. . . . " \nEl se\u00F1or PRAT.- \nSe\u00F1or Presidente, expondr\u00E9 algunas opiniones para complementar el an\u00E1lisis de la iniciativa en debate.\n \nEl proyecto naci\u00F3 en 1996 al detectarse una falta de trasparencia en el manejo de la informaci\u00F3n respecto de las personas prontas a reunir los requisitos para pensionarse. \nEs preciso entender que los trabajadores realizan sus cotizaciones en una AFP donde se van radicando los antecedentes relativos a la edad que tienen y c\u00F3mo se est\u00E1n acercando a los requisitos para pensionarse. En raz\u00F3n de no tratarse de una informaci\u00F3n abierta, se estim\u00F3 que ella conformaba un antecedente cautivo en la entidad donde impon\u00EDa el trabajador pr\u00F3ximo a ser pensionable, lo que pod\u00EDa estar influyendo en el monto de las comisiones por pensiones de renta vitalicia que implicar\u00EDan un pago de informaci\u00F3n, afectando el funcionamiento del mercado correspondiente. \nA partir de ese diagn\u00F3stico se propuso un texto que buscaba generar un mecanismo de transmisi\u00F3n autom\u00E1tica de datos a todo el mercado asegurador. Para ello se dise\u00F1\u00F3 un sistema de traspaso autom\u00E1tico de informaci\u00F3n acerca de los eventuales pensionables, y una instancia de remate no vinculante. A trav\u00E9s de ese dispositivo se pondr\u00EDan tambi\u00E9n en conocimiento de los pr\u00F3ximos pensionables las opciones ofrecidas por el mercado asegurador para el caso de que desearan pensionarse bajo la modalidad de renta vitalicia. \n\u00C9se fue el proyecto dise\u00F1ado y aprobado por las Comisiones unidas de Trabajo y de Hacienda en su oportunidad. Sin embargo, posteriormente se adicionaron a la iniciativa otras disposiciones. Se aumentaron los requisitos para pensionarse en forma anticipada por considerar que el Estado estaba asumiendo compromisos onerosos con las personas que, por el hecho de aceptar dicha modalidad, llegaran a necesitar en cierta etapa de su vida una pensi\u00F3n m\u00EDnima, cuyo cargo deber\u00EDa ser costeado con recursos p\u00FAblicos.\n \nEn consecuencia, la iniciativa que originalmente ten\u00EDa por objeto mejorar el nivel de informaci\u00F3n -haci\u00E9ndola m\u00E1s transparente- del mercado de las rentas vitalicias, se complic\u00F3 con la adici\u00F3n de nuevos requisitos para pensionarse en forma anticipada, tanto respecto del porcentaje de la pensi\u00F3n m\u00EDnima cuanto del monto percibido en la vida activa. \nPor \u00FAltimo, despu\u00E9s de un tiempo hubo un diagn\u00F3stico distinto en el sentido de que las personas estar\u00EDan efectuando un retiro anticipado de su pensi\u00F3n por la v\u00EDa de un cobro oculto en la comisi\u00F3n, lo cual en definitiva afectar\u00EDa el monto de esta \u00FAltima. Y este tercer an\u00E1lisis llev\u00F3 a lo que hoy d\u00EDa tenemos a la vista: un sistema de remate pr\u00E1cticamente vinculante, porque tiene grados de libertad tan estrechos, tan m\u00EDnimos, que se parece mucho a un remate obligatorio. \nEs cierto -y positivo que el Senado conozca estos antecedentes- que las comisiones en promedio han subido de 2,93 por ciento en 1990 a 5,96 por ciento en 1999, en una escalada lineal y ascendente. Es evidente que se est\u00E1 produciendo una distorsi\u00F3n por la v\u00EDa de retiros a trav\u00E9s de las comisiones; o sea, en ellas se oculta un pago a los futuros pensionados.\n \nPor eso, cuando se critica en el sentido de que se tratar\u00EDa de un sistema marcado por el lucro, o casi envenenado por \u00E9l, creo que se hace una apreciaci\u00F3n distorsionada de la realidad. Es indiscutible que hay un apoyo en el lucro en cuanto a la forma de operar de las compa\u00F1\u00EDas que prestan servicios en el sector. Pero este problema en particular no se relaciona con eso, sino con el hecho de que en alg\u00FAn momento las personas tienen o tuvieron una preferencia por la liquidez. Y en este \u00E1mbito su conducta var\u00EDa seg\u00FAn el nivel cultural. Por ejemplo, Jap\u00F3n no ha logrado activar su econom\u00EDa porque la propensi\u00F3n a no gastar es tan grande que el sistema de mercado -basado en que la gente gaste- no funciona desde hace unos a\u00F1os hasta esta parte. Nuestra cultura tambi\u00E9n experimenta cambios, y un proyecto como el que nos ocupa deber\u00EDa considerarlos. Es muy probable que los cambios producidos en estos meses respecto de la baja en las comisiones se deban a que la preferencia por la liquidez de los pr\u00F3ximos pensionables ha deca\u00EDdo. Si se ponderan otros indicadores, como la reticencia tan grande a gastar, la ca\u00EDda en los cr\u00E9ditos de consumo, la disminuci\u00F3n en el uso de tarjetas de cr\u00E9dito, puede concluirse que en el estado de \u00E1nimo de la comunidad nacional hay una distinta valoraci\u00F3n del gasto presente que la existente hace uno o dos a\u00F1os.\n \nPor lo tanto, se debe tener en cuenta que tales conductas son cambiantes, y pueden ser de alguna manera influidas por incentivos adecuados o el entorno en que se desenvuelve la sociedad. En consecuencia, legislar como si esas conductas fueran fijas en el tiempo puede ser un profundo error. \nEl proyecto, cuya idea de legislar se discute hoy -por eso, mis planteamientos son de tipo general-, en primer lugar, toca lo relativo a la informaci\u00F3n, y todo lo destinado a favorecerla es positivo. Por lo tanto, vale la pena aprobarlo. La creaci\u00F3n de un sistema que extraiga la informaci\u00F3n referida a la persona que est\u00E1 pronta a cumplir los requisitos para pensionarse desde el ejecutivo de la AFP y la ponga en el mercado es conveniente porque va a permitir que ella se beneficie con las mejores opciones que se le pueden ofrecer.\n \nEn segundo t\u00E9rmino, respecto de la preferencia por el ingreso presente a que alud\u00ED anteriormente, creo que puede desincentivarse -pues hoy envuelve una comisi\u00F3n abultada con un retiro anticipado de lo que deber\u00EDa ser la pensi\u00F3n futura- a trav\u00E9s de f\u00F3rmulas destinadas a transparentar las comisiones y, adem\u00E1s, por medio de mejores incentivos. Tambi\u00E9n, debe tenerse confianza en la inteligencia de las personas, pues, si en algunas \u00E9pocas prefieren la liquidez y en otras el ahorro, se trata de decisiones personales influidas por su propia inteligencia, la cual muchas veces es superior a la de nosotros, los legisladores. \nEn tercer lugar, existe el problema de la falta de oportunidades de empleo para las personas mayores. En la actualidad, la pensi\u00F3n anticipada se encuentra muy marcada por la carencia de opciones de trabajo de quienes han llegado a los 50 a\u00F1os y que pierden su empleo. Nosotros, m\u00E1s que preocuparnos de abordar esa materia en este tipo de proyectos, deber\u00EDamos ir a la ra\u00EDz del problema, generando oportunidades de trabajo para los integrantes de ese grupo etario. Para ello, primero -porque seguramente es un problema cultural-, hay que enfatizar el hecho de que todas las personas son \u00FAtiles y que cada grupo etario tiene alguna caracter\u00EDstica positiva que se debe poner de relieve y en juego; segundo, hay que desregular la legislaci\u00F3n laboral. A lo mejor, los mayores de 50 a\u00F1os deber\u00EDan cumplir jornadas de trabajo distintas de las de otros m\u00E1s j\u00F3venes; o tener acceso a ellas si se encuentran desempleados. Quiz\u00E1s tambi\u00E9n deber\u00EDa darse m\u00E1s capacitaci\u00F3n para que estas personas, a medida que pase el tiempo y tengan m\u00E1s edad, puedan mantener habilidades que les permitan ingresar al mercado laboral sin mayores complicaciones. \nA mi juicio, esos son los verdaderos resortes que hay que tocar para solucionar el problema descrito y no propiciar iniciativas como la que hoy analizamos. \nFinalmente, el proyecto aborda el llamado servicio de comercializaci\u00F3n. Por desgracia, en cuanto a la automatizaci\u00F3n que se pretende generar en la forma de asignar las rentas vitalicias, la iniciativa est\u00E1 marcada con una minusvalorazi\u00F3n del servicio de comercializaci\u00F3n. El producto, que es una renta vitalicia, tiene muchas particularidades. Algunos pueden querer rentas vitalicias menores durante un lapso de tiempo, porque estiman innecesarias unas m\u00E1s altas; sin embargo, desean que a partir de determinada \u00E9poca o edad se les aumenten, porque las demandas en salud se van a acrecentar. Otros pueden preferir rentas vitalicias mayores en una primera etapa, porque est\u00E1n educando hijos; y menores despu\u00E9s, porque ya habr\u00E1n salido de ese gasto. \nUna renta vitalicia puede estar determinada por factores gen\u00E9ticos, en cuanto a la esperanza de vida, o al historial m\u00E9dico, o a los h\u00E1bitos de vida, y, por tanto, se requiere una personalizaci\u00F3n, una adecuaci\u00F3n, que nunca podr\u00E1 lograr una norma general r\u00EDgida ni menos un remate electr\u00F3nico. \nEn consecuencia, el valor del servicio de comercializaci\u00F3n es algo que desgraciadamente no se encuentra recogido ni respetado en este proyecto. Por eso, en esta materia deber\u00EDa avanzarse mucho en la discusi\u00F3n particular en cuanto a abrir espacios respecto de este servicio, tan importante y el t\u00EDpico del siglo XXI, donde los elementos de la producci\u00F3n est\u00E1n cada vez m\u00E1s entregados a m\u00E1quinas, donde la informaci\u00F3n est\u00E1 cada vez m\u00E1s vinculada a la inform\u00E1tica, y donde, para el espacio de la actividad y la iniciativa humanas, quedan justamente los servicios personalizados, que permiten adecuar las ofertas a las necesidades de cada persona.\n \nEn consecuencia, se\u00F1or Presidente , creo que el proyecto, que deber\u00EDa ser aprobado en general por la generaci\u00F3n de informaci\u00F3n que contiene, tendr\u00EDa que ser profundamente revisado en su an\u00E1lisis particular con el prop\u00F3sito de eliminar los aspectos de rigidizaci\u00F3n que introduce en el servicio de comercializaci\u00F3n de las rentas vitalicias.\n \n " . . . . .