucional que se señala en el inciso segundo del artículo 15 de la Constitución Política de la República, se aplicarán a las elecciones y plebiscitos, en lo referido al voto obligatorio, insisto, reglas claras.
Lo anterior responde a la necesidad urgente de nuestra democracia de reflejar el compromiso de este Senado con el fortalecimiento de la participación ciudadana y el deber cívico. En el mismo sentido, se ha avanzado, por ejemplo, en el proyecto de ley que busca fortalecer el sistema político y electoral, que esta Sala votará en general el día de mañana.
El sufragio obligatorio es un acto de responsabilidad colectiva. Toda democracia se enriquece cuando la ciudadanía participa de manera activa y consciente en la toma de decisiones que definen el rumbo de nuestro país.
Sin embargo, la participación electoral ha demostrado una baja preocupante en los últimos años, lo que amenaza con debilitar la legitimidad de nuestras instituciones y decisiones públicas, por qué no decirlo.
Insisto: por eso este proyecto de ley, estructurado en un artículo único, establece sanciones claras para quienes incumplan con su deber de votar, pero también incorpora excepciones razonables y justificadas para aquellos ciudadanos que enfrenten circunstancias que les impidan ejercer su derecho al sufragio. De esta manera, la norma se hace cargo de la obligatoriedad y del equilibrio justo entre el deber de los electores y las diferentes realidades individuales.
Insisto: a esto nos referimos con reglas claras.
La iniciativa establece notificaciones electrónicas y permite convenios entre el Servicio Electoral y otras instituciones públicas, garantizando de esta forma un proceso ágil y en línea con los estándares tecnológicos actuales, respetando, por supuesto, las normas de protección de datos personales.
El proyecto también contempla una sanción económica justa, con multa entre 0,5 y 5 unidades tributarias mensuales, destinada a beneficio municipal, con el objeto de incentivar la responsabilidad ciudadana y asegurar que el sufragio sea percibido como un deber esencial en nuestra sociedad democrática.
Señor Presidente , votaré a favor de este proyecto porque, sin duda, fortalece aún más nuestra democracia y no cabe duda de que es un avance hacia un país más inclusivo y representativo.
En definitiva, el voto obligatorio es una herramienta crucial para fomentar la participación y el compromiso de la ciudadanía.
Por ello es imprescindible que existan normas claras con respecto a la sanción y los pasos que corresponden cuando -insisto- un ciudadano no cumple con su deber.
Muchas gracias, señor Presidente.
He dicho.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senadora Paulina Núñez.
)------------(
El señor GARCÍA (Presidente).-
El senador Felipe Kast ha pedido la palabra por un asunto de reglamento.
El señor KAST.-
Gracias, Presidente.
Hoy día tuvimos sesión de la Comisión de Hacienda, la que por unanimidad acordó solicitar a la Sala su autorización para sesionar en forma paralela a ella los días miércoles 8 y 15 de enero, con la finalidad de tratar y despachar diversas iniciativas que se encuentran pendientes.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
¿Habría acuerdo para acceder a la solicitud del presidente de la Comisión de Hacienda , senador Felipe Kast, en el entendido de que siempre tienen que estar atentos a las votaciones de la sala?
Así se acuerda.
El señor KAST.-
Muchas gracias, Presidente.
)------------(
El señor GARCÍA (Presidente).-
Continuamos con el uso de la palabra.
Senadora Luz Ebensperger.
La señora EBENSPERGER.-
Gracias, Presidente.
Resulta un poco incomprensible, al menos desde mi punto de vista, que no se quiera votar este proyecto de ley.
Hace ya un par de años el Congreso Nacional y el país asumieron que tendríamos voto obligatorio. Y pasamos del sufragio voluntario al obligatorio. Pero, en la práctica, no existe voto obligatorio cuando no hay sanción.
Este proyecto de ley, de artículo único, no hace más que establecer una sanción, que va -y esto queda a ponderación del juez- desde 0,5 a 5 UTM.
Entonces, ¿cuál es la discusión de fondo que se debería dar? A lo mejor aquellos que no están de acuerdo con la sanción, en definitiva, no quieren voto obligatorio. Bueno, presenten un proyecto de ley o una reforma constitucional para volver al voto voluntario.
Pero mientras esté vigente el voto obligatorio en nuestra Constitución y en la ley, claramente debe haber una sanción. Si no, simplemente estamos engañando a la ciudadanía, diciéndole que en nuestro país existe voto obligatorio, pero que no hay sanción.
Eso, en la práctica, es voto voluntario y le estamos torciendo la nariz, como se dice en buen chileno, a nuestra Constitución.
Yo estoy de acuerdo con este proyecto en los términos que viene, sin perjuicio de que he presentado una indicación.
He dicho, Presidente .
Gracias.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
A usted, senadora Luz Ebensperger.
Ofrezco la palabra a la senadora Ximena Rincón.
La señora RINCÓN.-
Gracias, Presidente.
En primer lugar, agradezco al senador Ossandón , quien no solo suscribió esta moción en forma conjunta con los senadores Demócratas y la senadora Ebensperger , sino que ha asumido la responsabilidad de ponerla en tabla y en discusión en la comisión.
Además, quiero agradecer a los miembros de la Comisión de Gobierno, quienes permitieron discutir esta iniciativa en un contexto relevante, en tiempos coincidentes con la urgencia que se le ha otorgado a un proyecto que se ha denominado ambiciosamente como "reforma al sistema político", en circunstancias de que se trata meramente del establecimiento de dos nuevas normas electorales y no de una reforma al sistema político.
Pero lo más relevante es que, coincidente con el año electoral que está comenzando y de no ser por la tramitación de este proyecto, vemos que el Ejecutivo ha omitido dar señales y pronunciarse por la pronta concreción de la ley electoral que debe dictarse para establecer de forma permanente la norma constitucional, que ya ha relatado mi colega Luz Ebensperger , respecto del voto obligatorio.
Es frente a este silencio, incluso ante el riesgo al que se sometió el voto obligatorio en la pasada tramitación de las normas electorales que rigieron las recientes elecciones municipales y regionales, que se origina este proyecto de ley. Y surge no por casualidad, sino por un mandato constitucional.
Estimados colegas, tenemos el deber constitucional de legislar, pero, claro, la Constitución a veces se respeta y otras veces no, y parece que eso no importara.
El artículo 15 de la Constitución Política de la República establece con claridad que el sufragio será personal, igualitario, secreto y obligatorio para los electores en todas las elecciones y plebiscitos, salvo en las elecciones primarias.
Este principio, que constituye uno de los pilares de nuestra democracia, fue reafirmado en la ley N° 21.524, promulgada en enero del 2023, la cual representa una de las modificaciones más significativas al sistema político electoral en los últimos cinco años.
Y destaco en ello el rol de la diputada Demócrata Joanna Pérez , quien promovió este cambio sustantivo, dejando atrás el error que se cometió al haber establecido el voto voluntario, que abrió un período político que hasta hoy nos encontramos transitando, con una alta polarización dentro de la actividad política, y agudizando un clima de desencuentro, trincheras y falta de acuerdos.
Por ello, el restablecimiento del voto obligatorio no es una declaración simbólica, sino un mandato legal y constitucional que aprobamos, buscando conectar nuevamente con participación ciudadana la representatividad de las autoridades electas
y, en ��ltima instancia, la legitimidad de nuestro sistema democrático.
Por lo mismo, para que esta medida sea efectiva, no basta con su mera consagración en el texto legal. Se requiere de un marco normativo claro que garantice su cumplimiento, y, en este sentido, las sanciones juegan un rol crucial.
La ley establece que una normativa de rango orgánico constitucional definirá las multas o sanciones para quienes incumplan con su deber de sufragar, así como el procedimiento para su aplicación. Sin este componente la obligatoriedad del voto pierde fuerza y se convierte en una mera declaración de intenciones, incapaz de generar los efectos esperados en la participación electoral.
El establecimiento de una multa no es un mero trámite administrativo; es un mecanismo indispensable para asegurar que el deber cívico de votar sea respetado. Pero más allá de su función disuasiva, esta medida tiene un valor simbólico y práctico: refuerza la idea de que la participación electoral no es solo un derecho, sino también una responsabilidad inherente a la ciudadanía en un sistema democrático.
El desafío no es menor. Si no se implementan pronto las sanciones establecidas por la ley, corremos el riesgo de enfrentar un proceso electoral presidencial y parlamentario marcado por la indiferencia y la desafección ciudadana, lo que afectaría gravemente la legitimidad de las autoridades electas.
Por ello, Presidente , para nosotros es fundamental que esta iniciativa se tramite lo antes posible. En tal sentido, lamentamos que hoy día no se lleve a cabo la votación; pero esperamos que ella se concrete mañana, en la siguiente sesión.
Muchas gracias.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
A usted, senadora Ximena Rincón.
Ofrezco la palabra al senador don José Miguel Insulza; luego podrá intervenir el senador Sebastián Keitel.
El señor INSULZA.-
Gracias, Presidente.
Como hice en todos los proyectos que dicen relación con este tema, votaré en contra del que nos ocupa. Pero quiero explicar que aquí hay dos discusiones distintas, una de las cuales me parece perfectamente válida, porque existen numerosas naciones en las cuales el voto es siempre voluntario, en que prima la idea de que cada ciudadano tiene el derecho a hacer exactamente lo que le parezca con su voto (si no quiere votar, no va), por sobre la idea de que, siendo ciudadano, debe hacerlo.
Ahora, sí es discutible que esa obligación se haga valer a través de una multa, de una sanción.
Hay otro tipo de sanciones, como la suspensión de la ciudadanía, o la pérdida de ella después de no haber votado tres veces. Sin embargo, aquí se ha elegido un criterio monetario que, de alguna manera, obliga a concurrir a las urnas a una cantidad de gente que no puede o no quiere votar.
En todo caso, es una discusión válida, Presidente.
Pero lo que no considero válido es privar al conjunto del país de aquello que nos define como chilenos.
¿Qué es ser chileno? ¿Tener derecho a voto? Porque aquí están diciendo que sí; pero los extranjeros también tienen ese derecho, e incluso están obligados a sufragar. Entonces, ¿dónde quedó la ciudadanía?
¿Qué está ocurriendo aquí? Que, en un año de elección, en noviembre -todos sabemos que es para eso-, se busca aprovechar un poco a los venezolanos que están en nuestro país. Pero les decimos que pueden votar todos, que están obligados a ello y los multamos si no lo hacen.
Yo creo, Presidente , que esto es un daño a la ciudadanía, a la nacionalidad, y debería darles vergüenza a quienes lo proponen.
Por lo tanto, voy a votar en contra.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Muchas gracias, senador Insulza.
Ofrezco la palabra al senador don Sebastián Keitel; luego, a la senadora Carmen Gloria Aravena.
El señor KEITEL.-
Muchas gracias, Presidente.
Hoy nos encontramos discutiendo un tema de vital importancia para el futuro de nuestra democracia: la responsabilidad cívica de ejercer el voto.
Vivimos en una democracia robusta que nos permite elegir a nuestros representantes y tomar decisiones claves que impactan el futuro de nuestra nación. Sin embargo, esta democracia no es solo un derecho, sino también un deber. No basta con gozar de las libertades que nos otorgan las urnas; tenemos que asumir nuestra responsabilidad cívica y participar activamente en los procesos electorales.
Este proyecto de ley busca incentivar la participación de todos los ciudadanos, porque una democracia fuerte solo puede existir si sus miembros se sienten comprometidos con ella. Es esencial que cada uno de nosotros, como actores fundamentales de la vida pública, ejerzamos nuestro derecho a voto, sin importar cuál sea la opción que prefiramos. De esta manera, no solo estamos eligiendo a nuestros representantes, sino también aportando al destino de Chile y de nuestras familias.
Como representantes, tenemos la obligación de fomentar la participación y, al mismo tiempo, de recordar a cada chileno que el derecho a decidir viene acompañado de una responsabilidad compartida.
Las elecciones no son un simple trámite, sino la esencia misma de la soberanía popular. No debemos permitir que una parte significativa de la ciudadanía se quede al margen, dejando que otros decidan por ella.
Al aprobar este proyecto, lo que buscamos es que los chilenos comprendan la importancia de involucrarse en las decisiones colectivas. Es un recordatorio de que nuestra democracia requiere de la activa participación de todos y que cada voto cuenta.
Por todo lo anterior, Presidente , estoy convencido de que este proyecto no solo fortalecerá nuestra democracia, sino que también nos permitirá avanzar como nación, en unidad y con un mayor sentido de responsabilidad.
Eso es todo.
Muchas gracias.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
A usted, senador Sebastián Keitel.
Ofrezco la palabra a la senadora Carmen Gloria Aravena.
La señora ARAVENA.-
Muchas gracias, Presidente.
Yo comparto todas las declaraciones en torno a votar a favor de este proyecto. Por supuesto, respeto a los que están en contra.
No hay que olvidar que antes de este voto obligatorio tuvimos porcentajes muy bajos de participación, cercanos al 30 por ciento. Por tanto, se arriesga mucho a la democracia cuando esta empieza a ser poco representativa; y, finalmente, a través de Twitter, de la televisión o de diferentes medios de comunicación todos opinamos sobre el desempeño político y de las instituciones, cuando la mejor forma de colaborar, de dar nuestra opinión y construir un país entre todos es justamente eligiendo a nuestras autoridades.
En ese contexto, creo que hace falta educación cívica, que no tenemos hace muchos años, pues efectivamente instalaba ciertos conceptos y buenas prácticas ciudadanas, que hoy día lamentablemente hemos perdido.
Entonces, creyendo muchísimo en la libertad, en este caso puntual me parece que debemos reeducarnos con respecto a la responsabilidad que tenemos cuando elegimos a nuestras autoridades. La multa que se había implementado era excesivamente baja y no resultaba disuasiva, por lo que la que hoy día se está proponiendo, de entre 145 mil y 337 mil pesos, la estimo una buena medida.
Por otro lado, para quienes hoy están viendo esta sesión, no cambia en nada el hecho de que estemos enfermos; fuera del país; a más de 200 kilómetros de distancia de nuestro lugar de votación; con algunas funciones que desempeñar, como de seguridad o de salud, o algún otro impedimento grave que no nos permita ir a votar.
Presidente, cuando estamos ad portas de votar el proyecto sobre cambio al sistema político -veremos en su mérito si vale la pena aprobarlo o no-, quiero dejar en claro que al menos yo -y el partido Republicano en este caso- considero relevante contar con la mayor participación posible de electores y, en consecuencia, tener voto obligatorio.
En mi opinión, hoy día no es posible revertir una decisión que ha sido absolutamente positiva y que ha permitido que al menos las elecciones que ha habido en el último tiempo sean efectivamente representativas, con un alto porcentaje de participación de la población.
Así que voy a votar a favor, y felicito la iniciativa.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senadora Carmen Gloria Aravena.
Ofrezco la palabra al senador Alejandro Kusanovic; luego podrán intervenir el senador Juan Castro y la senadora Paulina Vodanovic.
El señor KUSANOVIC.-
Gracias, Presidente.
En verdad, participar en los procesos eleccionarios es un deber de todo ciudadano, pues vivimos en sociedad. Me parece que está bien que sea obligatorio ir a votar.
Lo que hay que discutir es el tipo de sanción, porque es muy complicado que sea monetaria, ya que cobrar una multa al final nunca se hace. No sé si es una medida que logre los efectos que buscamos.
Yo creo que la sanción tiene que ir por otro camino. Deberíamos crear la "situación de votante al día", y que sea exigida para ciertos trámites en el Estado, incluso en el sector privado; que se exija cuando se opte a un empleo público, cuando se realice un trámite o se postule a un subsidio. También me hace sentido lo que planteó el senador Insulza . Todo ello es mucho más efectivo que establecer una multa.
La "situación de votante al día" debería ser exigida para distintos tipos de trámites con el Estado y para participar con este.
Considero que esa es la esencia del concepto de ir a votar.
Gracias.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
A usted, senador Kusanovic.
Ofrezco la palabra al senador Juan Castro.
El señor CASTRO (don Juan).-
Gracias, Presidente.
Cuando queremos validar la democracia nos hacemos varias preguntas. Por eso encuentro injusto que algunos colegas senadores no estén de acuerdo con este proyecto.
Creo que todos los chilenos y los migrantes avecindados en Chile deben tener cierta responsabilidad y deberes que cumplir, no solamente puros derechos. Porque normalmente las personas en este país exigen todos sus derechos al Estado; obviamente, a nosotros también nos exigen y critican.
Pienso de verdad que la democracia y las autoridades se validan cuando la mayoría, cumpliendo con la responsabilidad de ser chileno o avecindado en este país, hace valer su derecho constitucional de votar.
Por esa razón considero importante este proyecto.
Si queremos validar y consolidar la democracia, exigirles a las autoridades que cumplan, que sean responsables en sus funciones, debemos partir por el hecho de que todo chileno vaya a votar, que tenga la obligación de hacerlo; y si no concurre a ello, obviamente que exista una sanción donde más le duela: en lo económico.
Los colegas hablaban sobre qué pasaba si la persona no ejerce su derecho de ir a votar, porque no desea hacerlo: obviamente, hay trámites que no deberían facilitársele.
Tenemos que ser capaces de sacar adelante este proyecto, porque como chilenos, como autoridades, como senadores de la república debemos tener las reglas claras, para que todos sepan que no cumplir con el deber cívico de votar conlleva una sanción.
Ciertamente, la democracia y las autoridades se consolidan cuando son validadas por la mayoría de los chilenos.
Por eso estoy a favor de este proyecto.
He dicho.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Muchas gracias, senador Juan Castro.
Ofrezco la palabra a la senadora Paulina Vodanovic.
(La senadora no se encuentra en la sala).
Estaba recién aquí.
No tengo más inscritos.
El señor COLOMA.-
Presidente.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Senador Juan Antonio Coloma, tiene la palabra.
El señor COLOMA.-
Gracias, Presidente.
Hay temas de legítima discusión y otros que son más de sentido común.
En su momento, nosotros aprobamos por una amplia mayoría la obligatoriedad del voto. Recordemos que antes se había aprobado lo contrario: la voluntariedad. Yo no concurrí a la idea de legislar sobre ello; posteriormente, los distintos sectores políticos llegaron a un acuerdo en esa línea.
Creo que la demostración más clara del fracaso de ese esquema, contra lo que muchos habían planteado, fue que bajó enormemente la participación ciudadana. Y eso lo podemos ver en la diferencia monumental que hubo en la última elección municipal, donde el número de votantes en muchas partes fue más del doble que el que participó en el proceso anterior, que era voluntario.
Entonces, cuando uno toma decisiones, primero tiene que ver los resultados.
Yo no sé si alguien en el Senado cree que la voluntariedad del voto genera mayor participación ciudadana, como se argumentó en su momento. Creo que a estas alturas nadie puede sostener que siendo el voto voluntario va a mejorar el número de votantes.
Por el contrario, pienso que todos estamos en condiciones de señalar que la obligatoriedad del voto aumenta sostenidamente la participación ciudadana.
Por consiguiente, la segunda pregunta que me hago: ¿es mejor tener autoridades electas con un alto nivel de participación o es mejor que unos pocos decidan por muchos?
Nadie podrá estar en desacuerdo en que clara y empíricamente una autoridad en cuya elección participó mucha gente tiene mayor legitimidad que aquella que fue elegida en un proceso donde hubo muy pocos votantes.
Por lo tanto, en esta sucesión de ideas, planteo la tercera pregunta que este proyecto con toda razón busca resolver: siendo obligatorio el voto, ¿corresponde o no que en la vulneración de esa obligación haya una sanción?
Todavía no he escuchado a nadie sostener que siendo obligatorio algo no pueda ser sancionado. Es como si se dijera: "Mire, en la Ley del Tránsito hay una norma respecto del semáforo. Si a usted le toca una luz roja, obligatoriamente debería frenar; pero si no lo hace, no pasa nada".
¡No! Tiene que haber una sanción. Esa es la lógica en la contraprestación de la idea de la ley, la cual manda, prohíbe o permite. Y para esos efectos existen incentivos o sanciones.
Entonces, afirmar que se es consecuente cuando se dice que está bien que el voto sea obligatorio, pero está mal que haya sanción, ¡perdónenme, esa es la esencia de la inconsecuencia! Es un intento de volver a un voto voluntario, quizás por algún cálculo, en donde a pesar de haber votado mucha más gente a alguien le pueda haber convenido o no.
Por eso, me parece bien sorprendente siquiera que se haya solicitado la segunda discusión del proyecto. Yo entiendo que esto es de alto sentido común. Simplemente es un asunto de literalidad respecto de cómo se interpreta y cómo se ejecuta la obligación legal para generar sistemas electorales que sean participativos y, por tanto, obligatorios y con sanción.
Presidente, espero que se vote mañana la iniciativa. Creo que es muy relevante limar cualquier incerteza que exista en esta materia.
Me pasa que uno empieza a cuestionarse por qué no quieren esto algunos. Y la única explicación que se me ocurre es porque no desean que el voto sea obligatorio.
En consecuencia, me parece mucho más lógico que en esa circunstancia se presente un proyecto para volver a la voluntariedad del voto, y no que se genere una suerte de ineptitud de la ley aprobada, al no asignarse sanción alguna, ya que eso me permite sospechar que se estaría buscando de manera tangencial el efecto exactamente contrario al que se planteó cuando se dispuso la normativa.
Por ello considero importante que se vote. Yo me voy a pronunciar a favor. Hago un llamado a hacer lo propio el día de mañana, porque estas cuestiones tienen que avanzar antes de procesos electorales.
He dicho, Presidente .
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senador Juan Antonio Coloma.
Ofrezco la palabra a la señora Paulina Vodanovic; luego, a la senadora Fabiola Campillai.
La señora VODANOVIC.-
Gracias, Presidente.
Así como el senador Coloma -por intermedio de la Mesa- pone en duda la votación de algún sector político en contra de este proyecto, yo también pongo en duda la real motivación de la derecha.
Llama la atención que la derecha no quiera que los hijos de migrantes vayan al colegio; que objete sus cupos en los jardines infantiles; que objete cualquier tipo de ayuda que se les entregue a los migrantes; que quiera poner medios en la frontera, y que finalmente tenga una visión crítica de la migración.
Es cierto que nuestro país tiene problemas con la migración, pero otra cosa es objetar los derechos de las personas. Curiosamente, el único que no objetan es el derecho a votar.
Entonces, también tengo una legítima duda de por qué hoy día existe esta gran motivación para que los extranjeros voten masivamente, en circunstancias de que esto no ocurre en ningún país del mundo.
Aquí tenemos compañeros que vivieron el exilio. La propia senadora Allende -por su intermedio, Presidente - señaló ello en alguna oportunidad: vivió muchos años en México y nunca pudo ejercer el derecho a voto.
Si queremos hablar de los derechos de las personas y del derecho a voto, pediría también que pudiéramos revisar un proyecto que la propia derecha incorporó e introdujo en el debate, una reforma constitucional que ponía en discusión y en duda el derecho a voto de los extranjeros. Esa iniciativa fue presentada en mayo del año pasado, señor Presidente .
Pero cuando se dieron cuenta de que al parecer el caudal de votos era importante, revierten y ahora impulsan este proyecto.
Aquí la discusión es de fondo, no es electoral, no es para sacar caudal electoral para unos o para otros, señor Presidente.
La definición sobre la migración, los derechos de los migrantes y el problema migratorio que tenemos en el país es una discusión seria, que hay que abordar en las instancias que corresponden y no con ocasión de una iniciativa relativa al sufragio. Y el debate acerca del voto de los extranjeros también debe serlo.
Espero que de una vez hagamos una discusión acerca del voto de los chilenos en el exterior. Fueron exiliados y pueden votar en el extranjero nada más que para las elecciones presidenciales. Son chilenos con sus derechos limitados en cuanto al ejercicio del sufragio. Hay ciudadanos chilenos que no pueden votar.
Por lo tanto, me parece que no corresponde la discusión de esta materia en este proyecto de ley, y por eso voy a votar en contra de esta iniciativa.
Gracias, Presidente .
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senadora Paulina Vodanovic.
Ofrezco la palabra a la senadora Fabiola Campillai.
La señora CAMPILLAI.-
Muy buenas tardes, señor Presidente .
Buenas tardes a todos.
Sobre este proyecto hablamos mucho, pero de verdad que no nos hemos dado cuenta en realidad de por qué la gente no vota. Una senadora que me antecedió dijo que llegamos casi al 30 por ciento de personas que sí votaban, y las demás, no.
El voto es...(ruido en la sala) El voto es...
Disculpen, pero hay mucha bulla.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Ruego mantener silencio, para que escuchemos a la senadora Fabiola Campillai.
La señora CAMPILLAI.-
El voto es un derecho, es un deber, pero es un derecho que yo decido si ejerzo o no.
Y si yo no ejerzo el voto es porque, realmente, no estoy a gusto o no apruebo la política en Chile. Hay mucha gente que dice que no está de acuerdo ni con nosotros los políticos ni con el Gobierno.
Entonces, ¿cómo queremos que la gente se encante nuevamente si la obligamos a votar?
Ese no es un camino. ¿Obligándolos, poniéndoles una multa? Si sabemos que esas multas solo van a perjudicar a la gente trabajadora, a la clase trabajadora.
Hoy obligamos a las personas a votar.
¿Pero por qué no nos preguntamos qué es lo que realmente quiere la gente de nosotros? ¿Qué es lo que la gente quiere que hagamos para volver a encantarse, tanto con nosotros los políticos como con el Gobierno?
Yo creo que tenemos que ir por ahí.
Y no estoy de acuerdo con el voto obligatorio, porque yo pienso que es un deber, pero también es un derecho que yo decido si ejerzo o no.
Muchas gracias, señor Presidente.
El señor GARCÍA (Presidente).-
Gracias a usted, senadora Fabiola Campillai.
Se han inscrito para intervenir el senador José Miguel Durana, el senador Jaime Quintana, la senadora Claudia Pascual, el senador Matías Walker y el senador Juan Ignacio Latorre, en ese orden.
Senador José Miguel Durana, tiene la palabra.
El señor DURANA.-
Gracias, Presidente.
La verdad es que resulta dudoso pedir segunda discusión de este proyecto, pues se supone que estamos todos de acuerdo en fortalecer nuestra democracia y garantizar una amplia participación ciudadana.
Hoy día nadie duda -¡nadie duda!- de que en los últimos comicios con voto obligatorio ha habido una tremenda participación ciudadana. Y los procesos electorales hoy día cuentan con todo el respaldo de una inmensa mayoría que, finalmente, ha votado con lo que ha establecido y generado un orgullo para nuestro sistema democrático.
Además, cuando tenemos votaciones para elegir a autoridades como alcaldes, concejales, gobernadores regionales, consejeros regionales -donde se fundamenta la base social democrática en cada una de las regiones- y cuando se trata de la elección presidencial y las elecciones parlamentarias, es nuestro deber incentivar a que una gran mayoría de chilenos se manifiesten a través de su voto en las grandes decisiones nacionales y se hagan partícipes en los procesos electorales que determinan, en gran medida, no solo el futuro de nuestro país, sino muchas veces el futuro de las personas.
Creo que todos hoy día tenemos una valoración positiva de los últimos procesos electorales con voto obligatorio: la legitimidad democrática de una alta participación, la rápida y confiable entrega de resultados por parte del Servel es algo que nos enorgullece a todos.
Por eso, creo que quienes no participan de estos procesos, no teniendo la debida justificación para ello, deben ser sancionados. Porque esta multa implica el incentivo suficiente para no excluirse de la responsabilidad que implica un proceso electoral, en donde no solo hay deberes, sino también derechos.
El voto es un derecho ciudadano y, por lo tanto, una obligación legal y ética de todos los ciudadanos con la democracia que debemos preservar.
Cuando hablamos de la votación para los migrantes nos referimos a aquellos que hoy poseen residencia permanente en Chile y que, por lo tanto, cumplen con la normativa legal vigente para tener acceso a la votación.
No me gustaría pensar que hoy día, porque no le conviene a un sector, simplemente tengamos que rechazar una votación obligatoria. Creo que esa es una burla para todos los chilenos.
Anuncio mi voto a favor.
Gracias, Presidente .
El señor GARCÍA (Presidente).-
A usted, senador Durana.
Ofrezco la palabra al senador don Jaime Quintana.
(El senador no se encuentra en la sala).
Tiene la palabra la senadora Claudia Pascual.
La señora PASCUAL.-
Gracias, Presidente.
En primer lugar, quiero manifestar que poder discutir con más precisión, con mayor profundidad un proyecto de artículo único que fue visto apenas en una sesión de la Comisión de Gobierno, que no tiene plazo de indicaciones, que no nos ha permitido a todos los demás involucrarnos en un debate, no significa cuestionar el voto obligatorio, al menos de mi parte y de mi comité.
Nosotros no tenemos problemas con el voto obligatorio, por algo ya aprobamos dicha materia.
Sin embargo, hay que debatir algunos temas.
¿Por qué uno no puede cuestionarse el monto de aumento de la multa?
¿Por qué no es posible clarificar, ya que aquí se han hecho algunas preguntas, a quién se le considera con derecho y deber de sufragar?
¿Qué se entiende por ciudadano y/o por elector? ¿Son lo mismo o no?
Yo lo quiero decir porque aquí no tengo ningún cálculo electoral. Mi problema no es ese.
Incluso, para la idea política, para la propuesta política que sea para el país, por cierto que es mucho más legítimo que avance y se exprese con la mayor cantidad del padrón electoral en lugar de un padrón voluntario. Ese no es el punto.
Pero creo que tenemos el legítimo derecho de pedir que se lleve adelante esta discusión, no dilatada en el tiempo, eternamente, pero sí con otras consideraciones que yo al menos no veo en la redacción del artículo único.
Por eso, Presidente , yo quiero solicitarle al Ejecutivo que también genere una opinión sobre este proyecto de ley y que podamos producir las claridades respecto a esas otras consecuencias, que, insisto, no cuestionan la obligatoriedad del voto. Yo estoy de acuerdo con esto último. ¡Estoy de acuerdo!
Por cierto, también estoy a favor de que, si no se sufraga, haya multa.
Pero lo que no quiero es que me impongan esto sin siquiera haber tenido la posibilidad de discutir, primero, a quiénes están considerando en la obligatoriedad; segundo, por qué este guarismo de la multa y no otro.
No sé si me explico. ¿Por qué no se abre un plazo de indicaciones?
Por eso, Presidente, me parece bien que se haya pedido segunda discusión por parte del Comité del Frente Amplio.
Gracias, Presidente .
El señor GARCÍA (Presidente).-
A usted, senadora Claudia Pascual.
Ofrezco la palabra al senador Jaime Quintana.
(El senador no se encuentra en la sala).
Tiene la palabra el senador don Matías Walker.
El señor WALKER.-
Muchas gracias, Presidente.
En materia legislativa y en la vida hay que ser coherente: el voto obligatorio sin sanciones no es voto obligatorio. Lo dijimos en el último proceso electoral, a raíz de la controversia que se generó: obligación sin sanción no es obligación.
No puede haber reforma constitucional, que fue algo que aprobamos en el Congreso, sin que el legislador cumpla el mandato que estableció el propio constituyente para que en este caso podamos tener voto obligatorio. Porque la reforma constitucional consagró claramente que una ley orgánica constitucional deberá fijar las multas o sanciones para aquellos que no cumplan con dicho deber, así como el procedimiento para su determinación.
Y eso es lo que estamos haciendo con este proyecto, que impulsamos con el senador Ossandón, la senadora Rincón, la senadora Luz Ebensperger y otros senadores que, con sus indicaciones, se sumaron a perfeccionarlo.
Hemos dicho también, Presidente -queremos reiterarlo, y quiero ser muy responsable en esto-, que lo que pase hoy en el Senado tiene consecuencias con lo que va a suceder mañana. No puede haber reforma al sistema político sin voto obligatorio y sin establecer sanciones para el que no vote.
Y voy a explicar por qué. Porque el fundamento de la reforma al sistema político apunta a que hay que aumentar la gobernabilidad y la representatividad. Y lo que ha logrado el voto obligatorio en las recientes elecciones municipales, de gobernadores regionales y de consejeros regionales es precisamente que hayan sido elegidas autoridades con un tremendo respaldo popular. ¡Eso es representatividad de verdad!
Entonces, si se va a postergar esta discusión, me parece bien que posterguemos también mañana la discusión de la reforma al sistema político. Porque reforma al sistema político y voto obligatorio tienen que ir de la mano si de representatividad se trata. Lo otro, ciertamente, van a ser cálculos mezquinos, cálculos menores, que ya presenciamos en la discusión relacionada con las últimas elecciones municipales y regionales.
¿A quién le conviene que voten o no los extranjeros? Bueno, eso también ha sido parte de la discusión.
Acá hemos tenido miles de exiliados, miles de expatriados, miles de personas que son parte de la diáspora provocada por la dictadura de Nicolás Maduro, que está usurpando el poder, desconociendo la voluntad popular, aquella que validó este Senado cuando aprobó un proyecto de acuerdo que reconocía el triunfo en las urnas de Edmundo González, tal como lo reconoció ayer desde la Casa Blanca el Presidente de Estados Unidos . Pero, claro, algunos no quieren que las víctimas de la diáspora venezolana voten.
Nosotros pretendemos ser coherentes con lo que legislamos respecto de los últimos dos procesos constituyentes, donde establecimos el voto obligatorio, porque obligación sin sanción no es obligación. Ahí determinamos una multa, y algunos dijeron que era una burla la multa que habíamos contemplado. Pero se trataba de un principio. Nunca defendimos el monto de una multa, sino que la idea era defender un principio. Y ese mismo principio es el que vamos a defender con este proyecto.
Reitero: obligación sin sanción no es obligación. Tiene que haber voto obligatorio con sanciones para que sea realmente voto obligatorio. Por tanto, no puede haber reforma al sistema político con voto obligatorio sin sanciones.
He dicho, Presidente .
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senador Matías Walker.
Ofrezco la palabra al senador Jaime Quintana.
El señor QUINTANA.-
Le agradezco, Presidente .
Esta discusión me llama mucho la atención, porque entre los autores de la moción en debate tenemos a algunos distinguidos colegas que hace exactamente nueve meses nos habían propuesto algo bien distinto: básicamente, volver a como era nuestro sistema de votación en el pasado, históricamente, cuando teníamos voto obligatorio, en que simplemente el voto debía ser a nivel local, pero nunca a nivel nacional.
Entonces, Presidente , creo que aquí se está tomando un camino, a mi juicio, equivocado. Esto no es nuevo, no es solo de un sector más refractario a la democracia -no de toda la derecha, por cierto-, porque puede tener distintas expresiones en diferentes países. En Argentina se conoció en algún momento como el "populismo de izquierda", entre Kirchner y Morales. Ello significó que se les otorgara efectivamente derecho a voto a muchos ciudadanos bolivianos, lo cual era un requisito para acceder a una serie de beneficios sociales.
Por lo tanto, creo que esto tiene un tufillo muy de calculadora electoral. Porque no puede ser que en este debate haya sectores que cambien de opinión en tan solo nueve meses. Esto no lo esperaba, por cuanto aquella discusión -recuerdo- se dio profusamente, no a la rápida -afortunadamente, se pidió segunda discusión-, en el marco de la última elección de gobernadores y alcaldes. Ahí siempre se entendió transversalmente que íbamos a tener una discusión mucho más allá de la respetada opinión de la Comisión de Gobierno, que nos trae este informe. Y eso no está ocurriendo hoy día, porque aquí lo que estamos haciendo, en los hechos, es darle un trato de un nacional chileno a un extranjero avecindado. Son cosas distintas, porque incluso uno podría ir más allá y decir "Aquí, en el fondo, se le está entregando nacionalidad en los hechos", en circunstancias de que es algo que siempre ha sido un trámite voluntario.
Además, Presidente, poner una carga -porque una multa es una carga- no es propio del trato a los nacionales.
En definitiva, aquí se está estableciendo una diferencia en contra de los chilenos -y eso hay que señalarlo-, porque, por un lado, se nos dice: "Vamos a dinamitar la frontera" -esto tiene un poco que ver con el debate que viene a continuación- "para que se vayan", y, por otro lado, acá se está diciendo: "No, los queremos dejar aquí y que voten". O sea, los tenemos casi rehenes.
En consecuencia -insisto-, creo que esta es una discusión mucho más compleja. Tanto es así que en el proyecto que viene a continuación, sobre migración y extranjería, se aumenta de cinco a diez años el plazo para otorgar la nacionalidad.
Por lo demás, me parece que esto no tiene una relación, una armonía con otras normas cuyo debate este mismo Congreso y las comisiones están llevando a cabo.
Así que pediría que nos diéramos el tiempo, ojalá más allá de la segunda discusión, para abordar bien algunos temas que aquí claramente no se están resolviendo y en que se ha cambiado de opinión en el transcurso de nueve meses.
Voy a votar en contra cuando corresponda. Espero que no sea mañana, Presidente.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senador Jaime Quintana.
Tiene la palaba el senador Juan Ignacio Latorre.
El señor LATORRE.-
Gracias, Presidente.
En lo personal, estoy a favor del voto obligatorio -lo he dicho así en distintas oportunidades-, pero me parece que acá se está intentando pasar de contrabando un elemento que no es menor relacionado con la votación de las personas extranjeras en nuestro país en cualquier tipo de elecciones.
Una legislación comparada seria, con países que llevan años de desarrollo democrático, distingue en qué nivel, en qué elecciones se les da derecho a voto a las personas extranjeras. Normalmente, ¡normalmente!, es para las elecciones de carácter local. Así que no es llegar y tener algunos pocos años de residencia en nuestro país para elegir Presidente de la República o parlamentarios. Eso no es así en prácticamente ningún país serio y democrático del mundo.
Por tanto, acá se está intentando aprobar una normativa con fines electorales. Porque tenemos una derecha con contradicciones: por un lado, la candidata de ese sector va hoy día a la frontera a pedir que se hagan zanjas, que se pongan minas antipersonales, que se dinamiten las áreas; y, por otro lado, se observa a candidatos en distintas ciudades haciendo campañas con miles de venezolanos, llamándolos a votar, pero se dice, al mismo tiempo, que hay que expulsarlos. Entonces, existe una contradicción.
Y, más encima, ahora se les quiere dar derecho a voto para elegir Presidente de la República y parlamentarios a personas que llevan poco tiempo en nuestro país, y de manera generalizada, sin hacer una distinción clara que permita saber en qué elecciones tienen derecho a participar y en cuáles no. Porque las elecciones generales y el voto obligatorio se aplican ¡a los ciudadanos chilenos! Y si alguien quiere obtener la ciudadanía, bueno, tendrá que realizar el trámite, pero deberemos revisar los requisitos correspondientes. Todo eso es parte de una discusión seria.
Al presente debate ni siquiera se invitó al Servel y tampoco se abrieron audiencias con expertos para mirar la experiencia comparada. Se pasó máquina y se intentó ver a la rápida un asunto complejo, con fines electorales. Porque normalmente analizan las encuestas y piensan: "hoy día hay más de un millón de extranjeros en nuestro país y mayoritariamente votan por la derecha", según se desprende de ciertos discursos populistas de las derechas, que se disputan dicho electorado. Pero eso es poco serio ¡poco serio!
Entonces, me parece que es un proyecto con consecuencias importantes. Insisto: yo estoy a favor de que se aplique el voto obligatorio a las ciudadanas y ciudadanos chilenos para elegir Presidente de la República y parlamentarios. Y pienso que deberíamos distinguir el tipo de elecciones, como ocurre en otros países, en las cuales podrán participar los migrantes.
Demos una discusión seria. Esta es una iniciativa de artículo único, además, y se discute en general y particular. Por tanto, quieren aprobarlo rápido, sin que haya una batería de indicaciones. Y le pido al Gobierno -acá se encuentran la ministra Tohá y el ministro Elizalde - que levanten una serie de indicaciones y de propuestas para dar este debate y despachar una legislación que sea consistente con la reforma constitucional que busca la obligación del voto para los ciudadanos chilenos y las ciudadanas chilenas, y con excepciones y requisitos acotados para el tipo de elección en el caso de los extranjeros.
Pedí la segunda discusión para que haya un debate más de fondo sobre un problema de la democracia muy serio para que se esté intentando pasar a la rápida.
Gracias, Presidente .
El señor GARCÍA (Presidente).-
Gracias, senador Latorre.
Senador don David Sandoval.
El señor SANDOVAL.-
Muchas gracias, Presidente.
Hoy día queremos legislar para salvar una situación que se presentó en una elección pasada, donde precisamente había un vacío que nosotros mismos dejamos en la normativa.
Por eso que resulta muy contradictorio escuchar a la izquierda refiriéndose a los extranjeros como si fueran personas que en algunos casos cuentan con todos los méritos y todos los derechos y en otras situaciones parece cuestionable que en un proyecto de ley se considere su incorporación electoral.
Porque recordamos lo que pretendía el Gobierno cuando se discutió esta misma materia. Aquí está el ministro Elizalde presente, quien en el debate del proyecto anterior expresaba que él no quería que se mencionara la palabra "electores", y el texto actual es lo único que señala. No habla de extranjeros, por su intermedio, Presidente , se los digo a los senadores de izquierda. ¡No habla de extranjeros!
Sin embargo, y se lo señalo al senador Latorre , quien se refería recién al tema, el Gobierno planteaba un requerimiento distinto.
Está presente aquí el ministro Elizalde , quien está hablando con la ministra Carolina Tohá , y aprovecho de saludarlos y desearles que ojalá este año, que ya empezó tan complejo, sea mucho mejor que los anteriores y que se reviertan las dificultades que hemos debido enfrentar.
¿Y qué pedía el ministro Elizalde , en ese minuto?: "queremos cambiar la palabra `electores' por `ciudadanos'". Miren la diferencia semántica que el Gobierno planteaba: "electores" por "ciudadanos".
¿Y quiénes son electores? Todos aquellos chilenos y avecindados en el territorio que cumplan todas las exigencias que fija la ley.
Por lo tanto, ¿el proyecto es una expresión del cálculo, como señalaban aquí, y de oportunidades mezquinas? No, no es así. Busca simplemente reconocer una circunstancia que, además, ratifican las cifras. Según datos del Servicio Electoral, las últimas elecciones, con todas las consecuencias que esto acarrea, "mostraban una participación de alrededor del 47 por ciento en las elecciones presidenciales del año 2021". Senadores, senadoras, ¡47 por ciento!: ¡menos de la mitad del padrón electoral de nuestro país!
¿Qué tenemos que hacer frente a esta realidad? ¿Acaso la democracia no se transforma en imperfecta cuando la participación de la ciudadanía, por diversas razones, se empieza a inhibir?
Y en ese minuto, cuando se inició el primer proceso constitucional, pucha que se aplaudía esta situación, pese a los resultados desastrosos y con todas las consecuencias que derivaron después de haber tenido un grupo constitucional que ni siquiera respondía a esas consideraciones.
Cuánto se criticó que hubiera parlamentarios que fueron elegidos con menos del 2 por ciento de la votación. Y muchas veces hacían gárgaras con grandes elucubraciones teóricas y filosóficas en la Cámara de Diputados cuando contaban con una representación donde prácticamente fueron, como bien señalaba en esas ocasiones, arrastrados por terceros.
¿Qué pasó cuando el voto fue obligatorio? El 2021, como señalaba, participó el 47 por ciento; el 2022, para el plebiscito constitucional de septiembre, ¿saben, los senadores de izquierda -por su intermedio- cuánto fue la participación ciudadana con el voto obligatorio? Porque cuando analizamos estos temas debemos contar con cifras concretas. La participación del electorado del país fue del 85,7 por ciento, una de las más altas de los últimos años.
¿Cómo no deberíamos corregir la actual situación? ¿Qué queremos, que en Chile vote solamente la mitad porque a algunos les conviene, por cálculos mezquinos, que seamos ciudadanos y no electores, como señalaba el senador Elizalde? `O queremos que voten todos los chilenos que pueden votar?
Eso es lo que busca el proyecto: que voten todos los chilenos que puedan hacerlo y aquellos extranjeros avecindados en el país que cumplan con las exigencias que legalmente se les exige para estar habilitados en su caso.
Nosotros queremos que siga votando el 85, el 87 y ojalá el 100 por ciento, y no la mitad, como se planteaba con el proyecto vigente.
El resto es tratar de sacar las castañas con la mano del gato, cuando aquí lo que se busca es dar una señal potente de ejercicio de la democracia y de participación.
Yo voto absolutamente a favor, Presidente .
Muchas gracias.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
Muchas gracias, senador David Sandoval.
Ofrezco la palabra al senador don Luciano Cruz-Coke.
El señor CRUZ-COKE.-
Muchas gracias, señor Presidente.
¡El voto obligatorio qué bien le ha hecho a la democracia, por lo demás...!
Esta discusión la sostuvimos en algún momento en el gabinete del primer gobierno del Presidente Piñera, precisamente en el sentido opuesto: reemplazar el voto obligatorio que existía hasta ese momento, con inscripción voluntaria, por el voto voluntario.
Muchos fuimos escépticos de aquello, por la sencilla razón de que la democracia implica, o más que implica, impone ciertas obligaciones mínimas. Cuando un ciudadano apunta contra un dirigente, un político o una persona que gobierna en cualquiera de las instituciones estatales sometidas a la votación popular y a la representación propia del cargo ejerce su derecho a reclamar. Pero probablemente ese mismo derecho estará restringido para sí mismo si no ha sido capaz de ejercer y ha delegado en otros la capacidad de votar.
Y porque es una obligación que no recibe ninguna sanción tuvimos lamentablemente que pasar por un episodio hace poco tiempo donde se produjo una discusión porque no existía la ley. Y lamento además que se siga con la idea de prorrogarlo, cuando entendemos que la mayor participación le hace bien a la democracia y genera ciudadanos más comprometidos.
Se buscó una distinción que nosotros en su momento desechamos, por ejemplo, en la Comisión de Constitución de la Cámara, en el plebiscito de 2022 entre ciudadanos y electores, cuando eran electores. Parece una distinción un poco maniquea decir ahora: "van a ser los ciudadanos, pero no los electores", cuando queríamos un proceso amplio, participativo, precisamente porque entendíamos que de esa manera se fortalecía la democracia en el plebiscito de 2022.
Y hoy día se pretende dilatar eternamente pidiendo segundas discusiones respecto de algo que es obvio, incluso con una sanción mínima, casi eufemística, como la que hemos tenido en la votación recién pasada, pero que llevó al 85 por ciento del padrón electoral a votar.
¿Cómo no va a ser una democracia más vigorosa, más viva y que muestre mayor empuje que aquella que permite que las personas participen de mejor manera?
Yo creo que eso ha sido, Presidente , un avance democrático, porque la democracia implica necesariamente obligaciones.
Por otra parte, se argumenta que algunos sacan el pequeño cálculo político y se señala: "es que los extranjeros en esta ocasión, como sucedía en su momento con quienes votaban en el exterior, favorecen a cierto sector político".
Según una encuesta del CEP del año 2023 sobre inmigración, un 36 por ciento de los extranjeros no manifiesta intención política; un 31 por ciento se declara de centro; un 22 por ciento de derecha, y un 10 por ciento de izquierda. Y entre los chilenos, un 26 por ciento no especifica inclinación, un 39 por ciento se declara de centro, un 14 por ciento de derecha y un 20 por ciento de izquierda.
Entonces, no permitir que aquellas personas habilitadas puedan votar, y no definir claramente hoy día el tipo de elecciones, sin catalogarlas y dejarlos fuera, teniendo esa posibilidad sin ser ciudadanos, pero pudiendo ser electores, me parece que es un formulismo que no le sirve a la democracia y que se contradice con otras leyes que nosotros hemos aprobado antes, particularmente para el plebiscito.
Obligación sin sanción no sirve.
Considero que hay que aprobar el proyecto, dejar de demorarlo, dejar de dilatarlo, y espero que el Gobierno -y aprovecho de saludar a los ministros- pueda indicar aquello que le parezca razonable, a los efectos de sacarlo pronto y habilitar que la mayor cantidad de personas pueda participar en las elecciones en Chile. Que sea un acto abierto, amplio, que robustezca la democracia, como ha demostrado ocurrir con el voto obligatorio.
Y espero también que la reforma al sistema político nos permita ordenar de mejor manera nuestra institucionalidad y posibilite mayores acuerdos en lugares como en el que nos encontramos: en este mismo Senado, y en el Congreso.
Muchas gracias, señor Presidente.
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
A usted, senador Luciano Cruz-Coke.
Ha pedido la palabra el señor ministro secretario general de la Presidencia, don Álvaro Elizalde.
El señor ELIZALDE (ministro secretario general de la Presidencia).-
Muchas gracias, Presidente.
Como varios senadores han hecho referencia al Gobierno, yo quisiera expresar nuestro punto de vista y cómo vemos una discusión que dice relación con lo que ocurrió a propósito del proyecto de ley de votación en dos días, donde se generó también una controversia respecto de una sanción para el voto obligatorio, y se debatió sobre el sufragio de los extranjeros.
Sobre el primer punto, Chile dio una discusión sobre el voto obligatorio, la cual está zanjada a través de una reforma constitucional. Se puede ser o no partidario del voto obligatorio, pero fue un debate público, donde se resolvió democráticamente, y, por tanto, lo que corresponde obviamente es que el marco regulatorio legal resuelva y consagre la obligatoriedad del voto. En eso nosotros no tenemos objeción. Tanto es así que, en el proyecto sobre votación en dos días, de no mediar un veto del Presidente Boric no habría habido sanción para la no concurrencia a las elecciones pasadas.
Pero sí creemos que Chile no ha dado el debate respecto del voto de los extranjeros.
La historia es muy simple. Nosotros tuvimos voto obligatorio hasta el año 2012. La reforma constitucional del año 2009 que establecía el voto voluntario se implementó a través de una ley aprobada durante el primer Gobierno de la Presidenta Bachelet ; posteriormente, la ley de inscripción automática se aprobó en el primer Gobierno del Presidente Piñera. Así, pasamos al voto voluntario. Hasta antes de eso, había voto obligatorio, pero como la inscripción era voluntaria, eso generaba que el padrón no fuera representativo del conjunto de la sociedad chilena. Y soy testigo directo, porque, en mi calidad de firmante del acuerdo del 15 de noviembre, fue muy controvertida la obligatoriedad del voto.
Finalmente, se llegó a la propuesta de que el plebiscito de salida fuera con voto obligatorio y todos los eventos electorales previos, es decir, el plebiscito de entrada y la elección de la Convención Constitucional se realizara a través de voto voluntario.
Y como resultado de eso se termina aprobando la reforma que consagra el voto obligatorio y que nosotros creemos que debe ser plasmada a través de una ley. Insisto, sobre eso no manifestamos objeción.
Pero sobre el voto de los extranjeros sí tenemos un punto, que dice relación con la legislación comparada. La regla general es que los extranjeros no votan en los países donde viven. Y donde se autoriza el sufragio, la regla general o mayoritaria es que pueden participar solo en elecciones municipales y regionales. Y en aquellos lugares en que pueden elegir jefes de Estado o jefes de Gobierno, no existe inscripción automática, sino que deben ir a inscribirse, el tiempo de avecindamiento o residencia resulta que es mayor y no se aplica sanción en caso de incumplimiento.
Chile es el único país del mundo con inscripción automática a los cinco años de avecindamiento: no se requiere residencia definitiva, sino que existe una incorporación automática al padrón; si no votan, se les sanciona, y pueden participar en las elecciones de todos los niveles.
Entonces, cuando se discute la sanción por incumplimiento del voto obligatorio debiera darse el debate en profundidad respecto del voto de los extranjeros, y resolver el asunto de una manera adecuada. Porque imaginemos que el día de mañana por una ola migratoria de un país vecino llegan 500 mil o un millón de personas, bueno, a los cinco años van a estar definiendo una eventual segunda vuelta de una elección presidencial.
Llama la atención, además, que por un lado se diga que los migrantes no deben disfrutar de prioridad en el colegio, en el jardín infantil, en el consultorio, en el hospital, y sin embargo pueden elegir al jefe de Estado.
Ese debate creemos que tiene que desarrollarse.
Sin ir más lejos, en mayo pasado los senadores Durana, Coloma, Macaya y la senadora Ebensperger presentaron un proyecto de reforma constitucional para establecer que el voto extranjero fuera solo a nivel municipal. Y no estoy hablando del siglo pasado, sino de hace poco.
Por eso que creemos que dicho debate debe darse conjuntamente con la obligatoriedad del voto y la sanción respectiva, porque, en caso contrario, se va a postergar y no se va a establecer un procedimiento armónico, coherente, que comprenda el marco regulatorio adecuado para hacerse cargo de todos los temas simultáneamente. Y así lo expresamos cuando se votó el proyecto de elección en dos días y lo volvemos a reiterar cuando se está discutiendo esta iniciativa referida a la sanción.
En síntesis, no tenemos objeción con la obligatoriedad del voto para los ciudadanos chilenos, y, respecto del voto de los extranjeros, debe desarrollarse un debate en su mérito respecto de qué corresponde y cuáles son los niveles en que participan.
Si una persona, y esto sucede en el mundo entero, quiere formar parte de una comunidad política y participar de sus decisiones, por regla general no basta la residencia. Ese trámite se llama nacionalización. La persona opta por una nacionalidad en virtud de la residencia para efectos de participar en las decisiones de esa comunidad política.
Por tanto, debiéramos sostener ese debate en Chile; pero, lamentablemente, se ha postergado o ha sido evadido por múltiples razones.
Insisto en que ambos temas van de la mano. Porque si establecemos la obligatoriedad del voto sin haber abordado el otro asunto no vamos a contar con un marco regulatorio armónico. Y por eso presentamos el veto que estableció la multa o la sanción para la elección municipal y regional del año pasado, y manifestamos toda la disposición para establecer también una sanción en caso de incumplimiento de la obligatoriedad del voto, pero en la medida en que se aborde adecuadamente el voto extranjero.
Muchas gracias, Presidente .
El señor GARCÍA ( Presidente ).-
A usted, ministro Álvaro Elizalde.
Se ha puesto término, entonces, a la primera discusión.
Ya veremos el momento en que continuamos con el debate del proyecto, porque ya está fijada la tabla para el día de mañana.
--El proyecto queda para segunda discusión.
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