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    • rdf:value = " La señora ÓRDENES.- Muchas gracias, Presidente. Yo creo que esta es una instancia bien relevante, porque es urgente avanzar en reconocer el derecho al cuidado. Así ha sido mencionado el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho a autocuidarse. No es casual que este proyecto de ley plantee un sistema nacional de apoyos y cuidados para articular la oferta pública y promover la corresponsabilidad. No es que actualmente no haya una política pública que se haga cargo de alguna de las dimensiones que tiene el cuidado en Chile, pero claramente estas se deben articular, se debe generar una coordinación para que a futuro también contemos con una política de Estado que no dependa de la voluntad de determinado gobierno, sino que demos garantías a futuro a las familias chilenas y, especialmente, a los cuidadores y las cuidadoras. Yo quiero destacar, Presidente, que la iniciativa ha sido fruto de un proceso de diálogos coordinados por el Gobierno y ONU Mujeres, que congregó a casi trece mil personas. Y quiero destacar el rol central que cumplieron las organizaciones de cuidadoras, algunas de ellas presentes en las tribunas el día de hoy y a quienes saludo afectuosamente. Esta iniciativa se hizo cargo de la emergencia que existe en nuestro país en materia de cuidados, especialmente, Presidente, en relación con las mujeres, sentando las bases para un nuevo pacto social donde el cuidado sea reconocido como un pilar de desarrollo, porque sin esto todo el resto de las tareas de una sociedad no podría funcionar. Los datos son bien elocuentes. Cerca de un millón de personas en Chile ejercen labores de apoyo y cuidado hacia alguien con dependencia. Se estima que ocho mil de ellas habitan en la región de Aysén. El 85 por ciento de quienes destinan ocho o más horas a cuidar sin recibir remuneración son mujeres. Y eso implica que estas quedan excluidas del ámbito laboral y deben enfrentar una serie de problemáticas, de las cuales ni siquiera hablamos de manera pública. El trabajo de cuidados no remunerados representa cerca de un cuarto del PIB ampliado del país. Esto no es solo desigualdad de género, Presidente. Es un problema estructural que limita la autonomía económica, la salud mental y el desarrollo integral a nivel nacional. En ese contexto, el proyecto avanza en materias como la creación de una institucionalidad robusta, un sistema nacional de apoyos y cuidados; a mi juicio, institucionaliza la política nacional de apoyos y cuidados como una hoja de ruta en que se establecen plazos determinados a diez años, con metas que se evaluarán cada tres años. Se reconocen los cuidados no remunerados como un trabajo que contribuye al desarrollo económico y social de nuestro país, incluyendo un programa especial para el acompañamiento y la atención de las personas con dependencia y sus personas cuidadoras no remuneradas, entre otras. Yo creo, Presidente, que es justo reconocer el empeño, representado hoy día por las ministras del Gobierno, por hacer de los cuidados una prioridad de Estado. En abril de este año se inauguró el primer centro comunitario de cuidados de la región de Aysén, en la comuna de Puerto Aysén, una política pública pionera que cambiará las vidas de cuidadoras y personas cuidadas, y que con esta ley marco se verá favorecida para llegar a muchas más localidades, junto con los centros de adulto mayor, los programas de cuidados domiciliarios, los condominios de viviendas tuteladas, las residencias para personas en situación de discapacidad y otras políticas que surjan a partir del diálogo regional y local que la nueva institucionalidad propiciará. Del mismo modo, podemos abrir discusiones importantes, como la necesidad de retribuir monetariamente a las personas cuidadoras en aquellos casos donde no existan otras alternativas de cuidado, dado el nivel de dependencia o discapacidad de quien se encuentra a su cargo. Este no es un proyecto solo para mujeres ni solo para personas con dependencia; más bien es para todos porque el cuidado es la base de una sociedad que valora la vida digna, más aún en un país como el nuestro, donde para el año 2050 se espera que casi un tercio de la población sea mayor de sesenta años. Aprobar esta iniciativa y abocarnos a su discusión en particular para asegurar aspectos claves como su financiamiento y sostenibilidad es un paso adelante, de esos que marcan huella y nos permiten pensar en un futuro compartido donde nunca más cuidar sea una labor que se realice en soledad. He dicho, Presidente . Muchas gracias. "
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