
-
http://datos.bcn.cl/recurso/cl/documento/707495/seccion/akn707495-ds215-ds216
- bcnres:esParteDe = http://datos.bcn.cl/recurso/cl/documento/707495
- bcnres:esParteDe = http://datos.bcn.cl/recurso/cl/documento/707495/seccion/akn707495-ds215
- bcnres:tieneCalidad = http://datos.bcn.cl/recurso/cl/cargo/1
- bcnres:tieneEmisor = http://datos.bcn.cl/recurso/persona/5253
- rdf:value = " El señor RIVAS (Vicepresidente).-
En el tiempo del Comité Demócrata Cristiano e Independientes, tiene la palabra el diputado Eric Aedo .
El señor AEDO.-
Señor Presidente, quiero hacer un homenaje al papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio fue el primer Papa latinoamericano. Hijo de inmigrantes, sacerdote jesuita, fue mucho más que el sucesor de San Pedro: fue el pastor de los descartados, la voz de quienes no tenían voz, el rostro de una Iglesia que quiso caminar con los pies en la tierra y el corazón en lo alto. Nos enseñó, como San Ignacio de Loyola, que en todas las cosas hay que amar y servir, que el amor no se mide en palabras, sino en gestos, y que el servicio no es de una idea, sino una forma concreta de vivir, de legislar y de gobernar.
Desde esta tribuna republicana, donde se delibera el destino del pueblo de Chile, me atrevo a decir que Francisco también fue un referente moral para la política no desde un dogma, sino desde una ética encarnada en la realidad. Él nos recordó, como lo hizo en su encíclica Fratelli tutti, que la política no puede renunciar a la meta de buscar el bien común y que el poder se justifica solo si está al servicio del otro. En sus palabras y en sus silencios, Francisco dignificó al anciano, al niño, a la mujer, al trabajador, al migrante, pero también dignificó la política, le devolvió su vocación original de ser expresión de la caridad social.
En su figura se hizo carne esta otra manera de liderar, no desde el privilegio, sino desde el servicio, no desde el juicio, sino desde la misericordia. Quienes creemos en una política inspirada en valores encontramos en él una brújula segura.
Honorables colegas, que este homenaje no se quede en un plano formal; que sea un compromiso vivo, un compromiso para no olvidar que, como nos enseñó Francisco , nadie se salva solo; que cada proyecto que aprobemos, cada palabra que digamos en esta Sala pueda tener en su raíz ese espíritu ignaciano que tanto marcó al papa: buscar en todo la mayor gloria de Dios y, con ello, el bien del prójimo.
Al despedirlo lo hacemos con gratitud y con una promesa, la de seguir luchando por un Chile más humano, más justo y más fraterno.
Gracias, papa Francisco, por mostrarnos que la fe no está reñida con la razón, que la esperanza no es ingenuidad y que la política está al servicio de los demás.
He dicho.
"
- bcnres:tieneTipoParticipacion = bcnres:Intervencion
- bcnres:tieneReferencia = http://datos.bcn.cl/recurso/persona/5253
- bcnres:tieneReferencia = http://datos.bcn.cl/recurso/persona/1894
- rdf:type = bcnres:SeccionRecurso
- rdf:type = bcnres:Participacion