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- rdf:value = " ANÁLISIS DE LAS CAUSAS DEL CONFLICTO PORTUARIO Y SUS CONSECUENCIAS PARA LA ECONOMÍA DEL PAÍS (Proyecto de acuerdo)
El señor ELUCHANS ( Presidente ).- La presente sesión tiene por objeto evaluar y analizar las causas del conflicto portuario y las consecuencias que acarrea para los diferentes sectores económicos del país.
En esta oportunidad, han sido convocados los ministros del Interior y Seguridad Pública , señor Andrés Chadwick ; del Trabajo y Previsión Social, señor Juan Carlos Jobet , y de Agricultura, señor Luis Mayol .
En el tiempo previo, correspondiente al Comité de la Unión Demócrata Independiente, intervendrá el diputado señor Ignacio Urrutia, a quien le ofrezco la palabra hasta por quince minutos.
El señor URRUTIA.- Señor Presidente , permítame una aclaración sobre el tema de los ministros.
Durante la tarde han ocurrido dos hechos muy importantes: primero, el ministro del Trabajo y Previsión Social ha convocado a una reunión para mañana, a las 10 horas, a los actores en paro, es decir, a los trabajadores, empresarios y representantes del ministerio; y el segundo hecho, muy importante, pero también muy negativo, es que ninguno de los tres ministros convocados ha concurrido a esta sesión, y todos enviaron excusas. Como diputado de gobierno , esto me parece absolutamente inaceptable, porque, independientemente de que mañana se haya citado a una mesa de trabajo, demuestra una cierta indiferencia hacia lo que hoy está sucediendo con el paro portuario y también hacia la Cámara de Diputados, lo que espero que no ocurra en el futuro.
Antes de entrar a analizar lo que hoy está ocurriendo con el paro portuario, me parece muy importante hacer un breve recuento sobre lo que nos ha costado para llegar al estado en que hoy se encuentra el país. Hace 30 años, Chile estaba sumamente cerrado al mundo, teníamos aranceles superiores al 20 por ciento y no existía el comercio internacional que hay actualmente. Pero, en un momento determinado, gobiernos pasados tomaron la decisión de firmar tratados de libre comercio con distintos países y así cambiar el eje de nuestra economía para abrirla al mundo entero, para poder exportar e importar todos los bienes que fueran necesarios. Eso fue muy doloroso, extremadamente difícil y se hizo con el tremendo sacrificio de trabajadores, empresarios y particulares; incluso, mucha gente quebró en el camino para lograrlo. Los primeros fueron los productores de calzados. Cabe recordar que las primeras importaciones de calzados desde China destruyeron a mucha gente que quebró en esa época. Reitero: el camino no ha sido fácil, sino extremadamente difícil.
También recuerdo que, cuando se nos hablaba de reconversión, ni siquiera entendíamos su significado. Pero después de que nos adaptamos a ella, vino la eficiencia y el desarrollo del tema tecnológico, porque ya no solo competíamos entre nosotros en Chile, sino que también debíamos hacerlo con los productores y las tesorerías de otros países del mundo. Por lo tanto, el camino era extremadamente complicado, pero hemos avanzado. Sin duda, nos ha costado mucho esfuerzo y sacrificio, pero lo hemos ido logrando.
Entonces, no se entiende cómo es posible que lo que se ha logrado durante treinta años se destruya en dieciocho días, tiempo que ha durado el paro portuario hasta ahora. Todo ese esfuerzo gigantesco se ha ido al tacho de la basura porque no han sido capaces de ponerse de acuerdo tres actores principales: trabajadores, concesionarios de los puertos y gobierno. Quizás uno se podría preguntar quién es el culpable, porque se tiran la pelota unos con otros. El Gobierno dice que este es un problema entre privados y estos últimos manifiestan que no están en condiciones de asumir todas las demandas de los trabajadores. A final, la culpa es de todos: del Gobierno, de los empresarios y de los trabajadores.
De los empresarios, porque me imagino que no han sido capaces, desde que obtienen la concesión, de tener un trato fluido con sus trabajadores para que este tipo de cosas no ocurra.
De los trabajadores, porque, por muy legítimas que puedan ser sus demandas, provocan estos paros gigantescos en la época en que se generan las mayores exportaciones desde el país, sobre todo de fruta, que es perecible, con el consiguiente caos que se produce.
Y el Gobierno, porque avala esta situación; argumenta que hay algunas cosas que son legales y otras que no lo son, pero igual avala. Tengo en mi poder una copia de un dictamen de la directora del Trabajo , de 22 de marzo de 2013. ¿Se acuerdan de la paralización que se produjo en marzo de 2013, que fue gigantesca y que nos afectó muy fuertemente, incluso más de lo que ha sido este paro portuario, porque se cerraron todos los puertos del país? Ahora, al menos, se han mantenido abiertos los de Coquimbo y Valparaíso? ¿Y qué reclamaban los trabajadores en esa época? Exigían la media hora de colación. Y la directora del Trabajo, en un dictamen bastante difuso, que daba para cualquier tipo de interpretación y que, por lo tanto, había que leer bien y con detalle, reconoce la media hora de colación de los trabajadores. Eso me parece bien -no estoy en contra de eso-, pero la directora del Trabajo no es un ente particular; es el Gobierno. Así de simple.
Y después, en que el Gobierno se sigue haciendo el leso en esta materia, el 11 de diciembre del 2013, se realiza una reunión y se firma un protocolo de acuerdo -tengo una copia en mi poder y, si quieren, se lo puedo hacer llegar- que dice lo siguiente: “El Ministerio del Trabajo y Previsión Social, a través de este documento, reconoce que han existido incumplimientos a la legislación laboral derivados de la aplicación de la media hora de colación retroactiva” -lo que están pidiendo hoy los trabajadores-, “entre el 1 de enero del 2005 y el 22 de marzo de 2013. O sea, el propio Gobierno reconoce lo que están pidiendo los trabajadores. Pero si el gobierno lo reconoce, es inentendible que el gobierno diga: “Yo no me meto en esta pelea, porque no tengo nada que ver. Este es un problema entre particulares.”. ¡Por favor! ¿En qué mundo estamos viviendo?
Luego, el protocolo de acuerdo expresa: “Con motivo de lo anterior, el Ministerio del Trabajo y Previsión Social se compromete a establecer, en conjunto con el Frente de Trabajadores Portuarios de San Antonio, una mesa de trabajo a fin de analizar todas las vías de solución posibles al problema planteado.”. El compromiso era constituir la mesa de trabajo en diez días. Era 11 de diciembre, pasaron diez días y llegó el 21 de diciembre. Al final, no se constituyó dicha mesa. Y todos, sin excepción, es decir, gobierno, trabajadores -ya lo ha-bían anunciado- y empresarios sabían que el paro venía. ¡Nadie hizo nada para que no se produjera! Era tan simple como que el Gobierno dijera a los trabajadores que cumpliría con el protocolo de acuerdo que firmó y que se efectuaría la reunión que había prometido. ¡Estaba firmado por un secretario de Estado, el ministro del Trabajo , y no por el tipo que limpia la oficina!
Ahora se dice que se va a negociar siempre y cuando se termine el paro. ¡Pero si eso es una utopía! No conozco, ni en este gobierno ni en los anteriores -para no echarle toda la culpa al actual-, ejemplos en que los trabajadores del país hayan logrado algo si no paralizan o si no se movilizan. Ni este ni los anteriores gobiernos han sido capaces de anticiparse a los hechos y tratar de solucionar los problemas antes de que estallen. ¿Y qué hacen al final? Terminan negociando. Precisamente, mientras más fuerte sea la presión, mientras más fuerte sea la movilización, los trabajadores o gremios tienen más posibilidades de obtener resultados. Eso ha venido ocurriendo durante los últimos 24 años, y no solo ahora.
Se suponía que este gobierno iba a cambiar esa práctica, pero no lo hizo, y el resultado es que los trabajadores portuarios no le creen al gobierno. ¿Cómo le van a creer si este prometió armar una mesa de trabajo en diez días, pero al final no lo hizo? Por lo tanto, como no le creen, no terminan el paro, con el consiguiente daño inmenso que le están haciendo a toda la producción, no solo a la que se exporta, sino también a la que se importa, porque nosotros importamos mucho desde otros países. Y ya llevamos 19 días de paro.
Recién hoy, en la mañana, se ha logrado empezar a descargar el primer barco en San Antonio, con muchas dificultades. Espero que mañana salga luz verde.
No voy a continuar, para dejarle el resto del tiempo a la diputada María José Hoffmann.
He dicho.
El señor ELUCHANS ( Presidente ).- Tiene la palabra la diputada señora María José Hoffmann.
La señora HOFFMANN (doña María José).- Señor Presidente , me sumo a las palabras expresadas por el diputado Urrutia , que representa completamente a nuestra bancada.
Quiero hacer un comentario de buena fe. Van 18 días de paro, la Cámara de Diputados anuncia esta sesión especial y, a una hora de realizarse esta, advertimos una señal importante del Gobierno de querer avanzar y sentarse a una mesa de diálogo. Si alguien creyó que las sesiones especiales no tienen sentido, esta nos da la razón a quienes creemos que son importantes. Pero a pesar de esa buena señal, hay muchos aspectos que deben considerarse en esta mesa de diálogo.
Primero, es un error creer que el problema que está ocurriendo en nuestros puertos es puntual y no institucional. Hoy, esto refleja que no tenemos la institucionalidad pertinente, moderna, para resolver los conflictos entre los trabajadores y las empresas portuarias. Tenemos que entender que los puertos son de todos los chilenos, de todos los trabajadores, y que no se pueden usar como rehenes cuando producen daños tan grandes, para permitir que se generen estas negociaciones, que son tan necesarias. No es la forma correcta de generarlas, especialmente cuando se producen daños irreparables para quienes utilizan los puertos. Por ejemplo, hay daños importantes para la agricultura, para los pequeños emprendedores, para los camioneros, para los choferes, para toda la cadena productiva que se genera en los puertos, lo que afecta a todos los actores involucrados. En esto quiero ser muy clara. Las pérdidas son inconmesurables, y quiero dar algunos datos.
Los daños directos para las empresas portuarias en San Antonio son de alrededor de 1,2 millones de dólares al día. Estamos hablando de 30 millones de dólares en estos 19 días. Mucho más graves son para los exportadores e importadores, cuyas cargas están avaluadas en muchos más millones de dólares. También se generan pérdidas para toda la cadena que se ve afectada; se pierde la confianza y la reputación para los años siguientes. Además, se producen pérdidas sociales, en la calidad del trabajo y para aquellos que pierden sus fuentes laborales. Y también hay pérdidas que no se han puesto sobre la mesa. ¿Cómo cree usted que nos están mirando desde el puerto de Callao, en Perú, por la falta de competitividad que están mostrando nuestros puertos? Todos sabemos que el 2020 tendremos una crisis portuaria muy grande, pero Chile no está pensando en ella ni está modernizando sus puertos.
Quiero profundizar en lo que señaló el diputado Urrutia con respecto a la posición del Gobierno. El 2005, el Estado de Chile se equivocó al no considerar a los trabajadores eventuales.
Si bien el gobierno del Presidente Piñera, a través del dictamen al que aludió el diputado Urrutia , dejó claramente estipuladas las condiciones y los derechos de los trabajadores, al reconocer el tiempo de colación, que no será imputado a su jornada de trabajo, lo que considero un avance. Sin embardo, tiene que quedar muy en claro que este no es un conflicto entre privados. ¿Por qué? Porque las empresas operadoras han cumplido con la ley; porque las aspiraciones laborales sobrepasan completamente las leyes actuales, y porque se afecta de manera dramática a muchos sectores productivos.
No vamos a permitir que esto se manosee como una herramienta para golpear al Gobierno, sobre todo cuando muchos de estos problemas no se resolvieron en el pasado. Por eso, esta Cámara tiene que asumir un rol relevante.
Como Congreso Nacional debemos preguntarnos -y no solo los involucrados directos- qué podemos hacer para legislar y modernizar la ley de puertos. ¿Qué aspectos se debieran considerar?
En primer lugar, se ha dado una señal bastante errada, porque mientras se llamaba al diálogo, 22 trabajadores eran detenidos en San Antonio, entre ellos sus dirigentes. Es urgente que el ministro del Interior y Seguridad Pública los libere para que podamos sentarnos a conversar. De lo contrario, va a faltar una parte muy importante en esa mesa.
Quiero ser muy enfática en lo importante que es dar las necesarias garantías. Con el diputado Torres nos ofrecimos para mediar y ser garantes. ¿Por qué? Porque hay un gobierno que sale y otro que entra, y somos nosotros quienes podemos dar continuidad a este proceso.
Conozco de cerca a los trabajadores de San Antonio y sé que nos merecemos el megapuerto que Chile está esperando. Por eso, todos, tanto el Estado como esta Cámara, debemos hacer un mea culpa por lo que no hemos hecho.
Insisto: para que los trabajadores puedan sentarse a la mesa que ha conformado el Gobierno -lo felicito por eso-, tienen que estar libres mañana.
He dicho.
El señor ELUCHANS (Presidente).- Para iniciar el debate, tiene la palabra el diputado señor Víctor Torres.
El señor TORRES.- Señor Presidente , como bien han dicho quienes me antecedieron en el uso de la palabra, han pasado 18 días desde que se inició la paralización portuaria, lo que ha afectado principalmente al puerto de San Antonio y, con posterioridad, a otros puertos del país.
En estos 18 días de paralización, el Gobierno no ha actuado con indiferencia, como dijo el diputado Urrutia , sino con indolencia, prepotencia y soberbia. ¿Por qué digo que ha actuado de esa forma? Fíjense que una hora antes de que se iniciara esta sesión, los tres ministros involucrados directamente en el conflicto anuncian una mesa de negociación, a la que citan para el día de mañana. Después de 18 días, y una hora antes de esta sesión especial, se les ocurre citar a una mesa de negociaciones. Además, lo hacen en el momento en que, de manera violenta y brutal, las fuerzas policiales, sin mediar provocación alguna de parte de los trabajadores, actúan de una forma que, a mi juicio, no podemos permitir y que, por el contrario, debemos condenar de manera enérgica.
Esos 22 dirigentes portuarios ni siquiera han podido responder al llamado del Gobierno, porque antes de conocerse el anuncio, eran detenidos; porque antes del anuncio, mientras preparaban su olla común, las fuerzas de seguridad, que están invadiendo San Antonio , con más de 700 efectivos policiales -me encantaría tener esa cantidad de policías para combatir el narcotráfico y la delincuencia-, les daban una golpiza a los trabajadores portuarios.
Por lo tanto, quiero ser menos ingenuo, porque dudo de la buena voluntad detrás de esa mesa de negociación a la que se ha citado. Espero que no termine siendo una cortina de humo, porque pienso que esta convocatoria pudo haberse realizado antes.
Recojo las palabras del diputado Urrutia , sobre todo cuando hace la descripción cronológica de los hechos. Efectivamente, el Estado de Chile reconoce el incumplimiento del derecho a media hora de colación de los trabajadores portuarios eventuales. Esto lo hace en el mes de abril, luego de la paralización de marzo, cuando se establece claramente que los trabajadores sí tienen ese derecho. Incluso, en esa negociación, cuyo resultado final no comparto, se le coloca precio a esos 30 minutos o media hora de colación: 3.600 pesos. Y en esa negociación, la autoridad de ese entonces, la ministra del Trabajo y Previsión Social, asume el compromiso de seguir avanzando para evaluar cómo el Estado se hace cargo o cómo se resuelve lo de la retroactividad del derecho a la media hora de colación entre los años 2005 y 2013.
En esta materia, el Estado tiene mucho que decir, pues tomó la determinación de concesionar los sitios de atraque y, durante esos años, nunca tuvo un pronunciamiento sobre cómo se resolvería esa situación.
Cuando el Estado hace ese reconocimiento, es evidente que toma parte. Por eso, no puedo más que coincidir con el diputado Urrutia, en cuanto a que este no es un problema entre privados, y el Estado, por lo tanto, no puede mirar hacia el lado.
En diciembre se firma ese compromiso, en que el subsecretario del Trabajo reconoce claramente los incumplimientos a la legislación laboral derivados de la aplicación de la media hora de colación retroactiva entre el 1 de enero de 2005 y el 22 de marzo de 2013, y establece una mesa de trabajo.
Al día siguiente de haber sido firmado ese documento, el ministro del Trabajo , el señor Jobet , desconoció dicho acuerdo y determinó que no habrá mesa de diálogo. Se realizó una paralización días después de un turno y se consiguió retomar las conversaciones. De hecho, hoy, 7 de enero, se iniciaron algunas conversaciones con un anexo que especifica algunas condiciones de diálogo, cosa que no aceptó el Gobierno. Se estiró el inicio de la mesa de negociación y terminamos con una paralización de 18 días, tras un ofrecimiento del Gobierno, cuyas condiciones para que esta se lleve a cabo desconocemos, puesto que esta mesa no fue negociada con los dirigentes, por lo que acabo de exponer, ya que fue anunciada después de haber sido detenidos estos trabajadores, quienes ni siquiera han podido responder a la solicitud que les hizo el Ejecutivo .
Está claro que ha habido daño para las empresas portuarias, para los exportadores, para los importadores y para la imagen país. Por eso, cuando durante muchos años los trabajadores se han visto afectados por la inoperancia del Estado o por la ambición o avaricia de los privados, no podemos mirar para el lado y tampoco desconocer que este es un problema mucho más profundo y trascedente en el tiempo.
Cuando se definió la concesión de los puertos, faltó voluntad para discutir una legislación que permitiera resolver estas materias. Y en eso concuerdo en la necesidad de generar una legislación pertinente para este tipo de actividades y, fundamentalmente, para las actividades consideradas eventuales, que consignan horarios de 7 horas y media de trabajo, con un vínculo laboral entre el trabajador y la empresa remitido tan solo a ese tiempo.
Por lo tanto, de aquí en adelante, el Congreso Nacional tendrá una misión fundamental en la discusión del tema portuario, pero también tendrá un rol fundamental en la resolución de este conflicto, si es que eventualmente el gobierno decide presentar un proyecto de ley que resuelva, al menos, esta situación de la retroactividad.
Señor Presidente, a esta conducta indolente, soberbia y prepotente, que concluyó con la inasistencia de tres ministros de Estado a esta sesión especial, espero que la suceda una actitud distinta y que el Gobierno se abra con real voluntad a discutir este tema.
Hace algunos días, los dos diputados por San Antonio , la diputada señora Hoffmann y quien habla, ofrecimos ser garantes para la resolución de este conflicto. Sin embargo, hasta el día de hoy no ha habido respuesta de parte del Ejecutivo para esta consideración. Es más, la única respuesta ha sido la inasistencia de los tres ministros, lo que demuestra un desprecio por la labor que realiza este Congreso, lo que es inaceptable.
Insisto, espero que se dé solución inmediata a la detención de los dirigentes en San Antonio. Es imposible llevar a cabo una mesa de negociación sin la presencia de esos trabajadores; asimismo, es necesario que se acabe el estado policial que este Gobierno ha impuesto en la comuna de San Antonio, porque no está llena de delincuentes, que allí se ha generado un conflicto, que se pudo haber evitado si se hubiera abordado de manera perfecta, con todas las pérdidas y el impacto negativo que ha tenido para la actividad económica del país y también para la imagen del puerto de San Antonio.
Con todo, señor Presidente , estamos completamente disponibles para seguir trabajando en la solución del conflicto. Aunque es una situación compleja, debemos mostrar voluntad para resolverla. Independiente de las molestias que podemos tener por lo que aquí ha ocurrido, nuestra voluntad siempre debe estar dispuesta para tratar de resolver esta situación.
Insisto, espero que esto se resuelva pronto y que el llamado del Gobierno no sea una cortina de humo, sino que sea realmente la actitud que uno espera de un gobierno para resolver un problema tan complejo como el que hoy está afectando no solo a los trabajadores de San Antonio, sino que a los portuarios de todo Chile.
He dicho.
El señor ELUCHANS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado señor Osvaldo Andrade.
El señor ANDRADE.- Señor Presidente , estoy extrañado de la actitud del Gobierno de Chile respecto de este tema. Si es un conflicto entre privados, el Gobierno debiera arbitrar las medidas para que los privados, dirigentes sindicales y empresas, resuelvan el problema por la vía de la conversación, que tiene que ver con la media hora de colación y con prácticas sindicales que en este ámbito son sumamente frecuentes. Pero el Gobierno no asume que es un actor del conflicto, ya que fue una medida administrativa, mediante una resolución de un órgano del Estado, lo que estableció la existencia de la deuda de la colación para el caso de la jornada de los trabajadores portuarios. Más aún, la señora ministra del Trabajo de la época valorizó ese derecho. Es decir, el Gobierno, a través del órgano competente, estableció la existencia de un derecho de los trabajadores portuarios. Incluso, la ministra valorizó, le puso cifras a ese derecho. En consecuencia, si es un conflicto entre privados, el Gobierno debe establecer las condiciones para que se cumpla con ese derecho, para que se pueda ejercer el derecho que el Gobierno, a través del órgano competente, les ha reconocido a los trabajadores. Para lograrlo, tendrá que fiscalizar, multar y tomar las medidas que la legislación establece.
Es verdad que aquí hay una especie de cartel, ya que tres grandes empresas en manos de tres familias controlan el rubro portuario. En consecuencia, la reiteración de multas puede significar el término de la posibilidad de muellaje, lo que, evidentemente, es un problema; pero eso no puede inhibir al Gobierno para tomar las medidas correspondientes.
Si por el contrario, el Gobierno se hace parte de la solución del problema, no basta con citar a una mesa. Ya los parlamentarios han sido pródigos en mostrar la indolencia en el cumplimiento de los tiempos y de los plazos. Este es un conflicto que se arrastra desde el año pasado. En consecuencia, no se ve razón alguna para toda esta demora.
El punto de fondo, señor Presidente , es qué hacemos con el trabajo portuario. Al respecto, todos tenemos que asumir un déficit, porque la legislación que tenemos es absolutamente precaria para ese trabajo. El eventual trabaja una jornada, firma el contrato y el finiquito. Así trabajan. Es un importante número de trabajadores eventuales en relación con lo que es habitual. O sea, tenemos aquí un flujo permanente de trabajadores que no tiene acceso al empleo. Esto ha significado que hay dos tipos de sindicatos, para decir las cosas con franqueza: los sindicatos que dan la pelea y los que se han entregado al empleador, por la vía de la administración del cupo del eventual, que también significa el acceso a un cierto derecho.
Entonces, el conflicto se podría resolver si mañana o pasado se zanja el tema del pago retroactivo del valor de la colación, pero lo que no se va a resolver por esta vía es que no existe un mecanismo efectivo para que ellos puedan negociar sus condiciones laborales y, en consecuencia, en el próximo peak del período de exportación, nuevamente tendremos este tipo de conflicto, porque los trabajadores saben que es el momento de presionar, ya que no tienen esa posibilidad el resto del año.
La solución para eso es establecer una legislación especial para el trabajador portuario. No hay que extrañarse al respecto, porque hemos avanzado en dictar estatutos especiales por rubro de industrias. En la actualidad, las disposiciones del Código del Trabajo que se refieren al trabajo portuario son trece; no hay más. El resto figura en la legislación común. En consecuencia, esas normas no se hacen cargo de las particularidades y de las peculiaridades del trabajo portuario, que tiene jornadas de distinta naturaleza, que está sujeto a un montón de características exógenas; incluso a la voluntad de las partes. Eso tiene que preverlo la legislación. Mientras no lo haga, vamos a tener un déficit en esta situación.
Entonces, avancemos en la solución del tema. El Gobierno no puede seguir insistiendo en que este es un conflicto de privados. Debe involucrarse, ya que, de un modo u otro, es el causante del problema porque estableció la configuración del derecho a la colación. Además, la señora Matthei le puso una cifra, 3 mil y tantos pesos. No hay que olvidarse de eso.
Entonces, hay que resolver esta situación a la brevedad, porque se está haciendo un daño al país. No obstante, no debemos olvidar que lo que importa es resolver el problema de fondo, que tiene que ver con la dictación de un estatuto particular para el trabajo portuario, que se haga cargo de todas sus particularidades; o sea, que la legislación laboral recoja y asuma esas particularidades, lo que, a mi juicio, finalmente resolverá el problema en el largo plazo.
De paso, con esto termino, hay que pegarle una apretada a la empresa Ultraport y a las familias Luksic y Von Appen , ya que no pueden mirar de lejos este conflicto. El efecto retroactivo que se pide respecto de la colación se debe a que los empresarios nunca han querido asumir la existencia de ese derecho; por eso el Gobierno se lo reconoció a los trabajadores; pero es necesario tener en cuenta desde cuándo se debe. Estamos hablando de un derecho que tienen todos los trabajadores comunes que realizan una jornada, lo que no ocurre en el caso de los portuarios. En consecuencia, esta discusión es completamente frívola.
En resumen, las empresas tienen que asumir su responsabilidad. Lo único que pedían los trabajadores portuarios de Mejillones era el término de las prácticas antisindicales y el reconocimiento y pago del derecho a colación. ¡Todo el conflicto que hemos tenido por la indolencia de las empresas y por la clara desidia del Gobierno!
¡Qué lástima ver las sillas vacías que debieran ocupar los ministros! Espero que ninguno de los tres secretarios de Estado tenga problemas de lenguaje cuando deban estar aquí la próxima vez.
He dicho.
El señor ELUCHANS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado señor Issa Kort.
El señor KORT.- Señor Presidente , qué duda cabe de que estamos viviendo una situación compleja, pero no solo en el ámbito portuario, sino que también en varias industrias que favorecen el desarrollo del país, que contribuyen al producto interno bruto y a las cuentas corrientes de Chile, con el objeto de que las exportaciones sean superiores a las importaciones.
Las industrias que impactan directamente en el crecimiento del país, desarrollan divisas, pero, principalmente, generan trabajo, no solo en el ámbito de los puertos, sino que en otras regiones que aumentan las exportaciones de Chile.
Entendemos las necesidades que tienen los trabajadores, defendemos sus derechos, queremos avances, pero también queremos que se dialogue. Queremos ver proactividad para solucionar este problema.
Sin lugar a dudas, un paro portuario en pleno mes de enero afecta a la zona central del país. La Sexta Región, que represento en el Parlamento, exporta fruta, cobre y carne durante este período. El punto es que las inversiones se ven afectadas, pero también corren riesgo las fuentes laborales.
Chile tiene gran capacidad productiva, ha generado un prestigio internacional respecto de la calidad de sus productos. La diferencia de hemisferio nos favorece, pero la distancia nos afecta. Es por eso, señor Presidente , que los puertos y su funcionamiento son fundamentales en pleno período de exportación.
San Antonio es el puerto principal para sacar los productos de la Región de O´Higgins. Hago un llamado al Gobierno, a los trabajadores y al empresariado para que se conviertan en un puente de cercanía y actuemos en conjunto y con solidaridad con el resto del país.
Chile lo construimos entre todos, con unidad y con responsabilidad. A Chile también lo defendemos entre todos. Por eso necesitamos proactividad para buscar soluciones y no hacer gallitos que perjudican a la mayoría y no benefician a nadie.
Es por eso, señor Presidente, que hacemos un llamado para lograr una solución pronta y efectiva, con respeto a esos trabajadores que contribuyen a las exportaciones de Chile.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra el diputado señor Rosauro Martínez.
El señor MARTÍNEZ .- Señor Presidente , he seguido con atención el derrotero del conflicto portuario, porque si bien se trata de un problema que se ha generado entre privados, sus consecuencias lo han transformado en una verdadera emergencia nacional, debido a las implicancias que tiene en los diferentes ámbitos del quehacer económico y social del país.
Por lo general, se tiende a creer que ese tipo de conflictos involucra, en forma exclusiva, a los grandes empresarios del sector, pero se desconoce que en la cadena de producción tiene una participación muy importante el pequeño y el mediano productor frutícola. Por ejemplo, la casi totalidad de las cosechas de arándanos en Chile pertenece a productores que no poseen más de diez hectáreas.
Cito ese ejemplo porque en la zona en la que se encuentra el distrito que represento los productores de arándanos frescos son los más perjudicados debido al paro portuario, problema a los que se debe agregar el efecto climático en la caída del rendimiento y las dificultades que ha habido con los Estados Unidos de América. A ello se debe añadir que aún queda por cosechar el 30 por ciento de la producción de arándanos, cuya mayor parte se embarca fresca.
Lo objetivo es que el conflicto portuario no solo afecta la estrategia exportadora del país y a los agricultores, sino que también tiene efectos sociales muy concretos, pues en esa industria hay comprometida mucha mano de obra directa e indirecta, la que se estima del orden de las 600 mil personas.
Hasta hace un par de horas el Estado había permanecido demasiado pasivo ante una situación tan delicada como el conflicto portuario, pues aun cuando los puertos están concesionados, estos son, de acuerdo con la ley, de uso público y deben prestar servicio en forma continua y permanente.
Por lo tanto, considero que es el momento de analizar nuestra política portuaria y avanzar hacia una administración compartida de los puertos, en la que se integren agricultores y trabajadores, de manera que todos se sientan, en forma legítima, parte del negocio. En ese sentido, creo que el ejemplo alemán es una experiencia digna de ser analizada.
Si bien el conflicto portuario es una situación desagradable, también es una oportunidad para incorporar medidas que permitan alinear toda la institucionalidad detrás de la estrategia productiva y exportadora nacional, con el objeto de no quedarnos empantanados y entrampados un tiempo muy largo con el conflicto portuario suscitado por el derecho de media hora de colación, situación que debería haberse solucionado en diciembre pasado, cuando fue planteada en el Ministerio del Trabajo y Previsión Social.
En consecuencia, respecto del conflicto portuario, urge la dictación de una ley que dé respuesta a situaciones como las que aquí se han generado, puesto que ha afectado en forma muy grave a todos los trabajadores portuarios.
He dicho.
El señor DELMASTRO (Vicepresidente).- Tiene la palabra el diputado señor Celso Morales.
El señor MORALES.- Señor Presidente , quiero intervenir sobre la base de los comentarios que he recibido y a partir de las inquietudes que me han hecho llegar miles de temporeros de la zona del distrito N° 36, el cual represento, así como de distintas partes de la Región del Maule; además de lo que me han señalado cientos de choferes de camiones, los que han visto mermada su actividad laboral; a partir de lo que me han comentado pequeños agricultores, los que no solamente ahora tienen que preocuparse de la sequía que afecta al sector y por las heladas que los afectaron hace algún tiempo, sino que también deben hacerlo a raíz del paro portuario, porque muchos agricultores todo el año están dedicados, en forma exclusiva, a reunir la suficiente cantidad de fruta de exportación para cumplir con las obligaciones que han contraído con el mercado internacional.
En ese sentido, uno de los desafíos más difíciles que ha tenido esa actividad en la Región del Maule es conseguir la confianza de los mercados internacionales para cumplir con todas las metas propuestas. Sin embargo, cuando la confianza de un mercado internacional se pierde es muy difícil recuperarla.
Entonces, a partir de los problemas provocados por el paro del sector portuario, cabe preguntarse de qué manera podrán competir nuestros exportadores con los del resto de los países, como el caso de Perú y Sudáfrica , cuyo estándar y nivel de producción es muy alto.
Insisto en que es muy difícil retomar la confianza de los mercados que tanto ha costado abrir para nuestras exportaciones, de manera que encuentro inaceptable la actitud de las autoridades de Gobierno de tomar palco en la solución de un conflicto portuario que lleva más de dieciocho días. Es lamentable que ninguno de los ministros sectoriales que tienen que ver con la materia se encuentre presente en la Sala, porque cuando hay un problema que afecta al mundo agrícola, todos miran para otro lado y no buscan las soluciones que se requieren.
Debemos sacar las lecciones de lo que está sucediendo, de manera que esperamos que las autoridades lleguen a la solución definitiva del conflicto portuario, con el objeto de que no se vuelva a repetir, porque afecta a la gran cadena de nuestros productos de exportación.
Por lo tanto, es de suma importancia que se busquen las soluciones a ese problema, de modo que esperamos que el anuncio que ha hecho hoy el ministro del Trabajo y Previsión Social , después de dieciocho días de paralización, permita alcanzar ese objetivo.
En los últimos días hemos visto la situación que ha provocado el conflicto portuario tanto en la Región del Maule como en otras regiones del país, sobre todo si se considera que estamos en época de producción y cosecha de manzanas, lo que ha generado poca claridad respecto de qué efecto tendrá en la mano de obra del sector. De hecho, hay familias que viven de lo que puedan conseguir en las labores de temporada que se llevan a cabo en estas fechas, en la que guardan los recursos económicos para enfrentar el resto del año. Sin embargo, esa situación hoy está en riesgo.
En consecuencia, quiero insistir en que espero que se saquen las lecciones respectivas a partir de lo que ha ocurrido con el conflicto portuario, porque el mundo agrícola, una vez más, está siendo afectado sin tener una principal responsabilidad en aquello.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra el diputado señor Hugo Gutiérrez.
El señor GUTIÉRREZ (don Hugo).- Señor Presidente , tan pronto como tomé conocimiento de la paralización en el puerto de Iquique llamé a los dirigentes de ese movimiento para que me explicaran cuál era la razón del paro. Con posterioridad, me reuní con ellos y me señalaron que se debía a que en 2005 la Dirección del Trabajo y Previsión Social estableció que los trabajadores de ese sector tenían derecho a colación, situación que ellos habían representado en reiteradas ocasiones, en las que pidieron que esa cartera llevara a cabo las fiscalizaciones correspondientes. De hecho, de 2005 a la fecha se han efectuado aproximadamente nueve mil fiscalizaciones, muchas de las cuales han terminado con el pago de las multas correspondientes. Sin embargo, siempre se ha emplazado a los empresarios a pagar el derecho de colación.
La demanda de los trabajadores portuarios tiene que ver con algo tan básico como es el reconocimiento del derecho a colación, el que todos entendemos como fundamental, pero que muchos de ellos no lo habían percibido desde 2005, de manera que están pidiendo que se les cancele con carácter retroactivo. Uno no puede menos que solidarizar con esa demanda, porque es de carácter básico.
Otro aspecto fundamental para los trabajadores portuarios es el establecimiento de una ley de trabajo de alto riesgo. Ellos entienden que el trabajo que realizan pone en riesgo su vida y su integridad física. Por ello necesitan un resguardo mayor, esto es, una ley de trabajo de alto riesgo.
Las demandas de los trabajadores portuarios son fundamentalmente dos: que les paguen su colación y que se dicte una ley que establezca que el trabajo que realizan en el puerto es de alto riesgo. Son exigencias mínimas, fundamentales, a las que todo trabajador tiene derecho. En consecuencia, uno no puede sino solidarizar con ellos.
La respuesta del Gobierno es que esta es una problemática entre particulares. Sin embargo, uno empieza a preocuparse cuando ve a la fuerza pública intervenir en los puertos para que la paralización no continúe. Es decir, tenemos un gobierno que dice: “Estamos frente a una problemática entre particulares, en la que no me meto, me omito”, pero que envía a la fuerza pública a los puertos para evitar que la paralización continúe. No estamos ante un Estado imparcial. Es solo un discurso lo que las autoridades de Gobierno dicen, cuando declaran: “Este es un problema de particulares; a nosotros no tienen por qué emplazarnos; no nos sentimos obligados a resolver este conflicto.” Pero sí se sienten obligadas a enviar a la fuerza pública para terminar con la paralización. Por eso hoy tenemos lo que tenemos. Se nos informaba que hay más de veinte trabajadores portuarios detenidos por continuar adelante con la paralización en el puerto de San Antonio.
Por tanto, estamos ante una mentira. Se nos engaña cuando se nos dice que estamos ante un problema de particulares. Si este es un problema de particulares, ¿qué hacemos aquí, celebrando una sesión en la Cámara de Diputados, que es un ente del Estado, dialogando, conversando, reflexionando sobre un conflicto que es supuestamente entre particulares? Nosotros desatamos precisamente este tema.
Hoy estamos frente a un conflicto social, porque lo que está en juego no es solo la mínima petición de los trabajadores. En este caso también está conflictuada la política económica. Si a nadie le interesa la política económica que se ha implementado, si no es un problema que a todos nos debería interesar, que a todos nos debería preocupar y en el que todos deberíamos poner de nuestra parte para resolver, quiere decir que estamos todos pintados. Efectivamente, es un conflicto entre particulares, pero los particulares no resuelven el problema. Por su parte, el Estado subsidiario se muestra insuficiente y no capaz de resolver este conflicto, en circunstancias de que tiene todas las capacidades para ello.
Estamos ante la urgencia de resolver un problema social de magnitudes, que si no se soluciona ahora va a escalar más y va a conflictuar más a la sociedad chilena. Lo importante ahora es que la mesa convocada por el Gobierno se aboque realmente, honestamente, de buena fe, a resolver el conflicto. Lo que piden los trabajadores es mínimo: que les reconozcan su derecho a colación y que todo lo que han estado exigiendo durante años se les pague de manera retroactiva, porque lo han pedido. Las 9.000 fiscalizaciones que se han hecho no son gratuitas; las han pedido a lo largo de todos estos años, desde 2005 hasta ahora.
Debemos asumir que estamos en presencia de un conflicto social, en el que todos debemos intervenir y decir algo, como lo estamos haciendo hoy. Existe un ente del Estado, como es la Cámara de Diputados, que está diciendo que debemos resolver el conflicto en bien de los trabajadores, en bien de una política económica que no comparto, pero que sin duda tiene a muchos actores preponderantes de la economía pendientes de ella.
Debemos darnos cuenta de que este no es un problema entre particulares, y de que un Estado ausente o subsidiario no es lo que hoy se requiere. Se necesita un Estado protagonista, que ayude y permita que todos los actores involucrados resuelvan en paz este problema.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra el diputado señor Rodrigo González.
El señor GONZÁLEZ .- Señor Presidente , las intervenciones de los colegas que me han antecedido en el uso de la palabra ahorran mayores explicaciones sobre la situación que generó el conflicto. El diagnóstico está claro y existe una opinión bastante extendida en todas las diputadas y todos los diputados que han intervenido, en el sentido de que no se trata de un conflicto entre privados y de que la actitud del Gobierno ha sido absolutamente insuficiente. Un diputado de la Alianza señalaba que el Gobierno no puede tomar palco. El Gobierno no ha cumplido con la misión que le corresponde en una situación como esta. El Gobierno tiene responsabilidad, en primer lugar, porque ella fue adquirida en las negociaciones anteriores, respecto de las cuales él mismo fue garante. En segundo lugar, porque los puertos pertenecen al Estado y están concesionados, y porque prestan un servicio de primera necesidad para la economía del país. Además, los trabajadores avisaron oportunamente y llamaron al Gobierno, hace casi treinta días, a formar una mesa de trabajo para encontrar una solución. Sin embargo, el Gobierno se lavó las manos y dijo: “Este es un conflicto puramente entre privados y no tengo que intervenir.”.
Hoy el Gobierno ha recapacitado. En la Cámara existe consenso en que es necesario que el Estado intervenga. Estamos tratando de instar al Gobierno para que tome una actitud clara, decidida, activa, frente al conflicto, y que, por tanto, termine con la indolencia e indiferencia que ha tenido respecto de él. La idea es que asuma las responsabilidades que correspondan en relación con el origen histórico del conflicto, pero, sobre todo, el rol que le cabe en relación con un problema social como el que se ha producido, tal como señaló el diputado Hugo Gutiérrez .
No es posible seguir aceptando que el Gobierno no haga nada. Parece que el Gobierno quisiera que no pase nada y que el conflicto se prolongara y terminara por el agotamiento de los trabajadores o exclusivamente recurriendo a los medios de represión. No es posible que frente a un conflicto como este el Gobierno actúe incluso como parte, solo tomando partido mediante la represión a los trabajadores, pero no exigiéndoles nada a las autoridades gubernamentales que corresponda. En este caso hay dos sectores sociales que se encuentran en una situación de conflicto y de enfrentamiento agudo, lo cual afecta la actividad exportadora, la actividad minera, la actividad frutícola, la situación de los trabajadores temporeros, y el empleo en toda la Región de Valparaíso, a la que pertenece el distrito que represento en el Congreso Nacional.
Por lo tanto, se requiere una actitud proactiva en orden a establecer una misión y visión de largo plazo, como la que planteaba el diputado Andrade , que implique legislar sobre la materia para regular la negociación entre ambas partes. Pero sobre todo se requiere una actitud proactiva ahora, inmediata, del Gobierno, en términos de que en la mesa de trabajo advierta y ponga mano firme a los empresarios, y señale a los trabajadores que tienen derechos que adquirieron y que la solución a sus demandas es de relativa simplicidad y no tiene para los empresarios los costos que sí tiene para el país. El Gobierno debe actuar en función de los intereses generales del país y no de los intereses particulares de un grupo de empresarios.
Creo que junto con emitir un proyecto de acuerdo sobre esta materia, la Cámara de Diputados debiera ofrecer sus buenos oficios mediadores y proactivos para solucionar este conflicto e instar al Gobierno y a los trabajadores a que encuentran una solución inmediata a este problema que está afectando a todo el país.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra el diputado Marcelo Schilling.
El señor SCHILLING .- Señor Presidente , aunque le parezca que no tiene nada que ver con el tema en discusión, en Davos, Suiza, se reunirá la élite empresarial de todo el mundo para conocer un documento de la Organización Oxfam, que ha llegado a establecer que el 50 por ciento de toda la riqueza mundial está en manos del uno por ciento de la población mundial, y que la mitad más pobre de todo el planeta posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo. Cuando analizamos el conflicto que está afectando a nuestros puertos, estamos hablando un poco de esto.
Quiero pedirles a los amigos de las bancadas de enfrente -conservadores, liberales, integristas, etcétera- que echen una mirada a estas cosas cuando analizan las razones de su fracaso electoral, porque al parecer viven en otro planeta; no saben el terreno que están pisando, la forma en que ocurren las cosas, cuáles son las motivaciones de los ciudadanos y de los trabajadores.
Este conflicto, respecto del cual todo el mundo nos llama alarmistamente a colaborar a solucionar, ha pasado de ser un problema entre privados a uno de todo el país, de manera que, como dijo el diputado que intervino en primer lugar, es responsabilidad de todos los chilenos, es decir, de nadie. El actual Gobierno fue elegido para que gobernara, pero no lo ha hecho y no es la primera vez que ocurre. Debo recordar que ha habido otros movimientos sociales y el Gobierno tuvo la misma actitud de lejanía, prescindencia, de no escuchar ni abordar el problema que se estaba planteando, de correrse por la tangente e insistir en ideas preconcebidas que no venían al caso, etcétera. Ahora está ocurriendo lo mismo.
Creo que todos quienes han gobernado durante estos cuatro años son dignos discípulos de aquel insigne Presidente Barros Luco que no solo inventó el famoso “sánguche”, sino que también acuñó una famosa frase, que parece ser la consigna del actual Gobierno para enfrentar las movilizaciones sociales. Barros Luco decía que hay dos tipos de conflictos: aquellos que se solucionan solos -para qué meterse en ellos si se van a resolver de todas maneras- y los que no tienen solución, para los cuales es válida la misma consigna acuñada para los primeros.
Invitaría al Gobierno a tomar las cosas más en serio y a escuchar a la bancada que dice que lo ha respaldado inclaudicablemente durante estos cuatro años, porque sus intereses económicos y su visión económica de la sociedad coinciden con la del Presidente de la República . Por eso, deben hacer el mayor esfuerzo, que es lo que corresponde.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra el diputado Romilio Gutiérrez.
El señor GUTIÉRREZ (don Romilio).- Señor Presidente , han pasado tres semanas desde que se inició este conflicto que, según el Gobierno, es entre privados.
La noticia de hoy -pudo haber sido antes; hay plena coincidencia en ello- es que mañana se formará una mesa de trabajo en la cual participarán los tres actores involucrados en este conflicto que debieron sentarse a conversar antes: los trabajadores, los empresarios y el Gobierno.
Hace algún tiempo se produjo otra paralización de los obreros portuarios, oportunidad en que se pusieron sobre la mesa los problemas que los afectaban. Todos pensamos que ese conflicto no volvería a repetirse. Sin embargo, lamentablemente, hoy vemos con preocupación que algunos problemas que afectan a los obreros portuarios siguen pendientes.
Aquí se han esgrimido argumentos que justifican sus reclamos. Llama la atención que las autoridades no hayan hecho respetar los derechos de los trabajadores que desempeñan labores en los puertos. Evidentemente, el Gobierno debe ejercer presión para que este conflicto se solucione, ojalá, mañana. ¿Por qué? Porque además de afectar el funcionamiento de los puertos y a los trabajadores, también perjudica algunas actividades productivas del país. Por ejemplo, en algunas comunas de mi distrito, tales como Linares, San Javier , Villa Alegre, Yerbas Buenas y Colbún, la actividad agrícola, en particular la del sector frutícola, es muy importante durante los meses de verano, porque genera gran cantidad de puestos de trabajo. Pues bien, el conflicto que estamos viviendo pone en riesgo la generación de oportunidades de trabajo que muchas mujeres, hombres y jóvenes esperan durante largos meses porque no tienen otras posibilidades de conseguir trabajo. Ellos desarrollan actividades como temporeros durante tres, cuatro o cinco meses y el dinero que ganan en ese período les sirve para mantener a sus familias durante todo el año. El paro portuario está afectando estas actividades económicas que se desarrollan en cada una de nuestras comunas y, por lo tanto, el Gobierno no debe mostrarse indiferente ante un problema que, aunque es entre privados, tiene efectos sociales, pues afecta a muchas familias.
Por otro lado, también tenemos a los productores agrícolas que en los últimos años han vivido graves problemas. De más está comentar que durante el año pasado las heladas afectaron grandes plantaciones frutícolas de nuestra zona, lo que retrasó el inicio de la recolección de fruta, actividad que genera mucho trabajo. En otros casos, se perdieron las oportunidades laborales que año tras año genera cada uno de nuestros huertos. Ahora, el paro portuario vuelve a producir este fenómeno, afectando directamente a nuestros productores agrícolas, así como también a las trabajadores y trabajadores temporeros.
Por otra parte, está el gremio del transporte, cuyos dirigentes han manifestado una profunda preocupación porque no se ven soluciones a este paro que se ha prolongado en el tiempo, no se ve la luz al final del túnel, no se ve que se llegue a acuerdos sobre un tema que, al leerlo en la prensa, parece tan simple y trivial.
Considero que la realización de esta sesión especial es un elemento que aporta a generar mayor preocupación, a dar una señal al Gobierno, en cuanto a que este problema no es trivial, sino muy importante para muchas comunas de nuestro país y para no poner en riesgo una serie de actividades económicas.
Espero que el día de mañana, cuando la mesa de trabajo inicie su labor, se encuentren soluciones; ojalá que no interrumpa su trabajo hasta que se llegue a un acuerdo y podamos decir al país con tranquilidad que el conflicto se resolvió y que se crearán los mecanismos adecuados para evitar que en los próximos meses o en los próximos años se vuelva a producir un conflicto similar.
Para terminar, hay una cuestión de imagen país. Chile no es el único productor ni el único exportador, puesto que debe competir con otros países del mundo. Este conflicto portuario ha hecho que los compradores internacionales de nuestros productos hayan perdido la confianza en él. Por eso, es urgente recuperar esa confianza y dar seguridad a esos países que esta situación no volverá a producirse, tarea que deben cumplir los trabajadores, los empresarios y el Gobierno.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra el diputado Javier Macaya.
El señor MACAYA.- Señor Presidente, tal vez se ha abundado mucho en cuanto a si este es o no un conflicto entre privados, toda vez que el Estado debe cumplir un rol en estos casos.
Sin duda, creo que este es un conflicto entre privados, sin perjuicio de lo cual estoy convencido de que el Estado también debe jugar un rol en esta materia. Aquí se ha dicho que recurrir a este argumento es eludir el tema de fondo. Al final del día es un eufemismo porque el Estado debe intervenir necesariamente. Hay que poner el foco en el origen del conflicto: el pago retroactivo del bono de colación. Más allá de la libertad sindical en algunos puertos del norte, aspecto en el cual se ha centrado parte de la discusión, el origen del conflicto está en el pago retroactivo de ocho años del bono de colación.
Difiero respecto del rol que debe cumplir el Estado, porque soy un convencido de que somos capaces de solucionar este conflicto dentro de la institucionalidad. Existe Estado de derecho y, por tanto, existe resguardo de los derechos de los trabajadores, de los empresarios, de los productores agrícolas, de todos, para solucionar estos conflictos. El rol del Estado es ser garante del cumplimiento del Estado de derecho.
No tengo dudas de que la huelga en San Antonio es ilegal -prestigiosos abogados laboralistas lo señalan-, pero lo que más me preocupa es que se haya instalado la presión como mecanismo de solución de los conflictos. El Gobierno ha mostrado poca capacidad para darse cuenta de la profundidad de ciertos conflictos sociales o laborales, en los que se parte con la estrategia de negociar bajo medidas de presión. En este caso, después de 18 días de huelga, recién mañana las partes se sentarán a conversar, pero a estas alturas ya son millonarias las pérdidas en la industria agrícola, que es la que más me preocupa.
Quiero homologar esta situación con la vivida en Aysén y en Magallanes, donde el Gobierno señaló que no iba a negociar bajo medidas de presión, pero al final terminó imponiéndose la fuerza de las circunstancias. A raíz del paro portuario se han visto afectados muchos trabajadores, entre ellos, temporeros y pequeños y medianos agricultores.
Bajo la premisa de que se tiene que cumplir la institucionalidad, me preocupan muchísimo las declaraciones del principal dirigente de los trabajadores portuarios, quien ha señalado que ellos no iban a enmarcarse dentro de la institucionalidad para reclamar el cumplimiento del dictamen de la Dirección del Trabajo, esto es, no iban a solucionar el conflicto a través de medidas administrativas de la propia Dirección del Trabajo o a través de los tribunales de justicia, porque, a base de un argumento muy poco profundo, el dirigente ha señalado que no tienen recursos para contratar un abogado.
El Gobierno tiene un rol que cumplir: mantener el Estado de derecho. Eso es básico. Si se toma el trabajo de otros por la fuerza, ya no estamos en democracia, retrocedemos a los tiempos de los señores feudales, donde quienes tenían más fuerza eran capaces de imponer su visión. El Estado debe garantizar el funcionamiento de la institucionalidad, es decir, que los problemas que deben ser resueltos por los tribunales de justicia, sean solucionados por ellos; que se garantice que quienes quieran trabajar, lo puedan hacer en condiciones normales.
Desde el Parlamento podemos proponer soluciones legislativas a lo que ocurre hoy en la industria portuaria, que tiene una naturaleza especial. Se trata de puertos que, en algunos casos, han sido recientemente concesionados.
Quizá por eso, el rol del Estado se confunde un poco.
La petición de los trabajadores, en su naturaleza, me hace sentido; pero hay un momento, un lugar y una institucionalidad por medio de la cual ellos pueden canalizarla. Las presiones no se pueden hacer a costa del trabajo, del sacrificio, del esfuerzo de los agricultores, fundamentalmente de los de la Región del Libertador Bernardo O’Higgins.
El no cumplimiento de la institucionalidad ha afectado el trabajo de los agricultores en un año en el que, además, ha habido sequía y heladas. A ello hay que agregar que, y desde hace cuatro años, la agricultura se ha visto afectada de manera significativa por el tipo de cambio.
Si el país deja de cumplir con la institucionalidad, corre el riesgo, como lo decía muy bien el diputado Ignacio Urrutia , de perder en un día y con pocas señales todo lo que ha avanzado en los últimos treinta años. Chile es reconocido en el mundo como un país serio, con prestigio. Por eso, señales de este tipo claramente van en la dirección inversa y pueden convertir la imagen de nuestro país en otra cosa.
Tengo la convicción de que hoy debemos ser capaces de dar una solución a este conflicto entre privados, pero donde el Estado tiene un rol trascendente que cumplir. Mañana las partes se sentarán a negociar. Espero que se logre una solución, porque mucha gente la está esperando.
He dicho.
El señor DELMASTRO (Vicepresidente).- Tiene la palabra el diputado señor Tucapel Jiménez.
El señor JIMÉNEZ.- Señor Presidente , coincido con mi colega, el diputado Urrutia , en el sentido de que es lamentable que en una sesión tan importante como esta no haya presente ningún ministro .
Eso refleja y explica claramente por qué este paro lleva 18 días. Es la muestra más clara de la indolencia del Gobierno y de los ministros que no se han hecho presentes hoy en la Sala.
También concuerdo con la diputada María José Hoffmann en el sentido de que estas sesiones sí son importantes. La mesa de diálogo está citada para mañana. Tal vez sea una mera coincidencia, pero cuando se anunció la realización de esta sesión especial, se anunció la instalación de la mesa de diálogo.
Por otra parte, se habla de la indolencia del Gobierno y no es la primera vez que ocurre. Muchos diputados recordaron otros movimientos sociales, no solo de trabajadores, sino de la comunidad, como los de Aysén y Magallanes, en los que el Gobierno ha mirado en forma relajada la forma como va in crescendo el movimiento o el paro de actividades, como ocurre en este caso.
Quiero hacer notar la indolencia y la falta de criterio del Gobierno, pues cuando tiene pensado llamar a una mesa de diálogo, manda a actuar a las fuerzas especiales de Carabineros. Por eso, hoy, tenemos dirigentes detenidos. Entonces, uno se puede imaginar el ánimo que habrá mañana en esa mesa de diálogo. De paso, aclaro que me opongo a la actuación de las fuerzas especiales de Carabineros cuando trabajadores están en huelga. Pues bien, en este caso el Gobierno tuvo 18 días para enviarlas, pero recién lo hace hoy, en circunstancias de que mañana está citada la mesa de diálogo. Eso muestra una increíble falta de criterio y de sensibilidad.
A pesar de todo, tengo la esperanza de que la mesa de diálogo tenga buenos resultados, porque el paro de actividades afecta a otros sectores productivos. Sin embargo, dado el ambiente que se ha creado, con trabajadores y dirigentes detenidos, la verdad es que no va a ser muy bueno el inicio de esa mesa de diálogo, sin perjuicio de que, reitero, uno le desea el mayor de los éxitos.
Por otra parte, he escuchado y leído ataques a los dirigentes portuarios por su manera de actuar; se dice que son irresponsables, que no han pensado en los otros trabajadores, que el paro es ilegal, tema de fondo que debemos discutir. Sin embargo, la única herramienta que tienen los trabajadores para hacer valer sus demandas es la huelga, el paro de actividades.
¿Qué responsabilidad les cabe a los empresarios en este conflicto? Hace pocos meses, los trabajadores ya estuvieron en paro, pues reclamaban el pago de un bono de 3.500 pesos por la media hora de colación. Ese paro afectó a la economía del país, y si se dijo que la culpa fue de los trabajadores y no de los empresarios.
Hoy se repite la misma situación. Algunos se preguntan por qué los trabajadores paralizan sus actividades; por qué no piensan en otros trabajadores, como los de la agricultura. Al respecto, uno podría hacerse la misma pregunta en relación con los respectivos empresarios: ¿por qué no solucionan el problema? ¿Por qué no piensan en los empresarios del sector agrícola? No hay ninguna duda de que en este caso, todo el peso del conflicto se lo llevan los dirigentes y los trabajadores.
Hay que hacer reformas laborales, porque detrás de todo esto subyacen pésimas condiciones laborales. El diputado Andrade llamó a legislar respecto de ese sector. Por supuesto que es necesario hacerlo; pero no solo en relación con él, sino que hay que realizar reformas laborales en general para que los trabajadores realmente puedan desempeñarse en forma digna.
Si uno se preguntara por los sueldos y por las condiciones laborales de estos trabajadores, concluye que ha pasado mucho tiempo y no han ido a paro. En verdad, los trabajadores han sido muy tolerantes. Tienen un sistema en que son contratados por días, en pésimas condiciones, pese a lo cual han seguido desempeñándose y aportando en un sector que es vital para la economía del país. Estamos de acuerdo en eso.
Me imagino que con un mínimo de criterio, hoy se dejará en libertad a los dirigentes sindicales para que mañana se puedan sentar a negociar en la mesa de diálogo. No creo que los ministros vayan a negociar a la cárcel. Por eso, espero que esos dirigentes salgan en libertad hoy y que mañana, con el mejor de los ánimos y disposición, puedan buscar una solución.
Mucho se ha hablado acá de que este es un problema entre privados. Pero siempre hemos dicho que el Gobierno debe gobernar. Para eso lo elegimos: para gobernar.
Colegas dijeron que este asunto también está afectando a otros sectores de la economía. ¿Cómo lo hará el Gobierno? ¿Se quedará mirando para el cielo? Debe jugar un rol importante en este conflicto que lleva 18 días de duración. Se han perdido más de 200 millones de dólares -lo leí en la prensa- y el conflicto sigue creciendo, por lo cual las pérdidas pueden aumentar aún más.
El hecho de que no hayan venido los ministros citados a esta sesión y que, después de 18 días de huelga, recién se haya llamado a la conformación de una mesa de diálogo, nos permite decir que estamos ante una tremenda irresponsabilidad.
Insisto, ojalá que de la mesa de negociación salga humo blanco y que los trabajadores obtengan lo que piden. Espero que en el futuro legislemos sobre una gran reforma laboral, necesaria para el país, porque un famoso personaje llamado José Piñera nos dejó amarrados con un Código del Trabajo y un sistema de pensiones que han fracasado.
Mando todas las buenas vibras para que mañana salga humo blanco de esa mesa de diálogo, de manera que los trabajadores satisfagan las demandas por las que tan legítimamente han peleado durante este mes.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Tiene la palabra, hasta por cinco minutos y medio, el diputado señor Cristián Letelier.
El señor LETELIER.- Señor Presidente , lo más fácil en esta situación, más bien dramática, que enfrenta el sector portuario y que tiene efectos trágicos en la agricultura, en particular en las temporeras y temporeros, en mi caso, de la zona de Melipilla y Talagante, es echarle la culpa al Ejecutivo .
He escuchado aquí a tirios y troyanos expresar que el Gobierno tiene la culpa. En verdad, aquí hay una responsabilidad no solo del Gobierno, sino, primero, de los empleadores, como decía bien el diputado Jiménez .
Precisamente, uno de los motivos por las cuales perdimos la elección es porque si no queríamos perderlo todo, deberíamos haber dado algo. En este caso, un grupo de trabajadores pide el pago de la deuda por colación y una ley que regule el alto riesgo de su faena. Pero resulta que realizan un paro absolutamente ilegal. Por eso, aquí habría que reestudiar el derecho a huelga.
En Chile, hay exactamente 3.228 trabajadoras y trabajadores en huelga. ¿Alguien sabía que estaban en huelga? ¿Meten algún ruido? No, porque lo hicieron como efecto de una negociación colectiva, o sea, de un procedimiento que figura en el Código del Trabajo, perfectamente normado, y cuando las partes no llegan a arreglo, pueden declarar la huelga. Sin embargo, los trabajadores portuarios, como los empleados fiscales y municipales, no tienen derecho a huelga, conforme a la Constitución y a lo que señala el Código del Trabajo en su artículo 384.
Creo que es hora de repensar la ley laboral en relación con los trabajadores portuarios, los servicios eléctricos y, en general, de los servicios de primera necesidad, porque la realidad nos muestra otra cosa. Deben tener derecho a huelga, a fin de que, previamente, exista una negociación colectiva entre el empleador y los sindicatos de su empresa.
Esa es la paz social que el país exige. Si hoy, de una situación de trabajo, se pasa directamente a la huelga, al paro y a la violencia, es porque no tienen ese derecho.
Alguna vez escuché decir al diputado Jiménez que organizaciones internacionales del trabajo requerían que Chile modernizara su ley laboral. Esa es la realidad. ¿Cuánto tiempo estuvieron en huelga los empleados fiscales y municipales, al margen de la Constitución y de la ley?
Cuando se increpa por el hecho de que no vinieron los ministros, respondo que siempre los he visto presentes en las sesiones especiales de Sala. Sin embargo, hoy estamos frente a una situaciones delicadas, una en materia internacional, la corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, y nacional, el conflicto de los portuarios, que tiene paralizado el 63 por ciento de la exportación de la fruta.
Este problema, ¿es responsabilidad del Gobierno? En parte. ¿Tienen responsabilidad los empleadores? Mucha. ¿Tienen responsabilidad los trabajadores? También, porque tienen una responsabilidad con el país y con otros trabajadores, como las temporeras y los temporeros agrícolas.
Por lo tanto, al existir una responsabilidad tripartita, como Congreso Nacional deberíamos perfeccionar la ley laboral en materia de derecho a huelga, de manera que en forma previa previo a una de ellas, exista negociación colectiva. Así, serán los tribunales de justicia y las partes, en forma directa, los que resolverán los conflictos entre particulares. No tiene por qué ser el gobierno de turno, que siempre es imputado de ser el responsable total, en circunstancias de que no es así.
Por eso, solicito que se reformule la ley laboral en materia de derecho a huelga, atendida esta trágica realidad en la que Chile ha perdido millones y millones de dólares.
He dicho.
El señor DELMASTRO (Vicepresidente).- Tiene la palabra el diputado señor Ramón Barros.
El señor BARROS.- Señor Presidente , en honor al tiempo, voy a declinar a mi opción de hablar. Solo hago un llamado a que esto se arregle, porque en las zonas agrícolas no podemos estar secuestrados por un problema de este tipo.
Gracias.
He dicho.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Se suspende la sesión por cinco minutos para llamar a los señores diputados a votar el proyecto de acuerdo que se presentó.
-Transcurrido el tiempo de suspensión:
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Continúa la sesión.
El señor Prosecretario va a dar lectura al proyecto de acuerdo N° 994.
El señor ROJAS ( Prosecretario ).- Proyecto de acuerdo N° 994, del diputado señor Urrutia, la diputada señora Hoffmann, doña María José; los diputados señores Gutiérrez, don Romilio; Silva, Morales, Martínez, la diputada señora Sepúlveda, doña Alejandra, y los diputados señores Vilches, Sandoval y Baltolú, que en su parte resolutiva señala:
La Cámara de Diputados acuerda:
Apoyar la mesa de diálogo convocada por el Gobierno entre trabajadores y empleados portuarios, a fin de buscar, en el más breve plazo, una solución real, inmediata y, en lo posible, definitiva, con el propósito de poner fin de manera perentoria a este “paro portuario” que está causando grave perjuicio no solo a las partes directamente involucradas, sino también a la imagen internacional de Chile.
Los agricultores, los exportadores y los trabajadores portuarios deben armonizar sus inte-reses y los derechos de cada uno de ellos, ya que, de lo contrario, y en un futuro no muy lejano, se volverán a producir este tipo de incidentes, que a nadie benefician.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Gracias, señor Prosecretario.
En votación el proyecto de acuerdo N° 994.
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 55 votos. No hubo votos por la negativa ni abstenciones.
El señor DELMASTRO ( Vicepresidente ).- Aprobado.
-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:
Álvarez-SalamancaRamírez Pedro Pablo; Andrade Lara Osvaldo; Ascencio Mansilla Gabriel; Auth Stewart Pepe; Baltolu Rasera Nino; Barros Montero Ramón; Bertolino Rendic Mario; Browne Urrejola Pedro; Cardemil Herrera Alberto; Cerda García Eduardo; Cristi Marfil María Angélica; Chahín Valenzuela Fuad; De Urresti Longton Alfonso; Díaz Díaz Marcelo; Eluchans Urenda Edmundo; Espinosa Monardes Marcos; Farías Ponce Ramón; Kort Garriga Issa; Hasbún Selume Gustavo; Hernández Hernández Javier; Hoffmann Opazo María José; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Jiménez Fuentes Tucapel; Lemus Aracena Luis; Rosales Guzmán Joel; Macaya Danús Javier; Molina Oliva Andrea; Montes Cisternas Carlos; Morales Muñoz Celso; Muñoz D’Albora Adriana; Nogueira Fernández Claudia; Norambuena Farías Iván; Ojeda Uribe Sergio; Ortiz Novoa José Miguel; Pérez Arriagada José; Pérez Lahsen Leopoldo; Rincón González Ricardo; Rivas Sánchez Gaspar; Robles Pantoja Alberto; Rojas Molina Manuel; Rubilar Barahona Karla; Sabag Villalobos Jorge; Saffirio Espinoza René; Sandoval Plaza David; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Squella Ovalle Arturo; Torres Jeldes Víctor; Letelier Aguilar Cristian; Urrutia Bonilla Ignacio; Velásquez Seguel Pedro; Vidal Lázaro Ximena; Von Mühlenbrock Zamora Gastón; Ward Edwards Felipe; Zalaquett Said Mónica.
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