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    • rdf:value = " RECONOCIMIENTO DEL DERECHO AL CUIDADO Y CREACIÓN DE SISTEMA NACIONAL DE APOYOS Y CUIDADOS El señor OSSANDÓN (Presidente).- Tiene la palabra la señora Secretaria. La señora BELMAR (Secretaria General accidental ).- El señor Presidente pone en discusión general el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, con informe de la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia, iniciativa correspondiente al boletín N° 16.905-31. El Ejecutivo hizo presente la urgencia para su despacho calificándola de "discusión inmediata". --A la tramitación legislativa del proyecto (boletín 16.905-31) se puede acceder a través del vínculo ubicado en la parte superior de su título. La señora BELMAR (Secretaria General accidental).- Los objetivos de esta iniciativa son reconocer a todas las personas el derecho al cuidado, que comprende el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, y establecer el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados con el fin de promover la autonomía, la vida independiente y prevenir la dependencia. La Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia hace presente que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 36 del Reglamento de la Corporación, discutió esta iniciativa de ley solo en general. La referida comisión deja constancia, además, de que aprobó la idea de legislar sobre la materia con los votos favorables de los honorables senadores señoras Campillai y Carvajal y señor Walker, y el voto en contra del honorable senador señor Van Rysselberghe. Asimismo, el mencionado órgano técnico consigna que son de rango orgánico constitucional los artículos 10, 11, 12, 13, 14, 18, 28, 30, 33, 34, números 6 y 8, y 38, número 2, permanentes, por lo que requieren para su aprobación de 26 votos favorables. Por su parte, el artículo 31 de la iniciativa requiere 26 votos favorables para su aprobación, por corresponder a una norma de quorum calificado. El texto que se propone aprobar en general se transcribe en las páginas 85 y siguientes del informe de la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia, y en el boletín comparado que sus señorías tienen a su disposición. El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- ¿El informe lo va a leer el senador Van Rysselberghe? El señor VAN RYSSELBERGHE.- No, Presidente , el senador Walker. El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- Muy bien. Tiene la palabra el senador Matías Walker. El señor WALKER.- Muchas gracias, Presidente. En nombre de la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia, tengo el honor de informar el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (boletín N° 16.905-31). El proyecto que esta Sala va a discutir en general en esta oportunidad tiene su origen en un mensaje de Su Excelencia el Presidente de la República y fue calificado con urgencia de "discusión inmediata". El objetivo de la iniciativa es reconocer a todas las personas el derecho al cuidado, que comprende el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. El proyecto establece el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados con el fin de promover la autonomía, la vida independiente y prevenir la dependencia. Durante la discusión de la iniciativa, la Comisión contó con la participación de la ministra de Desarrollo Social y Familia, señora Javiera Toro , y de la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, señora Antonia Orellana , a quien aprovecho de saludar. Asimismo, fueron especialmente invitadas a exponer diversas entidades y organizaciones de la sociedad civil relacionadas con la materia en estudio. El detalle de dichas organizaciones -muchas de ellas nos acompañan en las tribunas y aprovecho de saludarlas- se encuentra en las páginas 2, 3 y 4 del informe respectivo. El proyecto de ley aprobado por la Comisión consta de treinta y ocho artículos permanentes y tres artículos transitorios. Fundamentos del proyecto La iniciativa en estudio se funda en las siguientes razones: -Chile vive una emergencia de los cuidados, que solo se agravará con el tiempo. -El envejecimiento poblacional, el aumento de la esperanza de vida y la reducción de la natalidad aumentan la población con dependencia funcional. -La necesidad de apoyos y cuidados es transversal y creciente, pero se acentúa en los sectores con menos ingresos. -La política pública se ha concentrado en las personas que requieren cuidados, no así en las personas que lo brindan y en las coberturas de la oferta pública, que son bajas. -Los cuidados son centrales en la economía, pero no tienen retribución ni reconocimiento, lo cual genera pobreza y agobio, especialmente en las mujeres. -Esta realidad tensiona la política social y supone desafíos de corto, mediano y largo plazo. Para enfrentar los mencionados desafíos, se busca instalar una nueva forma de organizar socialmente los cuidados con la finalidad de mejorar el bienestar de las personas que requieren cuidados y de quienes cuidan, con miras a reconocer el trabajo que desarrollan; retrasar, prevenir y atender la dependencia; promover la autonomía, y transversalizar la corresponsabilidad de los cuidados a nivel social y de género. La duración de esta política es de cinco años. Sin embargo, mediante la aprobación de esta iniciativa de ley se extenderá a diez años. Contenido del proyecto de ley Con respecto a su contenido, el proyecto de ley en informe reconoce el derecho al cuidado en su triple identidad; permite establecer los cuidados como un cuarto pilar de la protección social; da respuesta sistemática y coordinada a la crisis de los cuidados en Chile, y posibilita el avance hacia la corresponsabilidad social y de género en materia de cuidados. Se reconoce a todas las personas el derecho al autocuidado, el cual comprende tanto el derecho a cuidar como a ser cuidado y al autocuidado. El derecho al cuidado se garantizará de manera gradual y progresiva a las personas que, durante el curso de su vida y en atención a su situación de dependencia, o por no haber alcanzado su...(se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo y se vuelve a activar por indicación de la Mesa). (Rumores y conversaciones en la sala). Gracias, Presidente . Ojalá que todos los colegas puedan escuchar el informe, porque varios se han acercado a plantearme dudas del proyecto. Repito: el derecho al cuidado se garantizará de manera gradual y progresiva a las personas que, durante su vida y en atención a su situación de dependencia o por no haber alcanzado su plena autonomía, requieran recibir cuidados, y a las personas cuidadoras, sean estas remuneradas o no remuneradas. Se crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Este tiene por finalidad promover la autonomía, la autovalencia y la vida independiente; prevenir la dependencia y proveer apoyos y cuidados en un marco de corresponsabilidad social y de género. Respecto a los derechos de las personas cuidadoras no remuneradas, estos representan un avance sustantivo que no había sido considerado previamente por las políticas públicas. Por otra parte, en cuanto a los objetivos del sistema, estos se agrupan en tres. A saber: la oferta; el fomento y la formación, y la promoción. Con relación a los elementos del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, se destacan los siguientes: 1.- Una política Nacional de Apoyos y Cuidados, que incorpora la regulación de los dos principales instrumentos de planificación del sistema. 2.- Programas del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, que establecen la oferta principal y un mecanismo para incorporar una nueva oferta que puede ser parte del sistema. 3.- Gobernanza del sistema, la que considera tres niveles: político, ejecutivo y participativo. Respecto a la oferta programática del Sistema, el programa contiene como principal oferta la actual Red Local de Apoyos y Cuidados (Relac), programa que está presente en todas las regiones, entregando acompañamiento a todas las personas con dependencia y a sus cuidadoras, cuyos principales componentes son el plan de cuidado, el servicio de atención domiciliaria y los servicios especializados. En otro aspecto, en cuanto a la gobernanza del sistema, esta contempla tres niveles. A saber: el político, el ejecutivo y el participativo. Asimismo, en relación con las obligaciones sectoriales, debo señalar que se consideran principalmente aquellos ministerios que se ven afectados en sus quehaceres, tales como los Ministerios de Educación, del Trabajo y Previsión Social, de Salud, de Vivienda y Urbanismo, y de Transportes y Telecomunicaciones. Para finalizar, destaco que el proyecto de ley en estudio permite avanzar en aquellos aspectos que no están contemplados en la institucionalidad, como es la coordinación más certera a partir de los datos administrativos que entrega el Registro de Personas Cuidadoras del Registro Social de Hogares , nueva oferta que tenga como centro prevenir la dependencia de la población mayor. El proyecto de ley fue aprobado en general con los votos a favor de los honorables senadores señora Campillai (presidenta de la Comisión), señora Carvajal , señor Walker, quien les habla, y el voto en contra del señor Van Rysselberghe . Señor Presidente, hago notar que el informe de la Comisión de Familia da cuenta del trabajo realizado, consignando las intervenciones efectuadas y la discusión general. Reitero que este proyecto solo se vota en general el día de hoy. Además, hay un trabajo de una mesa, que hemos concordado con el Ejecutivo, con asesores de los senadores y las senadoras de la Comisión, que están y estamos trabajando en indicaciones para perfeccionar este proyecto de ley. Después el Ejecutivo nos va a proponer un plazo de indicaciones. Es cuanto puedo informar. He dicho. El señor OSSANDÓN (Presidente).- Gracias. Tiene la palabra el senador Van Rysselberghe. El señor VAN RYSSELBERGHE.- Muchas gracias, Presidente . Aprovecho de saludar a las autoridades del Ejecutivo que nos acompañan. Al igual que en mi votación general realizada en la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia del Senado, quiero entregar brevemente el argumento para sustentar mi voto. Si bien comparto y apoyo el objetivo principal del proyecto, y estimo muy necesario avanzar en una legislación que cree en nuestro país un Sistema Nacional de Cuidados que apoye especialmente a nuestras cuidadoras y que garantice los derechos tanto de las personas que necesitan cuidados como de las cuidadoras, no puedo dejar de señalar que en esta propuesta específica del Ejecutivo existen aspectos en los cuales no estamos de acuerdo y que fueron manifestados por varios de los invitados a la Comisión donde fue objeto de estudio. Básicamente, existen tres puntos en los cuales no concordamos con esta versión general del proyecto. En primer lugar, no nos parece acertada la estructura centralizada y burocrática que propone el Gobierno para este sistema nacional de cuidados, negando e invisibilizando la capacidad local de trabajo y de toma de decisiones. A esto se suma que buena parte del nuevo sistema de cuidados se deja en la Subsecretaría de Evaluación Social, desvirtuando sus funciones y parcializando entre diversas reparticiones públicas las acciones y obligaciones de este nuevo sistema. En otras palabras, cada subsecretaría del Ministerio de Desarrollo Social estará a cargo de una parte del sistema de cuidados y, además, la Subsecretaría de Evaluación Social se desvía de sus funciones propias, que es monitorear las políticas sociales del Estado. En segundo lugar, este proyecto excluye totalmente a los privados de participar en el sistema de cuidados a nivel social, lo cual pone en duda la capacidad de cobertura del nuevo sistema, considerando que en el caso de los adultos mayores el Estado provee menos del 10 por ciento de la cobertura actual a nivel nacional; el 90 por ciento es entregado por privados. Me interesa reforzar que este segundo punto fue sentidamente manifestado en la Comisión por representantes de organizaciones privadas que trabajan en el área de cuidados: Hogar de Cristo, Fundación Las Rosas , etcétera. En tercer lugar, existen dudas sobre la inclusión de niños, niñas y adolescentes como titulares de derechos en este nuevo sistema de cuidados, lo cual pone en entredicho el derecho preferente de los padres a la educación y la crianza de sus hijos. En consecuencia, Presidente, mientras estos puntos no tengan cambios significativos en el presente proyecto de ley que ha presentado el Gobierno, no podemos dar nuestro voto a favor para aprobar una propuesta que cree un sistema nacional de cuidados en estos términos. Es necesario un compromiso claro por parte del Ejecutivo, de modo tal que los aspectos señalados sean subsanados si quiere que la iniciativa avance en su tramitación en el Congreso, y renuncie a propuestas identitarias, en pos de alcanzar acuerdos que hagan viable el proyecto de ley. Con todo y por estos motivos, Presidente , votaré en contra de esta versión específica propuesta por el Ejecutivo , esperando que el Gobierno, tal y como lo comprometió la ministra de Desarrollo Social , tome nota sobre la necesidad de modificar profundamente el proyecto para que logre seguir avanzando un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados que, sin duda alguna, es profundamente necesario para nuestro país. Muchas gracias, Presidente . El señor OSSANDÓN (Presidente).- Tiene la palabra la señora Carmen Gloria Aravena. La señora ARAVENA.- Gracias, Presidente. Un saludo a todas las ministras y subsecretarias que se encuentran presentes. Lo primero que quiero decir es que considero que este proyecto es muy muy necesario. En mi región, al menos, fueron más de mil las personas que participaron de las actividades que se desarrollaron y que representaban a otras tantas cuidadoras de la región. Chile vive una emergencia de cuidados -yo creo que eso está más que claro- y por otro lado el envejecimiento poblacional es cada día mayor. Por lo tanto, la necesidad de apoyos y cuidados es transversal y no tiene que ver siquiera con la situación económica. Si bien un mayor ingreso facilita el asunto, no existe familia en que en algún momento alguien no haya tenido que hacerse cargo de alguno de sus integrantes. La política pública se ha concentrado principalmente en las personas que lo requieren, pero no en los que brindan el cuidado. Me parece que es un tema muy relevante, porque todos sabemos que, más allá de que permanentemente conversamos sobre la situación, los tiempos que estas personas dedican son altísimos y muchas veces superan el horario normal de una jornada laboral. Los cuidados claramente son centrales para que la economía funcione. El mejor ejemplo lo tuvimos durante la pandemia, cuando muchas mujeres debieron dejar sus trabajos para quedarse con sus hijos, que no podían asistir a clases, o para cuidar a familiares que fueron derivados de hogares de ancianos a sus casas, dado que podían ser cuidados por sus cercanos, lo cual implicó que todavía no podamos superar la baja en la inserción laboral de las mujeres en Chile. Esta realidad tensiona la vida de las familias. Y nosotros estamos aquí para que las personas sean más plenas y felices. Ese es el sentido de la ley en Chile: que vivamos en libertad. Y claramente hay gente que no puede hacerlo. Para el 2050 casi un tercio de la población del país será mayor de sesenta años; más de un millón de personas realizan hoy día labores de apoyo y cuidado hacia otras que se encuentran en situación de dependencia, y el 85 por ciento de quienes destinan ocho horas diarias o más al trabajo de cuidados no remunerados son mujeres. El 9,8 por ciento de la población adulta, 1,5 millones de personas, se encuentra en situación de dependencia. El 35,3 por ciento de las mujeres en edad de trabajar no buscan empleo, no porque sean incompetentes o porque no quieran, sino porque se dedican al trabajo doméstico o de cuidados. Solo el 3,7 por ciento de los hombres declaró los mismos motivos para no laborar el año 2022. En pandemia, lo decía anteriormente, la tasa de participación laboral femenina disminuyó de 53,3 a 41 por ciento el 2020. Es un dato abismante y, de alguna manera, en la medida que no existan políticas públicas que cambien ese escenario, vamos a seguir en una situación muy compleja. Y esto no tiene que ver con que sean hombres o mujeres, sino con una sociedad que avanza en la redistribución de las tareas que implican vivir en familia. Hoy día el cuidado no remunerado representa el 21,8 por ciento del PIB. Lo planteo porque no es un tema de las mujeres ni una bandera del feminismo, sino un problema económico. Las personas que dejan de trabajar disminuyen los ingresos familiares. Casi duplicamos hoy día el PIB que significa la minería. Entonces, no es un tema menor. Y quiero entregar cifras, porque justamente esas cifras justifican hacer una ley. Ahora, hay cosas que mejorar en el proyecto, como lo decía el senador Van Rysselberghe, pero claramente siempre es mejor avanzar y llegar a buenos acuerdos con el Ejecutivo para corregir los aspectos que desde nuestro sector consideramos débiles, al menos desde la bancada que yo represento. Hoy día creemos que es necesario incorporar en este proyecto al sector privado, que representa un importante número de servicios, sobre todo en el ámbito de los adultos mayores y niños, y también analizar en detalle los aspectos orgánicos y administrativos de cómo va a concentrarse la decisión desde lo local y desde lo nacional para ver cómo se van a articular para que sea más efectivo. Por otro lado, algo que no hemos dicho, pero que evidentemente todos tenemos en mente, es cómo incorporamos la posibilidad de facilitar toda la oferta pública para que las personas que cuidan tengan la oportunidad de capacitarse, de desarrollarse, etcétera, y que como país que va creciendo y desarrollándose económicamente podamos darles derecho a un ingreso que permita compensarlas, pues al estar desarrollando tareas de cuidando definitivamente no van a poder entrar al mercado laboral. Porque no es justo que una sociedad avance mediante la gratuidad, la vida y el tiempo de otros, que no son pocos. ¡Es muchísima gente! Así que yo creo que no hay posibilidad de votar en contra de un proyecto que se hace cargo de un tema que es fácil guardar debajo de la alfombra, porque no sale en las noticias. La gente vota, es verdad, pero la hemos descuidado por muchos años. Así que yo estoy superatenta a tratar de mejorar aspectos de este proyecto que claramente hay que considerar, pero no podemos permitirnos rechazar la idea de legislar. Por tanto, apruebo este proyecto y felicito que trabajemos en conjunto para mejorarlo. Muchas gracias. (Aplausos en tribunas) ... El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- Vamos a abrir la votación. ¿Habría acuerdo? El señor CRUZ-COKE.- No. El señor OSSANDÓN (Presidente).- Senador, es que, como el proyecto es de quorum, se puede caer si no la abrimos ahora. Se necesitan 26 votos. Yo le pido que recapacite. El señor SANDOVAL.- Consulte más adelante. El señor CRUZ-COKE.- ¿Por qué no le da la palabra a la ministra primero? El señor OSSANDÓN (Presidente).- Ya, le ofrecemos la palabra a la ministra. La señora ORELLANA (ministra de la Mujer y la Equidad de Género).- Muchas gracias, Presidente. Entendemos que hay una preocupación respecto de la norma que establece la participación de instituciones de derecho privado en el sistema. Al respecto, quisiéramos aclarar que, primero, esta ley está considerada bajo la idea del "diamante del cuidado", que es una conceptualización internacional a la que ha adherido nuestro país y que involucra al Estado, a las comunidades, a las familias, como también a los privados. De hecho, sin necesidad de este proyecto, el Ejecutivo ha trabajado en la conformación de la red de empresas Chile Cuida, que ya son más de veinte -más de treinta, perdón; me quedé en la actualización anterior-, y que a través de su integración entregan beneficios y apoyos a las personas que participan de la credencial de cuidadoras del Registro Social de Hogares . El cuidado debe ser una responsabilidad compartida. El proyecto se refiere a la gestión pública. Y, como ha sido una norma que se ha especializado a lo largo de estos años, en particular en las últimas tres leyes de Presupuestos, considera también a las organizaciones privadas sin fines de lucro. Por lo tanto, no se innova respecto a la posibilidad de transferencias a este tipo de organizaciones. Sigue vigente lo que ya existe en la Ley de Presupuestos. Ello no obsta a que estemos considerando a los privados como parte ejecutora de distintos programas. Eso es, precisamente, lo que hace el Ministerio de Desarrollo Social a través de la diversa oferta programática de la Ley de Presupuestos. Por consiguiente, esta es una normativa que apunta a ordenar y sistematizar la oferta pública, y la referencia se hace entonces en base a lo que ya menciona la Ley de Presupuestos respecto a la participación de privados, pero a través de las transferencias. Lo anterior no quiere decir que las organizaciones privadas o instituciones de este tipo no tengan un rol en el sistema ni que no puedan participar. Esa es una cuestión que quisiéramos mencionar. Y, al ser esta una votación en general en segundo trámite, hemos demostrado, a través de la conformación de la mesa de asesores -ha estado integrada por quienes conforman la Comisión de Familia, pero es una instancia abierta-, nuestra apertura a debatir cuestiones que tienen que ver con el articulado en específico, que es lo que se debiera abordar en la discusión acá. Pero, como señalaba -y creo que esa es la principal pregunta que se ha levantado hasta el momento-, no hay norma alguna en el articulado propuesto por el Ejecutivo que excluya de la participación al sector privado; solo se replica lo ya legislado por esta Corporación respecto a las transferencias de recursos a organismos privados, Presidente. El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- ¿Habría acuerdo ahora para abrir la votación? (El senador Cruz-Coke hace un gesto afirmativo). Se abre la votación y se le ofrece la palabra a don Matías Walker. (Durante la votación). El señor GUZMÁN ( Secretario General ).- En votación. El señor WALKER.- Muchas gracias, Presidente. Voto en general a favor de este proyecto, que crea el Sistema Nacional de Cuidados, tal como lo hice en la Comisión de Infancia. Saludo a la ministra, a la subsecretaria. Estamos frente a un proyecto que abre un nuevo horizonte para nuestro país, buscando hacer justicia con quienes durante tanto tiempo han sido invisibilizados. Se trata de crear un sistema nacional de cuidados, de reconocer que cuidar, ser cuidado y el derecho al autocuidado no son asuntos privados o familiares, sino que deben transformarse, por fin, en una política pública que eleve los estándares en materia de derechos humanos. Cuando hablamos de que Chile "no puede dejar a nadie atrás" -lo decía el ex Presidente Piñera -, estamos llamando a apoyar a quienes hacen un esfuerzo silencioso, reconociendo una realidad a la que muchos llegaremos en algún momento de nuestras vidas. Necesitaremos cuidados o entregaremos cuidados a otros. Este proyecto no solo viene a saldar una deuda con las personas que viven con discapacidad, enfermedades o situaciones de dependencia; también enfrenta, de una vez por todas, una deuda histórica con las mujeres, que por décadas han sostenido las tareas de cuidado sin apoyo, sin reconocimiento y sin derechos. Sabemos que muchas se han visto obligadas a dejar trabajos, estudios o sus propios sueños para cuidar a otros. Esa carga simplemente no es justa ni sostenible. Por eso este sistema propone redistribuir los cuidados, articulando políticas, programas y servicios desde una lógica coordinada y planificada, con apoyo real del Estado, porque, tal como lo ha demostrado la discusión legislativa, el cuidado no puede seguir resultando una carga exclusiva de cada familia. Este proyecto se construye sobre los principios de corresponsabilidad social y de género, estableciendo que el Estado, el sector privado -sí, honorable Sala, también el sector privado- y la sociedad civil deben involucrarse activamente. Y no solamente pueden involucrarse. Una sociedad que cuida en comunidad, que no deja solos a sus miembros más vulnerables, es una sociedad más democrática. Quiero ratificar lo que ha dicho la ministra, Presidente. Este proyecto no excluye a los privados, no excluye a la sociedad civil, no excluye a fundaciones como el Hogar de Cristo, a las cuales recibimos en la Comisión de Infancia y Familia. Hoy día ya existe una limitación para recibir transferencias a entidades privadas con fines de lucro. Acá no estamos innovando al respecto. Eso podemos discutirlo en particular y podemos rediscutirlo. Ya hemos formado una mesa con el Ejecutivo , con los senadores y senadoras de la Comisión, con nuestros asesores, y eso va a tener una segunda mirada. Por ejemplo, las casas de cuidado de adultos mayores que pueden tener fines de lucro, eso lo vamos a discutir. Pero en ningún caso se excluye al sector privado, y quiero ratificarlo porque también lo hicimos presente en la Comisión cuando aprobamos la idea de legislar, que yo espero que sea ratificada en esta sala. Aprendemos aquí del camino recorrido por Alemania, donde se califica al cuidado como un quinto pilar del Estado de bienestar. Así como el Estado garantiza salud, pensiones o educación, también debe garantizar cuidados de calidad, continuos y universales. La experiencia alemana demuestra que es posible construir un sistema de cuidados de manera gradual, responsable y sostenida en el tiempo. Desde su implementación en 1995, hace treinta años, dieron el primer paso con un seguro de dependencia que con el tiempo ha sabido adaptarse a los cambios sociales, como, por ejemplo, el reconocimiento explícito del rol que cumplen los cuidadores y cuidadoras no remuneradas, en su mayoría mujeres. Asimismo, han ido reforzando este pilar con nuevas fuentes de financiamiento, comprendiendo que este recorrido no es el resultado de una ideología por imponer, sino de un consenso social. Por eso hoy, cuando en Chile se propone avanzar hacia un sistema nacional de cuidados con mirada de seguridad social, no se hace para inventar un modelo, sino para incorporar una dimensión largamente postergada, que democracias consolidadas ya han sabido reconocer y fortalecer. El sistema que promovemos no es asistencialista ni estatista. Es un primer instrumento sistemático para promover la vida independiente, la autonomía, la autovalencia, la vida independiente y la prevención de la dependencia, con el fin de propender, en consecuencia, a entregar condiciones para el ejercicio de derechos de igualdad y libertad, y permitir que personas, conforme a su edad, género o situación de salud, puedan desarrollar sus proyectos de vida, decidir y elegir en condiciones dignas. ¡Una lógica kantiana pura y, si me perdonan que lo señale, de Aristóteles y santo Tomás! Asimismo, incorpora un enfoque territorial e intersectorial que entiende que no es lo mismo cuidar en una comuna urbana que en una zona rural como Río Hurtado, en la región de Coquimbo. Cada realidad exige una política flexible, sensible al territorio y articulada con gobiernos locales, universidades, organizaciones sociales, tal como hemos abordado esto y buscaremos continuar reforzándolo en la discusión particular del proyecto. Estoy convencido de que esta iniciativa avanza en la dirección correcta, inspirándose en experiencias comparadas que demuestran la importancia de contar con un sistema que coordine, articule, integre y planifique de manera eficaz las acciones de todas las instituciones involucradas en el apoyo y cuidado de las personas. Para ello se propone fortalecer el Ministerio de Desarrollo Social y Familia como eje articulador del sistema, con instancias de gobernanza a nivel nacional, regional y local. Y también tenemos que ser responsables y mirar hacia el futuro. La experiencia internacional es clara: un sistema de cuidados sostenible necesita un financiamiento sólido, estructurado y progresivo. Este proyecto no lo resuelve todo, pero abre una puerta clave para una discusión mayor, que es la de una gran reforma al sistema de protección social en Chile. Presidente , el cuidado es una tarea colectiva, es un derecho, y debemos asumirlo como una responsabilidad social compartida. Al aprobar este proyecto en general, estamos diciendo que en Chile no queremos más personas dependientes, personas discapacitadas excluidas, personas mayores abandonadas ni mujeres cuidadoras invisibles; estamos diciendo que en nuestro país cuidar importa y que otra forma de vivir más justa, más humana, más digna es posible. Muchas gracias. (Aplausos en la sala y en tribunas). El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- Senador Juan Ignacio Latorre, tiene la palabra. Al público asistente le debo señalar que está prohibido aplaudir, aunque estén contentos. Les pido esto, por favor, pues tenemos un reglamento que debemos respetar. Cuando termine la sala, ¡hagan lo que quieran...! Yo sé que varios senadores y senadoras están muy contentos porque los aplauden, pero -insisto- hay un reglamento que debo hacer cumplir. Muchas gracias. Senador Latorre, aunque no lo vayan a aplaudir, hable, por favor. (Risas). El señor LATORRE.- Gracias, Presidente. Por su intermedio, quiero saludar a la ministra Orellana ; a la subsecretaria Paula Poblete , quien ahora oficia de ministra subrogante; a la ministra Macarena Lobos , y por cierto, a quienes están escuchando con mucha atención el debate de este proyecto de ley en las tribunas del Senado y han seguido la tramitación en la Cámara de Diputadas y Diputados, y en las comisiones: me refiero al Grupo de Ayuda para Familiares de Personas con Alzhéimer (GAFA); agrupaciones de autismo; Mujer, Derechos y Cuidados (Mudecu); agrupación Yo Cuido, de la región de Valparaíso. Sé que detrás de ellas, además de sus familias, hay muchas otras organizaciones a nivel nacional y también latinoamericano. En el fondo, son quienes vienen levantando esta agenda, la necesidad de que Chile avance, países que estamos enfrentando una crisis de cuidado bien estructural por el cambio demográfico, por las desigualdades sociales, por un Estado que muchas veces ha centrado sus políticas sociales, no con lógica de derechos universales, sino de extrema focalización, por múltiples dimensiones. Esa crisis de cuidado se sostiene fundamentalmente en los hombros y las espaldas de las mujeres y el Estado finalmente descansa en ellas. Cuando se habla de "las familias que cuidan", se trata de un eufemismo para decir que son las mujeres las que terminan realizando las labores de cuidado, postergando sus vidas, dedicando muchos años a jornadas interminables al servicio de familiares con dependencia severa, múltiples patologías, dificultades, etcétera; ocupan mucho tiempo cuidando personas sin recibir ayuda, sin redes de apoyo y quedan solas en esas labores. Entonces, tenemos países que se han ido haciendo cargo de aquello, en una lógica de modernización de los estados de bienestar, de las políticas sociales con lógica universalista, que reconoce derechos y que entiende que la labor de cuidados tiene que ser con corresponsabilidad no solo al interior de las familias, respecto del género, para que estas tareas no se carguen completamente en los hombros de las mujeres y los hombres participemos en estas labores, sino también a nivel de sociedad, es decir, una corresponsabilidad social en el cuidado, que no sea un problema personal o familiar, sino algo que debemos abordar solidariamente como sociedad. En eso se necesita la participación de la sociedad civil y, por cierto, de las empresas privadas. Por eso también hay un conjunto de empresas dentro del programa Chile Cuida que cumplen un rol en el Sistema Nacional de Cuidados. Pero, claro, cuando se trata de prestaciones, de servicios, de acompañamiento y cuando estamos hablando de problemas de pobreza y exclusión social vinculados a los cuidados, obviamente tienen preferencia las organizaciones sin fines de lucro. Ello es parte de la discusión, es parte del diseño; pero, sin duda alguna, necesitamos avanzar en esta estructura, en este Sistema Nacional de Cuidados que con el tiempo podemos seguir robusteciendo, con gradualidad, a fin de incorporar nuevas prestaciones, nuevos servicios. ¿Por qué no pensar el día de mañana en sistemas de remuneración, de cotización a las horas dedicadas a un trabajo de cuidados al interior de las familias? Bueno, son elementos que se van incorporando en las distintas sociedades, y existe experiencia comparada en aquello. Mientras tanto, tenemos que avanzar. Y me parece que "no ha lugar" rechazar la idea de legislar, para que se siga discutiendo y perfeccionando este proyecto, que se presenten indicaciones y se continúe articulando un mejor sistema. Pero no podemos partir de cero, retroceder en una discusión que ya lleva tiempo, por lo que reitero que considero que no ha lugar que se rechace la idea de legislar. Se requiere esta institucionalidad, que coordine, articule, integre y planifique entre todos los organismos que implementan acciones orientadas al cuidado de distintas poblaciones objetivo, según las necesidades de las personas y las comunidades. La estructura que se está levantando es una institucionalidad liviana que aprovecha las capacidades ya instaladas y reorganiza el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, con una gobernanza multinivel (a nivel central, regional y local). Los municipios deben adquirir y adquieren un rol importante en este Sistema Nacional de Cuidados; por tanto, el costo financiero asociado a la Secretaría de Apoyos y Cuidados representa solo el 0,82 por ciento del total. Insisto: es una estructura liviana; no es que estemos generando gasto en burocracia, como se planteó en algunos momentos. Se necesita una estructura liviana, una Secretaría de Apoyos y Cuidados que coordine, pero el foco obviamente tiene que estar en las personas que requieren los cuidados y en quienes cuidan; y en quienes cuidan, el derecho al autocuidado. Para ello, por cierto, se requieren estructuras de prestación de servicios, redes de acompañamiento, relevos, a fin de que tengan ese derecho y no colapsen: en el fondo, poder elaborar lo que significa dedicar largas jornadas del día sin descanso, años de la vida al cuidado de otros, todo lo que significa eso en términos no solo físicos, sino también de salud mental. El Sistema Nacional de Cuidado también va de la mano con el Plan de Acción de la Política Nacional de Apoyos y Cuidados 2025-2026, que articuló catorce ministerios, veinte subsecretarías, cien medidas intersectoriales y quince medidas del Ministerio de Salud. Por consiguiente, en el fondo, viene a darles un paraguas institucional a acciones que ya se están desarrollando en el país. El Ministerio de Salud, solo para dar algunos ejemplos de cosas que ya se están realizando en la oferta Chile Cuida, lleva a cabo quince programas: plan Nacional de Demencia; el GES de Alzhéimer y otras demencias en la atención primaria de salud; rehabilitación integral para adultos en la atención primaria; atención odontológica a personas con dependencia severa y a las personas cuidadoras; atención domiciliaria a personas con dependencia severa; Cuidados Paliativos Universales; entrega de pañales a personas mayores con dependencia severa y a sus cuidadores; Más Adultos Mayores Autovalentes ; entrega de fármacos a domicilio; atención integral a desarrollo infantoadolescente, parte de la ley TEA; residencias y hogares protegidos; hospitalización domiciliaria. Entonces, esos son el enfoque sociosanitario del sistema y el rol clave del Minsal y sus programas en la oferta pública. Como se ha dicho, hay un conjunto de principios que no tienen que ver con una visión ideológica en el sentido de que se esté imponiendo una mirada, sino que forman parte de convenios que Chile ya ha firmado a nivel internacional, no solo en este Gobierno, sino también en los anteriores. O sea, debe pensarse -insisto- en una política de Estado a seguir robusteciendo en el tiempo como parte de la construcción de un Estado de bienestar social moderno y de políticas sociales universalistas, pero que se hacen cargo de la crisis de cuidado de nuestras sociedades. En eso el principio de la interseccionalidad, el principio de la corresponsabilidad de género, el principio de la corresponsabilidad social, son principios que se integran -reitero- a distintos tratados y acuerdos internacionales que Chile ya ha suscrito. Y ahora lo que hace el proyecto que estamos votando, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, es encarnar y aterrizar aquellos acuerdos internacionales que dicen relación con derechos sociales, económicos y culturales en los países. Por último, Presidente , quisiera referirme a la disyuntiva que ya se había mencionado: la colaboración público-privada. No se trata de que el Estado se haga cargo de toda la oferta. Por cierto, tiene que haber una oferta pública en los distintos niveles: central, regional y local; sin embargo, resulta fundamental el aporte de la sociedad civil, que ya cuenta con una larga trayectoria y experiencia en este trabajo, con incidencia, con propuestas, y también a partir del sector privado, con fines de lucro, con empresas que van orientando su vocación, que son parte de la red Chile Cuida y que se están promoviendo desde hace bastante tiempo con programas concretos. Entonces, creo que es algo que se podrá trabajar y despejar a la hora de presentar las indicaciones, en términos...(se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo) El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Dele más minutos, por favor, Secretario . El señor LATORRE.- ¡Porque me quitó minutos al inicio...! Gracias. Termino con lo siguiente, Presidente . Me parece que todo ello es parte de las discusiones que habrá que realizar para lograr una mejor regulación, mayor precisión, etcétera; pero no por eso se debe votar en contra la idea de legislar, pues es algo en lo que hay que seguir avanzando, ojalá con sentido de urgencia para promulgar prontamente el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Voto a favor, Presidente . Muchas gracias. El señor LAGOS (Vicepresidente).- Gracias, senador Latorre. A continuación, le ofrezco la palabra al senador David Sandoval. El señor SANDOVAL.- Muchas gracias, Presidente. Por su intermedio, saludo a las ministras que nos acompañan el día de hoy. Aprovecho también de saludar a las organizaciones que representan el trabajo de instituciones a lo largo de todo nuestro territorio en la búsqueda de una institucionalidad, de una estructura que se haga cargo de una realidad respecto de la cual evidentemente como país, como sociedad tenemos el imperativo, y yo digo la obligación, de buscar los mecanismos necesarios para enfrentar las dificultades y corregir las falencias hasta donde sea posible. Chile enfrenta un escenario desafiante, sin duda. Hemos visto esto reflejado en diferentes análisis vinculados al envejecimiento, a la mayor expectativa de vida, a los menores nacimientos. Todos estos cambios por cierto implican una creciente demanda por servicios de cuidado. Y entendemos el derecho al cuidado en su triple dimensión: en la dimensión de cuidar, en la dimensión de ser cuidado y en la dimensión de autocuidarse. Es como un derecho universal y progresivo. En ese contexto, Presidente, pensamos que aquello nos impone un deber: la obligación moral y ética de asumir esa realidad, que sabemos oculta por muchos años, que todos conocemos. Hace un par de meses en mi región de Aysén me encontré con una vecina en la calle que me decía: " Don David , hace tres meses que no salía de la casa. ¡Hace tres meses que no salía de la casa!". Ello, porque muchos de estos cuidados domiciliarios son realizados -como bien se ha señalado, y las cifras así lo indican- mayoritariamente por prestadores que son la propia mujer, la madre, la esposa, la hija o la hermana. Esa es una realidad que ciertamente nos impone desafíos. Me acuerdo de que en la tramitación de la reforma previsional planteamos algo de esto y recogimos algunas ideas que son antiguas también, como el caso del seguro de dependencia a que se hizo mención en algún minuto dado. Incluso hubo un tiempo en que señalamos que las cuidadoras domiciliarias deberían ser beneficiarias de la misma pensión que recibe la persona objeto del cuidado. Por eso este proyecto, que se hace cargo de esa realidad, tiene diversas dimensiones. Existe una dimensión humana, en el sentido de que hay que hacerse cargo de quien requiere los cuidados. Por cierto, allí necesitamos articular una red adecuada y eficiente que haga efectivo que las personas que se encuentren en esa condición reciban en definitiva las atenciones pertinentes. Además, hay una dimensión profundamente social; es un proyecto de esa naturaleza: humana y social. Independientemente de la instancia que administre esto, sean instituciones públicas o privadas, ese no es el objeto; más allá de quién lo organiza o de quién es el prestador, detrás de cada una de ellas evidentemente que se hallan los cuidados de las personas que requieren esta visión estratégica distinta. Se ha mencionado también la existencia de una dimensión laboral en los cuidadores, o cuidadoras esencialmente, que son personas que se inhiben del trabajo, de su calidad de vida, de mil cuestiones que ciertamente las afectan. Y a lo largo de las regiones hemos conocido numerosos ejemplos. Conocí otro caso en Puerto Aysén, el de tres hermanas: una, con dependencia severa; la otra, con problemas cognitivos, y la mayor de ellas, todas adultas mayores, encargada del cuidado de las otras dos. ¡Imagínense la calidad de vida de esas personas en la dimensión del hogar! Hay que ponerse en su lugar, no solamente en el frío esquema de lo que significa la tramitación de un proyecto de ley: valores, principios, etcétera. Existe una dimensión humana de la cual hay que hacerse cargo, porque efectivamente afecta a numerosas personas a lo largo de nuestro país. Por eso, Presidente , recientemente, en el caso de nuestra región, por ejemplo, pedimos un estudio sobre la ley N° 21.545, llamada "ley TEA". En mi región hay setecientas cinco personas diagnosticadas con esta realidad. ¿Y quiénes son las cuidadoras? ¿Cuáles son los requerimientos? ¿Cómo nos hacemos cargo de aquello? ¿Cómo hacemos efectiva la inclusión? Ayer, en la Comisión del Adulto Mayor y Discapacidad, un joven, Sergio Mejía, de las agrupaciones de síndrome de Down, nos planteaba -y estas entidades también- la diversidad de situaciones que se dan en esta realidad. Porque todo el aparataje institucional de atención, en estos casos, se limita con la edad: ¡los mayores quedan fuera! Y hemos visto la experiencia. Recordamos el caso de la Escuela Especial España, que por años ha estado prestando diversos servicios a los jóvenes. Y luego, al salir del sistema, ¿qué pasaba con ellos? Quedaban en la calle, sin atención y sin cobertura. Por todo lo expuesto, Presidente, valoro significativamente las precisiones que realizó la ministra. Creemos que durante la discusión en particular habrá que hacer una mejora sustantiva; pero, con el mayor agrado, voto a favor de este proyecto. Muchas gracias. El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senador Sandoval. ¡Impecable los cinco minutos...! ¡Le sobró un segundo...! A continuación, tiene la palabra la senadora Claudia Pascual. La señora PASCUAL.- Muchas gracias, Presidente. Saludo a las ministras presentes: ministra de la Mujer , ministra de Ciencia y ministra subrogante de Desarrollo Social . Ahora bien, no solo quiero manifestar mi voto a favor; también deseo plantear algo que me parece muy relevante y que no solo tiene que ver con el envejecimiento de la población, sino con un tema mucho más de fondo: que las personas, para desenvolvernos en nuestra vida, necesitamos cuidados, desde que nacemos, y quienes históricamente se han hecho cargo de esto han sido las familias, y dentro de ellas, principalmente las mujeres -casi mayoritariamente, diría yo-, a lo largo de los años, de los siglos. Hoy día estar discutiendo este proyecto de ley, que permite crear el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y reconocer el derecho al cuidado, significa, en primer lugar, entender que ese cuidado no puede quedar solo en el esfuerzo individual de las familias y de una persona para con sus familiares, sino también entender que hay una corresponsabilidad social de todos, como sociedad, como políticas públicas, como sector privado o empleador, etcétera, para cuidarnos. Esto implica hacernos cargo, en primer término, de la identificación de todas las personas que requieren cuidados, y segundo, como históricamente hay un segmento de la población que ha sido el cuidador, también respaldar a las y los cuidadores de las personas que requieren cuidados. ¿Por qué digo esto? Porque, como antecedente del proyecto de ley, quiero rescatar lo que fue la experiencia de política pública de Chile Crece Contigo, en el entendido de que es una política transversal que realiza una articulación interinstitucional para entregar apoyo a ese segmento de población, que son niños y niñas, desde el embarazo hasta los seis años -hoy día entiendo que es hasta los nueve-, para ese cuidado. Me parece relevante porque esta iniciativa de ley también consagra esa articulación interinstitucional, ya que aloja programas que hoy día ya existen, pero también facilita la creación a futuro, por cierto, con debate, de nuevas ofertas en materia de cuidado. Desde esa perspectiva, me parece muy relevante despejar que acá se están promoviendo estas definiciones y estas articulaciones interinstitucionales, aunque distinto es si un programa es cubierto enteramente con oferta pública o es cubierto con prestaciones del sector privado. Lo digo porque pareciera que ello genera dudas que no permiten a algunos votar a favor del proyecto. Y yo creo que esta iniciativa es relevante precisamente porque pretende articular la política pública y generar esas definiciones. Es importante destacar, desde ese punto de vista, que aquí se contemplan programas que hoy día ya existen (del Senama, del Senadis), pero también programas del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, como el Programa 4 a 7; de igual modo, lo que tiene que ver con prestaciones o con programas que están alojados en el Ministerio de Vivienda, en otros ministerios, por cierto, como el del Trabajo, el de Salud, el de Educación. Esto me parece sumamente importante, puesto que, insisto, las mujeres han sido quienes han tenido que atender dentro de las familias los cuidados, que durante mucho tiempo se han hecho sin apoyo de políticas públicas: los cuidados desde que nacemos, cuando somos niños y niñas, cuando nos enfermamos, cuando vamos envejeciendo, cuando hay operaciones, cuando hay situaciones de discapacidad, etcétera. Y desde esa perspectiva es fundamental establecer este debate. ¿Cuánto más se podrá perfeccionar el proyecto de ley? ¿Cuánto más se podrá sostener en el futuro en materia de mayores recursos, de mayores programas, de mayores prestaciones, etcétera? Eso es algo muy relevante que debemos discutir. Por cierto, tendrá que haber obviamente debates que determinen cuántos son los recursos públicos que se pueden destinar a esto, cuánto es lo que se articula desde el sector privado para que se contemple. Pero esto va en la lógica de otras líneas de trabajo, como todo lo que se ha hecho en materia legislativa para conciliar trabajo, familia, vida personal y laboral; todo lo que se ha hecho en el ámbito de acreditar quiénes son las personas cuidadoras hoy día en las familias; considerar también, por ejemplo, la ley TEA, que acredita a las cuidadoras o los cuidadores y permite que puedan salir a cuidar a sus familias cuando ocurre una situación determinada, etcétera. Todo esto es para mejorar estos ámbitos. ¿Que falta? ¡Por cierto que falta! Porque, cuando detectamos las necesidades, son tantas las personas que requieren cuidados, son tantas las especificidades de esos cuidados que, obviamente, algo general o algo cuya implementación está comenzando puede quedar corto. Pero lo importante es que este debate se comience a dar y que, por favor, podamos aprobar la idea de legislar, a fin de perfeccionar el texto y, por cierto, siempre seguir comprometidos con las personas, con los cuidados que se requieren y con quienes cuidan. Gracias. El señor LAGOS (Vicepresidente).- A usted, senadora Pascual. A continuación aparece inscrito el senador Luciano Cruz-Coke, quien se encuentra temporalmente fuera de la sala. En consecuencia, se le ofrece la palabra a la senadora Ximena Órdenes. La señora ÓRDENES.- Muchas gracias, Presidente. Yo creo que esta es una instancia bien relevante, porque es urgente avanzar en reconocer el derecho al cuidado. Así ha sido mencionado el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho a autocuidarse. No es casual que este proyecto de ley plantee un sistema nacional de apoyos y cuidados para articular la oferta pública y promover la corresponsabilidad. No es que actualmente no haya una política pública que se haga cargo de alguna de las dimensiones que tiene el cuidado en Chile, pero claramente estas se deben articular, se debe generar una coordinación para que a futuro también contemos con una política de Estado que no dependa de la voluntad de determinado gobierno, sino que demos garantías a futuro a las familias chilenas y, especialmente, a los cuidadores y las cuidadoras. Yo quiero destacar, Presidente, que la iniciativa ha sido fruto de un proceso de diálogos coordinados por el Gobierno y ONU Mujeres, que congregó a casi trece mil personas. Y quiero destacar el rol central que cumplieron las organizaciones de cuidadoras, algunas de ellas presentes en las tribunas el día de hoy y a quienes saludo afectuosamente. Esta iniciativa se hizo cargo de la emergencia que existe en nuestro país en materia de cuidados, especialmente, Presidente, en relación con las mujeres, sentando las bases para un nuevo pacto social donde el cuidado sea reconocido como un pilar de desarrollo, porque sin esto todo el resto de las tareas de una sociedad no podría funcionar. Los datos son bien elocuentes. Cerca de un millón de personas en Chile ejercen labores de apoyo y cuidado hacia alguien con dependencia. Se estima que ocho mil de ellas habitan en la región de Aysén. El 85 por ciento de quienes destinan ocho o más horas a cuidar sin recibir remuneración son mujeres. Y eso implica que estas quedan excluidas del ámbito laboral y deben enfrentar una serie de problemáticas, de las cuales ni siquiera hablamos de manera pública. El trabajo de cuidados no remunerados representa cerca de un cuarto del PIB ampliado del país. Esto no es solo desigualdad de género, Presidente. Es un problema estructural que limita la autonomía económica, la salud mental y el desarrollo integral a nivel nacional. En ese contexto, el proyecto avanza en materias como la creación de una institucionalidad robusta, un sistema nacional de apoyos y cuidados; a mi juicio, institucionaliza la política nacional de apoyos y cuidados como una hoja de ruta en que se establecen plazos determinados a diez años, con metas que se evaluarán cada tres años. Se reconocen los cuidados no remunerados como un trabajo que contribuye al desarrollo económico y social de nuestro país, incluyendo un programa especial para el acompañamiento y la atención de las personas con dependencia y sus personas cuidadoras no remuneradas, entre otras. Yo creo, Presidente, que es justo reconocer el empeño, representado hoy día por las ministras del Gobierno, por hacer de los cuidados una prioridad de Estado. En abril de este año se inauguró el primer centro comunitario de cuidados de la región de Aysén, en la comuna de Puerto Aysén, una política pública pionera que cambiará las vidas de cuidadoras y personas cuidadas, y que con esta ley marco se verá favorecida para llegar a muchas más localidades, junto con los centros de adulto mayor, los programas de cuidados domiciliarios, los condominios de viviendas tuteladas, las residencias para personas en situación de discapacidad y otras políticas que surjan a partir del diálogo regional y local que la nueva institucionalidad propiciará. Del mismo modo, podemos abrir discusiones importantes, como la necesidad de retribuir monetariamente a las personas cuidadoras en aquellos casos donde no existan otras alternativas de cuidado, dado el nivel de dependencia o discapacidad de quien se encuentra a su cargo. Este no es un proyecto solo para mujeres ni solo para personas con dependencia; más bien es para todos porque el cuidado es la base de una sociedad que valora la vida digna, más aún en un país como el nuestro, donde para el año 2050 se espera que casi un tercio de la población sea mayor de sesenta años. Aprobar esta iniciativa y abocarnos a su discusión en particular para asegurar aspectos claves como su financiamiento y sostenibilidad es un paso adelante, de esos que marcan huella y nos permiten pensar en un futuro compartido donde nunca más cuidar sea una labor que se realice en soledad. He dicho, Presidente . Muchas gracias. El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, senadora Órdenes. A continuación, tiene la palabra el senador Jaime Quintana; después, el senador Gustavo Sanhueza y posteriormente Francisco Chahuán. Quedan como ocho o nueve oradores, entre paréntesis. Adelante, senador Quintana. El señor QUINTANA.- Gracias, señor Presidente. Quiero también saludar a quienes nos acompañan en las tribunas, a instituciones como Ronda, GAFA, Mudecu, Yo Cuido , Corporación Humanas, Cuidadoras CAM, entre otras. Y por supuesto a las ministras Antonia Orellana y Aisén Etcheverry , así como a la subsecretaria de Evaluación Social, quienes nos acompañan y han sido parte de este esfuerzo. En verdad, hasta hace algunas semanas la discusión política era si el gobierno que vendrá será de continuidad o no. Me refiero al mundo del progresismo, de la centroizquierda. Y probablemente no, ningún gobierno es de continuidad, porque al final son ciclos distintos, énfasis distintos, y hay que ir haciendo apuestas por temas muy relevantes. Yo creo que, cuando miremos en retrospectiva logros importantes que hay que defender en este Gobierno, y que son un primer paso, sin duda uno de ellos será el Sistema Nacional de Cuidados. Son políticas públicas permanentes que van a requerir en el tiempo no solo mayores recursos, sino también donde todos, el Estado, los privados, la institucionalidad, vayan siendo capaces de continuar extendiendo estos beneficios. Me parece que aquí hay un abordaje de la empatía, desde lo humano, y es sin lugar a dudas uno de los grandes logros del legado del Presidente Boric. Eso hay que reconocerlo, transversalmente. Por eso, me cuesta comprender cómo, en la primera discusión de este proyecto, haya habido sectores minoritarios -sí, por suerte minoritarios: básicamente republicanos- que no concurrieron con sus votos a aprobar un tema como este, ¡como si hubiera otra manera de abordar el problema sin una red, sin una preocupación por las personas que tienen una dependencia severa, por ejemplo! Cómo no recordar también, por cierto, a la ministra Javiera Toro , que ha tenido un rol muy relevante en esto y con quien participé por lo menos en un par de jornadas de los diálogos "Hablemos de Cuidados", el año 2023, si mal no recuerdo. Yo diría que esta es una de las legislaciones que tienen como sustrato, como base, un ejercicio participativo que pocas veces hemos visto en la antesala de una ley. Siempre hablamos del trabajo prelegislativo, que somos nosotros mismos o un par de expertos -bueno, hoy día cualquiera tiene el cartón de experto-; pero se ha hecho el ejercicio de escuchar a las organizaciones. Por eso partí saludando a quienes están en las tribunas, y me parece que conocer su experiencia y empatizar con aquello tiene un enorme valor. Entiendo que en el programa con Naciones Unidas cerca de 12 mil personas participaron con sus testimonios. Yo escuché algunos de ellos en un par de ocasiones y de verdad eran muy potentes y muy fuertes. Ahí entendí que había un 85 por ciento de mujeres, al menos, que desempeñaban labores de cuidados. Por lo mismo, cómo no poder hablar de que aquí hay una corresponsabilidad social y, por tanto, una corresponsabilidad de género. Esta iniciativa legal es profamilia absolutamente. Y para despejar de inmediato algunos mitos debo señalar que esto no es sin la empresa privada. Yo diría que no se puede llevar a cabo sin la empresa privada. Esto requiere una colaboración del mundo privado de todas maneras. No quiero hacerle propaganda a ninguna institución, pero hay una cadena de farmacias que está haciendo un aporte importante con las personas cuidadoras que, reitero, en su inmensa mayoría son mujeres. ¿Qué otra cosa más puedo relevar de esta política pública? Que se trata de las pocas políticas, por así decirlo, que en el ámbito social, en el tiempo van a ser universales. Parten con un diseño universal, porque entiendo que aquí el Registro Social de Hogares no va a ser lo relevante, no va a actuar como filtro. Por eso decíamos que se comienza por las dependencias severas y que seguramente la aspiración de un próximo gobierno será llegar a una dependencia moderada, y así sucesivamente. Esto va a requerir de muchas personas, de muchas capacidades. Entonces, estos cuidadores -lo digo una vez más- muchas veces están tanto o más complicados que algunas personas cuidadas, porque hay problemas de salud mental, hay problemas físicos que requieren de apoyo terapéutico permanente, y desde ese punto de vista nos parece que aquí se da un paso importante. Insisto: creo que los principios no son menores. Hay que elevar el sistema de cuidados, o los cuidados, como un pilar fundamental de la protección social, lo mismo que la salud, la educación, la seguridad en general: como un cuarto pilar. M parece que este es un paso muy relevante. A menudo, casi todos los días, aprobamos legislaciones relevantes, pero esta es una política pública trascendente. Por eso no puedo comprender la pequeñez de sectores ideologizados. No sé con qué ideología alguien se podría restar a aproximarse, a empatizar con una realidad tan sentida en Chile por muchas personas, fundamentalmente mujeres. Voto entusiastamente a favor, señor Presidente. El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, senador Quintana. A continuación tenía la palabra el senador Gustavo Sanhueza, pero gentilmente le ha cedido su espacio al senador Francisco Chahuán. Le agradezco su flexibilidad, sobre todo respecto al otorgamiento de la palabra al senador Quintana, con lo cual fui sorprendido: muchas gracias. Senador Chahuán. El señor CHAHUÁN.- Gracias, Presidente ; gracias, honorable Sala, y gracias sobre todo a la sociedad civil que está hoy día presente en las tribunas. Este es el cumplimiento de un compromiso del Estado de Chile, compromiso que no solo surgió cuando me tocó patrocinar el proyecto que creaba el Día de los Cuidadores y las Cuidadoras, hoy ley de la república, para visibilizarlos. Cuando trabajamos en el programa "Vamos que se puede" el autocuidado de las cuidadoras, en el que también logramos capacitar y darles herramientas de autocuidado a muchas cuidadoras que estaban desamparadas, y cuando sacamos adelante la tramitación de la ley del cáncer, quedamos habilitados para firmar un protocolo que avanza justamente en esa dirección. Cuando avanzamos en la ley de enfermedades raras o poco frecuentes también se firmó un protocolo. El último se firmó cuando sacamos adelante la ley TEA, el cual suscribimos con el Ejecutivo la senadora Provoste , cuando ella presidía la Comisión de Educación; la senadora Pascual , que presidía la Comisión de la Mujer, y el senador que habla, cuando presidía la Comisión de Salud, para avanzar en la búsqueda de una política nacional de cuidadores. Por eso quiero reconocer que fue finalmente en esta Administración cuando se logró establecer una política nacional -me tocó estar en su lanzamiento- para las cuidadoras y los cuidadores, que hoy día son más de un millón, ¡más de un millón!, donde el 85 por ciento está constituido por mujeres y en la que también se consideran materias de corresponsabilidad social, de corresponsabilidad de género, que por lo demás son compromisos internacionales adquiridos por el Estado de Chile. Por eso, se debe garantizar aquello. ¿Por qué es tan importante esto? Porque, si uno hace una prospectiva respecto de cómo va a estar Chile el 2050, comprobará que, efectivamente, vamos a tener cambios importantes: se ve por delante un envejecimiento del envejecimiento. Un tercio de la población será mayor de sesenta años, ¡un tercio de la población chilena!, lo cual implica desafíos muy muy relevantes desde el punto de vista de cómo nos hacemos cargo de esa expectativa de vida y, finalmente, de cómo impedimos que las enfermedades crónicas no transmisibles se transformen en pandemia. Y ahí resulta clave, fundamentalmente, tener una política nacional de cuidados. Este tema también se trató cuando sacamos adelante otra ley, de la que igualmente fui coautor, relacionada con los electrodependientes, donde el cuestionamiento era, en definitiva, quién se hacía cargo del cuidado de la persona electrodependiente. En resumen, nos tocó participar en la ley sobre personas electrodependientes, en la ley del cáncer, en la ley de enfermedades raras o poco frecuentes y también en la ley que establecía una política nacional de cuidados, luego de lo cual logramos establecer un día que visibilizara a las cuidadoras y a los cuidadores, fundamentalmente a las cuidadoras de nuestro país. Por eso quiero felicitar porque desde la oposición, cuando estos temas finalmente se pusieron en perspectiva durante el Gobierno del Presidente Piñera, recibimos apoyo para empujar el Día Nacional de las Cuidadoras y Cuidadores, y porque en esta Administración hemos sacado adelante no solo la primera política de apoyos y cuidados (2025-2030), sino también el Plan Nacional de Apoyos y Cuidados, con una extensión de dos años (2025-2026). Por último, se debe entender claramente que el derecho al cuidado es clave como principio rector de una política nacional. La creación de un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y el establecimiento de derechos de las personas cuidadoras no remuneradas abren justamente una perspectiva en esa línea. ¿Cuáles son los objetivos del sistema? Generar oferta, fomento, formación y promoción. Y los elementos claves son la política nacional de apoyos y cuidados, los programas del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y la gobernanza del sistema. Por tanto, desde la oposición valoramos hacernos cargo de que la política sea útil, ¡la política sea útil! Cuando hablamos de que la política sea útil significa sobrepasar las trincheras ideológicas para entender que juntos podemos construir mejor calidad de vida para las personas. ¡Eso es! ¡De eso se trata! Algunos critican los acuerdos, critican la posibilidad del diálogo. ¡No! De esto se trata la política: de cómo somos capaces, con nuestras diferencias, de llegar a acuerdos que permitan mejorar la calidad de vida. ¡Un millón de chilenos están pendientes de cómo finalmente resolvemos en el día de hoy! Por supuesto que este proyecto es mejorable y tendremos en la discusión en particular la posibilidad de avanzar en esa dirección. Por lo mismo, desde la oposición valoramos este primer paso que ha dado esta Administración. Saludo a la ministra y a la subsecretaria, que nos acompañan. Muchas gracias. (Manifestaciones de apoyo en las tribunas). El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senador Chahuán. A continuación, le ofrezco la palabra al senador Gustavo Sanhueza. El señor SANHUEZA.- Gracias, Presidente. Saludo a la ministra y a la subsecretaria que están presentes y también a las representantes de las diferentes organizaciones que nos acompañan hoy día. Cuando uno lee el título de este proyecto, que dice "reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados", obviamente que todos miramos esto con buenos ojos. Y creo que esos buenos ojos de manera transversal van a concluir que era absolutamente necesario aquello en un país que va envejeciendo. Lo digo porque represento a la región de Ñuble, que en poco tiempo más será la región con mayor cantidad de adultos mayores en el país. Por lo tanto, esto es un desafío. Pero además, como dijo quien me antecedió en el uso de la palabra, es una deuda que como país, como sociedad, teníamos en cuanto a reconocer, primero, la labor de cada una de las cuidadoras y los cuidadores que existen en nuestro territorio. Como se ha señalado anteriormente, ya alcanzan la cifra de un millón de personas, lo que hacía absolutamente urgente legislar al respecto, no solo en el reconocimiento sino en la articulación que debe existir en un programa, en un sistema de esta envergadura. Teníamos varias dudas respecto al proyecto, pero, entendiendo que esta es una votación en general, y considerando que, dentro de lo que ha planteado mi candidata presidencial, Evelyn Matthei , también están las cuidadoras, obviamente que lo que señalo es parte de las responsabilidades que nos corresponden a quienes representamos un sector político. Ahora bien, estos son los típicos proyectos que de forma transversal pueden avanzar cuando son hechos de buena manera. Y digo esto porque teníamos nuestras aprensiones respecto a la votación. Pero después de la conversación con las ministras, a quienes les agradezco la voluntad y la disposición a escuchar, uno entiende que a través del diálogo se pueden ir construyendo acuerdos. Cuando se piensa en cómo avanzar, en cómo mejorar la calidad de vida de las personas, obviamente que mediante el diálogo podemos ir construyendo el Chile que queremos en el futuro. Y ese Chile que queremos en el futuro tiene que ser uno que efectivamente se haga cargo de las necesidades de las cuidadoras y los cuidadores de nuestro país. Se trata de personas que mayoritariamente son mujeres. A mí me ha tocado, como integrante de la Comisión de la Mujer del Senado, conocer las realidades en el día a día con mucha más profundidad. Esto obliga también a interiorizarse más en temas que por muchos años estuvieron invisibilizados. Yo soy de una generación que le tocó ver a su abuelita cuidando a su abuelita, a la mamá cuidando a su mamá, y esto se iba traspasando como una herencia familiar. A nosotros nos tocó cuidar a nuestra madre hasta el último momento. Pero hoy día, en el trabajo y en el recorrido que uno hace en los diferentes sectores, sobre todo cuando le toca ir a los sectores rurales -creo que la pandemia permitió visibilizar a una gran cantidad de personas que vivían solas-, es ahí cuando uno se pregunta dónde está el Estado para apoyar a aquellos que lo necesitan en un momento determinado. Sin duda, este proyecto será un avance. Vamos a contribuir en su discusión en particular y veremos cómo participamos también en la mesa que se constituy�� para, obviamente, tratar de mejorarlo. Deseo agradecer que hoy día esté en tabla y creo que va a ser aprobado mayoritariamente. Por eso, confirmo mi voto a favor. (Manifestaciones de apoyo en tribunas). El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, senador Sanhueza. A continuación, tiene la palabra la senadora Ximena Rincón. La señora RINCÓN.- Gracias, Presidente. La verdad es que estos son los proyectos de ley que logran en general un gran respaldo. El mensaje de esta iniciativa -saludo a la ministra y a la subsecretaria- señala que el cuidado constituye un trabajo socialmente necesario que garantiza la sostenibilidad de la vida y el bienestar de las personas, siendo indispensable tanto para la cohesión social como para el desarrollo económico. Los expertos dicen que contar con un buen sistema de cuidados puede impactar positivamente en el desarrollo, en el crecimiento y, por cierto, en los estándares de felicidad de nuestro país. Hoy -y lo han dicho varios colegas- Chile enfrenta una crisis de los cuidados, porque no tenemos una red institucional que los respalde adecuadamente, porque queda entregada a la posibilidad de las familias el abordarlos, y porque, una vez más, es el rostro femenino el que los asume. Esa es una realidad que no puede negarse. Uruguay fue el país que lideró la implementación de un sistema nacional de cuidados, modelo que ha inspirado a otras naciones. En Chile, los cambios sociodemográficos y el debilitamiento de las redes familiares tradicionales han incrementado la necesidad de que tengamos una política pública en este ámbito. Son muchos los gobiernos que han hablado de ella y finalmente ahora está viendo la luz. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas muestran que al 2050 casi un tercio de la población mayor tendrá una edad superior a sesenta años. Y la Encuesta de Bienestar Social indica que más de setecientas mil personas ejercen labores de cuidado, que en su mayoría, como lo señalaba, son mujeres, lo que, obviamente, las perjudica porque no pueden desarrollar otras labores. Destinan, según los informes, ocho o más horas diarias a esa tarea, sin remuneración. Recuerdo, Presidente , que en un trabajo que me tocó hacer dentro de mi labor legislativa entrevistamos a mujeres, y había muchas que, por tener que asumir el cuidado de sus familiares, debieron abandonar su trabajo formal, no contando, por tanto, ni con remuneración ni con respaldo en leyes sociales. El horizonte que tenían era, la verdad, bastante gris porque probablemente, cuando pudieran enfrentar la vida laboral producto de la partida del ser querido, ya no estarían en condiciones de hacerlo. La pandemia del COVID agravó esta situación, disminuyendo drásticamente la participación de la mujer en el mundo del trabajo. Este proyecto de ley, sin lugar a duda, aborda este tema. Durante su discusión se escuchó a la subsecretaria de Evaluación Social, que está presente, y a la ministra. Pero también se escuchó a los distintos actores de la sociedad civil, como a la Fundación Mudecu, con Carolina Lizana ; al Programa de Parentalidad Positiva (Triple P), con Álvaro Carreño ; a IdeaPaís, con Emilia García ; a ONU Mujeres, con Gabriela Rosero ; a la Fundación Ronda, con Basilio Belmar -quiero saludar especialmente a María José Escudero , quien una y otra vez (entiendo que hasta acá, hoy día) nos ha visitado y hablado de este tema y de la importancia que tiene-; a Acalis, con Francisco Marinovic ; al Instituto Libertad y Desarrollo, con Trinidad Astrain y Juan Ignacio Gómez , que fueron aportando sus miradas; a la Fundación Hogar de Cristo, con María Isabel Robles ; a la Asociación de Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social, con Lester Campos ; a la ANEF, con José Pérez , incansable presentador de distintas demandas de los trabajadores; a la Coordinadora Internacional de Servicios Públicos , con Nayaret Quevedo . Los nombro porque son parte de los que han estado interviniendo en esta discusión, la que hemos seguido directa o indirectamente. Presidente , este proyecto es importante. La iniciativa recibió un voto en contra en la Comisión cuando esta se pronunció en general. Hubo fundamentos para aquello, que uno, obviamente, no puede desconocer: el Sistema no considera la presencia del trabajo local; está excesivamente centralizado y es burocrático; excluye a actores, por lo que resulta necesario ver cómo incluimos a quienes quedaron ausentes. Estos son aspectos que, evidentemente, deben recogerse en la discusión en particular. Sin embargo, el proyecto tiene un objetivo claro, que es reconocer el derecho al cuidado; plantea una implementación progresiva; establece un sistema a nivel nacional; considera definiciones relacionadas con la materia (más de diez conceptos); establece un reconocimiento al trabajo no remunerado; determina el acceso a los apoyos; consagra más de catorce principios. Cuando vemos todo esto, creo que vamos por buen camino. Nosotros participaremos en la discusión particular. El senador Matías Walker es miembro de la Comisión de Familia. Le tocó hoy día entregar el respectivo informe en reemplazo de su presidenta, por razones de salud. Este es un importante avance que visibiliza el trabajo de tantas y tantos. Y pone de manifiesto que los cuidados no pueden seguir siendo responsabilidad solo de las mujeres, sino que son responsabilidad de la sociedad en su conjunto. Así que concurrimos con nuestro voto favorable. Agradecemos a todas y a todos quienes han insistido en que avancemos en esta materia, tan importante. Gracias, Presidente . El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senadora Rincón. Tengo tres oradores inscritos para intervenir: el senador Durana, la senadora Provoste y el senador Edwards. Después, daremos por terminada la votación. Y luego de eso les pediría un esfuerzo adicional para despachar un informe de comisión mixta que viene consensuado, que es clarísimo y no debería generar problemas. Muchas gracias. Senador Durana, tiene la palabra. El señor DURANA.- Gracias, Presidente. Este proyecto de ley crea una institucionalidad absolutamente importante y necesaria en nuestro país, como es el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, reconociendo el derecho al cuidado en su triple dimensión: el cuidar, el ser cuidado y el autocuidado. Su implementación va a resultar fundamental para Chile, ya que promueve la autonomía, la autovalencia, la vida independiente y entrega apoyos y cuidados en un marco de corresponsabilidad social y de género. El objetivo central de esta iniciativa es proteger a quienes realizan labores de cuidado -remuneradas o no- a personas en situación de dependencia, personas con discapacidad, menores de edad y adultos mayores. Para ello se contempla la creación de un programa específico destinado a personas con dependencia y a sus cuidadores no remunerados. Sin embargo, ¿cuáles son mis reparos, que espero se arreglen durante la discusión particular del proyecto? Lamentablemente, el texto dista de la realidad expuesta en sus fundamentos. Una vez más se apunta a ampliar la burocracia estatal. Se suman nuevas instituciones sin eliminar o reformar aquellas que ya existen, que persiguen objetivos similares, que han mostrado un bajo nivel de cumplimiento y malas evaluaciones. Esto termina perpetuando diseños deficientes; manteniendo entidades ineficaces que conservan su financiamiento; generando espacios que, al final, solo llevan a beneficiar empleos públicos quizás para adherentes del Gobierno. Además, se sobrecarga de tareas a entidades fiscales, en un contexto en el que Chile enfrenta una profunda crisis en torno al gasto fiscal. A la vez, estas instituciones permanentemente generan una desconfianza ciudadana. Recuerdo Mejor Niñez, el servicio que reemplazó al Sename: evaluemos cómo ha funcionado. Apoyamos en general este proyecto de autocuidado. Nadie podría estar en contra de una iniciativa importante que crea un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, ¡más aún cuando muchos acá estamos cerca de ser usuarios de ese sistema...! La señora ORELLANA ( ministra de la Mujer y la Equidad de Género).- Queremos fomentar la autonomía. El señor DURANA.- Pero espero que finalmente en la discusión particular se consideren todos los antecedentes necesarios que permitan no volver a cometer los errores en que se ha incurrido respecto de muchas instituciones que al ser reformadas permanecen igual. Gracias, Presidente . El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senador Durana. A continuación, tiene la palabra la senadora Yasna Provoste. La señora PROVOSTE.- Muchas gracias, Presidente. Saludo a las ministras presentes. Hoy damos un paso fundamental al comenzar la discusión de un proyecto de ley largamente esperado por muchas personas, no solo por las que han participado activamente durante su discusión, sino fundamentalmente por las mujeres de nuestro país, que han sostenido por décadas la vida cotidiana desde el silencio y muchas veces desde la invisibilidad. Me refiero a aquellas que cuidan. Esta iniciativa reconoce el derecho al cuidado como un derecho humano, pero además propone una transformación estructural que pone en el centro del debate una deuda histórica, que es contar en nuestro país con un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, con cobertura universal, con una perspectiva de derechos y de género y también con una perspectiva de territorio. Sabemos que en Chile son las mujeres quienes cargan de manera desproporcionada con las tareas de cuidados no remunerados. Los colegas que me han antecedido en el uso de la palabra han entregado cifras. Yo quiero referirme a las más recientes, del INE y de la Cepal, que muestran que una de cada tres mujeres fuera del mercado laboral declara el cuidado de un familiar como la principal razón para no estar en el mercado laboral. Y esto para las mujeres no es una opción, lamentablemente: es una obligación impuesta por una desigualdad estructural. Además, las mujeres que logran insertarse en el mundo del trabajo deben enfrentar dobles o triples jornadas, con consecuencias no solo económicas, sino también para la salud: mental, física y emocional. Por eso, al aprobar la idea de legislar de este proyecto, estamos reconociendo y dignificando el trabajo de cuidados como una función social esencial. Asimismo, sentamos las bases para una política pública intersectorial con financiamiento público que permitirá que las cuidadoras -la mayoría mujeres- tengan un respiro, una formación y un apoyo real del Estado. Estamos avanzando hacia una redistribución justa del cuidado para que no recaiga exclusivamente en los hombros de las mujeres, fundamentalmente de las más pobres, las más postergadas y las más invisibilizadas. Esta iniciativa es también una oportunidad para reconocer la diversidad de los cuidados, desde niños y niñas en primera infancia, personas con discapacidad, personas mayores con dependencia, hasta personas con enfermedades crónicas. Presidente, durante muchas décadas en Chile hemos creado una institucionalidad en materia de infancia. Esperamos que hoy día no exista ninguna posibilidad de retroceder. Y aprovecho la presencia de la ministra de la Mujer, que lamentablemente ha impulsado proyectos que implican retrocesos en ese ámbito. Ojalá que el apoyo que entregamos a esta iniciativa permita también reflexionar que no es posible que hoy día se intente debilitar la institucionalidad que hemos construido durante décadas en materia de infancia (la Junta Nacional de Jardines Infantiles, la Fundación Integra y lo que hoy día existe a través de los servicios locales de educación pública y vía transferencia de fondos) con proyectos que pretenden instalar el váucher en materia de educación inicial. Es importante que se reconozca que hemos ido avanzando en nuestro país. Por lo tanto, la creación de este sistema debe tener una mirada integral y transformadora. Esta iniciativa nos permite reconocer el cuidado como un derecho social y no como una carga privada. Le pido de inmediato un minuto más, Presidente. El proyecto propone un modelo de corresponsabilidad entre el Estado, la comunidad, el mercado y las familias, y además, pone énfasis en la territorialidad y en la pertinencia cultural, lo que es fundamental para regiones como Atacama, donde los servicios y la oferta pública muchas veces son muy escasos y las redes institucionales la gran mayoría de las veces no llegan. Y algo muy importante es la participación activa de las propias personas cuidadoras en el diseño de la política, lo que garantiza que esta reforma no se impone desde arriba, sino que se construye desde la experiencia vivida. Aprobar esta iniciativa de ley es un acto no solo de justicia, sino además de responsabilidad política frente a una realidad urgente, y es también un acto de humanidad. Por eso, quisiera pedirles a los colegas que aún mantienen la negativa a esta iniciativa que reflexionen respecto del país que queremos construir. Si queremos hacerlo más igualitario, más digno, bueno, es necesario que el Estado reconozca, redistribuya y remunere el cuidado. Voto a favor de legislar en este proyecto por todas las que cuidan y por una sociedad que sepa cuidar a quienes cuidan. He dicho, señor Presidente. Muchas gracias. El señor LAGOS (Vicepresidente).- A usted, senadora Provoste. Senador Rojo Edwards, tiene la palabra. El señor EDWARDS.- Gracias, Presidente. Saludo a las ministras que nos acompañan el día de hoy, a los colegas y a todas las personas que están en las graderías. Yo comparto en un cien por ciento el diagnóstico de que tenemos una situación crítica en materia de cuidados, caracterizada por la creciente dependencia de personas mayores; por una carga desproporcionada de cuidados no remunerados que recae en las mujeres, y por la falta de una política pública que esté articulada en ese contexto. Ahora, lo que nosotros tenemos que hacer es un buen proyecto de ley. Entonces, la pregunta es si esta iniciativa, más allá de estar bien inspirada, tiene las proposiciones de política pública que permitan indicar que es un buen proyecto de ley. Creo que, por las falencias que presenta esta propuesta legislativa al día de hoy -entiendo que hay ánimo de cambio y de mejora, y eso lo valoro-, no garantiza un sistema robusto y arriesga reproducir errores que hemos vivido en otras reformas que simplemente no han resultado. En primer lugar, no sé si parece tan razonable excluir inicialmente a instituciones privadas con fines de lucro si un 70 por ciento de las personas cuidadas son adultos mayores y, de la oferta para ellos, más de un 50 por ciento corresponden a instituciones con fines de lucro. Yo no entiendo cuál es la lógica de excluir a esas entidades si lo que queremos es que nuestros adultos mayores estén mejor y tengan una mejor vida. Creo que plantear esta exclusión no solo ignora la realidad o la oferta existente, sino que debilita el principio de colaboración social, generando un diseño institucional desconectado de la práctica. Adicionalmente, el texto no contempla mecanismos alternativos de colaboración, como convenios de cooperación o alianzas técnico-operativas, lo que revela una visión poco estratégica de cómo integrar a todos los actores del sistema de cuidados. Efectivamente, esto se puede modificar durante la tramitación, y yo espero que así sea. Y con gusto voy a cambiar mi voto si eso ocurre. Segundo, lo que uno quiere es que esto se enfoque en quienes cuidan y quienes son cuidados y no tanto en la institucionalidad que se crea y en las contrataciones que se van a hacer en ese marco. Creo que ese foco tiene que ser cambiado de una vez por todas. Cuando hacemos política pública, tiene que ser para la gente que estamos tratando de ayudar y no solamente para el agrandamiento del Estado, con un foco tan claro en el centralismo burocrático. En tercer lugar, y ligado a lo anterior, se aprecia una preocupante ausencia de un diagnóstico y estrategia clara; no hay una hoja de ruta que articule los programas ya existentes, varias decenas. Entonces, claro, uno tiene que proponer una institucionalidad, pero tiene que ver exactamente cómo está funcionando lo que ya existe. Por lo tanto, uno parte desde ahí, no parte desde la creación de la institucionalidad, que es muy importante, por cierto, y tiene que hacerse, pero es secundario, en el sentido de que tenemos que preocuparnos de que...(se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo y se vuelve a activar por indicación de la Mesa)... exista una buena posición para las cuidadoras y para quienes están siendo cuidados. Y lo último que quiero advertir es que la inclusión de los menores como titulares del sistema, sin hacer una referencia clara al derecho preferente de los padres en la educación y el cuidado de los hijos, que está consagrado en la Constitución, parece una omisión bastante ideológica. Entonces, lo que yo quiero -y con esto termino, Presidente- es que este proyecto se mejore; pero para eso hay que hacer cambios profundos. Y yo tengo confianza en la Comisión de Infancia y en la Comisión de Hacienda, que entiendo que son las comisiones que lo van a ver, para que lo mejoren. Hasta ese momento, por ahora y para dejar claro que esto tiene que mejorarse, mi voto va a ser en contra, pero con el espíritu de cambiarlo cuando las mejoras las podamos ver en el texto. He dicho, Presidente . El señor LAGOS (Vicepresidente).- Muchas gracias. Señor Secretario , haga la pregunta de rigor. El señor CÁMARA ( Secretario General subrogante ).- ¿Alguna señora senadora o algún señor senador no ha emitido su voto? El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Terminada la votación. --Se aprueba en general el proyecto (33 votos a favor y 2 en contra), dejándose constancia de que se cumple con los quorum constitucionales requeridos. Votaron a favor las señoras Aravena, Órdenes, Pascual, Provoste, Rincón, Sepúlveda y Vodanovic y los señores Araya, Bianchi, Castro González, Castro Prieto, Chahuán, De Urresti, Espinoza, Flores, Gahona, García, Huenchumilla, Insulza, Kast, Keitel, Kuschel, Lagos, Latorre, Núñez, Ossandón, Prohens, Quintana, Saavedra, Sandoval, Sanhueza, Velásquez y Walker. Votaron en contra los señores Edwards y Van Rysselberghe. El señor LAGOS (Vicepresidente).- Aprobado el proyecto de ley. Despachado en general con los quorum correspondientes. El plazo de indicaciones... (Aplausos y manifestaciones de apoyo en tribunas). ¡Muy bien! El plazo de indicaciones es hasta el viernes 18 de julio, a las 12 horas, en la Secretaría del Senado. A continuación, le ofrezco la palabra a la ministra. La señora POBLETE (ministra de Desarrollo Social y Familia subrogante).- Gracias, Presidente. Por su intermedio, saludo a las senadoras, a los senadores, a las cuidadoras y a las organizaciones de cuidadoras que nos visitan y que están muy felices. Hoy damos un paso histórico al avanzar en el reconocimiento del derecho al cuidado y en la creación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Este proyecto configura los cuidados como el cuarto pilar de la protección social, junto con la salud, la educación y la seguridad social. Cuidar es un trabajo esencial para la vida, históricamente asumido por mujeres en el ámbito familiar, de forma invisibilizada y desvalorizada. Frente a la actual crisis de los cuidados, debido a que hoy existen más personas que cuidar y menos disponibles para hacerlo producto del envejecimiento poblacional, el Estado debe aliviar esa carga, promover la autonomía y apoyar a las familias. En ese sentido, este es un proyecto de ley profamilia, que busca apoyarla y protegerla. Este proyecto responde a esa urgencia: establece un sistema en red que articula instituciones, políticas y programas ya existentes, con una institucionalidad liviana y una gobernanza multinivel, central, regional y local, orientada a la eficiencia, integralidad y complementariedad. En el corazón del sistema está la oferta directa a las personas. Universaliza la actual red local de apoyos y cuidados para todas las personas con dependencia severa y sus cuidadoras, sin condicionamiento socioeconómico, lo que representa casi el 99 por ciento del costo fiscal del sistema. Además, reconoce el trabajo de cuidados como socialmente necesario y crea un catálogo de derechos para las personas cuidadoras no remuneradas, en su mayoría mujeres, que han sostenido el cuidado de sus seres queridos por años. Por otra parte, dado el carácter intersectorial de los cuidados, el proyecto establece obligaciones concretas a distintos ministerios: Educación, Salud, Trabajo, Vivienda y Transportes. Esta propuesta es fruto de un trabajo transversal y participativo, que contó con meses de audiencias, indicaciones y un intenso diálogo en la Cámara de Diputadas y Diputados y en la Comisión de Familia del Senado. Gracias a ese proceso, se incorporaron principios claves, como son el reconocimiento de la familia, la eficacia y la eficiencia; se fortaleció la perspectiva territorial; se perfeccionaron definiciones; se clarificó la titularidad del sistema; se amplió el catálogo de derechos de las cuidadoras, y se reforzó el rol de la sociedad civil y los gobiernos locales, reconociendo a los municipios como la puerta de entrada al sistema. Si bien estos cambios fueron ampliamente valorados, concitando un apoyo transversal en la sala de la Cámara de Diputados, tenemos la convicción de que podemos seguir mejorando y perfeccionando el proyecto en lo que queda de tramitación, por lo que estamos abiertos y nos ponemos a disposición de ello. Dicho eso, debemos ser claros: este proyecto no resolverá de inmediato todas las brechas y desafíos que enfrenta nuestro país en materia de cuidados. Su propósito es sentar las bases de un sistema robusto y sostenible que podamos construir y fortalecer de manera gradual. Avanzamos bajo el principio de universalidad progresiva, conscientes de que el cambio estructural que proponemos requiere tiempo, recursos y un compromiso sostenido de todos los actores. Presidente , las cuidadoras no pueden seguir esperando, las personas que requieren cuidados tampoco. Es una deuda y una necesidad urgente porque el cuidado es y debe ser una responsabilidad colectiva y una apuesta por un Chile más justo, más humano y más solidario. Muchas gracias, Presidente . (Aplausos en la sala y en tribunas). El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, ministra. "
    • rdf:value = " RECONOCIMIENTO DEL DERECHO AL CUIDADO Y CREACIÓN DE SISTEMA NACIONAL DE APOYOS Y CUIDADOS El señor OSSANDÓN (Presidente).- Tiene la palabra la señora Secretaria. La señora BELMAR (Secretaria General accidental ).- El señor Presidente pone en discusión general el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, con informe de la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia, iniciativa correspondiente al boletín N° 16.905-31. El Ejecutivo hizo presente la urgencia para su despacho calificándola de "discusión inmediata". --A la tramitación legislativa del proyecto (boletín 16.905-31) se puede acceder a través del vínculo ubicado en la parte superior de su título. La señora BELMAR (Secretaria General accidental).- Los objetivos de esta iniciativa son reconocer a todas las personas el derecho al cuidado, que comprende el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, y establecer el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados con el fin de promover la autonomía, la vida independiente y prevenir la dependencia. La Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia hace presente que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 36 del Reglamento de la Corporación, discutió esta iniciativa de ley solo en general. La referida comisión deja constancia, además, de que aprobó la idea de legislar sobre la materia con los votos favorables de los honorables senadores señoras Campillai y Carvajal y señor Walker, y el voto en contra del honorable senador señor Van Rysselberghe. Asimismo, el mencionado órgano técnico consigna que son de rango orgánico constitucional los artículos 10, 11, 12, 13, 14, 18, 28, 30, 33, 34, números 6 y 8, y 38, número 2, permanentes, por lo que requieren para su aprobación de 26 votos favorables. Por su parte, el artículo 31 de la iniciativa requiere 26 votos favorables para su aprobación, por corresponder a una norma de calificado. quorum El texto que se propone aprobar en general se transcribe en las páginas 85 y siguientes del informe de la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia, y en el boletín comparado que sus señorías tienen a su disposición. El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- ¿El informe lo va a leer el senador Van Rysselberghe? El señor VAN RYSSELBERGHE.- No, Presidente , el senador Walker. El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- Muy bien. Tiene la palabra el senador Matías Walker. El señor WALKER.- Muchas gracias, Presidente. En nombre de la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia, tengo el honor de informar el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (boletín N° 16.905-31). El proyecto que esta Sala va a discutir en general en esta oportunidad tiene su origen en un mensaje de Su Excelencia el Presidente de la República y fue calificado con urgencia de "discusión inmediata". El objetivo de la iniciativa es reconocer a todas las personas el derecho al cuidado, que comprende el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. El proyecto establece el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados con el fin de promover la autonomía, la vida independiente y prevenir la dependencia. Durante la discusión de la iniciativa, la Comisión contó con la participación de la ministra de Desarrollo Social y Familia, señora Javiera Toro , y de la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, señora Antonia Orellana , a quien aprovecho de saludar. Asimismo, fueron especialmente invitadas a exponer diversas entidades y organizaciones de la sociedad civil relacionadas con la materia en estudio. El detalle de dichas organizaciones -muchas de ellas nos acompañan en las tribunas y aprovecho de saludarlas- se encuentra en las páginas 2, 3 y 4 del informe respectivo. El proyecto de ley aprobado por la Comisión consta de treinta y ocho artículos permanentes y tres artículos transitorios. Fundamentos del proyecto La iniciativa en estudio se funda en las siguientes razones: -Chile vive una emergencia de los cuidados, que solo se agravará con el tiempo. -El envejecimiento poblacional, el aumento de la esperanza de vida y la reducción de la natalidad aumentan la población con dependencia funcional. -La necesidad de apoyos y cuidados es transversal y creciente, pero se acentúa en los sectores con menos ingresos. -La política pública se ha concentrado en las personas que requieren cuidados, no así en las personas que lo brindan y en las coberturas de la oferta pública, que son bajas. -Los cuidados son centrales en la economía, pero no tienen retribución ni reconocimiento, lo cual genera pobreza y agobio, especialmente en las mujeres. -Esta realidad tensiona la política social y supone desafíos de corto, mediano y largo plazo. Para enfrentar los mencionados desafíos, se busca instalar una nueva forma de organizar socialmente los cuidados con la finalidad de mejorar el bienestar de las personas que requieren cuidados y de quienes cuidan, con miras a reconocer el trabajo que desarrollan; retrasar, prevenir y atender la dependencia; promover la autonomía, y transversalizar la corresponsabilidad de los cuidados a nivel social y de género. La duración de esta política es de cinco años. Sin embargo, mediante la aprobación de esta iniciativa de ley se extenderá a diez años. Contenido del proyecto de ley Con respecto a su contenido, el proyecto de ley en informe reconoce el derecho al cuidado en su triple identidad; permite establecer los cuidados como un cuarto pilar de la protección social; da respuesta sistem��tica y coordinada a la crisis de los cuidados en Chile, y posibilita el avance hacia la corresponsabilidad social y de género en materia de cuidados. Se reconoce a todas las personas el derecho al autocuidado, el cual comprende tanto el derecho a cuidar como a ser cuidado y al autocuidado. El derecho al cuidado se garantizará de manera gradual y progresiva a las personas que, durante el curso de su vida y en atención a su situación de dependencia, o por no haber alcanzado su... . (se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo y se vuelve a activar por indicación de la Mesa) (Rumores y conversaciones en la sala). Gracias, Presidente . Ojalá que todos los colegas puedan escuchar el informe, porque varios se han acercado a plantearme dudas del proyecto. Repito: el derecho al cuidado se garantizará de manera gradual y progresiva a las personas que, durante su vida y en atención a su situación de dependencia o por no haber alcanzado su plena autonomía, requieran recibir cuidados, y a las personas cuidadoras, sean estas remuneradas o no remuneradas. Se crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Este tiene por finalidad promover la autonomía, la autovalencia y la vida independiente; prevenir la dependencia y proveer apoyos y cuidados en un marco de corresponsabilidad social y de género. Respecto a los derechos de las personas cuidadoras no remuneradas, estos representan un avance sustantivo que no había sido considerado previamente por las políticas públicas. Por otra parte, en cuanto a los objetivos del sistema, estos se agrupan en tres. A saber: la oferta; el fomento y la formación, y la promoción. Con relación a los elementos del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, se destacan los siguientes: 1.- Una política Nacional de Apoyos y Cuidados, que incorpora la regulación de los dos principales instrumentos de planificación del sistema. 2.- Programas del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, que establecen la oferta principal y un mecanismo para incorporar una nueva oferta que puede ser parte del sistema. 3.- Gobernanza del sistema, la que considera tres niveles: político, ejecutivo y participativo. Respecto a la oferta programática del Sistema, el programa contiene como principal oferta la actual Red Local de Apoyos y Cuidados (Relac), programa que está presente en todas las regiones, entregando acompañamiento a todas las personas con dependencia y a sus cuidadoras, cuyos principales componentes son el plan de cuidado, el servicio de atención domiciliaria y los servicios especializados. En otro aspecto, en cuanto a la gobernanza del sistema, esta contempla tres niveles. A saber: el político, el ejecutivo y el participativo. Asimismo, en relación con las obligaciones sectoriales, debo señalar que se consideran principalmente aquellos ministerios que se ven afectados en sus quehaceres, tales como los Ministerios de Educación, del Trabajo y Previsión Social, de Salud, de Vivienda y Urbanismo, y de Transportes y Telecomunicaciones. Para finalizar, destaco que el proyecto de ley en estudio permite avanzar en aquellos aspectos que no están contemplados en la institucionalidad, como es la coordinación más certera a partir de los datos administrativos que entrega el Registro de Personas Cuidadoras del Registro Social de Hogares , nueva oferta que tenga como centro prevenir la dependencia de la población mayor. El proyecto de ley fue aprobado en general con los votos a favor de los honorables senadores señora Campillai (presidenta de la Comisión), señora Carvajal , señor Walker, quien les habla, y el voto en contra del señor Van Rysselberghe . Señor Presidente, hago notar que el informe de la Comisión de Familia da cuenta del trabajo realizado, consignando las intervenciones efectuadas y la discusión general. Reitero que este proyecto solo se vota en general el día de hoy. Además, hay un trabajo de una mesa, que hemos concordado con el Ejecutivo, con asesores de los senadores y las senadoras de la Comisión, que están y estamos trabajando en indicaciones para perfeccionar este proyecto de ley. Después el Ejecutivo nos va a proponer un plazo de indicaciones. Es cuanto puedo informar. He dicho. El señor OSSANDÓN (Presidente).- Gracias. Tiene la palabra el senador Van Rysselberghe. El señor VAN RYSSELBERGHE.- Muchas gracias, Presidente . Aprovecho de saludar a las autoridades del Ejecutivo que nos acompañan. Al igual que en mi votación general realizada en la Comisión de Familia, Infancia y Adolescencia del Senado, quiero entregar brevemente el argumento para sustentar mi voto. Si bien comparto y apoyo el objetivo principal del proyecto, y estimo muy necesario avanzar en una legislación que cree en nuestro país un Sistema Nacional de Cuidados que apoye especialmente a nuestras cuidadoras y que garantice los derechos tanto de las personas que necesitan cuidados como de las cuidadoras, no puedo dejar de señalar que en esta propuesta específica del Ejecutivo existen aspectos en los cuales no estamos de acuerdo y que fueron manifestados por varios de los invitados a la Comisión donde fue objeto de estudio. Básicamente, existen tres puntos en los cuales no concordamos con esta versión general del proyecto. En primer lugar, no nos parece acertada la estructura centralizada y burocrática que propone el Gobierno para este sistema nacional de cuidados, negando e invisibilizando la capacidad local de trabajo y de toma de decisiones. A esto se suma que buena parte del nuevo sistema de cuidados se deja en la Subsecretaría de Evaluación Social, desvirtuando sus funciones y parcializando entre diversas reparticiones públicas las acciones y obligaciones de este nuevo sistema. En otras palabras, cada subsecretaría del Ministerio de Desarrollo Social estará a cargo de una parte del sistema de cuidados y, además, la Subsecretaría de Evaluación Social se desvía de sus funciones propias, que es monitorear las políticas sociales del Estado. En segundo lugar, este proyecto excluye totalmente a los privados de participar en el sistema de cuidados a nivel social, lo cual pone en duda la capacidad de cobertura del nuevo sistema, considerando que en el caso de los adultos mayores el Estado provee menos del 10 por ciento de la cobertura actual a nivel nacional; el 90 por ciento es entregado por privados. Me interesa reforzar que este segundo punto fue sentidamente manifestado en la Comisión por representantes de organizaciones privadas que trabajan en el área de cuidados: Hogar de Cristo, Fundación Las Rosas , etcétera. En tercer lugar, existen dudas sobre la inclusión de niños, niñas y adolescentes como titulares de derechos en este nuevo sistema de cuidados, lo cual pone en entredicho el derecho preferente de los padres a la educación y la crianza de sus hijos. En consecuencia, Presidente, mientras estos puntos no tengan cambios significativos en el presente proyecto de ley que ha presentado el Gobierno, no podemos dar nuestro voto a favor para aprobar una propuesta que cree un sistema nacional de cuidados en estos términos. Es necesario un compromiso claro por parte del Ejecutivo, de modo tal que los aspectos señalados sean subsanados si quiere que la iniciativa avance en su tramitación en el Congreso, y renuncie a propuestas identitarias, en pos de alcanzar acuerdos que hagan viable el proyecto de ley. Con todo y por estos motivos, Presidente , votaré en contra de esta versión específica propuesta por el Ejecutivo , esperando que el Gobierno, tal y como lo comprometió la ministra de Desarrollo Social , tome nota sobre la necesidad de modificar profundamente el proyecto para que logre seguir avanzando un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados que, sin duda alguna, es profundamente necesario para nuestro país. Muchas gracias, Presidente . El señor OSSANDÓN (Presidente).- Tiene la palabra la señora Carmen Gloria Aravena. La señora ARAVENA.- Gracias, Presidente. Un saludo a todas las ministras y subsecretarias que se encuentran presentes. Lo primero que quiero decir es que considero que este proyecto es muy muy necesario. En mi región, al menos, fueron más de mil las personas que participaron de las actividades que se desarrollaron y que representaban a otras tantas cuidadoras de la región. Chile vive una emergencia de cuidados -yo creo que eso está más que claro- y por otro lado el envejecimiento poblacional es cada día mayor. Por lo tanto, la necesidad de apoyos y cuidados es transversal y no tiene que ver siquiera con la situación económica. Si bien un mayor ingreso facilita el asunto, no existe familia en que en algún momento alguien no haya tenido que hacerse cargo de alguno de sus integrantes. La política pública se ha concentrado principalmente en las personas que lo requieren, pero no en los que brindan el cuidado. Me parece que es un tema muy relevante, porque todos sabemos que, más allá de que permanentemente conversamos sobre la situación, los tiempos que estas personas dedican son altísimos y muchas veces superan el horario normal de una jornada laboral. Los cuidados claramente son centrales para que la economía funcione. El mejor ejemplo lo tuvimos durante la pandemia, cuando muchas mujeres debieron dejar sus trabajos para quedarse con sus hijos, que no podían asistir a clases, o para cuidar a familiares que fueron derivados de hogares de ancianos a sus casas, dado que podían ser cuidados por sus cercanos, lo cual implicó que todavía no podamos superar la baja en la inserción laboral de las mujeres en Chile. Esta realidad tensiona la vida de las familias. Y nosotros estamos aquí para que las personas sean más plenas y felices. Ese es el sentido de la ley en Chile: que vivamos en libertad. Y claramente hay gente que no puede hacerlo. Para el 2050 casi un tercio de la población del país será mayor de sesenta años; más de un millón de personas realizan hoy día labores de apoyo y cuidado hacia otras que se encuentran en situación de dependencia, y el 85 por ciento de quienes destinan ocho horas diarias o más al trabajo de cuidados no remunerados son mujeres. El 9,8 por ciento de la población adulta, 1,5 millones de personas, se encuentra en situación de dependencia. El 35,3 por ciento de las mujeres en edad de trabajar no buscan empleo, no porque sean incompetentes o porque no quieran, sino porque se dedican al trabajo doméstico o de cuidados. Solo el 3,7 por ciento de los hombres declaró los mismos motivos para no laborar el año 2022. En pandemia, lo decía anteriormente, la tasa de participación laboral femenina disminuyó de 53,3 a 41 por ciento el 2020. Es un dato abismante y, de alguna manera, en la medida que no existan políticas públicas que cambien ese escenario, vamos a seguir en una situación muy compleja. Y esto no tiene que ver con que sean hombres o mujeres, sino con una sociedad que avanza en la redistribución de las tareas que implican vivir en familia. Hoy día el cuidado no remunerado representa el 21,8 por ciento del PIB. Lo planteo porque no es un tema de las mujeres ni una bandera del feminismo, sino un problema económico. Las personas que dejan de trabajar disminuyen los ingresos familiares. Casi duplicamos hoy día el PIB que significa la minería. Entonces, no es un tema menor. Y quiero entregar cifras, porque justamente esas cifras justifican hacer una ley. Ahora, hay cosas que mejorar en el proyecto, como lo decía el senador Van Rysselberghe, pero claramente siempre es mejor avanzar y llegar a buenos acuerdos con el Ejecutivo para corregir los aspectos que desde nuestro sector consideramos débiles, al menos desde la bancada que yo represento. Hoy día creemos que es necesario incorporar en este proyecto al sector privado, que representa un importante número de servicios, sobre todo en el ámbito de los adultos mayores y niños, y también analizar en detalle los aspectos orgánicos y administrativos de cómo va a concentrarse la decisión desde lo local y desde lo nacional para ver cómo se van a articular para que sea más efectivo. Por otro lado, algo que no hemos dicho, pero que evidentemente todos tenemos en mente, es cómo incorporamos la posibilidad de facilitar toda la oferta pública para que las personas que cuidan tengan la oportunidad de capacitarse, de desarrollarse, etcétera, y que como país que va creciendo y desarrollándose económicamente podamos darles derecho a un ingreso que permita compensarlas, pues al estar desarrollando tareas de cuidando definitivamente no van a poder entrar al mercado laboral. Porque no es justo que una sociedad avance mediante la gratuidad, la vida y el tiempo de otros, que no son pocos. ¡Es muchísima gente! Así que yo creo que no hay posibilidad de votar en contra de un proyecto que se hace cargo de un tema que es fácil guardar debajo de la alfombra, porque no sale en las noticias. La gente vota, es verdad, pero la hemos descuidado por muchos años. Así que yo estoy superatenta a tratar de mejorar aspectos de este proyecto que claramente hay que considerar, pero no podemos permitirnos rechazar la idea de legislar. Por tanto, apruebo este proyecto y felicito que trabajemos en conjunto para mejorarlo. Muchas gracias. (Aplausos en tribunas) ... El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- Vamos a abrir la votación. ¿Habría acuerdo? El señor CRUZ-COKE.- No. El señor OSSANDÓN (Presidente).- Senador, es que, como el proyecto es de , se puede caer si no la abrimos ahora. Se necesitan 26 votos. Yo le pido que recapacite. quorum El señor SANDOVAL.- Consulte más adelante. El señor CRUZ-COKE.- ¿Por qué no le da la palabra a la ministra primero? El señor OSSANDÓN (Presidente).- Ya, le ofrecemos la palabra a la ministra. La señora ORELLANA (ministra de la Mujer y la Equidad de Género).- Muchas gracias, Presidente. Entendemos que hay una preocupación respecto de la norma que establece la participación de instituciones de derecho privado en el sistema. Al respecto, quisiéramos aclarar que, primero, esta ley está considerada bajo la idea del "diamante del cuidado", que es una conceptualización internacional a la que ha adherido nuestro país y que involucra al Estado, a las comunidades, a las familias, como también a los privados. De hecho, sin necesidad de este proyecto, el Ejecutivo ha trabajado en la conformación de la red de empresas Chile Cuida, que ya son más de veinte -más de treinta, perdón; me quedé en la actualización anterior-, y que a través de su integración entregan beneficios y apoyos a las personas que participan de la credencial de cuidadoras del Registro Social de Hogares . El cuidado debe ser una responsabilidad compartida. El proyecto se refiere a la gestión pública. Y, como ha sido una norma que se ha especializado a lo largo de estos años, en particular en las últimas tres leyes de Presupuestos, considera también a las organizaciones privadas sin fines de lucro. Por lo tanto, no se innova respecto a la posibilidad de transferencias a este tipo de organizaciones. Sigue vigente lo que ya existe en la Ley de Presupuestos. Ello no obsta a que estemos considerando a los privados como parte ejecutora de distintos programas. Eso es, precisamente, lo que hace el Ministerio de Desarrollo Social a través de la diversa oferta programática de la Ley de Presupuestos. Por consiguiente, esta es una normativa que apunta a ordenar y sistematizar la oferta pública, y la referencia se hace entonces en base a lo que ya menciona la Ley de Presupuestos respecto a la participación de privados, pero a través de las transferencias. Lo anterior no quiere decir que las organizaciones privadas o instituciones de este tipo no tengan un rol en el sistema ni que no puedan participar. Esa es una cuestión que quisiéramos mencionar. Y, al ser esta una votación en general en segundo trámite, hemos demostrado, a través de la conformación de la mesa de asesores -ha estado integrada por quienes conforman la Comisión de Familia, pero es una instancia abierta-, nuestra apertura a debatir cuestiones que tienen que ver con el articulado en específico, que es lo que se debiera abordar en la discusión acá. Pero, como señalaba -y creo que esa es la principal pregunta que se ha levantado hasta el momento-, no hay norma alguna en el articulado propuesto por el Ejecutivo que excluya de la participación al sector privado; solo se replica lo ya legislado por esta Corporación respecto a las transferencias de recursos a organismos privados, Presidente. El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- ¿Habría acuerdo ahora para abrir la votación? (El senador Cruz-Coke hace un gesto afirmativo). Se abre la votación y se le ofrece la palabra a don Matías Walker. (Durante la votación). El señor GUZMÁN ( Secretario General ).- En votación. El señor WALKER.- Muchas gracias, Presidente. Voto en general a favor de este proyecto, que crea el Sistema Nacional de Cuidados, tal como lo hice en la Comisión de Infancia. Saludo a la ministra, a la subsecretaria. Estamos frente a un proyecto que abre un nuevo horizonte para nuestro país, buscando hacer justicia con quienes durante tanto tiempo han sido invisibilizados. Se trata de crear un sistema nacional de cuidados, de reconocer que cuidar, ser cuidado y el derecho al autocuidado no son asuntos privados o familiares, sino que deben transformarse, por fin, en una política pública que eleve los estándares en materia de derechos humanos. Cuando hablamos de que Chile "no puede dejar a nadie atrás" -lo decía el ex Presidente Piñera -, estamos llamando a apoyar a quienes hacen un esfuerzo silencioso, reconociendo una realidad a la que muchos llegaremos en algún momento de nuestras vidas. Necesitaremos cuidados o entregaremos cuidados a otros. Este proyecto no solo viene a saldar una deuda con las personas que viven con discapacidad, enfermedades o situaciones de dependencia; también enfrenta, de una vez por todas, una deuda histórica con las mujeres, que por décadas han sostenido las tareas de cuidado sin apoyo, sin reconocimiento y sin derechos. Sabemos que muchas se han visto obligadas a dejar trabajos, estudios o sus propios sueños para cuidar a otros. Esa carga simplemente no es justa ni sostenible. Por eso este sistema propone redistribuir los cuidados, articulando políticas, programas y servicios desde una lógica coordinada y planificada, con apoyo real del Estado, porque, tal como lo ha demostrado la discusión legislativa, el cuidado no puede seguir resultando una carga exclusiva de cada familia. Este proyecto se construye sobre los principios de corresponsabilidad social y de género, estableciendo que el Estado, el sector privado -sí, honorable Sala, también el sector privado- y la sociedad civil deben involucrarse activamente. Y no solamente pueden involucrarse. Una sociedad que cuida en comunidad, que no deja solos a sus miembros más vulnerables, es una sociedad más democrática. Quiero ratificar lo que ha dicho la ministra, Presidente. Este proyecto no excluye a los privados, no excluye a la sociedad civil, no excluye a fundaciones como el Hogar de Cristo, a las cuales recibimos en la Comisión de Infancia y Familia. Hoy día ya existe una limitación para recibir transferencias a entidades privadas con fines de lucro. Acá no estamos innovando al respecto. Eso podemos discutirlo en particular y podemos rediscutirlo. Ya hemos formado una mesa con el Ejecutivo , con los senadores y senadoras de la Comisión, con nuestros asesores, y eso va a tener una segunda mirada. Por ejemplo, las casas de cuidado de adultos mayores que pueden tener fines de lucro, eso lo vamos a discutir. Pero en ningún caso se excluye al sector privado, y quiero ratificarlo porque también lo hicimos presente en la Comisión cuando aprobamos la idea de legislar, que yo espero que sea ratificada en esta sala. Aprendemos aquí del camino recorrido por Alemania, donde se califica al cuidado como un quinto pilar del Estado de bienestar. Así como el Estado garantiza salud, pensiones o educación, también debe garantizar cuidados de calidad, continuos y universales. La experiencia alemana demuestra que es posible construir un sistema de cuidados de manera gradual, responsable y sostenida en el tiempo. Desde su implementación en 1995, hace treinta años, dieron el primer paso con un seguro de dependencia que con el tiempo ha sabido adaptarse a los cambios sociales, como, por ejemplo, el reconocimiento explícito del rol que cumplen los cuidadores y cuidadoras no remuneradas, en su mayoría mujeres. Asimismo, han ido reforzando este pilar con nuevas fuentes de financiamiento, comprendiendo que este recorrido no es el resultado de una ideología por imponer, sino de un consenso social. Por eso hoy, cuando en Chile se propone avanzar hacia un sistema nacional de cuidados con mirada de seguridad social, no se hace para inventar un modelo, sino para incorporar una dimensión largamente postergada, que democracias consolidadas ya han sabido reconocer y fortalecer. El sistema que promovemos no es asistencialista ni estatista. Es un primer instrumento sistemático para promover la vida independiente, la autonomía, la autovalencia, la vida independiente y la prevención de la dependencia, con el fin de propender, en consecuencia, a entregar condiciones para el ejercicio de derechos de igualdad y libertad, y permitir que personas, conforme a su edad, género o situación de salud, puedan desarrollar sus proyectos de vida, decidir y elegir en condiciones dignas. ¡Una lógica kantiana pura y, si me perdonan que lo señale, de Aristóteles y santo Tomás! Asimismo, incorpora un enfoque territorial e intersectorial que entiende que no es lo mismo cuidar en una comuna urbana que en una zona rural como Río Hurtado, en la región de Coquimbo. Cada realidad exige una política flexible, sensible al territorio y articulada con gobiernos locales, universidades, organizaciones sociales, tal como hemos abordado esto y buscaremos continuar reforzándolo en la discusión particular del proyecto. Estoy convencido de que esta iniciativa avanza en la dirección correcta, inspirándose en experiencias comparadas que demuestran la importancia de contar con un sistema que coordine, articule, integre y planifique de manera eficaz las acciones de todas las instituciones involucradas en el apoyo y cuidado de las personas. Para ello se propone fortalecer el Ministerio de Desarrollo Social y Familia como eje articulador del sistema, con instancias de gobernanza a nivel nacional, regional y local. Y también tenemos que ser responsables y mirar hacia el futuro. La experiencia internacional es clara: un sistema de cuidados sostenible necesita un financiamiento sólido, estructurado y progresivo. Este proyecto no lo resuelve todo, pero abre una puerta clave para una discusión mayor, que es la de una gran reforma al sistema de protección social en Chile. Presidente , el cuidado es una tarea colectiva, es un derecho, y debemos asumirlo como una responsabilidad social compartida. Al aprobar este proyecto en general, estamos diciendo que en Chile no queremos más personas dependientes, personas discapacitadas excluidas, personas mayores abandonadas ni mujeres cuidadoras invisibles; estamos diciendo que en nuestro país cuidar importa y que otra forma de vivir más justa, más humana, más digna es posible. Muchas gracias. (Aplausos en la sala y en tribunas). El señor OSSANDÓN ( Presidente ).- Senador Juan Ignacio Latorre, tiene la palabra. Al público asistente le debo señalar que está prohibido aplaudir, aunque estén contentos. Les pido esto, por favor, pues tenemos un reglamento que debemos respetar. Cuando termine la sala, ¡hagan lo que quieran...! Yo sé que varios senadores y senadoras están muy contentos porque los aplauden, pero -insisto- hay un reglamento que debo hacer cumplir. Muchas gracias. Senador Latorre, aunque no lo vayan a aplaudir, hable, por favor. (Risas). El señor LATORRE.- Gracias, Presidente. Por su intermedio, quiero saludar a la ministra Orellana ; a la subsecretaria Paula Poblete , quien ahora oficia de ministra subrogante; a la ministra Macarena Lobos , y por cierto, a quienes están escuchando con mucha atención el debate de este proyecto de ley en las tribunas del Senado y han seguido la tramitación en la Cámara de Diputadas y Diputados, y en las comisiones: me refiero al Grupo de Ayuda para Familiares de Personas con Alzhéimer (GAFA); agrupaciones de autismo; Mujer, Derechos y Cuidados (Mudecu); agrupación Yo Cuido, de la región de Valparaíso. Sé que detrás de ellas, además de sus familias, hay muchas otras organizaciones a nivel nacional y también latinoamericano. En el fondo, son quienes vienen levantando esta agenda, la necesidad de que Chile avance, países que estamos enfrentando una crisis de cuidado bien estructural por el cambio demográfico, por las desigualdades sociales, por un Estado que muchas veces ha centrado sus políticas sociales, no con lógica de derechos universales, sino de extrema focalización, por múltiples dimensiones. Esa crisis de cuidado se sostiene fundamentalmente en los hombros y las espaldas de las mujeres y el Estado finalmente descansa en ellas. Cuando se habla de "las familias que cuidan", se trata de un eufemismo para decir que son las mujeres las que terminan realizando las labores de cuidado, postergando sus vidas, dedicando muchos años a jornadas interminables al servicio de familiares con dependencia severa, múltiples patologías, dificultades, etcétera; ocupan mucho tiempo cuidando personas sin recibir ayuda, sin redes de apoyo y quedan solas en esas labores. Entonces, tenemos países que se han ido haciendo cargo de aquello, en una lógica de modernización de los estados de bienestar, de las políticas sociales con lógica universalista, que reconoce derechos y que entiende que la labor de cuidados tiene que ser con corresponsabilidad no solo al interior de las familias, respecto del género, para que estas tareas no se carguen completamente en los hombros de las mujeres y los hombres participemos en estas labores, sino también a nivel de sociedad, es decir, una corresponsabilidad social en el cuidado, que no sea un problema personal o familiar, sino algo que debemos abordar solidariamente como sociedad. En eso se necesita la participación de la sociedad civil y, por cierto, de las empresas privadas. Por eso también hay un conjunto de empresas dentro del programa Chile Cuida que cumplen un rol en el Sistema Nacional de Cuidados. Pero, claro, cuando se trata de prestaciones, de servicios, de acompañamiento y cuando estamos hablando de problemas de pobreza y exclusión social vinculados a los cuidados, obviamente tienen preferencia las organizaciones sin fines de lucro. Ello es parte de la discusión, es parte del diseño; pero, sin duda alguna, necesitamos avanzar en esta estructura, en este Sistema Nacional de Cuidados que con el tiempo podemos seguir robusteciendo, con gradualidad, a fin de incorporar nuevas prestaciones, nuevos servicios. ¿Por qué no pensar el día de mañana en sistemas de remuneración, de cotización a las horas dedicadas a un trabajo de cuidados al interior de las familias? Bueno, son elementos que se van incorporando en las distintas sociedades, y existe experiencia comparada en aquello. Mientras tanto, tenemos que avanzar. Y me parece que "no ha lugar" rechazar la idea de legislar, para que se siga discutiendo y perfeccionando este proyecto, que se presenten indicaciones y se continúe articulando un mejor sistema. Pero no podemos partir de cero, retroceder en una discusión que ya lleva tiempo, por lo que reitero que considero que no ha lugar que se rechace la idea de legislar. Se requiere esta institucionalidad, que coordine, articule, integre y planifique entre todos los organismos que implementan acciones orientadas al cuidado de distintas poblaciones objetivo, según las necesidades de las personas y las comunidades. La estructura que se está levantando es una institucionalidad liviana que aprovecha las capacidades ya instaladas y reorganiza el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, con una gobernanza multinivel (a nivel central, regional y local). Los municipios deben adquirir y adquieren un rol importante en este Sistema Nacional de Cuidados; por tanto, el costo financiero asociado a la Secretaría de Apoyos y Cuidados representa solo el 0,82 por ciento del total. Insisto: es una estructura liviana; no es que estemos generando gasto en burocracia, como se planteó en algunos momentos. Se necesita una estructura liviana, una Secretaría de Apoyos y Cuidados que coordine, pero el foco obviamente tiene que estar en las personas que requieren los cuidados y en quienes cuidan; y en quienes cuidan, el derecho al autocuidado. Para ello, por cierto, se requieren estructuras de prestación de servicios, redes de acompañamiento, relevos, a fin de que tengan ese derecho y no colapsen: en el fondo, poder elaborar lo que significa dedicar largas jornadas del día sin descanso, años de la vida al cuidado de otros, todo lo que significa eso en términos no solo físicos, sino también de salud mental. El Sistema Nacional de Cuidado también va de la mano con el Plan de Acción de la Política Nacional de Apoyos y Cuidados 2025-2026, que articuló catorce ministerios, veinte subsecretarías, cien medidas intersectoriales y quince medidas del Ministerio de Salud. Por consiguiente, en el fondo, viene a darles un paraguas institucional a acciones que ya se están desarrollando en el país. El Ministerio de Salud, solo para dar algunos ejemplos de cosas que ya se están realizando en la oferta Chile Cuida, lleva a cabo quince programas: plan Nacional de Demencia; el GES de Alzhéimer y otras demencias en la atención primaria de salud; rehabilitación integral para adultos en la atención primaria; atención odontológica a personas con dependencia severa y a las personas cuidadoras; atención domiciliaria a personas con dependencia severa; Cuidados Paliativos Universales; entrega de pañales a personas mayores con dependencia severa y a sus cuidadores; Más Adultos Mayores Autovalentes ; entrega de fármacos a domicilio; atención integral a desarrollo infantoadolescente, parte de la ley TEA; residencias y hogares protegidos; hospitalización domiciliaria. Entonces, esos son el enfoque sociosanitario del sistema y el rol clave del Minsal y sus programas en la oferta pública. Como se ha dicho, hay un conjunto de principios que no tienen que ver con una visión ideológica en el sentido de que se esté imponiendo una mirada, sino que forman parte de convenios que Chile ya ha firmado a nivel internacional, no solo en este Gobierno, sino también en los anteriores. O sea, debe pensarse -insisto- en una política de Estado a seguir robusteciendo en el tiempo como parte de la construcción de un Estado de bienestar social moderno y de políticas sociales universalistas, pero que se hacen cargo de la crisis de cuidado de nuestras sociedades. En eso el principio de la interseccionalidad, el principio de la corresponsabilidad de género, el principio de la corresponsabilidad social, son principios que se integran -reitero- a distintos tratados y acuerdos internacionales que Chile ya ha suscrito. Y ahora lo que hace el proyecto que estamos votando, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, es encarnar y aterrizar aquellos acuerdos internacionales que dicen relación con derechos sociales, económicos y culturales en los países. Por último, Presidente , quisiera referirme a la disyuntiva que ya se había mencionado: la colaboración público-privada. No se trata de que el Estado se haga cargo de toda la oferta. Por cierto, tiene que haber una oferta pública en los distintos niveles: central, regional y local; sin embargo, resulta fundamental el aporte de la sociedad civil, que ya cuenta con una larga trayectoria y experiencia en este trabajo, con incidencia, con propuestas, y también a partir del sector privado, con fines de lucro, con empresas que van orientando su vocación, que son parte de la red Chile Cuida y que se están promoviendo desde hace bastante tiempo con programas concretos. Entonces, creo que es algo que se podrá trabajar y despejar a la hora de presentar las indicaciones, en términos... . (se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo) El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Dele más minutos, por favor, Secretario . El señor LATORRE.- ¡Porque me quitó minutos al inicio...! Gracias. Termino con lo siguiente, Presidente . Me parece que todo ello es parte de las discusiones que habrá que realizar para lograr una mejor regulación, mayor precisión, etcétera; pero no por eso se debe votar en contra la idea de legislar, pues es algo en lo que hay que seguir avanzando, ojalá con sentido de urgencia para promulgar prontamente el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Voto a favor, Presidente . Muchas gracias. El señor LAGOS (Vicepresidente).- Gracias, senador Latorre. A continuación, le ofrezco la palabra al senador David Sandoval. El señor SANDOVAL.- Muchas gracias, Presidente. Por su intermedio, saludo a las ministras que nos acompañan el día de hoy. Aprovecho también de saludar a las organizaciones que representan el trabajo de instituciones a lo largo de todo nuestro territorio en la búsqueda de una institucionalidad, de una estructura que se haga cargo de una realidad respecto de la cual evidentemente como país, como sociedad tenemos el imperativo, y yo digo la obligación, de buscar los mecanismos necesarios para enfrentar las dificultades y corregir las falencias hasta donde sea posible. Chile enfrenta un escenario desafiante, sin duda. Hemos visto esto reflejado en diferentes análisis vinculados al envejecimiento, a la mayor expectativa de vida, a los menores nacimientos. Todos estos cambios por cierto implican una creciente demanda por servicios de cuidado. Y entendemos el derecho al cuidado en su triple dimensión: en la dimensión de cuidar, en la dimensión de ser cuidado y en la dimensión de autocuidarse. Es como un derecho universal y progresivo. En ese contexto, Presidente, pensamos que aquello nos impone un deber: la obligación moral y ética de asumir esa realidad, que sabemos oculta por muchos años, que todos conocemos. Hace un par de meses en mi región de Aysén me encontré con una vecina en la calle que me decía: " Don David , hace tres meses que no salía de la casa. ¡Hace tres meses que no salía de la casa!". Ello, porque muchos de estos cuidados domiciliarios son realizados -como bien se ha señalado, y las cifras así lo indican- mayoritariamente por prestadores que son la propia mujer, la madre, la esposa, la hija o la hermana. Esa es una realidad que ciertamente nos impone desafíos. Me acuerdo de que en la tramitación de la reforma previsional planteamos algo de esto y recogimos algunas ideas que son antiguas también, como el caso del seguro de dependencia a que se hizo mención en algún minuto dado. Incluso hubo un tiempo en que señalamos que las cuidadoras domiciliarias deberían ser beneficiarias de la misma pensión que recibe la persona objeto del cuidado. Por eso este proyecto, que se hace cargo de esa realidad, tiene diversas dimensiones. Existe una dimensión humana, en el sentido de que hay que hacerse cargo de quien requiere los cuidados. Por cierto, allí necesitamos articular una red adecuada y eficiente que haga efectivo que las personas que se encuentren en esa condición reciban en definitiva las atenciones pertinentes. Además, hay una dimensión profundamente social; es un proyecto de esa naturaleza: humana y social. Independientemente de la instancia que administre esto, sean instituciones públicas o privadas, ese no es el objeto; más allá de quién lo organiza o de quién es el prestador, detrás de cada una de ellas evidentemente que se hallan los cuidados de las personas que requieren esta visión estratégica distinta. Se ha mencionado también la existencia de una dimensión laboral en los cuidadores, o cuidadoras esencialmente, que son personas que se inhiben del trabajo, de su calidad de vida, de mil cuestiones que ciertamente las afectan. Y a lo largo de las regiones hemos conocido numerosos ejemplos. Conocí otro caso en Puerto Aysén, el de tres hermanas: una, con dependencia severa; la otra, con problemas cognitivos, y la mayor de ellas, todas adultas mayores, encargada del cuidado de las otras dos. ¡Imagínense la calidad de vida de esas personas en la dimensión del hogar! Hay que ponerse en su lugar, no solamente en el frío esquema de lo que significa la tramitación de un proyecto de ley: valores, principios, etcétera. Existe una dimensión humana de la cual hay que hacerse cargo, porque efectivamente afecta a numerosas personas a lo largo de nuestro país. Por eso, Presidente , recientemente, en el caso de nuestra región, por ejemplo, pedimos un estudio sobre la ley N° 21.545, llamada "ley TEA". En mi región hay setecientas cinco personas diagnosticadas con esta realidad. ¿Y quiénes son las cuidadoras? ¿Cuáles son los requerimientos? ¿Cómo nos hacemos cargo de aquello? ¿Cómo hacemos efectiva la inclusión? Ayer, en la Comisión del Adulto Mayor y Discapacidad, un joven, Sergio Mejía, de las agrupaciones de síndrome de Down, nos planteaba -y estas entidades también- la diversidad de situaciones que se dan en esta realidad. Porque todo el aparataje institucional de atención, en estos casos, se limita con la edad: ¡los mayores quedan fuera! Y hemos visto la experiencia. Recordamos el caso de la Escuela Especial España, que por años ha estado prestando diversos servicios a los jóvenes. Y luego, al salir del sistema, ¿qué pasaba con ellos? Quedaban en la calle, sin atención y sin cobertura. Por todo lo expuesto, Presidente, valoro significativamente las precisiones que realizó la ministra. Creemos que durante la discusión en particular habrá que hacer una mejora sustantiva; pero, con el mayor agrado, voto a favor de este proyecto. Muchas gracias. El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senador Sandoval. ¡Impecable los cinco minutos...! ¡Le sobró un segundo...! A continuación, tiene la palabra la senadora Claudia Pascual. La señora PASCUAL.- Muchas gracias, Presidente. Saludo a las ministras presentes: ministra de la Mujer , ministra de Ciencia y ministra subrogante de Desarrollo Social . Ahora bien, no solo quiero manifestar mi voto a favor; también deseo plantear algo que me parece muy relevante y que no solo tiene que ver con el envejecimiento de la población, sino con un tema mucho más de fondo: que las personas, para desenvolvernos en nuestra vida, necesitamos cuidados, desde que nacemos, y quienes históricamente se han hecho cargo de esto han sido las familias, y dentro de ellas, principalmente las mujeres -casi mayoritariamente, diría yo-, a lo largo de los años, de los siglos. Hoy día estar discutiendo este proyecto de ley, que permite crear el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y reconocer el derecho al cuidado, significa, en primer lugar, entender que ese cuidado no puede quedar solo en el esfuerzo individual de las familias y de una persona para con sus familiares, sino también entender que hay una corresponsabilidad social de todos, como sociedad, como políticas públicas, como sector privado o empleador, etcétera, para cuidarnos. Esto implica hacernos cargo, en primer término, de la identificación de todas las personas que requieren cuidados, y segundo, como históricamente hay un segmento de la población que ha sido el cuidador, también respaldar a las y los cuidadores de las personas que requieren cuidados. ¿Por qué digo esto? Porque, como antecedente del proyecto de ley, quiero rescatar lo que fue la experiencia de política pública de Chile Crece Contigo, en el entendido de que es una política transversal que realiza una articulación interinstitucional para entregar apoyo a ese segmento de población, que son niños y niñas, desde el embarazo hasta los seis años -hoy día entiendo que es hasta los nueve-, para ese cuidado. Me parece relevante porque esta iniciativa de ley también consagra esa articulación interinstitucional, ya que aloja programas que hoy día ya existen, pero también facilita la creación a futuro, por cierto, con debate, de nuevas ofertas en materia de cuidado. Desde esa perspectiva, me parece muy relevante despejar que acá se están promoviendo estas definiciones y estas articulaciones interinstitucionales, aunque distinto es si un programa es cubierto enteramente con oferta pública o es cubierto con prestaciones del sector privado. Lo digo porque pareciera que ello genera dudas que no permiten a algunos votar a favor del proyecto. Y yo creo que esta iniciativa es relevante precisamente porque pretende articular la política pública y generar esas definiciones. Es importante destacar, desde ese punto de vista, que aquí se contemplan programas que hoy día ya existen (del Senama, del Senadis), pero también programas del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, como el Programa 4 a 7; de igual modo, lo que tiene que ver con prestaciones o con programas que están alojados en el Ministerio de Vivienda, en otros ministerios, por cierto, como el del Trabajo, el de Salud, el de Educación. Esto me parece sumamente importante, puesto que, insisto, las mujeres han sido quienes han tenido que atender dentro de las familias los cuidados, que durante mucho tiempo se han hecho sin apoyo de políticas públicas: los cuidados desde que nacemos, cuando somos niños y niñas, cuando nos enfermamos, cuando vamos envejeciendo, cuando hay operaciones, cuando hay situaciones de discapacidad, etcétera. Y desde esa perspectiva es fundamental establecer este debate. ¿Cuánto más se podrá perfeccionar el proyecto de ley? ¿Cuánto más se podrá sostener en el futuro en materia de mayores recursos, de mayores programas, de mayores prestaciones, etcétera? Eso es algo muy relevante que debemos discutir. Por cierto, tendrá que haber obviamente debates que determinen cuántos son los recursos públicos que se pueden destinar a esto, cuánto es lo que se articula desde el sector privado para que se contemple. Pero esto va en la lógica de otras líneas de trabajo, como todo lo que se ha hecho en materia legislativa para conciliar trabajo, familia, vida personal y laboral; todo lo que se ha hecho en el ámbito de acreditar quiénes son las personas cuidadoras hoy día en las familias; considerar también, por ejemplo, la ley TEA, que acredita a las cuidadoras o los cuidadores y permite que puedan salir a cuidar a sus familias cuando ocurre una situación determinada, etcétera. Todo esto es para mejorar estos ámbitos. ¿Que falta? ¡Por cierto que falta! Porque, cuando detectamos las necesidades, son tantas las personas que requieren cuidados, son tantas las especificidades de esos cuidados que, obviamente, algo general o algo cuya implementación está comenzando puede quedar corto. Pero lo importante es que este debate se comience a dar y que, por favor, podamos aprobar la idea de legislar, a fin de perfeccionar el texto y, por cierto, siempre seguir comprometidos con las personas, con los cuidados que se requieren y con quienes cuidan. Gracias. El señor LAGOS (Vicepresidente).- A usted, senadora Pascual. A continuación aparece inscrito el senador Luciano Cruz-Coke, quien se encuentra temporalmente fuera de la sala. En consecuencia, se le ofrece la palabra a la senadora Ximena Órdenes. La señora ÓRDENES.- Muchas gracias, Presidente. Yo creo que esta es una instancia bien relevante, porque es urgente avanzar en reconocer el derecho al cuidado. Así ha sido mencionado el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho a autocuidarse. No es casual que este proyecto de ley plantee un sistema nacional de apoyos y cuidados para articular la oferta pública y promover la corresponsabilidad. No es que actualmente no haya una política pública que se haga cargo de alguna de las dimensiones que tiene el cuidado en Chile, pero claramente estas se deben articular, se debe generar una coordinación para que a futuro también contemos con una política de Estado que no dependa de la voluntad de determinado gobierno, sino que demos garantías a futuro a las familias chilenas y, especialmente, a los cuidadores y las cuidadoras. Yo quiero destacar, Presidente, que la iniciativa ha sido fruto de un proceso de diálogos coordinados por el Gobierno y ONU Mujeres, que congregó a casi trece mil personas. Y quiero destacar el rol central que cumplieron las organizaciones de cuidadoras, algunas de ellas presentes en las tribunas el día de hoy y a quienes saludo afectuosamente. Esta iniciativa se hizo cargo de la emergencia que existe en nuestro país en materia de cuidados, especialmente, Presidente, en relación con las mujeres, sentando las bases para un nuevo pacto social donde el cuidado sea reconocido como un pilar de desarrollo, porque sin esto todo el resto de las tareas de una sociedad no podría funcionar. Los datos son bien elocuentes. Cerca de un millón de personas en Chile ejercen labores de apoyo y cuidado hacia alguien con dependencia. Se estima que ocho mil de ellas habitan en la región de Aysén. El 85 por ciento de quienes destinan ocho o más horas a cuidar sin recibir remuneración son mujeres. Y eso implica que estas quedan excluidas del ámbito laboral y deben enfrentar una serie de problemáticas, de las cuales ni siquiera hablamos de manera pública. El trabajo de cuidados no remunerados representa cerca de un cuarto del PIB ampliado del país. Esto no es solo desigualdad de género, Presidente. Es un problema estructural que limita la autonomía económica, la salud mental y el desarrollo integral a nivel nacional. En ese contexto, el proyecto avanza en materias como la creación de una institucionalidad robusta, un sistema nacional de apoyos y cuidados; a mi juicio, institucionaliza la política nacional de apoyos y cuidados como una hoja de ruta en que se establecen plazos determinados a diez años, con metas que se evaluarán cada tres años. Se reconocen los cuidados no remunerados como un trabajo que contribuye al desarrollo económico y social de nuestro país, incluyendo un programa especial para el acompañamiento y la atención de las personas con dependencia y sus personas cuidadoras no remuneradas, entre otras. Yo creo, Presidente, que es justo reconocer el empeño, representado hoy día por las ministras del Gobierno, por hacer de los cuidados una prioridad de Estado. En abril de este año se inauguró el primer centro comunitario de cuidados de la región de Aysén, en la comuna de Puerto Aysén, una política pública pionera que cambiará las vidas de cuidadoras y personas cuidadas, y que con esta ley marco se verá favorecida para llegar a muchas más localidades, junto con los centros de adulto mayor, los programas de cuidados domiciliarios, los condominios de viviendas tuteladas, las residencias para personas en situación de discapacidad y otras políticas que surjan a partir del diálogo regional y local que la nueva institucionalidad propiciará. Del mismo modo, podemos abrir discusiones importantes, como la necesidad de retribuir monetariamente a las personas cuidadoras en aquellos casos donde no existan otras alternativas de cuidado, dado el nivel de dependencia o discapacidad de quien se encuentra a su cargo. Este no es un proyecto solo para mujeres ni solo para personas con dependencia; más bien es para todos porque el cuidado es la base de una sociedad que valora la vida digna, más aún en un país como el nuestro, donde para el año 2050 se espera que casi un tercio de la población sea mayor de sesenta años. Aprobar esta iniciativa y abocarnos a su discusión en particular para asegurar aspectos claves como su financiamiento y sostenibilidad es un paso adelante, de esos que marcan huella y nos permiten pensar en un futuro compartido donde nunca más cuidar sea una labor que se realice en soledad. He dicho, Presidente . Muchas gracias. El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, senadora Órdenes. A continuación, tiene la palabra el senador Jaime Quintana; después, el senador Gustavo Sanhueza y posteriormente Francisco Chahuán. Quedan como ocho o nueve oradores, entre paréntesis. Adelante, senador Quintana. El señor QUINTANA.- Gracias, señor Presidente. Quiero también saludar a quienes nos acompañan en las tribunas, a instituciones como Ronda, GAFA, Mudecu, Yo Cuido , Corporación Humanas, Cuidadoras CAM, entre otras. Y por supuesto a las ministras Antonia Orellana y Aisén Etcheverry , así como a la subsecretaria de Evaluación Social, quienes nos acompañan y han sido parte de este esfuerzo. En verdad, hasta hace algunas semanas la discusión política era si el gobierno que vendrá será de continuidad o no. Me refiero al mundo del progresismo, de la centroizquierda. Y probablemente no, ningún gobierno es de continuidad, porque al final son ciclos distintos, énfasis distintos, y hay que ir haciendo apuestas por temas muy relevantes. Yo creo que, cuando miremos en retrospectiva logros importantes que hay que defender en este Gobierno, y que son un primer paso, sin duda uno de ellos será el Sistema Nacional de Cuidados. Son políticas públicas permanentes que van a requerir en el tiempo no solo mayores recursos, sino también donde todos, el Estado, los privados, la institucionalidad, vayan siendo capaces de continuar extendiendo estos beneficios. Me parece que aquí hay un abordaje de la empatía, desde lo humano, y es sin lugar a dudas uno de los grandes logros del legado del Presidente Boric. Eso hay que reconocerlo, transversalmente. Por eso, me cuesta comprender cómo, en la primera discusión de este proyecto, haya habido sectores minoritarios -sí, por suerte minoritarios: básicamente republicanos- que no concurrieron con sus votos a aprobar un tema como este, ¡como si hubiera otra manera de abordar el problema sin una red, sin una preocupación por las personas que tienen una dependencia severa, por ejemplo! Cómo no recordar también, por cierto, a la ministra Javiera Toro , que ha tenido un rol muy relevante en esto y con quien participé por lo menos en un par de jornadas de los diálogos "Hablemos de Cuidados", el año 2023, si mal no recuerdo. Yo diría que esta es una de las legislaciones que tienen como sustrato, como base, un ejercicio participativo que pocas veces hemos visto en la antesala de una ley. Siempre hablamos del trabajo prelegislativo, que somos nosotros mismos o un par de expertos -bueno, hoy día cualquiera tiene el cartón de experto-; pero se ha hecho el ejercicio de escuchar a las organizaciones. Por eso partí saludando a quienes están en las tribunas, y me parece que conocer su experiencia y empatizar con aquello tiene un enorme valor. Entiendo que en el programa con Naciones Unidas cerca de 12 mil personas participaron con sus testimonios. Yo escuché algunos de ellos en un par de ocasiones y de verdad eran muy potentes y muy fuertes. Ahí entendí que había un 85 por ciento de mujeres, al menos, que desempeñaban labores de cuidados. Por lo mismo, cómo no poder hablar de que aquí hay una corresponsabilidad social y, por tanto, una corresponsabilidad de género. Esta iniciativa legal es profamilia absolutamente. Y para despejar de inmediato algunos mitos debo señalar que esto no es sin la empresa privada. Yo diría que no se puede llevar a cabo sin la empresa privada. Esto requiere una colaboración del mundo privado de todas maneras. No quiero hacerle propaganda a ninguna institución, pero hay una cadena de farmacias que está haciendo un aporte importante con las personas cuidadoras que, reitero, en su inmensa mayoría son mujeres. ¿Qué otra cosa más puedo relevar de esta política pública? Que se trata de las pocas políticas, por así decirlo, que en el ámbito social, en el tiempo van a ser universales. Parten con un diseño universal, porque entiendo que aquí el Registro Social de Hogares no va a ser lo relevante, no va a actuar como filtro. Por eso decíamos que se comienza por las dependencias severas y que seguramente la aspiración de un próximo gobierno será llegar a una dependencia moderada, y así sucesivamente. Esto va a requerir de muchas personas, de muchas capacidades. Entonces, estos cuidadores -lo digo una vez más- muchas veces están tanto o más complicados que algunas personas cuidadas, porque hay problemas de salud mental, hay problemas físicos que requieren de apoyo terapéutico permanente, y desde ese punto de vista nos parece que aquí se da un paso importante. Insisto: creo que los principios no son menores. Hay que elevar el sistema de cuidados, o los cuidados, como un pilar fundamental de la protección social, lo mismo que la salud, la educación, la seguridad en general: como un cuarto pilar. M parece que este es un paso muy relevante. A menudo, casi todos los días, aprobamos legislaciones relevantes, pero esta es una política pública trascendente. Por eso no puedo comprender la pequeñez de sectores ideologizados. No sé con qué ideología alguien se podría restar a aproximarse, a empatizar con una realidad tan sentida en Chile por muchas personas, fundamentalmente mujeres. Voto entusiastamente a favor, señor Presidente. El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, senador Quintana. A continuación tenía la palabra el senador Gustavo Sanhueza, pero gentilmente le ha cedido su espacio al senador Francisco Chahuán. Le agradezco su flexibilidad, sobre todo respecto al otorgamiento de la palabra al senador Quintana, con lo cual fui sorprendido: muchas gracias. Senador Chahuán. El señor CHAHUÁN.- Gracias, Presidente ; gracias, honorable Sala, y gracias sobre todo a la sociedad civil que está hoy día presente en las tribunas. Este es el cumplimiento de un compromiso del Estado de Chile, compromiso que no solo surgió cuando me tocó patrocinar el proyecto que creaba el Día de los Cuidadores y las Cuidadoras, hoy ley de la república, para visibilizarlos. Cuando trabajamos en el programa "Vamos que se puede" el autocuidado de las cuidadoras, en el que también logramos capacitar y darles herramientas de autocuidado a muchas cuidadoras que estaban desamparadas, y cuando sacamos adelante la tramitación de la ley del cáncer, quedamos habilitados para firmar un protocolo que avanza justamente en esa dirección. Cuando avanzamos en la ley de enfermedades raras o poco frecuentes también se firmó un protocolo. El último se firmó cuando sacamos adelante la ley TEA, el cual suscribimos con el Ejecutivo la senadora Provoste , cuando ella presidía la Comisión de Educación; la senadora Pascual , que presidía la Comisión de la Mujer, y el senador que habla, cuando presidía la Comisión de Salud, para avanzar en la búsqueda de una política nacional de cuidadores. Por eso quiero reconocer que fue finalmente en esta Administración cuando se logró establecer una política nacional -me tocó estar en su lanzamiento- para las cuidadoras y los cuidadores, que hoy día son más de un millón, ¡más de un millón!, donde el 85 por ciento está constituido por mujeres y en la que también se consideran materias de corresponsabilidad social, de corresponsabilidad de género, que por lo demás son compromisos internacionales adquiridos por el Estado de Chile. Por eso, se debe garantizar aquello. ¿Por qué es tan importante esto? Porque, si uno hace una prospectiva respecto de cómo va a estar Chile el 2050, comprobará que, efectivamente, vamos a tener cambios importantes: se ve por delante un envejecimiento del envejecimiento. Un tercio de la población será mayor de sesenta años, ¡un tercio de la población chilena!, lo cual implica desafíos muy muy relevantes desde el punto de vista de cómo nos hacemos cargo de esa expectativa de vida y, finalmente, de cómo impedimos que las enfermedades crónicas no transmisibles se transformen en pandemia. Y ahí resulta clave, fundamentalmente, tener una política nacional de cuidados. Este tema también se trató cuando sacamos adelante otra ley, de la que igualmente fui coautor, relacionada con los electrodependientes, donde el cuestionamiento era, en definitiva, quién se hacía cargo del cuidado de la persona electrodependiente. En resumen, nos tocó participar en la ley sobre personas electrodependientes, en la ley del cáncer, en la ley de enfermedades raras o poco frecuentes y también en la ley que establecía una política nacional de cuidados, luego de lo cual logramos establecer un día que visibilizara a las cuidadoras y a los cuidadores, fundamentalmente a las cuidadoras de nuestro país. Por eso quiero felicitar porque desde la oposición, cuando estos temas finalmente se pusieron en perspectiva durante el Gobierno del Presidente Piñera, recibimos apoyo para empujar el Día Nacional de las Cuidadoras y Cuidadores, y porque en esta Administración hemos sacado adelante no solo la primera política de apoyos y cuidados (2025-2030), sino también el Plan Nacional de Apoyos y Cuidados, con una extensión de dos años (2025-2026). Por último, se debe entender claramente que el derecho al cuidado es clave como principio rector de una política nacional. La creación de un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y el establecimiento de derechos de las personas cuidadoras no remuneradas abren justamente una perspectiva en esa línea. ¿Cuáles son los objetivos del sistema? Generar oferta, fomento, formación y promoción. Y los elementos claves son la política nacional de apoyos y cuidados, los programas del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados y la gobernanza del sistema. Por tanto, desde la oposición valoramos hacernos cargo de que la política sea útil, ¡la política sea útil! Cuando hablamos de que la política sea útil significa sobrepasar las trincheras ideológicas para entender que juntos podemos construir mejor calidad de vida para las personas. ¡Eso es! ¡De eso se trata! Algunos critican los acuerdos, critican la posibilidad del diálogo. ¡No! De esto se trata la política: de cómo somos capaces, con nuestras diferencias, de llegar a acuerdos que permitan mejorar la calidad de vida. ¡Un millón de chilenos están pendientes de cómo finalmente resolvemos en el día de hoy! Por supuesto que este proyecto es mejorable y tendremos en la discusión en particular la posibilidad de avanzar en esa dirección. Por lo mismo, desde la oposición valoramos este primer paso que ha dado esta Administración. Saludo a la ministra y a la subsecretaria, que nos acompañan. Muchas gracias. (Manifestaciones de apoyo en las tribunas). El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senador Chahuán. A continuación, le ofrezco la palabra al senador Gustavo Sanhueza. El señor SANHUEZA.- Gracias, Presidente. Saludo a la ministra y a la subsecretaria que están presentes y también a las representantes de las diferentes organizaciones que nos acompañan hoy día. Cuando uno lee el título de este proyecto, que dice "reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados", obviamente que todos miramos esto con buenos ojos. Y creo que esos buenos ojos de manera transversal van a concluir que era absolutamente necesario aquello en un país que va envejeciendo. Lo digo porque represento a la región de Ñuble, que en poco tiempo más será la región con mayor cantidad de adultos mayores en el país. Por lo tanto, esto es un desafío. Pero además, como dijo quien me antecedió en el uso de la palabra, es una deuda que como país, como sociedad, teníamos en cuanto a reconocer, primero, la labor de cada una de las cuidadoras y los cuidadores que existen en nuestro territorio. Como se ha señalado anteriormente, ya alcanzan la cifra de un millón de personas, lo que hacía absolutamente urgente legislar al respecto, no solo en el reconocimiento sino en la articulación que debe existir en un programa, en un sistema de esta envergadura. Teníamos varias dudas respecto al proyecto, pero, entendiendo que esta es una votación en general, y considerando que, dentro de lo que ha planteado mi candidata presidencial, Evelyn Matthei , también están las cuidadoras, obviamente que lo que señalo es parte de las responsabilidades que nos corresponden a quienes representamos un sector político. Ahora bien, estos son los típicos proyectos que de forma transversal pueden avanzar cuando son hechos de buena manera. Y digo esto porque teníamos nuestras aprensiones respecto a la votación. Pero después de la conversación con las ministras, a quienes les agradezco la voluntad y la disposición a escuchar, uno entiende que a través del diálogo se pueden ir construyendo acuerdos. Cuando se piensa en cómo avanzar, en cómo mejorar la calidad de vida de las personas, obviamente que mediante el diálogo podemos ir construyendo el Chile que queremos en el futuro. Y ese Chile que queremos en el futuro tiene que ser uno que efectivamente se haga cargo de las necesidades de las cuidadoras y los cuidadores de nuestro país. Se trata de personas que mayoritariamente son mujeres. A mí me ha tocado, como integrante de la Comisión de la Mujer del Senado, conocer las realidades en el día a día con mucha más profundidad. Esto obliga también a interiorizarse más en temas que por muchos años estuvieron invisibilizados. Yo soy de una generación que le tocó ver a su abuelita cuidando a su abuelita, a la mamá cuidando a su mamá, y esto se iba traspasando como una herencia familiar. A nosotros nos tocó cuidar a nuestra madre hasta el último momento. Pero hoy día, en el trabajo y en el recorrido que uno hace en los diferentes sectores, sobre todo cuando le toca ir a los sectores rurales -creo que la pandemia permitió visibilizar a una gran cantidad de personas que vivían solas-, es ahí cuando uno se pregunta dónde está el Estado para apoyar a aquellos que lo necesitan en un momento determinado. Sin duda, este proyecto será un avance. Vamos a contribuir en su discusión en particular y veremos cómo participamos también en la mesa que se constituyó para, obviamente, tratar de mejorarlo. Deseo agradecer que hoy día esté en tabla y creo que va a ser aprobado mayoritariamente. Por eso, confirmo mi voto a favor. (Manifestaciones de apoyo en tribunas). El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, senador Sanhueza. A continuación, tiene la palabra la senadora Ximena Rincón. La señora RINCÓN.- Gracias, Presidente. La verdad es que estos son los proyectos de ley que logran en general un gran respaldo. El mensaje de esta iniciativa -saludo a la ministra y a la subsecretaria- señala que el cuidado constituye un trabajo socialmente necesario que garantiza la sostenibilidad de la vida y el bienestar de las personas, siendo indispensable tanto para la cohesión social como para el desarrollo económico. Los expertos dicen que contar con un buen sistema de cuidados puede impactar positivamente en el desarrollo, en el crecimiento y, por cierto, en los estándares de felicidad de nuestro país. Hoy -y lo han dicho varios colegas- Chile enfrenta una crisis de los cuidados, porque no tenemos una red institucional que los respalde adecuadamente, porque queda entregada a la posibilidad de las familias el abordarlos, y porque, una vez más, es el rostro femenino el que los asume. Esa es una realidad que no puede negarse. Uruguay fue el país que lideró la implementación de un sistema nacional de cuidados, modelo que ha inspirado a otras naciones. En Chile, los cambios sociodemográficos y el debilitamiento de las redes familiares tradicionales han incrementado la necesidad de que tengamos una política pública en este ámbito. Son muchos los gobiernos que han hablado de ella y finalmente ahora está viendo la luz. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas muestran que al 2050 casi un tercio de la población mayor tendrá una edad superior a sesenta años. Y la Encuesta de Bienestar Social indica que más de setecientas mil personas ejercen labores de cuidado, que en su mayoría, como lo señalaba, son mujeres, lo que, obviamente, las perjudica porque no pueden desarrollar otras labores. Destinan, según los informes, ocho o más horas diarias a esa tarea, sin remuneración. Recuerdo, Presidente , que en un trabajo que me tocó hacer dentro de mi labor legislativa entrevistamos a mujeres, y había muchas que, por tener que asumir el cuidado de sus familiares, debieron abandonar su trabajo formal, no contando, por tanto, ni con remuneración ni con respaldo en leyes sociales. El horizonte que tenían era, la verdad, bastante gris porque probablemente, cuando pudieran enfrentar la vida laboral producto de la partida del ser querido, ya no estarían en condiciones de hacerlo. La pandemia del COVID agravó esta situación, disminuyendo drásticamente la participación de la mujer en el mundo del trabajo. Este proyecto de ley, sin lugar a duda, aborda este tema. Durante su discusión se escuchó a la subsecretaria de Evaluación Social, que está presente, y a la ministra. Pero también se escuchó a los distintos actores de la sociedad civil, como a la Fundación Mudecu, con Carolina Lizana ; al Programa de Parentalidad Positiva (Triple P), con Álvaro Carreño ; a IdeaPaís, con Emilia García ; a ONU Mujeres, con Gabriela Rosero ; a la Fundación Ronda, con Basilio Belmar -quiero saludar especialmente a María José Escudero , quien una y otra vez (entiendo que hasta acá, hoy día) nos ha visitado y hablado de este tema y de la importancia que tiene-; a Acalis, con Francisco Marinovic ; al Instituto Libertad y Desarrollo, con Trinidad Astrain y Juan Ignacio Gómez , que fueron aportando sus miradas; a la Fundación Hogar de Cristo, con María Isabel Robles ; a la Asociación de Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social, con Lester Campos ; a la ANEF, con José Pérez , incansable presentador de distintas demandas de los trabajadores; a la Coordinadora Internacional de Servicios Públicos , con Nayaret Quevedo . Los nombro porque son parte de los que han estado interviniendo en esta discusión, la que hemos seguido directa o indirectamente. Presidente , este proyecto es importante. La iniciativa recibió un voto en contra en la Comisión cuando esta se pronunció en general. Hubo fundamentos para aquello, que uno, obviamente, no puede desconocer: el Sistema no considera la presencia del trabajo local; está excesivamente centralizado y es burocrático; excluye a actores, por lo que resulta necesario ver cómo incluimos a quienes quedaron ausentes. Estos son aspectos que, evidentemente, deben recogerse en la discusión en particular. Sin embargo, el proyecto tiene un objetivo claro, que es reconocer el derecho al cuidado; plantea una implementación progresiva; establece un sistema a nivel nacional; considera definiciones relacionadas con la materia (más de diez conceptos); establece un reconocimiento al trabajo no remunerado; determina el acceso a los apoyos; consagra más de catorce principios. Cuando vemos todo esto, creo que vamos por buen camino. Nosotros participaremos en la discusión particular. El senador Matías Walker es miembro de la Comisión de Familia. Le tocó hoy día entregar el respectivo informe en reemplazo de su presidenta, por razones de salud. Este es un importante avance que visibiliza el trabajo de tantas y tantos. Y pone de manifiesto que los cuidados no pueden seguir siendo responsabilidad solo de las mujeres, sino que son responsabilidad de la sociedad en su conjunto. Así que concurrimos con nuestro voto favorable. Agradecemos a todas y a todos quienes han insistido en que avancemos en esta materia, tan importante. Gracias, Presidente . El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senadora Rincón. Tengo tres oradores inscritos para intervenir: el senador Durana, la senadora Provoste y el senador Edwards. Después, daremos por terminada la votación. Y luego de eso les pediría un esfuerzo adicional para despachar un informe de comisión mixta que viene consensuado, que es clarísimo y no debería generar problemas. Muchas gracias. Senador Durana, tiene la palabra. El señor DURANA.- Gracias, Presidente. Este proyecto de ley crea una institucionalidad absolutamente importante y necesaria en nuestro país, como es el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, reconociendo el derecho al cuidado en su triple dimensión: el cuidar, el ser cuidado y el autocuidado. Su implementación va a resultar fundamental para Chile, ya que promueve la autonomía, la autovalencia, la vida independiente y entrega apoyos y cuidados en un marco de corresponsabilidad social y de género. El objetivo central de esta iniciativa es proteger a quienes realizan labores de cuidado -remuneradas o no- a personas en situación de dependencia, personas con discapacidad, menores de edad y adultos mayores. Para ello se contempla la creación de un programa específico destinado a personas con dependencia y a sus cuidadores no remunerados. Sin embargo, ¿cuáles son mis reparos, que espero se arreglen durante la discusión particular del proyecto? Lamentablemente, el texto dista de la realidad expuesta en sus fundamentos. Una vez más se apunta a ampliar la burocracia estatal. Se suman nuevas instituciones sin eliminar o reformar aquellas que ya existen, que persiguen objetivos similares, que han mostrado un bajo nivel de cumplimiento y malas evaluaciones. Esto termina perpetuando diseños deficientes; manteniendo entidades ineficaces que conservan su financiamiento; generando espacios que, al final, solo llevan a beneficiar empleos públicos quizás para adherentes del Gobierno. Además, se sobrecarga de tareas a entidades fiscales, en un contexto en el que Chile enfrenta una profunda crisis en torno al gasto fiscal. A la vez, estas instituciones permanentemente generan una desconfianza ciudadana. Recuerdo Mejor Niñez, el servicio que reemplazó al Sename: evaluemos cómo ha funcionado. Apoyamos en general este proyecto de autocuidado. Nadie podría estar en contra de una iniciativa importante que crea un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, ¡más aún cuando muchos acá estamos cerca de ser usuarios de ese sistema...! La señora ORELLANA ( ministra de la Mujer y la Equidad de Género).- Queremos fomentar la autonomía. El señor DURANA.- Pero espero que finalmente en la discusión particular se consideren todos los antecedentes necesarios que permitan no volver a cometer los errores en que se ha incurrido respecto de muchas instituciones que al ser reformadas permanecen igual. Gracias, Presidente . El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- A usted, senador Durana. A continuación, tiene la palabra la senadora Yasna Provoste. La señora PROVOSTE.- Muchas gracias, Presidente. Saludo a las ministras presentes. Hoy damos un paso fundamental al comenzar la discusión de un proyecto de ley largamente esperado por muchas personas, no solo por las que han participado activamente durante su discusión, sino fundamentalmente por las mujeres de nuestro país, que han sostenido por décadas la vida cotidiana desde el silencio y muchas veces desde la invisibilidad. Me refiero a aquellas que cuidan. Esta iniciativa reconoce el derecho al cuidado como un derecho humano, pero además propone una transformación estructural que pone en el centro del debate una deuda histórica, que es contar en nuestro país con un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, con cobertura universal, con una perspectiva de derechos y de género y también con una perspectiva de territorio. Sabemos que en Chile son las mujeres quienes cargan de manera desproporcionada con las tareas de cuidados no remunerados. Los colegas que me han antecedido en el uso de la palabra han entregado cifras. Yo quiero referirme a las más recientes, del INE y de la Cepal, que muestran que una de cada tres mujeres fuera del mercado laboral declara el cuidado de un familiar como la principal razón para no estar en el mercado laboral. Y esto para las mujeres no es una opción, lamentablemente: es una obligación impuesta por una desigualdad estructural. Además, las mujeres que logran insertarse en el mundo del trabajo deben enfrentar dobles o triples jornadas, con consecuencias no solo económicas, sino también para la salud: mental, física y emocional. Por eso, al aprobar la idea de legislar de este proyecto, estamos reconociendo y dignificando el trabajo de cuidados como una función social esencial. Asimismo, sentamos las bases para una política p��blica intersectorial con financiamiento público que permitirá que las cuidadoras -la mayoría mujeres- tengan un respiro, una formación y un apoyo real del Estado. Estamos avanzando hacia una redistribución justa del cuidado para que no recaiga exclusivamente en los hombros de las mujeres, fundamentalmente de las más pobres, las más postergadas y las más invisibilizadas. Esta iniciativa es también una oportunidad para reconocer la diversidad de los cuidados, desde niños y niñas en primera infancia, personas con discapacidad, personas mayores con dependencia, hasta personas con enfermedades crónicas. Presidente, durante muchas décadas en Chile hemos creado una institucionalidad en materia de infancia. Esperamos que hoy día no exista ninguna posibilidad de retroceder. Y aprovecho la presencia de la ministra de la Mujer, que lamentablemente ha impulsado proyectos que implican retrocesos en ese ámbito. Ojalá que el apoyo que entregamos a esta iniciativa permita también reflexionar que no es posible que hoy día se intente debilitar la institucionalidad que hemos construido durante décadas en materia de infancia (la Junta Nacional de Jardines Infantiles, la Fundación Integra y lo que hoy día existe a través de los servicios locales de educación pública y vía transferencia de fondos) con proyectos que pretenden instalar el váucher en materia de educación inicial. Es importante que se reconozca que hemos ido avanzando en nuestro país. Por lo tanto, la creación de este sistema debe tener una mirada integral y transformadora. Esta iniciativa nos permite reconocer el cuidado como un derecho social y no como una carga privada. Le pido de inmediato un minuto más, Presidente. El proyecto propone un modelo de corresponsabilidad entre el Estado, la comunidad, el mercado y las familias, y además, pone énfasis en la territorialidad y en la pertinencia cultural, lo que es fundamental para regiones como Atacama, donde los servicios y la oferta pública muchas veces son muy escasos y las redes institucionales la gran mayoría de las veces no llegan. Y algo muy importante es la participación activa de las propias personas cuidadoras en el diseño de la política, lo que garantiza que esta reforma no se impone desde arriba, sino que se construye desde la experiencia vivida. Aprobar esta iniciativa de ley es un acto no solo de justicia, sino además de responsabilidad política frente a una realidad urgente, y es también un acto de humanidad. Por eso, quisiera pedirles a los colegas que aún mantienen la negativa a esta iniciativa que reflexionen respecto del país que queremos construir. Si queremos hacerlo más igualitario, más digno, bueno, es necesario que el Estado reconozca, redistribuya y remunere el cuidado. Voto a favor de legislar en este proyecto por todas las que cuidan y por una sociedad que sepa cuidar a quienes cuidan. He dicho, señor Presidente. Muchas gracias. El señor LAGOS (Vicepresidente).- A usted, senadora Provoste. Senador Rojo Edwards, tiene la palabra. El señor EDWARDS.- Gracias, Presidente. Saludo a las ministras que nos acompañan el día de hoy, a los colegas y a todas las personas que están en las graderías. Yo comparto en un cien por ciento el diagnóstico de que tenemos una situación crítica en materia de cuidados, caracterizada por la creciente dependencia de personas mayores; por una carga desproporcionada de cuidados no remunerados que recae en las mujeres, y por la falta de una política pública que esté articulada en ese contexto. Ahora, lo que nosotros tenemos que hacer es un buen proyecto de ley. Entonces, la pregunta es si esta iniciativa, más allá de estar bien inspirada, tiene las proposiciones de política pública que permitan indicar que es un buen proyecto de ley. Creo que, por las falencias que presenta esta propuesta legislativa al día de hoy -entiendo que hay ánimo de cambio y de mejora, y eso lo valoro-, no garantiza un sistema robusto y arriesga reproducir errores que hemos vivido en otras reformas que simplemente no han resultado. En primer lugar, no sé si parece tan razonable excluir inicialmente a instituciones privadas con fines de lucro si un 70 por ciento de las personas cuidadas son adultos mayores y, de la oferta para ellos, más de un 50 por ciento corresponden a instituciones con fines de lucro. Yo no entiendo cuál es la lógica de excluir a esas entidades si lo que queremos es que nuestros adultos mayores estén mejor y tengan una mejor vida. Creo que plantear esta exclusión no solo ignora la realidad o la oferta existente, sino que debilita el principio de colaboración social, generando un diseño institucional desconectado de la práctica. Adicionalmente, el texto no contempla mecanismos alternativos de colaboración, como convenios de cooperación o alianzas técnico-operativas, lo que revela una visión poco estratégica de cómo integrar a todos los actores del sistema de cuidados. Efectivamente, esto se puede modificar durante la tramitación, y yo espero que así sea. Y con gusto voy a cambiar mi voto si eso ocurre. Segundo, lo que uno quiere es que esto se enfoque en quienes cuidan y quienes son cuidados y no tanto en la institucionalidad que se crea y en las contrataciones que se van a hacer en ese marco. Creo que ese foco tiene que ser cambiado de una vez por todas. Cuando hacemos política pública, tiene que ser para la gente que estamos tratando de ayudar y no solamente para el agrandamiento del Estado, con un foco tan claro en el centralismo burocrático. En tercer lugar, y ligado a lo anterior, se aprecia una preocupante ausencia de un diagnóstico y estrategia clara; no hay una hoja de ruta que articule los programas ya existentes, varias decenas. Entonces, claro, uno tiene que proponer una institucionalidad, pero tiene que ver exactamente cómo está funcionando lo que ya existe. Por lo tanto, uno parte desde ahí, no parte desde la creación de la institucionalidad, que es muy importante, por cierto, y tiene que hacerse, pero es secundario, en el sentido de que tenemos que preocuparnos de que... ... exista una buena posición para las cuidadoras y para quienes están siendo cuidados. (se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo y se vuelve a activar por indicación de la Mesa) Y lo último que quiero advertir es que la inclusión de los menores como titulares del sistema, sin hacer una referencia clara al derecho preferente de los padres en la educación y el cuidado de los hijos, que está consagrado en la Constitución, parece una omisión bastante ideológica. Entonces, lo que yo quiero -y con esto termino, Presidente- es que este proyecto se mejore; pero para eso hay que hacer cambios profundos. Y yo tengo confianza en la Comisión de Infancia y en la Comisión de Hacienda, que entiendo que son las comisiones que lo van a ver, para que lo mejoren. Hasta ese momento, por ahora y para dejar claro que esto tiene que mejorarse, mi voto va a ser en contra, pero con el espíritu de cambiarlo cuando las mejoras las podamos ver en el texto. He dicho, Presidente . El señor LAGOS (Vicepresidente).- Muchas gracias. Señor Secretario , haga la pregunta de rigor. El señor CÁMARA ( Secretario General subrogante ).- ¿Alguna señora senadora o algún señor senador no ha emitido su voto? El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Terminada la votación. --Se aprueba en general el proyecto (33 votos a favor y 2 en contra), dejándose constancia de que se cumple con los constitucionales requeridos. quorum Votaron a favor las señoras Aravena, Órdenes, Pascual, Provoste, Rincón, Sepúlveda y Vodanovic y los señores Araya, Bianchi, Castro González, Castro Prieto, Chahuán, De Urresti, Espinoza, Flores, Gahona, García, Huenchumilla, Insulza, Kast, Keitel, Kuschel, Lagos, Latorre, Núñez, Ossandón, Prohens, Quintana, Saavedra, Sandoval, Sanhueza, Velásquez y Walker. Votaron en contra los señores Edwards y Van Rysselberghe. El señor LAGOS (Vicepresidente).- Aprobado el proyecto de ley. Despachado en general con los correspondientes. quorum El plazo de indicaciones... (Aplausos y manifestaciones de apoyo en tribunas) . ¡Muy bien! El plazo de indicaciones es hasta el viernes 18 de julio, a las 12 horas, en la Secretaría del Senado. A continuación, le ofrezco la palabra a la ministra. La señora POBLETE (ministra de Desarrollo Social y Familia subrogante).- Gracias, Presidente. Por su intermedio, saludo a las senadoras, a los senadores, a las cuidadoras y a las organizaciones de cuidadoras que nos visitan y que están muy felices. Hoy damos un paso histórico al avanzar en el reconocimiento del derecho al cuidado y en la creación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Este proyecto configura los cuidados como el cuarto pilar de la protección social, junto con la salud, la educación y la seguridad social. Cuidar es un trabajo esencial para la vida, históricamente asumido por mujeres en el ámbito familiar, de forma invisibilizada y desvalorizada. Frente a la actual crisis de los cuidados, debido a que hoy existen más personas que cuidar y menos disponibles para hacerlo producto del envejecimiento poblacional, el Estado debe aliviar esa carga, promover la autonomía y apoyar a las familias. En ese sentido, este es un proyecto de ley profamilia, que busca apoyarla y protegerla. Este proyecto responde a esa urgencia: establece un sistema en red que articula instituciones, políticas y programas ya existentes, con una institucionalidad liviana y una gobernanza multinivel, central, regional y local, orientada a la eficiencia, integralidad y complementariedad. En el corazón del sistema está la oferta directa a las personas. Universaliza la actual red local de apoyos y cuidados para todas las personas con dependencia severa y sus cuidadoras, sin condicionamiento socioeconómico, lo que representa casi el 99 por ciento del costo fiscal del sistema. Además, reconoce el trabajo de cuidados como socialmente necesario y crea un catálogo de derechos para las personas cuidadoras no remuneradas, en su mayoría mujeres, que han sostenido el cuidado de sus seres queridos por años. Por otra parte, dado el carácter intersectorial de los cuidados, el proyecto establece obligaciones concretas a distintos ministerios: Educación, Salud, Trabajo, Vivienda y Transportes. Esta propuesta es fruto de un trabajo transversal y participativo, que contó con meses de audiencias, indicaciones y un intenso diálogo en la Cámara de Diputadas y Diputados y en la Comisión de Familia del Senado. Gracias a ese proceso, se incorporaron principios claves, como son el reconocimiento de la familia, la eficacia y la eficiencia; se fortaleció la perspectiva territorial; se perfeccionaron definiciones; se clarificó la titularidad del sistema; se amplió el catálogo de derechos de las cuidadoras, y se reforzó el rol de la sociedad civil y los gobiernos locales, reconociendo a los municipios como la puerta de entrada al sistema. Si bien estos cambios fueron ampliamente valorados, concitando un apoyo transversal en la sala de la Cámara de Diputados, tenemos la convicción de que podemos seguir mejorando y perfeccionando el proyecto en lo que queda de tramitación, por lo que estamos abiertos y nos ponemos a disposición de ello. Dicho eso, debemos ser claros: este proyecto no resolverá de inmediato todas las brechas y desafíos que enfrenta nuestro país en materia de cuidados. Su propósito es sentar las bases de un sistema robusto y sostenible que podamos construir y fortalecer de manera gradual. Avanzamos bajo el principio de universalidad progresiva, conscientes de que el cambio estructural que proponemos requiere tiempo, recursos y un compromiso sostenido de todos los actores. Presidente , las cuidadoras no pueden seguir esperando, las personas que requieren cuidados tampoco. Es una deuda y una necesidad urgente porque el cuidado es y debe ser una responsabilidad colectiva y una apuesta por un Chile más justo, más humano y más solidario. Muchas gracias, Presidente . (Aplausos en la sala y en tribunas) . El señor LAGOS ( Vicepresidente ).- Muchas gracias, ministra. "
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